[0:00]Bueno, el tema que vamos a tratar el día de hoy es Derecho a la Salud. Son contenidos de la UP número dos. Nos vamos a basar en la bibliografía obligatoria de Berlinger, Salud para todos o para pocos (cap 2) y La medicina occidental y el derecho a la salud (cap 3) en el libro Ética de la Salud. También vamos a trabajar de Quishpe y Monsalvo, el Derecho a la Salud en la Globalización, es el capítulo número 2 de su libro Salud, Amor y Libertad.
[0:33]Vamos a empezar retomando algo que ya vimos, que es cuál es el objeto de estudio de la carrera de medicina. Es el proceso salud, enfermedad, atención y la finalidad de este plan de estudio aprobado en el 2001, es la formación de un profesional capacitado para intervenir idóneamente en este proceso desde el campo teórico práctico de la Atención Primaria de la Salud, reconociendo a la salud como un derecho y su tarea como un servicio en el camino para la construcción de la ciudadanía.
[1:08]Entonces, concebir a la salud como un derecho de toda la población en nuestro país, es un primer paso fundamental y necesario. El derecho a la salud se encuentra enunciado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París el 10 de diciembre de 1948. Allí, el artículo 25 reza lo siguiente: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo el derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. Pero este ideal común para todos los pueblos y naciones ha sufrido en los últimos años transformaciones en el marco de la economía neoliberal. En los actuales tiempos posmodernos, nos dice Berlinger, este Dios llamado mercado parece haberse impuesto sobre las sociedades humanas, de manera que los valores humanísticos están perdiendo rápidamente posiciones frente al valor del dinero.
[2:22]Términos como justicia, altruismo, solidaridad, voluntarismo, desaparecen del vocabulario colectivo para dejar paso a otros, como eficiencia, costo beneficio, escasez de recursos, necesidades de mercado. La responsabilidad social por la salud decrece en el escenario global, y con la excusa de que el Estado es ineficiente en el cuidado de la salud, se pretende convencer a la sociedad de que solo aquellos, cuyo objetivo es ganar dinero, o sea, los empresarios, pueden diseñar modelos eficientes y ocuparse de la salud. De manera que dos modelos opuestos están enfrentando. Por un lado, concebir a la salud como un derecho. Por el otro, concebir a la salud como una mercancía. En el primer caso, el camino exige definir como prioridad el acceso equitativo a los servicios de salud, independientemente de la capacidad de pago. En el segundo, la salud se transforma en un negocio donde los intereses de los inversores raramente coinciden con los de la gente. En este sentido, es evidente que el acceso a los beneficios de los adelantos médicos, es profundamente desigual entre los países del mundo y dentro de estos mismos países, según la clase social a la que se a la que se pertenezca. Entonces, su acceso depende de las leyes del mercado. Quishpe y Monsalvo hacen hincapié en que tanto los derechos humanos han sido aceptados prácticamente por todos los Estados como principios universales e irrenunciables, no hace falta más discusiones. Solo requiere que los gobiernos tomen pasos activos y efectivos en esa dirección, en íntima alegación con la justicia social. Resulta claro que una estrategia basada en los derechos requiere de un consenso preliminar que considera que el desarrollo de un país para ser sustentable debe basarse en la equidad. Posición contrapuesta al modelo neoliberal que en la práctica significa empeoramiento de las condiciones de vida de los más pobres, recortes presupuestarios en salud y educación, privatización de los servicios, incremento del desempleo, muchas veces dibujados en los discursos de los gobiernos y propagandeados desde los medios de comunicación como necesarios, con supuestas ventajas que a los más vulnerables nunca llegan. Como vemos, cuando hablamos del derecho a la salud, no podemos evitar enmarcarlo dentro de un derecho al desarrollo integral de los pueblos, respetando su modo cultural, hablamos de acceso a vivienda digna, trabajo, educación, ambiente saludable que traería de la mano el acceso a la salud y una potenciación de la misma, más allá de la estricta atención de la enfermedad cuando sea necesario. En este primer cuatrimestre en crecimiento y desarrollo, vamos a trabajar algunos documentos que apuntan a un cumplimiento de este anhelo de salud colectiva. La Declaración de Alma Ata de 1978 con su propuesta de Atención Primaria de la Salud y dos conferencias de promoción de la salud, la Carta de Ottawa de 1986 y la Declaración de Yakarta de 1997.



