[0:00]Una vez más, es de sumo gozo saludarles, amados y amadas. Bienvenidos a este nuevo estudio de La Historia de la Iglesia Cristiana donde en esta ocasión estaremos hablando de la Iglesia Imperial, segunda parte. Se le conoce así a esta etapa o período de la historia cristiana porque fue en este punto que el cristianismo pasó de ser duramente perseguido a ser la religión oficial del Imperio. ¿Se imagina usted los cambios que esto trajo? Al poco tiempo del reconocimiento del cristianismo como la religión del Imperio Romano, se eligió, se construyó y se estableció una nueva capital como la sede de autoridad. Este acontecimiento trajo consigo resultados muy importantes tanto como para el Estado, también para la iglesia. Número uno, vamos a hablar brevemente de las razones que se conocen que Constantino tuvo para llevar a cabo esta decisión de nombrar una nueva capital para el Imperio en la antigua ciudad de Bizancio, la cual llamó Constantinopla. Es decir, la ciudad de Constantino, hoy en día conocida como Estambul. El emperador Constantino entendió que Roma estaba hundida en la adoración pagana, llena de templos y estatuas en honor a la adoración de sus antiguos dioses. Era una ciudad dominada por las tradiciones paganas. El emperador simpatizante del cristianismo, al parecer, deseaba una capital sin los inconvenientes de las antiguas tradiciones y, en especial, una capital auspiciada y bajo la influencia de la nueva religión imperial, hablamos del cristianismo. Otra de las causas es que la posición geográfica de Roma le exponía a los ataques enemigos y extranjeros. Durante su historia, la ciudad fue muchísimas veces invadida y a veces saqueada. Así que Constantino eligió sabiamente la antigua ciudad griega de Bizancio para nombrarla como la nueva capital del Imperio. La cual posee una ubicación geográfica favorable para defenderla de cualquier invasión o ejército enemigo que venga contra ella. También a esto podemos agregarle que en la ciudad de Roma habían familias poderosas e influyentes. Imagínese que la capital de su país actual fuera trasladada a otro lugar así de un día para otro. Esto les quitaría influencia y poder a aquellos que ya están bien establecidos en la antigua capital, ¿no le parece?
[2:29]Pienso que me va entendiendo muy bien. Bueno, también aquí en el Imperio Oriental, es decir, del lado de Constantinopla, la gente era de naturaleza sumisa y dócil.
[3:22]Así que lamentablemente de este lado del Imperio, la Iglesia vino a ser sierva del Estado, podríamos decir, un gran problema para la Iglesia. Ahora hablaremos brevemente de esta nueva capital y Constantino. En la nueva capital no habían templos para los ídolos y el cristianismo era la religión profesante. Luego, con el tiempo, empezaron a haber templos paganos, sí, pero ¿por qué? Bueno, resulta ser que aunque Constantino era enérgico en el reconocimiento de la religión cristiana, era tolerante con las otras religiones y otros tipos de adoración. Él favorecía la tolerancia de toda forma de religión, buscaba la conversión gradualmente de los paganos al cristianismo a través de la evangelización. Constantino también retuvo algunos de los títulos paganos del emperador, como el de Pontifex Maximus, sumo pontífice, que era el nombre antiguo que se le daba al emperador como supremo sacerdote o máximo líder de las religiones practicadas en el Imperio. También estuvo a favor del sostenimiento de las vírgenes vestales en Roma. Estas eran jóvenes vírgenes escogidas para mantener encendido el fuego en el Templo de Vesta, quien se consideraba era la Diosa del Fuego. Bueno, y esto era entre otras muchas cosas a las cuales Constantino, a pesar de ser simpatizante del cristianismo, también favorecía respecto a las otras religiones.
[5:01]Así que, como puede usted notar, amado y amada oyente, al parecer, Constantino profesaba ser cristiano, pero no quería dejar del todo la antigua naturaleza, digámoslo así. Es más, como muchos saben, no quiso ser bautizado, sino hasta estar a punto de morir. Esto nos da mucho, pero mucho en qué pensar. Así que durante Constantino, vio las religiones paganas, tenían libertad de culto. Pero no así con los siguientes emperadores, quienes fueron intolerantes completamente con los paganos. Querían la rápida conversión de todos al cristianismo. Así que aceleraron el movimiento a través de una serie de leyes opresivas contra el paganismo.
[5:47]El dinero que se donaba a los sacerdotes o templos no cristianos era confiscado. Se prohibieron los sacrificios y ritos de adoración, los cuales vinieron a ser calificados como una ofensa que se castigaba en aquel entonces. Es más, se dice que no mucho después del reinado de Constantino, su hijo ordenó la pena de muerte y la confiscación de todas las propiedades de los adoradores de ídolos. Y así, de esta manera, también el paganismo tuvo persecución antes que fuera eliminado, a tal punto que tuvieron personas que sufrieron el martirio, aunque muy pocas, en contraste al número de mártires cristianos durante dos siglos o más. Creo que ya habíamos mencionado en estudios anteriores, muchos de los templos paganos se consagraron para el cristianismo y muchos otros fueron derribados. También se decretó una ley para que nadie escribiera ni hablara en contra de la religión cristiana. Así que los libros hechos por sus opositores eran quemados. La opresión contra el paganismo fue tan vigorosa que podríamos decir que quedó exterminado muy rápidamente. Entre comillas, claro, luego veremos el porqué. Bueno, en esta parte cuando el cristianismo contra el paganismo parecía estaba ganando ya la victoria, surgió un nuevo gran problema. ¿Cuál será? Preguntará alguien tal vez. Bueno, surgieron una serie de controversias dentro de la iglesia sobre su propia doctrina. Verá, mientras la Iglesia luchaba por su propia existencia debido a las persecuciones, se mantenía unida. Hubieron rumores de disensión doctrinal, pero estaba unida en lo general. Pero cuando los cristianos se vieron libres de acechanzas y también llegaron a tener dominio, las iglesias crecieron grandemente en diferentes localidades con reconocidos líderes u obispos, los cuales levantaron fuertes debates acerca de sus doctrinas. Debido a estos acalorados debates, se convocaron concilios de toda la Iglesia en general para decidir estas cuestiones. En estos concilios solo los obispos tenían voto. El resto de los clérigos y laicos debían sujetarse a sus decisiones. Ojo con esto, amados, a usted que le gusta estudiar de la palabra de Dios y de la historia. En este punto, ya hemos visto que a los máximos líderes de la Iglesia se les conocía como obispos, y estos estaban a cargo de ayudar, enseñar y cuidar de todas las iglesias alrededor de las cuales les correspondían a sus diócesis. ¿Por qué lo menciono? Bueno, porque luego veremos cómo las iglesias más grandes de la época empezaron sus desacuerdos y divisiones, siendo las más influyentes entre ellas las iglesias de Roma y Constantinopla, las cuales tuvieron sus diferencias y luchas por el poder para proclamarse a sí mismas como cabeza o máxima autoridad sobre las congregaciones y la Iglesia de Cristo. Pero eso lo veremos en el próximo estudio. Le invito a que no se lo pierda. Volviendo con las controversias, dentro de la Iglesia, note que a este punto no había un obispo o líder supremo, sino más bien todos los obispos tenían voz y voto para decidir. Aunque hubieron una serie de desacuerdos durante este período, tenemos tres que se destacan más. Y las vamos a ver a continuación. Una de ellas es la controversia sobre la doctrina de la Trinidad, especialmente sobre la relación del Padre y el Hijo. Arrio, un presbítero de Alejandría, alrededor del 318 después de Cristo, expuso la doctrina de que Cristo, aunque superior a la naturaleza humana, era inferior a Dios. Y que no era eterno en existencia, sino que tuvo un principio, es decir, fue creado por Dios, siendo el principio de la creación. Por tanto, como es un ser que ha sido creado, no puede ser Dios. Por el otro lado, estaban los opositores, siendo uno de los principales Atanasio, tal vez usted ya lo ha oído mencionar, quien afirmaba la unidad del hijo con el Padre, la deidad de Cristo y su existencia eterna. Por tanto, Jesús, decía, era verdadero Dios y verdadero hombre, tenía ambas naturalezas. Esta controversia se extendió por toda la Iglesia, así que Constantino, para dar fin a la contienda, convocó a un concilio de obispos, los cuales se reunieron en Nicea, el famoso Concilio de Nicea, en el año 325 después de Cristo. Aquí, Atanasio logró convencer a la mayor parte del concilio para que condenasen las enseñanzas de Arrios, aunque los debates siguieron. Tiempo después, las ideas de Atanasio vinieron a ser supremas en la Iglesia de Oriente y Occidente, y se establecieron de forma definitiva. Otra de las controversias fue sobre la naturaleza de Cristo. Fue cuando Apolinar, obispo de la Odisea, declaraba que la naturaleza divina tomó la naturaleza humana de Cristo. Además, decía que Jesús en la Tierra no era hombre, sino Dios mismo en forma humana. La mayoría de teólogos y obispos sostenían que la personalidad de Cristo era una unión de Dios y hombre, deidad y humanidad en una misma naturaleza. Eso era lo que decían la mayoría en aquel entonces. Al final, las ideas de Apolinar fueron condenadas en el concilio de Constantinopla en el 381 después de Cristo. Ahora, amados, yo sé que voy muy rápido, como ustedes muy bien saben, me gusta hacer los estudios así un poco breves, básicamente tocamos lo básico. Si usted desea profundizar más acerca de de cada asunto, bueno, le invito a que eh, usted use los diferentes medios que ahora la tecnología nos ofrece para poder eh, cultivar más acerca de la historia en su mente. Y bueno, tener bien claro cómo sucedieron las cosas. Le invito también a que no se quede con una sola fuente de información, porque como verá, unos defienden una cosa, otros defienden otra, así que le invito a que vea las diferentes posturas, las diferentes posiciones y que busque páginas, por supuesto, si va a buscar en internet, que sean confiables, no cualquier cosa que sube alguien por ahí, ¿eh? Ahora, una de las controversias que fue muy extensa de esta época surgió en la Iglesia Occidental y era sobre asuntos relacionados con el pecado y la salvación. En el 410 después de Cristo, Pelagio, un monje de Gran Bretaña que viajó a Roma, enseñaba su doctrina de que no heredamos nuestra tendencia pecaminosa de Adán, sino que cada persona hace su propia elección, ya sea de pecado o de justicia. En términos más sencillos, Pelagio decía que todas las personas nacen inocentes y sin ninguna mancha de pecado. Ya luego será nuestra decisión qué camino tomar, el pecado o la justicia. En contra del apareció nada más y nada menos que Agustín, quien es considerado por muchos la mayor inteligencia del cristianismo después del apóstol Pablo. Agustín sostenía que Adán representaba a toda la humanidad, que en el pecado de Adán todos pecaron, por tanto, el género humano es culpable delante de Dios. Que el hombre no puede por su propia cuenta obtener la salvación, sino solo por la voluntad de Dios. Las ideas de Pelagio fueron condenadas en el Concilio de Cartago en el 418 después de Cristo, y la teología de Agustín vino a ser regla dentro de la Iglesia. Y mientras surgía este tipo de controversias, otro gran movimiento empezó, un movimiento que en la Edad Media alcanzaría proporciones inmensas. Hablamos del nacimiento del Monacato. Cabe aclarar que en la Iglesia primitiva no había monjes ni monjas. Los primeros cristianos vivían en familia, recordará usted, en armonía, en el compartimiento del pan y, bueno, convivían los unos con los otros. Ellos se cuidaban, sí, de dar buen testimonio, pero no se escondían, sino que formaban parte de la sociedad en general. Pero a partir de este período que estamos tratando, notamos los principios y primeros progresos de un movimiento hacia la vida monástica. Ahora, ¿qué sucedió? ¿Por qué este movimiento? Bueno, después que el cristianismo dominó el Imperio, debido a la persecución contra los paganos y los beneficios para los del clérigo, muchos se introdujeron en la Iglesia sin realmente tener el deseo de seguir las enseñanzas y ser devotos practicantes.
[15:00]Simplemente huían de la persecución o se unían con ambición de lograr un puesto honorable. Así que la mundanalidad entró a la Iglesia e iba prevaleciendo. Muchos, a la verdad, deseaban una vida con ética más elevada y estaban muy descontentos con lo que veían dentro de la Iglesia y a su alrededor. Estos tomaron la decisión de retirarse del mundo, ya sea solos o en grupo, en ocasiones, y habitaban en retiros, como como usted le conoce. Procuraban alimentar la vida espiritual mediante la meditación, la oración, y hábitos ascéticos, es decir, evitaban los placeres de la carne. Se dice que este espíritu monástico comenzó en Egipto, donde se fomentó debido a un clima favorable y las pocas necesidades de la vida, por así decirlo. Pronto estas personas llamaron la atención de multitudes, los que los miraban los tomaban como un ejemplo de pureza y sencillez, entre otras cosas. Y así, muchos siguieron este ejemplo por todo Oriente hasta llegar a Europa. Esta vida solitaria y apartada pronto trajo como resultado el establecimiento de monasterios donde el trabajo estaba unido a la oración. Supongo que todos conocemos lo que son los monasterios, ¿no? Donde ahora vemos que, bueno, están las monjas, los monjes en aquel entonces. Y bueno, así fue el inicio de los monasterios. Lo que sucedió en adelante, creo lo estaremos viendo en otro estudio. Amados, amadas, hemos llegado al final de este breve estudio donde hemos visto, número uno, la fundación de Constantinopla. Número dos, la división del Imperio. Número tres, la supresión del paganismo. Cuatro, algunas de las controversias y concilios que se llevaron a cabo en aquel período. Y también el nacimiento del Monacato, o sea, los monjes, las monjas. Le invito cordialmente a que se suscriba al canal y active la campana de las notificaciones para saber el momento exacto en que subamos el próximo estudio, donde estaremos hablando de cómo se fue desarrollando el poder en la Iglesia de Roma. Hablaremos también de la caída del Imperio Romano Occidental y también de algunos de los líderes que hubieron en este período. Hermanos y hermanas en Cristo, gracias por su tiempo y por ver y escuchar este video. Dios les bendiga, les guarde siempre. Bendiciones para todos.



