[0:40]Oye Benito. Sí, profesor. Hemos venido aquí al parque de Lima para inaugurar este programa sobre la República aristocrática. Este parque es muy aristocrático, ¿qué, profesor? Pues es un concepto que acuñó don Jorge Basadre para referirse a los años que corren a comienzo del siglo XX. Ya, la época del llamado segundo civilismo y en este parque sí pues, en estos alrededores es que circulaban las grandes familias, era el teatro de sus paseos. Ah, qué bonito, profesor. Aunque el Palacio de la Exposición que está ahí al fondo fue construido en realidad en la época del guano por el presidente Balta. Ah, había mucha plata. Eso.
[2:40]Bueno, esta República Aristocrática de 1895, 1919, este período de estabilidad que hubo, que hubo sucesiones presidenciales a través de elecciones, que esa estabilidad estuvo dada por un partido, el Partido Civil. La ausencia de modernidad, de modernización del Partido Civil es lo que explica esta imagen, esta imagen de la República Aristocrática. Este periodo logró una superior estabilidad política que la habitual en el Perú de entonces. Con alguna excepción, la conducción política de aquellos días estuvo a cargo del Partido Civil. Era el segundo partido con ese nombre, fue liderado por una nueva generación distinta a la de los fundadores que ejercieron el poder en los 1870 con Manuel Pardo a la cabeza, fundador del Partido Civil.
[3:39]Cuando hablamos de una época de estabilidad, no quiero que pensemos pues en un orden suizo, ¿no? Y en una democracia ideal.
[3:54]Había muchos conflictos sociales y políticos que tenían que resolverse de formas poco católicas, podríamos decir, a veces, con el uso de soldados, violencia. Pero la expansión económica ciertamente ayudaba a resolver, por lo menos en el corto plazo, parte de estos malestares.
[4:21]El concepto de República Aristocrática fue profundizado por los historiadores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga, en un libro publicado en 1980. En ese texto se razonaba sobre la naturaleza de la clase dominante peruana, argumentando que no había sido dirigente. Es decir, que los poderosos habrían desplegado su liderazgo social y económico en forma cerrada y excluyente. Pero que a la vez se habían subordinado a las grandes inversiones de origen extranjero. Era una clase rentista, como se dice frecuentemente. Vivían de la renta, de las haciendas altoandinas o costeñas. También habían emprendimientos en algunos actores de este de esta de este grupo civilista.
[5:15]Habría que recordar a a Felipe Pardo, por ejemplo, el hijo de Manuel Pardo y la modernización de Tumán, de la hacienda Tumán. Y lo que la hacienda Tumán va a ser después, una hacienda moderna, una hacienda modelo. Y las haciendas que están cercanas, Cayaltí, Pátapo, Pucalá, que también se modernizan como consecuencia de la obra emprendedora de Felipe Pardo en Los señores de la época habrían sido autoritarios y cerrados adentro del país y, al mismo tiempo, abiertos y entreguistas con el de afuera. De esta manera, la clase dominante habría sido aristocratizante en el sentido que era rentista, ociosa y dedicada a los placeres mundanos. Es más, la condición de subordinada dentro de su propio país fue adquirida por la clase dominante precisamente en estos años. De acuerdo a esta interpretación, el contrato Grace, firmado por Cáceres en 1889, permitió la invasión del capital extranjero y la subordinación del Estado y del capital nacional frente al imperialismo. La República Aristocrática es bastante bastante compleja. Si habían señores notables, como los señores del siglo XIX, también habían este algunos que se encaminaban hacia una una conducta burguesa, una conducta modernizadora.
[6:42]Así a fines de los 80, el concepto de República Aristocrática fue cuestionado y sometido a revisión. El historiador Alfonso Quirós encontró una clase dominante nacional bastante activa y emprendedora. En su interpretación, después de la reconstrucción que siguió a la guerra del Pacífico, la economía nacional se liberó del rentismo propio del guano. Esa excesiva dependencia en un solo producto de exportación, el guano, estaba impidiendo el despegue capitalista del país. Por ello, los años finales del siglo XIX y el comienzo del siglo XX fueron duros porque el país recién salía de la derrota. Pero a la vez fueron años signados por el despertar del capitalismo. El signo de los tiempos no sería entonces la perpetuación de la mentalidad aristocrática, sino el desarrollo de la iniciativa capitalista. Hay que reconocer las dos cosas, que era un grupo oligárquico, pequeño y como tal los lazos matrimoniales, amicales, le daba un carácter cerrado, sin duda. En este sentido podríamos entonces refrendar que era un grupo cerrado, oligárquico, que manipulaba la política. Eh, pero por otro es cierto que tenía un espíritu empresarial capitalista, que harían que la palabra aristocrático eh no sea muy adecuada, ¿no? Un conjunto de instituciones científicas y económicas venían a confirmar el particular dinamismo de los señores de la época. El espíritu emprendedor capitalista habría asomado de una manera ya moderna en el Perú de esos días. Esta perspectiva ha sido reforzada por los estudios que el historiador Carlos Contreras le ha dedicado al período, concebido como el despunte del capitalismo peruano. Ellos consiguieron la recuperación de la economía peruana tras la catástrofe de la guerra con Chile. Creo que el gran logro de esa generación empresarial sería ese. Después, muchas de esas empresas, sobre todo en el campo de la minería, pasaron a manos de extranjeras y ese podría ser su pecado, haber cedido su su rol a las empresas extranjeras.



