[0:05]Desde que él nació, tuvo algunas dificultades. Por ejemplo, desde muy joven empezó a tener cierta enemistad con su hermano, su único hermano, su hermano gemelo. Tanto fue el coraje que su hermano le tenía, que dijo que lo mataría tan pronto como muriera su padre. Esto hizo que él tuviera que salir de casa, que huyera y, desafortunadamente, no pudo estar allí cuando sus padres murieron. Con el tiempo él tuvo su propia familia, eh, tuvo muchas posesiones, pero aún así no pudo tener una casa establecida. Vivió toda su vida junto con su familia moviéndose de un lugar a otro. Cuando ya era de mayor edad, tuvo una batalla cuerpo a cuerpo y se dislocó la cadera. Esto hizo que quedara cojeando durante el resto de su vida. Al final, después de mucho tiempo, murió. Hemos hablado de un personaje bíblico llamado Jacob, a quien la Biblia identifica como un amigo de Dios, alguien que era leal, fiel a Jehová. Pero no es verdad que su vida se parece a la vida de muchas personas. Tristemente, no importa cuánto hayamos vivido, si fue una vida larga y y feliz, llena de de todas las necesidades cubiertas, o o si fue una vida más breve. La muerte toma por sorpresa a todos los seres humanos, muchos de ellos a quienes nosotros hemos amado mucho. Todos los años mueren millones de personas alrededor del mundo. Y en muchas ocasiones, en un intento por dar consuelo a quien ha perdido a alguien querido en la muerte, se se expresan ideas muy interesantes. Por ejemplo, quizás usted haya oído algunas de ellas. En algunas partes del mundo se se tiene la creencia de que cuando uno muere, una parte de nosotros sobrevive. Se le llama comúnmente el alma. Se dice que en base a cómo uno vivió su vida, si fue una vida buena o mala, el alma puede irse a un lugar de dicha eterna, como el cielo, un lugar espiritual, o un lugar de tormento eterno como el infierno. Quizás usted haya oído esta esta idea que que se hace con el deseo de consolar a alguien. De hacerle creer que la persona sigue viviendo en un lugar mejor. Por otro lado, hay otras personas que piensan que cuando uno muere, uno renace, vuelve, inicia un nuevo ciclo, un nuevo proceso de vida, ya sea en otra persona, en un animal o hasta en una planta. Y esto es un ciclo tras ciclo tras ciclo sin fin. Todas estas ideas tienen algo en común. Nos cuesta aceptar que la muerte sea el final de nuestra vida. Nos resistimos a ello y por eso tratamos de consolar, de encontrar consuelo pensando que cuando uno muere en realidad no muere, sino sigue viviendo en otro lugar. Pero ¿por qué vale la pena que usted y yo tomemos unos minutos de nuestro día hoy y analicemos qué es la muerte? ¿Qué pasa cuando uno muere? ¿Es realmente el fin de todo? Bueno, ¿qué le parece si dejamos que la Biblia responda a esta pregunta? Por favor, vaya junto conmigo al libro de Eclesiastés, capítulo 7. Eclesiastés capítulo 7. Y vea por qué la Biblia dice que es muy bueno que usted y yo estemos analizando este punto juntos hoy. Si tiene usted Eclesiastés 7:2 dice: Es mejor ir a la casa donde hay duelo, que a la casa donde hay fiesta. Hagamos una pausa. ¿Cómo es el ambiente cuando uno va a una fiesta? No es verdad que uno se siente contento, los demás se sienten contentos, nadie está triste, disfrutamos del momento. A veces hasta nos olvidamos de algunos problemas que hemos dejado en casa, ¿no es verdad? Entonces, ¿por qué la Biblia dice que es mejor ir a la casa del duelo? Bueno, en la casa del duelo, cuando nosotros hemos ido a un funeral o otro servicio de esta de esta categoría por haber perdido a alguien en la muerte, vemos caras tristes. Vemos personas dolidas en el corazón. Es cierto, no nos sentimos como en una fiesta. Al contrario, nos sentimos a veces, incluso ni siquiera tenemos las palabras qué decir o qué hacer. Pero vea por qué la Biblia dice que esto es mejor. Vea usted el final del versículo 2, por favor, dice: Porque la muerte es el fin de todos los hombres. Y los que están vivos, es decir, usted y yo, deben reflexionar en eso. Puede ver que la Biblia nos invita a tomar tiempo de nuestra vida para pensar en la muerte. Para pensar en lo que sucede cuando uno llega al fin de sus días. Y hay algo que se mencionó aquí en Eclesiastés, dice que es el fin de todos los hombres. Es decir, como dijera cierto filósofo, desde el momento que nacemos empezamos a morir. Nunca estaremos lo suficientemente preparados para ese día. Es más, si alguien nos preguntara y nos dijera que escogiéramos el día y hora en que quisiéramos morir, ¿verdad que sería imposible hacerlo? Nadie de nosotros desea pasar los últimos momentos con las personas que queremos. Ninguno de nosotros podría decir que ha hecho todo lo que ha querido en la vida, sin importar cuánto haya vivido. La muerte es una verdad muy triste. Y la Biblia dice que cuando alguien muere, se acaba, es decir, llega a su fin. Como dice Eclesiastés, todos vamos hacia allá. Pero, ¿qué significan estas palabras?
[6:27]¿Quiere decir esto que realmente la muerte es el final de todo? Para entender o para dar respuesta a esta pregunta, es bueno comprender completamente el concepto de qué es la muerte. Y para ello le invito a que, por favor, vayamos a la Biblia.
[6:47]Vaya junto conmigo al principio de la vida humana. Vayamos al libro de Génesis en el capítulo 2, por favor. Génesis capítulo 2.
[6:59]Si usted lo tiene, por favor, lea junto conmigo lo que dice el versículo 7. Aquí la Biblia describe cómo pasó, qué qué qué fue lo que sucedió para que el ser humano, para que usted y yo pudiéramos vivir. Vea, por favor, Génesis 2:7, dice: Y Jehová Dios pasó a formar al hombre del polvo del suelo y a soplarle el aliento de vida en la nariz, y el hombre se convirtió en un ser vivo. ¿Qué le parece si analizamos este versículo con un poco más de detalle? Dice la la Biblia que Jehová formó al hombre del polvo del suelo. Haga de cuenta que Jehová hizo una figura de barro y creó un cuerpo humano. Con todo perfecto, ojos, nariz, boca, todos los órganos internos estaban en su lugar y funcionales, pero el hombre no vivía. La Biblia no dice aquí que Jehová haya transferido de otro lugar su vida. Y que la haya metido dentro de un cuerpo que él haya hecho, no. Podemos usar un ejemplo que nos ayude a entender esto. Como vemos en la siguiente imagen, podemos comparar este proceso al de una vela. Imagine que usted toma cera y crea una vela, está completa, está el cuerpo, está la mecha, está todo listo, pero aún no cumple su función, ¿verdad? Pero cuando dice Génesis 2 que Jehová sopló el aliento de vida en la nariz del hombre, es como si usted encendiera un fósforo y lo acercara a la vela. Ese aliento de vida, esa fuerza de vida, vino de parte de Dios mismo. Jehová fue quien encendió, por así decir, a Adán y le dio vida. Y vea cómo concluye el versículo 7, el hombre se convirtió en un ser vivo. Ahora sí, la vela por sí misma puede vivir o puede cumplir su propósito. Muchas gracias por la imagen. Entender qué pasó nos ayuda a entender qué es la muerte. ¿Por qué? Porque cuando Adán empezó a vivir, empezó a pensar, empezó a desarrollar ideas, sentimientos, empezó a ver, a oír y a desarrollar todo lo demás para lo cual fue creado. Por lo tanto, la muerte es exactamente lo opuesto a este proceso. La respiración se detiene, la fuerza de vida se apaga y los pensamientos perecen. Incluso la Biblia dice que la muerte de un hombre o de un ser humano es igual a la muerte de un animal. Ambos dejan de existir en sí mismo. Pero, ¿hay algún versículo bíblico que pruebe categóricamente que cuando uno muere, deja de existir? ¿Qué le parece si vamos de vuelta al libro de Eclesiastés, por favor? Esta vez vayamos a Eclesiastés, capítulo 9. Y vea, por favor, lo que la Biblia describe aquí en Eclesiastés, capítulo 9, que sucede cuando uno muere, precisamente, y la forma tan clara, sin lugar a dudas, que deja la Biblia de a dónde vamos cuando morimos. Eclesiastés 9:5 y 6. Si lo tiene, dice así: Porque los vivos saben que morirán, pero los muertos no saben nada en absoluto. Y vea, por favor, el versículo 6. Además, ya han desaparecido su amor, su odio y sus celos, y ya no participan en nada de lo que se hace bajo el sol. Puede usted ver que la Biblia dice sin rodeos que cuando uno muere, simplemente deja de existir. Esto nos da una medida de consuelo, ¿no es cierto? Quizás nos preocupe que alguna persona a quien nosotros quisimos mucho y que ha muerto, quizás se encuentre sufriendo, vagando. Quizás tratamos de interceder por ella o hacer que alguien más interceda por ella. Pero la Biblia dice que esto no no es necesario, esto no sucede así. Incluso quizás hubo algo que no nos dejó del todo tranquilos y tenemos miedo de que la persona que ha muerto venga y busque cierta clase de venganza. Pero, ¿pudo usted ver el versículo 6, que claramente dice que su amor, su odio y sus celos desaparecen? Ya no siente, ya ya no tiene nada que perseguir, nada que buscar, no tiene pensamientos o deseos. Pero, ¿por qué es esto importante de entender? Bueno, sin duda nos da tranquilidad. Pero también hay algo que tenemos que reconocer. Aún así, no nos da el consuelo que necesitamos. Seguimos sintiendo la pérdida, nos sigue doliendo cuando alguien ya no está con nosotros. ¿Por qué? La Biblia también lo responde. Por favor, si todavía tiene su Biblia abierta en Eclesiastés, vaya ahora conmigo, por favor, al capítulo 3. Un poco antes, unas páginas antes, el capítulo 3. Vea, por favor, lo que dice el versículo 11 respecto a la forma en que Jehová nos hizo desde el principio. La forma en que hizo Adán y la forma en que usted y yo estamos hechos. Eclesiastés 3:11 dice, él, es decir, Dios, lo ha hecho todo hermoso a su debido tiempo. Y vea este punto interesante. Hasta ha puesto la eternidad en el corazón de ellos. Es decir, Jehová puso en nuestro corazón el deseo de seguir viviendo, de nunca morir. Quizás usted tuvo la oportunidad de acompañarnos recientemente y se conectó a una reunión que tuvimos hace poco tiempo sobre la conmemoración de la muerte de Cristo. En esta ocasión se explicaron las razones, los motivos que tenemos para tener esperanza de que Jehová no solamente puso en nuestro corazón el deseo de vivir para siempre, sino también nos da la oportunidad, la posibilidad de lograr este deseo.
[13:40]No es verdad que estamos muy agradecidos por esto que Jehová y Jesús hicieron por nosotros?
[17:48]Y aquí viene el quizás la pregunta o el punto interesante. Si Jesús murió, ¿cómo es posible que nos dé vida a nosotros? Bueno, la Biblia responde a esto. Por favor, vaya junto conmigo a Hechos, el relato de los Hechos, capítulo 2. Y vea, por favor, lo que dice el versículo 24. Hechos 2:24, si ya lo tiene dice: Pero Dios lo resucitó a Jesús, liberándolo de los dolores de la muerte, porque no era posible que ella lo retuviera.
[18:32]La Biblia explica que puesto que Jesús era perfecto, él no había pecado. Él no debía morir. Es más, si Jesús no hubiera sido asesinado, estaría vivo actualmente en nuestros días. Pero, como la justicia de Dios es infinita y Jehová no podría permitir que Jesucristo siguiera muerto, dice Hechos que Jehová lo resucitó. Incluso Jesucristo fue resucitado y fue al cielo como una criatura espiritual. Entregó el valor de su muerte a Jehová y con esto nos liberó a todos nosotros del poder del pecado. Esto significa que nuestra deuda, ese pesado vaso de cristal que está sobre nosotros, ha sido pagado y se ha ido. Gracias al sacrificio de Jesús, pueden eliminarse las consecuencias del pecado heredado, entre ellas, la muerte. Pero, ¿quiere decir esto que Jehová perdona al mundo automáticamente? Que fue un pase inmediato hacia la perfección. Dejemos que la Biblia misma nos responda también. Por favor, vaya junto conmigo al Evangelio según Juan, capítulo 3. Juan capítulo 3. Y leamos el versículo 36. Palabras de Jesucristo mismo cuando estuvo aquí en la Tierra. Y vea cómo dejó él claro lo que se necesita hacer para beneficiarnos del sacrificio que él hizo. Juan 3:36. Si ya lo tiene, dice así: El que demuestra fe en el hijo tiene vida eterna, pero el que desobedece al hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.
[20:33]¿Qué le parece si analizamos este versículo a detalle? Es cierto, Jesús ya ha dado su vida y ahora podemos vivir para siempre nuevamente. Tenemos esa opción, esa posibilidad se abre ante nosotros. Pero, ¿pudo usted notar dos expresiones clave? Jesús compara el demostrar fe con el obedecer. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, ahora usted y yo nos encontramos tal como se encontró Adán al principio. Tenemos la opción de obedecer a Dios o desobedecerle. Jehová valora mucho la obediencia y la lealtad de sus siervos. Si Adán hubiera sido obediente, él estaría vivo y todos nosotros no tendríamos problemas, seríamos felices. Ahora usted puede tomar una decisión por sí mismo. Demostrar fe es igual a obedecer. Y es por eso que queremos darle las gracias de que esté aquí. Queremos encomiarlo por los esfuerzos que ha hecho para estar en esta consideración. El hecho de que usted haya apartado tiempo para estudiar la Biblia, para aprender más acerca de Jehová, demuestra que usted quiere obedecerle. Quiere ganarse la vida eterna de la cual habló Jesucristo. Sin duda, Jehová bendecirá su obediencia y su esfuerzo. Continúe aprendiendo acerca de Jehová y de Jesús. Ponga en práctica lo que aprende de él. Recuerde, esto es la vida, la vida eterna. Es cierto, sus decisiones quizás no repercutirán sobre alguien más, como sí repercutieron las de Adán. Pero sí repercutirá en usted y su futuro eterno. Imagínese qué gran oportunidad tiene ahora de decidir, de escoger la vida que Jehová ha puesto delante de usted. Pero esto nos trae al punto final. ¿Es realmente la muerte el final de todo? Bueno, lo sería si no fuera por Jehová y por Jesús. Y de hecho, como hemos visto, la resurrección de Jesucristo es una garantía de que Jehová puede y quiere resucitar a las personas. Por más que el ser humano se esfuerce, ha hecho cosas sorprendentes, ha llevado al hombre fuera del planeta, ha hecho que podamos comunicarnos con personas al otro lado del mundo con algo pequeño que cargamos en nuestro bolsillo. Pero aún así no puede crear ni devolver la vida a quien la ha perdido. El único que puede hacerlo es Jehová. ¿Y qué tan difícil sería para él? Bueno, ¿qué tan difícil sería para usted encender un fósforo y volver a encender una vela que se ha apagado? Así de fácil es para Dios. Recuerde, él creó la vida de la nada. No existía Adán en ningún lado y lo creó y le dio vida. Pero quizás usted piense, bueno, es que la verdad yo soy más complicado que una vela. Tengo sentimientos, tengo emociones, tengo personalidad. ¿Podrá Dios regresarme todo eso a mí si yo muero? Bueno, ¿qué le parece si usamos un pequeño ejemplo? Imagine que usted tiene un teléfono y este teléfono se ha dañado. Entonces usted compra otro teléfono, un teléfono nuevo, quizás con algunas mejoras. ¿Cómo puede usted transferir toda su información de su teléfono anterior al teléfono nuevo? Bueno, hoy en día hay una tecnología como la que vemos en la pantalla. Es una pequeña tarjeta electrónica que va dentro de cada teléfono. Entonces, usted puede quitar esa tarjeta de su teléfono dañado, ponerla en el teléfono nuevo, y automáticamente se transfiere su número telefónico, sus contactos, su información personal, y todo está completo. Muchas gracias por la imagen. Por favor, piense ahora. Si el ser humano es capaz de hacer esto con algo tan pequeño como una tarjeta electrónica, no cree usted que Dios tenga el poder de conservar en su memoria perfecta e infinita todos sus recuerdos, todas sus emociones, todos sus pensamientos, los rasgos que hacen su personalidad y devolvérselos después en un cuerpo nuevo, quizás uno con algunas mejoras. Sin duda, Jehová tiene el poder de hacer esto y mucho más. Pero, quizás aquí la pregunta sea diferente. Quizás ahora nos preguntemos, ¿tendrá Dios el deseo de devolverle la vida a un ser humano? Esta pregunta se parece mucho a la que hizo un hombre de la antigüedad. Por favor, vaya junto conmigo una vez más a la Biblia y encontremos la respuesta juntos en el libro de Job, capítulo 14. Job capítulo 14. La Biblia dice que Job era una persona fiel, era un hombre que servía a Dios con lealtad. Pero vea esta pregunta interesante que hace Job 14:14. Si un hombre muere, ¿puede volver a vivir? No es verdad que es como la pregunta que nos hemos hecho ahora? Sabemos que Dios tiene el poder de hacerlo, pero ¿tendrá el deseo? Vea, por favor, la forma en que Job responde a esta pregunta y la confianza que él tenía y que usted y yo podemos tener también. Job 14:14 continúa. Esperaré todos los días de mi servicio obligatorio hasta que llegue mi liberación. Tú llamarás y yo te responderé, ansiarás volver a ver la obra de tus manos. Puede ver lo seguro que estaba Job de que Jehová realmente desea resucitarnos, incluso dice que él ansía vernos una vez más. Jesucristo demostró que Jehová tenía el poder de resucitarnos. Es más, él mismo resucitó a personas a quien él quería. Quizás usted haya leído el relato de Lázaro, un un querido amigo de Jesús. La Biblia dice que incluso Jesús lloró cuando llegó y vio a su familia tan desconsolada. Podemos estar seguros de que Jehová tiene esos mismos sentimientos y ese deseo de usar su poder para devolver la vida a las a sus queridos amigos que han muerto. Ha pasado ya suficiente tiempo para que todos hayamos visto las terribles consecuencias de desobedecer las leyes de Dios. La Biblia indica que se acerca muy rápidamente el día que Dios ha establecido para intervenir en los asuntos mundiales. Una de las primeras acciones que tomará Jehová es precisamente devolver la vida a las personas que han muerto. Por lo tanto, sabemos que este propósito de Jehová es un hecho. Pero, ¿qué le parece si vemos un versículo bíblico que nos da una garantía todavía mayor? Por favor, vaya junto conmigo al Evangelio según Mateo, capítulo 22. Una vez más leeremos las palabras de Jesucristo. Antes de leer de Mateo 22, recuerde usted el ejemplo que del que hablábamos al principio. Aquel siervo fiel de Dios, Jacob. Por favor, vea cómo Jesús se refirió a Jacob y cómo se siente Dios respecto a Jacob. Mateo 22:31 y 32, dice: Y sobre la resurrección de los muertos, ¿no leyeron que Dios a ustedes les dijo, Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Este es el Jacob del que hablábamos al inicio, un hombre fiel, un hombre íntegro. Y vea las bellas palabras que dijo Jesús. Él no es el Dios de los muertos, sino el de los vivos. Jehová ha conservado a Jacob en su memoria con cariño y anhela, espera el día en el que lo vuelva a la vida. Por lo tanto, podemos estar seguros de que la muerte no es el final de todo. La resurrección de Jacob y de las personas que queremos serán el inicio de una vida eterna. Si usted se esfuerza también por servir a Jehová con lealtad, podrá estar con ellos disfrutando de bendiciones eternas y de una vida sin final.



