[0:01]allà será el llanto y el crujir de dientes.
[0:09]Habrá gente que cuando despierte en el infierno, estará devastada. Eh, no encontrarán suficiente agua en sus ojos, para satisfacer su necesidad de gemir. Estarán sollozando. ¡Oh no! ¡AquĂ no! Oh Dios, por favor, sĂ© piedad de mĂ. Será la más grande decepciĂłn que pudieran ellos experimentar al despertar en el infierno. Pero entonces, otro grupo que estará allĂ no estará llorando nada. Ellos estarán crujiendo los dientes, que es una metáfora bĂblica para la furia humana. CĂłmo, te atreves, Dios, a ponerme aquĂ.
[1:08]El enojo, la rabia de los condenados no conocerá lĂmites. Ahora, como dije, les aseguro, no quiero terminar en el infierno. Pero una cosa sĂ© con certeza. Si eso pasa, si me he engañado todos estos años, y si soy uno de los que dicen, Señor, Señor, no hice esto o hice aquello. Y Ă©l me mira y me dice, por favor, retĂrate, no te conozco. y me envĂa al infierno. Algo que te puedo asegurar es que serĂ© un llorĂłn, no uno que cruje. Porque si sĂ© algo de teologĂa, yo sĂ© que si me envĂa al infierno esta noche, no podrĂa levantar queja alguna contra Ă©l. Yo he sido culpable de traiciĂłn, traiciĂłn cĂłsmica. Cada vez que he pecado, he afirmado mi voluntad sobre la voluntad de mi creador. He declarado que yo soy soberano, no el Señor Dios. He obrado en contra de su reino, no a favor. He pecado contra el ser santo e infinitamente justo, quien, quien no me debe nada. Y si me despierto en el infierno, me darĂ© cuenta que solo he recibido lo que mi vida merecĂa.



