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Autoridad

Gerardo Cortes

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[0:01]Buenas, buenas, guerreros, siervo de Nehemías de esta introducción que estamos haciendo a través del liderazgo.
[0:01]Pues hoy quiero compartir con ustedes parte de una de este cierre de introducción.
[0:01]Hoy quiero tocar con ustedes un tema bastante importante, interesante, dentro de todo este mover de darnos cuenta de que tenemos una misión divina, tenemos una misión divina por delante.
[0:01]Pero también, la palabra de Dios quiere darnos a nosotros mucha información sobre lo que es verdaderamente un liderazgo.
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[0:01]Buenas, buenas, guerreros, siervo de Nehemías de esta introducción que estamos haciendo a través del liderazgo. Pues hoy quiero compartir con ustedes parte de una de este cierre de introducción. Hoy quiero tocar con ustedes un tema bastante importante, interesante, dentro de todo este mover de darnos cuenta de que tenemos una misión divina, tenemos una misión divina por delante. Pero también, la palabra de Dios quiere darnos a nosotros mucha información sobre lo que es verdaderamente un liderazgo. También hoy, hoy quiero tocar con ustedes la autoridad, la autoridad muy por encima, ¿verdad? Porque la palabra de Dios está llena de pasajes, está llena de momentos tan importantes, tan interesantes que no podemos dejar pasar por alto, ¿verdad? Y entonces que podamos mirar esta realidad, que podamos ver esta realidad y sobre todo, eh poder entender como decía alguien por ahí, a cachete, verdaderamente de qué se trata. Pero quiero que escuchemos este canto. Me llama mucho la atención porque tiene mucho, tiene un mensaje muy claro, muy directo, muy preciso, en el nombre de Jesús, escuchémoslo. Hasta, qué lindo se puso esto. El nombre de Jesús. Vamos a ver. En el nombre de Jesús.

[1:27]Hombre de pasadas tristes. Dale al tiempo buena cara, no seas ni ni rí o rí o o nada. Hombre de mediana estampa. Dale vida a tu esperanza, no es mejor el que va deprisa, para caminar distancias, para caminar distancias. Hombre de vistas, hombre, no interrumpas tu jornada. Oh, harás esta vida tumba, pides la tumba dorada. Que a de tener una rosa, tienes que mirar la espina y si no sabes del dolor, no sabrás de la alegría. No le pidas al Señor, hombre que te dé una casa. Agradece le mejor que tienes vida y trabaja. Para qué te sirve la voz? Para qué quieres palabra? Si te espantas al menor movimiento de olas bravas, movimiento de olas bravas. Hombre de vistas, hombre, no interrumpas tu jornada. Oh, harás esta vida tumba, pides la tumba dorada. Qué de tener una rosa, tienes que mirar la espina, y si no sabes del dolor, no sabrás de la alegría. No es más hombre el que parece, ni el que grita más y espanta. Si no es el que lleva en su voz, la verdad de su palabra. Y el que tiene más mujeres, ni el que bebe más y aguanta. Si no el que tiene una sola, y una sed para calmarla, y una sed para calmarla. Hombre de vistas, hombre, no interrumpas tu jornada. O harás de esta vida tumba, pides la tumba dorada. Qué de tener una rosa, tienes que mirar la espina, y si no sabes del dolor, no sabrás de la alegría. Wow, qué duro. Bueno, me disculpan porque, primero que nada, es un cassette, es música muy vieja, está en una grabadora que ya prácticamente casi no suena. Lo que pasa es que es un cantus que ya usted no los escucha hoy, ya no nos damos cuenta de esto. Pero óigame, yo la clase de mensaje, óigame, casi me pongo a llorar. Porque, Dios mío, ¿de qué nos sirve tantas cosas? ¿De qué tanto rajamos? ¿De qué tanto nos sentimos grandes y poderosos, importantes y qué sé yo? Y a la hora de la realidad, si, como lo decía eh, el verso clave ahí, ¿verdad? Si haz de tener una rosa, tienes que mirar la espina. Si no sabes del dolor, no sabrás de la alegría. Y esto es lo que la palabra del Señor trata de hacernos ver, trata de hacernos entender. Al tomar la autoridad del líder, nos vamos a dar cuenta de algo muy, muy, muy trascendental. Quiero poner el ejemplo de un hombre que Dios utilizó mucho llamado Moisés y es que la autoridad, usted y yo tenemos que entender esto. Oiga lo que le digo, en el nombre de Jesús, la autoridad no se impone, la autoridad se reconoce. Esto es determinante, por qué miramos mucha gente dentro del ámbito no solamente dentro del ámbito religioso, dentro del ámbito espiritual, sino también del, bueno, más, más todavía dentro del ámbito normal. Común y corriente, mundano, de de trabajo, de de deportes, de de cosas que que usted y yo miramos en donde la autoridad simplemente sencillamente se dice a no, es que aquí se hace lo que yo digo, no es que aquí aquí soy yo el que mando. Óigame, lo miramos a nivel de de de gobiernos, a nivel de de de dictaduras, a nivel de de todo esto que estamos mirando en el mundo de hoy. Simple y sencillamente un trabajo impuesto, todo es simple y sencillamente, veo usted cuando vino la pandemia, no, usted tiene que ponerse la vacuna y punto. Así de sencillo. Perdón.

[7:16]Pero cuánta gente se ha muerto, cuántas personas se ha morido, precisamente, precisamente por esto. Porque le pusieron la vacuna y no estaban preparados para esto, no tenían un sistema inmunológico defensivo, porque estaba débil, estaba flaco. No tenía poder y entonces la vacuna entra, envenena y mata. O a su tiempo estamos viendo como jóvenes se mueren de infartos, de derrames, de cosas increíbles y decimos, Dios mío, se impuso. Vea lo que dice esta palabra y me llama mucho la atención porque la la dice dice la escritura. Voy al Éxodo, al Éxodo, al libro del Éxodo en el capítulo eh 18 y estoy en el verso 13. Donde la palabra del Señor viene a darme a mí una una referencia, viene a darme a mí una orientación, una determinación tan importante en que usted y yo podamos tener claro y tenemos que tener la la la la la precisión determinante de qué se trata esto. Del por qué esto que estamos tratando hoy de compartir, que estamos hoy tratando de de entender, que estamos tratando, dice la escritura eh dice en el verso 17, pero su suegro Hetro le advirtió, no está bien lo que haces, pues te cansas tú y se cansa la gente que está contigo.

[10:03]La tarea sobrepasa tus fuerzas y tú solo no vas a poder realizarla. Esto no es tarea de uno, esto es tarea de un equipo. Por eso Jesús escogió y preparó a 12 discípulos para capacitarlo, prepararlos y que luego pudieran ir al mundo a hacer discípulos de las naciones. Y dice la la escritura eh dice, escucha, verso 19. Escucha bien el consejo que te voy a dar y que Dios te ayude. Tú debes presentarte ante Dios en lugar del pueblo y presentarle estos problemas a ellos. Instrúyelos en las leyes y enseñanzas y hazle saber cómo deben vivir y qué deben hacer. Por lo que a ti te toca, escoge entre el pueblo hombres capaces que tengan temor de Dios y que sean sinceros. Hombres que no busquen ganancias mal habidas y a unos dales autoridad sobre grupos de 1000 personas, a otros sobre grupos de 100, a otros sobre grupos de 50 y a otros sobre grupos de 10. Ellos dictarán sentencia entre el pueblo en todo momento. Los problemas grandes te los traerán a ti y los problemas pequeños los atenderán ellos. Así te quitarás ese peso de encima y ellos te ayudarán a llevarlo. Así pones esto en práctica y si Dios así te lo ordena, podrás resistir, la gente, la gente por su parte, se irá feliz a su casa. Óigame, qué interesante, ¿verdad? Óigame, no he terminado con el pasaje, pero aquí nos damos cuenta de algo, cómo el, cómo el, el el Espíritu de Dios a través de Hetro le dice a o de Hetro, le dice a a a Moisés. Mira, Moisés, tienes que escoger personas, personas que sean capaces, personas que tengan esa, esa qué, ese temor de Dios, que tengan un conocimiento, que ya vayan teniendo conocimiento, que que tú vayas instruyendo y vayas formando. Porque Moisés le dice, bueno, es que yo tengo que enseñarles, tengo que darles, tengo que orientarlos, tengo que que que que capacitarlos en esto. Y entonces, el el, le dice que tengan temor de Dios, que sean sinceros, hombres que no busquen ganancias mal habidas. Óigame qué interesante, ¿qué es lo que vemos hoy muchas veces? Todo este mover se da dentro del, dentro de este campo, ¿verdad? Y y a dales a uno autoridad sobre 1000, sobre qué? Óigame, óigame qué bravo esto. Dales autoridad sobre 1000 personas, a unos, o sea, a unos que tengan más capacidad, a otros, a otro grupo de 100, a otros de 50, a otros de 10. Vean la, la capacidad de la autoridad que Dios está tratando de hacer ver en el líder, en los líderes, en la gente que está buscando, que está aceptando y que está reconociendo, que el Señor lo está llamando. Cuando nosotros miramos esto, nos damos, damos cuenta de cuán importante es que la autoridad no se impone, se reconoce. Y entonces, hay hay un instante que me llama mucho la atención porque dice dice el verso 24.

[14:24]Dice, Moisés le hizo caso a su suegro y puso en práctica todo lo que le había dicho. Escogió a los hombres más capaces de Israel y les dio autoridad sobre grupos de 1000, de 100, de 50 y de 10. Ellos dictaban sentencia contra el entre el pueblo en todo momento, los problemas difíciles se los llevaban a Moisés, pero todos los problemas de menor importancia los resolvían ellos mismos. Después Moisés y su suegro se despidieron y su suegro regresó a su país. Vean, vean la la la determinación dentro de este campo, de la importancia que tiene esto. Qué es lo que sucede? Dice el, estoy en el en en en Éxodo 17, 9. Cuando usted se da cuenta de que cómo los amanecitas vinieron a atacar al pueblo de Dios. Y entonces ahí, en ese momento, el el el el Señor del cielo le da la la autoridad y le dice a Moisés, mira Moisés, toma tu vara, porque esto es signo de autoridad, símbolo de poder y de la gloria de Dios. Óigame, y sube al monte. Levanta la vara, porque la vara de Dios en tu mano es presencia de Dios en ti. Y Moisés le dice a a su a su gente, yo estaré en la cumbre. Yo estaré en la cumbre, le dice Moisés a ellos. Y en ese momento darnos nosotros a la tarea de poder reconocer de de cómo Dios nos está dando autoridad, cómo Dios nos está llamando. Es que la autoridad, óigame, viene de lo alto. La autoridad viene de lo alto y a través de todo esto, esa vara que Aarón tiene, digo, perdón, que Moisés tiene en ese momento, es importante y es trascendental para nosotros, porque puede en ese instante, se puede dar usted cuenta, yo me puedo dar cuenta de la importancia de lo que es esa vara, porque puede devorar la serpiente faraónica fácilmente. Se acuerda cuando, eh, se presentó ante, ante eh, el, el todopoderoso de Egipto, ante el faraón, como, eh, Moisés tiró la la la la vara y se convirtió en una serpiente. Y luego también los magos de Egipto tiraron sus sus sus varas también y se convirtieron en serpiente, pero usted sabe la historia. La vara de Aarón, la vara de Moisés, la vara de Israel, ese callado que significa presencia de Dios, palabra de Dios, poder de Dios, qué hizo? Se comió, se tragó literalmente a las serpientes de Egipto, a las serpientes de los magos que trataron de impresionar. Por eso, a través de todo esto, tener muchas veces cuidado. Porque, óigame, ¿dónde estamos? Cómo nos movemos, cómo actuamos. Recuerde que el enemigo siempre va a utilizar y esto es importante, cuando habla de de de de estas serpientes, recuerde que la serpiente, la serpiente tiene tres, tiene tres efectos en el veneno. Es homotóxico, cardiotóxico y óigame, darse a la tarea de que cerebro, corazón y cuerpo, homotóxico, cardiotóxico y neurotóxico. El veneno ataca la mente, ataca el corazón y ataca el cuerpo para matarte. Entonces, tener cuidado en saber dónde estoy y cómo estoy, como líder, como autoridad, en el nombre de Jesús. Porque, óigame, por muy buenas intenciones, por muy buenas intenciones que hubiera tenido Aarón y Hur en aquel momento, porque ellos quisieron, ellos mismos quisieron levantar la vara, la vara de de que tenía, Moisés, como signo de autoridad de Dios. Ellos tenían que entenderse de que aquello si ellos hubieran, la autoridad la tenía Moisés, no la tenía Hur ni la tenía Aarón. Y entonces, ellos se vieron dado cuenta de que aquello hubiera sido un fracaso, simple y sencillamente, o sea, hubiera sido infructuoso lo que se estaba dando en aquel momento. Para usted y para mí, esto hace que podamos nosotros entender la la la la realidad de que Moisés estaba cansado en aquel momento, se estaba cansando. Entonces, lo sentaron sobre una roca, sobre una piedra y Aarón y Hur sostenían sus manos. Vean la importancia de con, de cuando hay un verdadero liderazgo de Dios. Porque hay gente que llega a quitarle la autoridad al que está ahí como líder, al que puso el Señor como líder. Y recuerdo una vez que el Señor me sacó de un lugar de oración, de un grupo de oración en en en cierto barrio de aquí de de de Monteca. Y me mandó al centro de una parroquia que se llama Lourdes. Y ahí yo llegué, yo llegué porque yo venía de barrio Pinto, en donde estaba ahí, eh, ayudando a la gente de la renovación en aquel momento. Estoy hablándole de hace cuarenta y pico de años y me mandó al centro, a la renovación de Lourdes. Y llegué y empecé a llevar la palabra, empecé a predicar la palabra y el Señor comenzó a levantar. Óigame, cuando yo llegué habían 10 personas, al mes habían 100 personas ya. Vean la autoridad del Señor sobre cuando él utiliza una persona. Pero qué es lo que sucedió? Óigame, qué hizo David? La palabra del Señor dice a través de primera de Samuel, capítulo 17 y verso 40, que lo primero que hizo David cuando enfrentó a Goliat, fue tomar el callado, tomar su vara, tomar las piedras y la onda para ir a enfrentar aquel, aquel enemigo. Y entonces, qué le dijo el enemigo? Usted viene a mí con que viene usted, usted cree que soy un perro que viene a mí con palos usted. Que viene usted a a a golpearme, no, no, no, no, yo voy a entregar tu carne a las a las aves del cielo. Te voy a matar, le dijo Goliat. Porque vengo en nombre de mis dioses, y David le dijo, yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos. En el nombre del gran yo soy, del Señor todopoderoso y hasta ahí llegó todo. La autoridad la tenía David, no la tenía aquel mamón, aquel gigante. Cuántos gigantes se nos presentan en la vida hoy. Y la importancia de nosotros poder reconocer la autoridad. Cuando nosotros miramos al cielo, cuando abrimos la puerta de nuestro corazón y le permitimos a él, si nos está llamando a ser líderes, a tener autoridad, entonces simple y sencillamente abramos la puerta, permitámosle al Señor que él dirija y guíe y seamos capaces también y conscientes de poder reconocer quiénes son los que tienen la autoridad. No es no es lo que yo quiera, es lo que el Señor me indica, es lo que el Señor me guía. Dios mío.

[23:44]Porque si nosotros no nos damos cuenta de esto, que si no se cumple lo que determinó el Señor, vamos a perder, vamos a perder la credibilidad. Y recuerde que Moisés, la vara de Moisés, floreció, la vara de Moisés floreció y dio frutos. Dio frutos porque era, era una vara especial de almendras y dio frutos y floreció, flores y hojas, porque tenían la autoridad y el poder de Dios. Hoy usted y yo estamos también enfrentando estos retos que tenemos por delante, porque necesitamos saber que Dios nos está llamando para poder entender de qué se trata todo esto, sobre todo este tema que nos da a través de de de esa autoridad que también le dio a Nehemías. Para construir los muros de Jerusalén, y usted y yo también podamos entender esto. Bendiciones, hermanos.

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