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Los 6 elementos más peligrosos de la tabla periódica!!!!

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[0:16]Cienciomaníacos, existen 118 elementos en la tabla periódica, mientras que algunos son esenciales para nuestra supervivencia, otros son sumamente nocivos.
[0:16]Podríamos pensar que los más dañinos nos dan algún tipo de advertencia sobre su peligrosidad, emitir, por ejemplo, algún tipo de humo o algún tipo de brillo radioactivo, pero nada más lejos de la realidad.
[0:53]Tal vez la categoría que primero se nos viene a la mente es la de los elementos radiactivos.
[0:53]Mientras que los isótopos radioactivos pueden ser fabricados a partir de cualquier átomo, los más peligrosos son los de los elementos más allá del número 84, el Polonio.
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[0:16]Cienciomaníacos, existen 118 elementos en la tabla periódica, mientras que algunos son esenciales para nuestra supervivencia, otros son sumamente nocivos. Podríamos pensar que los más dañinos nos dan algún tipo de advertencia sobre su peligrosidad, emitir, por ejemplo, algún tipo de humo o algún tipo de brillo radioactivo, pero nada más lejos de la realidad. La mayoría de ellos se ven inofensivos y hacen su daño de manera invisible.

[0:53]Tal vez la categoría que primero se nos viene a la mente es la de los elementos radiactivos. Mientras que los isótopos radioactivos pueden ser fabricados a partir de cualquier átomo, los más peligrosos son los de los elementos más allá del número 84, el Polonio. Algunos elementos son peligrosos por su toxicidad natural. Una sustancia tóxica es aquella que puede ser considerada dañina para el ambiente o para la salud, ya sea por inhalación, ingestión o a través de la piel. El riesgo de algunos elementos se da por la facilidad que tienen para participar en reacciones químicas. Los más reactivos pueden hacer ignición espontánea o incluso explotar, solo por estar en contacto con el aire o el agua. ¿Listo para conocer a los malos? Esta es la lista de lo peor de lo peor. Te servirá para saber cómo identificarlos y por qué deberías hacer tu mayor esfuerzo para mantenerte alejado de ellos. Puesto número 6, el francio. Todos los elementos del grupo uno, los metales alcalinos, son extremadamente reactivos. Solo basta con poner un poco de sodio o potasio en contacto con el agua y el resultado es una llama. La reactividad se incrementa al moverse hacia abajo en la tabla periódica, hasta llegar al elemento Cesio, que es explosivo. Un paso más y estaremos frente al elemento número 87, el Francio, el más pesado de este grupo. Muy poco Francio fue producido, pero si tuvieras la posibilidad de sostenerlo en la palma de tu mano, te recomendaría usar guantes. La reacción entre este metal y la humedad de tu piel te convertiría en la estrella en la sala de emergencias. Se estima que solo existen entre 20 y 30 gramos de este metal en la corteza terrestre y que el 100% de esa cantidad se encuentra combinada con otro elemento. Así que no andes por la vida temiendo enfrentarte a él, es imposible encontrarlo en estado puro. Puesto número 5, el mercurio. Un integrante emblemático del grupo de los metales pesados. No, esos metales pesados no, estos metales pesados. El único de los metales en estado líquido a temperatura ambiente. No es nada extraño que ya no lo veamos utilizado en la fabricación de termómetros, puesto que su toxicidad se manifiesta tanto por exposición a corto plazo como a largo plazo. Siendo que se ubica justo al lado del oro en la tabla periódica, una persona puede vestirse o hasta comer oro, pero más vale mantenerse alejado del mercurio. Su densidad es tan alta que puede ingresar al cuerpo a través de la piel sana. También tiene una alta presión de vapor y aunque no estemos en contacto físico con él, podemos incorporarlo por inhalación. La principal peligrosidad de este elemento no es por estar en contacto con el metal líquido, sino por el mercurio orgánico que se acumula en la cadena alimenticia de los peces. Los pescados son los principales aportantes de este contaminante, aunque en las fábricas de papel liberan grandes cantidades de este elemento al aire. Entre las principales complicaciones se encuentran problemas de audición, visión, temblores y deterioro de la memoria. Puesto número 4, el Berilio. No te dejes engañar por el dulce nombre de este metal alcalino terrio, ubicado en el grupo dos de la tabla periódica, comparte propiedades con el calcio y el magnesio. Es tan tóxico que incluso existe una enfermedad que lleva su nombre, Beriliosis. Para encontrarte cara a cara con altas dosis de este elemento, hay que trabajar en una fábrica o vivir cerca de una de ellas. Aunque también es utilizado en aleaciones con cobre, láminas para rayos X y hasta circuitos integrados. Inhalar una pequeña cantidad de polvo de berilio puede causar complicaciones respiratorias o incluso cáncer. El berilio es muy escaso en la Tierra, lo que lo vuelve muy costoso. Es por eso y por su alta toxicidad, que solo se usa cuando es extremadamente necesario. Puesto tres, el cadmio. Este metal blando y de color blanco azulado es el elemento número 48 de la tabla periódica, ubicado en el grupo 12 de los elementos de transición. También pertenece al archiconocido grupo de los metales pesados y es uno de los más tóxicos. Puede ser absorbido por tres vías diferentes: oral, respiratoria o dérmica. Aunque la exposición dérmica es bastante intrascendente, siendo las otras dos vías de mayor riesgo para la salud. De alguna u otra manera, estamos expuestos a este elemento por los alimentos que consumimos. Entre los que podemos destacar, champiñones, mariscos, cacao o patés. Con una dieta promedio, los valores de cadmio en el organismo se mantienen cerca de los valores máximos tolerados. Ya un exceso en el consumo de cadmio provoca problemas en los órganos internos, sobre todo en los riñones. Además de daños renales, la intoxicación por cadmio produce vómitos, mareos, fragilidad en los huesos e incluso la muerte. El cadmio está presente en el humo del tabaco, por lo que las personas fumadoras serán más propensas a desarrollar daños en los pulmones, como dolor torácico o falta de aire, además de las dolencias antes mencionadas. Puesto número 2, el arsénico. En la actualidad ya no se usa como veneno por ser muy fácil de detectar, pero hay muchos ejemplos de envenenamiento por arsénico a lo largo de la historia. Miembro de la familia del nitrógeno y el fósforo, el arsénico se ubica en el grupo 15 de la tabla periódica. Es un sólido gris oscuro, aunque también pueden encontrarse variedades amarillas y negras. Se usa para preservar maderas, en pinturas y en empapelados para paredes. También se lo puede encontrar en circuitos integrados, como aditivo en aleaciones y en insecticidas. Si bien el arsénico se asocia con la muerte, es un elemento esencial para la vida, incluso la falta de arsénico en el organismo puede causar complicaciones. Pero lo más peligroso no es su falta en el cuerpo, sino su exceso. El ser humano incorpora arsénico a través de alimentos como peces, vegetales, cereales y carnes. En peces y crustáceos, se lo encuentra en forma de un compuesto orgánico llamado arsenobetaína, menos tóxico que el arsénico inorgánico. Pero el principal problema con el arsénico yace debajo de nuestros pies. Los acuíferos subterráneos de los cuales extraemos el agua que consumimos, contienen altos niveles de arsénico. Y extraerlo del agua implica grandes plantas de tratamiento. Se estima que aproximadamente 500 millones de personas alrededor del mundo consumen agua contaminada con arsénico. Puede causar HCRE, la sigla para hidroarsenicismo crónico regional endémico, que se caracteriza por la aparición de manchas en la piel y escamaciones llamadas hiperqueratosis. Posteriormente, pueden aparecer problemas gastrointestinales, cáncer o incluso la muerte. Puesto número uno, Polonio-210. El elemento número 84 de la tabla periódica, un metaloide descubierto por Pierre y Marie Curie, no es peor que otros elementos radiactivos hasta que ingresa al organismo. El espía ruso Alexander Litvinenko, enfermó repentinamente y fue hospitalizado en el que se estableció como un caso de envenenamiento radioactivo por Polonio-210, lo que devino en su muerte. Fue la primera víctima letal de Polonio por un síndrome de radiación agudo. Entre los usos del Polonio, se pueden mencionar generación de calor en centrales nucleares, dispositivos destinados a eliminación de carga estática, eliminación de polvo en películas fotográficas o fuentes de calor para satélites y sondas espaciales. Las partículas alfa emitidas por el Polonio 210, no tienen suficiente energía para atravesar la piel, pero emite demasiada cantidad. Un gramo de Polonio emite la misma cantidad de partículas alfa que 5 kg de radio. Este elemento es 250 veces más tóxico que el cianuro. Un gramo ingerido o inyectado podría matar a 10 millones de personas. Dicho todo esto, si ves un leve brillo azulado alrededor de algo, aléjate lo más rápido que puedas, porque debe estar impregnado con Polonio 210. Ya que este elemento excita las moléculas de aire produciendo este brillo. De todos los elementos de esta lista, es el único que podrás encontrar solamente si trabajas en una central nuclear. O si sos un espía ruso al que quieren eliminar. O tal vez no. La presencia del Polonio 210 en el humo del tabaco se conoce desde la década de 1960. Algunas de las empresas tabacaleras más importantes del mundo han investigado sin éxito, formas de extraer esta sustancia durante 40 años, pero nunca han publicado los resultados. El Polonio 210 contenido en los fertilizantes fosfatados es absorbido por las raíces de las plantas como el tabaco y almacenado en sus tejidos. Las plantas fertilizadas con fosfatos contienen Polonio 210, y las partículas alfa que emiten se estima que causan alrededor de 11.700 muertes alrededor del mundo por cáncer de pulmón. Hasta acá el video de hoy. ¿Qué te pareció esta lista? ¿Estás de acuerdo?

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