[0:00]El libro de Eclesiastés nos deja una verdad profunda acerca de los tiempos de Dios. En Eclesiastés 3:1, la Biblia declara una frase que puede cambiar nuestra manera de ver la vida: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” Muchas veces nosotros vivimos con prisa, queremos que las cosas sucedan rápido, queremos ver resultados inmediatos. Queremos que las respuestas lleguen ahora mismo, oramos, pedimos, soñamos y esperamos que Dios actúe en el momento en que nosotros lo deseamos. Pero cuando las cosas no suceden como pensamos, o cuando los planes parecen retrasarse, el corazón comienza a llenarse de preguntas. Hay personas que hoy están pasando por esa etapa. Tal vez has estado esperando una oportunidad, una respuesta, una puerta abierta, o incluso un cambio en tu vida que parece no llegar. Miras a tu alrededor y ves que otros avanzan, otros reciben bendiciones, otros alcanzan metas, mientras tú sigues esperando. En esos momentos, el enemigo intenta sembrar pensamientos de duda diciendo que tal vez Dios se olvidó de ti o que tus oraciones no están siendo escuchadas. Sin embargo, la palabra de Dios nos recuerda algo poderoso: todo tiene su tiempo. No el tiempo que nosotros pensamos, sino el tiempo perfecto de Dios. El Señor no trabaja con apresuramientos ni con errores. Cada etapa que vivimos forma parte de un proceso mayor que muchas veces no podemos entender mientras lo estamos atravesando. Hay temporadas donde Dios nos permite caminar en silencio, temporadas donde parece que nada cambia, pero en realidad él está preparando algo detrás de escena. Mientras tú esperas, Dios está alineando circunstancias, moviendo personas, cerrando caminos que no te convenían y abriendo otros que te llevarán exactamente al lugar donde debes estar. Muchas bendiciones necesitan preparación, si llegaran antes de tiempo, podrían convertirse en una carga en lugar de una bendición. Por eso Dios primero trabaja en nuestro carácter, en nuestra fe y en nuestra paciencia. Él sabe exactamente cuándo estamos listos para recibir aquello que hemos estado pidiendo. Tal vez hoy te encuentras en una temporada de espera, quizás hay una oración que llevas tiempo haciendo y todavía no ves la respuesta. Recuerda esto: el hecho de que algo no haya ocurrido todavía no significa que no vaya a suceder. A veces Dios está trabajando en silencio, preparando un momento que será perfecto. Confía en los tiempos de Dios. Él nunca llega tarde y nunca se equivoca.
Watch on YouTube
Share
MORE TRANSCRIPTS



