[0:07]Hola a todos, les habla Andrés Cervantes y bienvenidos a mi canal ArquiCultura. Es momento de ver en detalle la evolución y las partes de una de las catedrales más grandes de América, la Catedral de la Asunción de María en Ciudad de México. Comenzamos esta historia en el siglo XVI, poco después de la caída de la ciudad de Tenochtitlán ante los españoles. Cuando se le encargó al español Alonso García Bravo el trazado de la nueva ciudad. Dejando al igual que en otras ciudades españolas una plaza llamada Plaza Mayor. Para mantener el control de la zona, era necesario borrar la cultura existente e instaurar la de los conquistadores. Así que había que destruir el recinto ceremonial y los palacios. Las piedras de estas construcciones servirían para las nuevas construcciones de la ciudad. En 1524, el Templo Mayor se desmontó piedra a piedra y con estas se inició la construcción de una iglesia católica, que fue terminada en 1526, mirando al occidente. En 1534, la Iglesia de la Plaza se elevó a Catedral, es decir, que pasaría a ser la sede de un obispo, el cual estaría al frente de la Diócesis de México. Alrededor de 1545, la Diócesis de México es elevada a la categoría de Archidiócesis, acogiendo a otras diócesis vecinas. Por esta razón, el obispo de la Ciudad de México recibió el título de Arzobispo y su catedral pasó a la categoría de Catedral Metropolitana. En 1552, se inició la gestión para una nueva catedral, quedando la vieja catedral poco a poco en el abandono. En 1571 se iniciaron las obras de la nueva catedral, el material utilizado sería extraído de los templos de Tenochtitlan. Ya que este era el material más eficiente que tenían a la mano. Recordemos que los mexicas pudieron hacer grandes obras con estas rocas en un terreno pantanoso. La construcción comenzó por la zona del ábside, pero las obras se demorarían más de lo previsto. Con el tiempo, todo rastro del Templo Mayor había desaparecido. En 1584, viendo que las obras de la Catedral se demorarían mucho, la antigua catedral fue restaurada para que siguiera cumpliendo con sus funciones hasta que fuera necesaria su demolición. En 1616, los muros de la Catedral alcanzaron aproximadamente la mitad de la altura final. En 1623, se empezó con la sacristía, la cual no cumpliría su función inicialmente, sino que sirvió como espacio provisional para las celebraciones eucarísticas. Por lo que al terminarse, inmediatamente se demolió la antigua Catedral, no sin antes llevar el pórtico a la Iglesia del Hospital de Jesús Nazareno, donde sigue hasta la actualidad. En 1629, la ciudad se inundó, llegando el agua a los 2 metros de altura. Las obras de la Catedral se suspendieron por los daños, considerándose cambiar la ubicación de la Catedral. Todo este tiempo, la Plaza Mayor se fue llenando de comerciantes que vendían aquí sus productos. Además, en torno a la Catedral se fueron construyendo edificaciones en contra de la voluntad de las autoridades. En 1648, el obispo Juan de Mañozca hizo trasladar una cruz hasta el atrio de la Catedral, conocida más adelante como la Cruz de Mañozca. En 1659, enviados del Virrey, escoltados por soldados, demolieron las construcciones ilegales en torno a la Catedral. Y al año siguiente, se construyó un gran muro perimetral para evitar que esto se repitiera. Los trabajos en la Catedral habían avanzado. Y en 1667, se cerraron completamente las bóvedas. En esta Catedral encontramos varios tipos de bóvedas. La primera está en la nave central y es la Bóveda de Lunetos. Esta bóveda aparece a partir de una bóveda de cañón, que es la que resulta de la prolongación de un arco de medio punto. Para convertir esta bóveda de cañón en una bóveda de lunetos, es necesario hacer estas aberturas a los lados, llamadas lunetos. Y generalmente ahí se abren ventanas. En este caso, la bóveda fue decorada con molduras de motivos geométricos. Otro tipo de bóveda se puede encontrar en las naves laterales. Esta es la Bóveda Baída o de Pañuelo. Su forma aparece a partir de la intersección de una cúpula con un cubo, cuya base está inscrita en la base de la cúpula. En este caso, la bóveda fue decorada con molduras radiales. Otra variación de la Bóveda Baída la encontramos en algunas capillas laterales. La diferencia es que en estas las molduras se distribuyen de una forma diferente. Ahora veremos la Bóveda de Arista, que es producto de cruzar dos bóvedas de cañón de la misma altura. Este tipo de bóveda fue muy utilizada en la arquitectura románica. Un último tipo de bóveda aparece en las capillas de la zona norte de la Catedral. Esta también es una bóveda de arista, solo que tiene nervaduras con forma de estrella, por lo que sería una Bóveda Estrellada. Un elemento muy utilizado en la arquitectura gótica. Aunque hay que anotar que la bóveda estrellada gótica está formada por arcos ojivales y no por arcos de medio punto como en este caso. Por último, en la zona central del Templo, en el espacio de la cúpula, se construyó provisionalmente un cimborrio. Junto con la culminación de las bóvedas, la Catedral fue consagrada nuevamente con el nombre de Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen a los Cielos de la Ciudad de México. En 1675, se terminó la parte baja de la fachada principal de la Catedral y durante este siglo, se construyó el primer cuerpo de la Torre Oriente. En 1688, se terminó el pórtico de acceso Oriental, y al año siguiente, el pórtico de acceso del Occidente, que es idéntico a este. Además, los arbotantes que refuerzan la estructura que sostiene las bóvedas de la nave central. Y los seis contrafuertes de la fachada principal. Este año también se inició la construcción del Seminario junto a la Catedral. Este tardaría aproximadamente 10 años en terminarse. Es hora de ver la Catedral por dentro y las capillas que la componen. Las cuales no necesariamente fueron terminadas en esta época. Por lo que a continuación veremos una apariencia más cercana a su estado actual. Primero tenemos la Capilla de los Santos Ángeles, ubicada debajo de la Torre Occidental. Y está cubierta con una bóveda estrellada. La capilla original fue destruida en 1711 por un incendio y la actual es de 1713. Seguimos con la Capilla de los Santos Cosme y Damián. Su cubierta es una bóveda de arista sencilla. Y en ella se ve un retablo que incorpora algunos elementos neoclásicos y pinturas que representan la vida de estos dos santos. Junto a esta Capilla está la Capilla de San José. Tiene un retablo barroco que estaba en la antigua Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat. Aquí hay que resaltar una imagen de Jesucristo procedente de la primera Catedral, popularmente conocida como el Señor del Cacao. Continuamos con la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad. Esta fue cubierta con una bóveda estrellada, y aquí resaltamos en su retablo, las columnas salomónicas y las pinturas que datan de la década de 1670. Ahora veremos la Capilla del Señor del Buen Despacho. Aquí nuevamente aparece la bóveda baída, pero con una distribución de moldura diferente a las de las naves laterales. La decoración de esta Capilla es de estilo neoclásico y data de la primera mitad del siglo XIX. Del otro lado tenemos la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores. Esta fue cubierta con una bóveda estrellada más compleja y presenta un estilo neoclásico muy similar al de la Capilla que acabamos de ver. Junto a esta se encuentra la Capilla de San Felipe de Jesús, que fue cubierta con una bóveda estrellada como la que acabamos de ver, y su retablo es considerado uno de los mejores en su estilo. En la esquina noroccidental está la Sala Capitular. Un espacio donde se reunían los sacerdotes para tratar temas relativos a la Iglesia y la comunidad. Al final de la nave aparece el altar y el retablo del Divino Salvador, de estilo churrigueresco que más adelante veremos en qué consiste. Del otro lado está la Capilla de Nuestra Señora de Zapopan. Aquí hay un retablo igual al del altar del Divino Salvador. Luego sigue la Sacristía. Este es el lugar más antiguo de toda la Catedral y como ha cambiado de aspecto muchas veces a lo largo de los años, no hay mucho registro de su apariencia original. Su decoración actual es del siglo XVIII. En este lugar se guardan los elementos necesarios para la celebración de la Eucaristía. Junto a esta se encuentra la Capilla del Santo Cristo y Las Reliquias. Aquí hay un altar barroco donde se custodian las reliquias de diferentes santos. Y además, lo que por tradición se dice que es una espina de la Corona de Espinas y una astilla de la Veracruz. Ahora veremos la Capilla de San Pedro, donde se encuentran dos retablos donde se exalta la vida del Apóstol Pedro. Seguimos del otro lado con la Capilla de Nuestra Señora la Antigua. Aquí aparece otra vez la Bóveda Baída y esta Capilla fue remodelada en estilo neoclásico alrededor de 1718. Junto a esta podemos ver la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe. Sus altares neoclásicos son producto de una renovación que se llevó a cabo en esta Capilla alrededor de 1809. A continuación, veremos la Capilla de la Inmaculada Concepción. En esta se encuentra un retablo barroco con pinturas de forma ovalada, aunque este no es el original. Sino que es resultado de una reconstrucción que se efectuó durante el siglo XX. Ahora veremos la Capilla de San Isidro. Del estado original de esta Capilla no se tiene mucho registro, ya que sería modificada más adelante con la construcción del Sagrario Metropolitano. Por último, está la Capilla de Nuestra Señora de las Angustias de Granada. Esta se encuentra debajo de la Torre más antigua. Sus altares son de estilo churrigueresco y fue cubierta con una bóveda estrellada. Todas las capillas perimetrales fueron cerradas con una reja ornamentada en la parte superior, incluyendo el nombre de la Capilla. En 1696, se construyó en medio de la nave central el coro. Este fue hecho de madera y está conformado por dos niveles de sillas ricamente ornamentadas, incluyendo columnas salomónicas. En medio se encuentra el facistol, una especie de atril para poner los libros de cantos. Estos generalmente tienen cuatro caras, una para cada tipo de voz que compone el coro. Al igual que en las capillas, este espacio también fue cerrado con una reja. Durante el siglo XVIII, como el Templo ya se encontraba plenamente funcional, se disminuyó el ritmo de trabajo en lo que a la fachada se refiere. Aunque se continuó con algunas actividades enfocadas a la ornamentación interior. En 1720, se terminó en la parte posterior de la Catedral, la Capilla de las Ánimas. En 1725, Gerónimo de Balbás termina en el ábside el Altar de los Reyes. En este altar se muestra a seis reyes y seis reinas que han sido canonizados, exaltando en medio con una pintura a Jesucristo como rey de reyes y a la Virgen María como reina celestial. El estilo de este retablo es el barroco churrigueresco, un estilo nacido en España. Y al igual que otras corrientes del barroco, es altamente ornamentado. Y recibe el nombre de churrigueresco por una familia de arquitectos catalanes de apellido Churriguera, que pusieron su sello personal en sus obras. Este estilo se caracteriza por ser mucho más ornamentado de lo habitual, por el uso de la columna salomónica, pero sobre todo por integrar el estípite. Un tipo de columna más ancha en la parte de arriba, producto de la abstracción de las formas del cuerpo masculino. En 1735, se construye detrás del coro el Altar del Perdón, ubicado de forma que sea lo primero que ve quien entra a la Catedral por la puerta principal. Y por esta época se instalan los órganos que existen hasta la actualidad. Cabe anotar que antes de estos existieron otros órganos en la Catedral, de los cuales hay pocos registros. En 1737, se reemplaza el antiguo altar mayor por uno de estilo barroco. Este es un tipo de altar poco usual. No es un baldaquino porque el sacerdote no puede ponerse debajo. Tampoco es un retablo, ya que no está pegado a la pared. Esta estructura, además, puede ser totalmente rodeada, por lo que era común que tuviera más de un altar para celebrar la Eucaristía.
[15:23]Por su forma, fue apodado Ciprés. Por lo que en México, a este tipo de altares se le conoce como Cipreses. Ejemplos de estos son los Cipreses de la Catedral de Morelia, la Catedral de Puebla y el Convento del Rosario, también en Puebla. Este mismo año también se construyó una tribuna alrededor del coro.
[15:48]En 1749, se inicia la construcción del Sagrario Metropolitano. Una construcción anexa a la Catedral con planta en cruz griega y una cúpula en el crucero. Este lugar serviría para guardar la reserva eucarística, pero además, archivos y las vestimentas del Arzobispo. Al edificio se accede a través de un pórtico ornamentado en estilo churrigueresco, que tiene una representación de los 12 apóstoles. A los lados del pórtico se puede ver el uso del tezontle, una piedra volcánica de color rojo. Al interior del edificio, al igual que en la Catedral, se pueden encontrar bóvedas de lunetos en la nave central y bóvedas baídas en las laterales. Además, hay varios altares de estilo neoclásico, ubicándose el altar mayor en el ábside del Templo. En 1760, es terminado el Sagrario Metropolitano. Y con la culminación de esta obra era necesario abrir un paso de este hacia la Catedral. Abriéndose un gran arco carpanel en el ala occidental del Sagrario. Mientras del otro lado, la Capilla de San Isidro fue modificada, abriéndose en ella un acceso, decorado con un pórtico barroco. Quedando la Capilla de San Isidro solo como un pasaje. En 1787, el arquitecto de la Catedral sería José Damián Ortiz de Castro, que propone un diseño para las torres, que serían terminadas con un remate en forma de campana. Y además, construye una cúpula. En 1789, se nombra Virrey a Juan Vicente de Güemes, quien en 1790, despeja la Plaza y manda a hacerle unas modificaciones. Durante estos trabajos se encontró la Piedra del Sol. Se pensó en destruirla, pero finalmente fue aprovechada como atractivo cultural y turístico, y se dejó expuesta en la torre occidental de la Catedral. En 1792, se reemplazó el cerramiento de la Catedral por un conjunto de pilares unidos con cadenas, incluyendo cruces en las esquinas. Mientras la Cruz de Mañozca fue retirada de aquí y llevada a otro lugar. En 1793, muere el arquitecto de la Catedral, habiendo concluido las torres, las cuales se diseñaron con aberturas en su segundo cuerpo para hacerlas más livianas. Estas aberturas además sirvieron para instalar las campanas, y aunque las torres suman espacio para 56 campanas, en la actualidad solo hay 34 campanas entre ambas torres. Luego de esto, el arquitecto es reemplazado por Manuel Tolsá, que se encarga de terminar la Catedral, iniciando intervenciones en la cúpula y la fachada principal. 1813 es el año en el que se fija la culminación de la Catedral. Tolsá reconstruyó completamente la cúpula porque resultaba muy baja y le agregó una linterna, que es la torrecita que llevan algunas cúpulas en la parte superior. También había puesto en medio de la fachada un reloj y sobre este tres esculturas que representan a las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad. Aquí hay que resaltar además, que al interior de la cúpula se pintó un fresco que representa la Inmaculada Concepción. En 1821, con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, quedó consumada la Independencia de México y se conforma el Primer Imperio Mexicano, bajo el gobierno del Emperador Agustín de Iturbide, que fue coronado dentro de la Catedral Metropolitana. Aunque este solo duraría un par de años. El Palacio Virreinal como símbolo de poder, fue elegido para ser sede de gobierno. Y como es de suponerse, luego de la Independencia, la estatua del Rey Carlos IV fue llevada a otro lugar. En 1838, los restos de Agustín de Iturbide fueron llevados a la Catedral y se instalaron en la Capilla de San Felipe de Jesús. Llegamos a 1847. El Ejército Estadounidense empezó a ocupar tierras del norte de México, e invadió la capital, izando la bandera de los Estados Unidos en el Palacio. Además de esto, los soldados estadounidenses le dispararon a la Piedra del Sol usándola como tiro al blanco. Esta ocupación acabó en la firma de un tratado, donde México terminó cediendo gran parte de su territorio a los Estados Unidos. A mediados del siglo XIX, el Ciprés barroco fue reemplazado por uno de estilo neoclásico, construido por Lorenzo de la Hidalga. Este es de forma circular, con un conjunto escultórico en la parte superior. En 1863, se conforma el Segundo Imperio Mexicano, gobernado por el Emperador Maximiliano de Habsburgo, quien junto con su esposa hacen toda una serie de intervenciones en los edificios y las calles de la ciudad. Y además, retomó la idea de un gran monumento en el Zócalo, aunque por la corta duración del Imperio Mexicano, esto no se hizo. En 1881, cerca del Palacio Nacional, se puso un monumento a Enrico Martínez, un personaje que entre otras cosas, fue ingeniero hidráulico al servicio de la Corona Española. Este monumento se considera hipsográfico, ya que podía medir la altura del Lago Texcoco, que recordemos sus aguas de alguna forma siguen debajo de la ciudad. Este año también se hizo un nuevo cerramiento en torno a la Catedral, que al ser más pequeño que el anterior, dejó las cruces fuera. Además, se ve un nuevo diseño de jardín. En 1885, fue retirada la Piedra del Sol y para protegerla, fue llevada a un museo. Al año siguiente, las cruces se desplazaron hasta quedar dentro del cerramiento.
[22:22]En 1912, la Cruz de Mañozca vuelve a estar cerca de la Catedral, ahora en la parte posterior del Sagrario Metropolitano. Aunque no es la cruz completa, sino parte de esta. El hallazgo de la Piedra del Sol y otros elementos importantes, poco a poco fueron arrojando luz sobre el paradero del Templo Mayor, el cual venía siendo buscado por arqueólogos hace mucho tiempo, y se creía que estaba justo bajo la Catedral. En 1913, tras la demolición de un edificio, el arqueólogo mexicano, Manuel Gamio, encontró lo que presuntamente era una esquina del Templo Mayor. Para comprobar la hipótesis, debía excavar alrededor, pero no avanzaría mucho, porque los vecinos no sacrificarían sus casas solo por amor a la historia. Como verán, los fresnos habían crecido mucho, tapando la visibilidad de los monumentos en torno a la plaza. Así que en lugar de podarlos, en 1914, fueron arrancados de raíz. En 1924, se retiraron los jardines en torno a la Catedral, dejando libre el espacio. El monumento hipsográfico fue movido desde su ubicación hasta el extremo Noroeste del Zócalo, cerca a la Catedral. Otro cambio ocurrió delante del Seminario, donde se construyó una fuente dedicada a Fray Bartolomé de las Casas. En la década de los 30, se empieza a detectar el hundimiento de la Catedral. Por lo que en un intento por quitarle peso al terreno, en 1933, se demolió el Seminario. La fuente fue desmontada antes de la demolición y luego se volvió a instalar. En 1937, se terminó dentro de la Catedral la Cripta de los Arzobispos. Debajo de la Catedral se extienden pasillos y capillas, destinados para la sepultura en general. Y justo debajo del Altar de los Reyes está la Cripta de los Arzobispos. Ahí reposan los restos de los obispos desde Juan de Zumárraga, el primer obispo de la ciudad. Este fue quien dio fe de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe. En medio de la Cripta hay un altar y delante de este un cenotafio de Juan de Zumárraga. Un cenotafio es un monumento funerario que simula ser una tumba, pero que no contiene los restos del difunto. Que en este caso, se encuentran en el primer nicho de arriba a la izquierda. Para la ventilación de la Cripta hay rejillas en todo el piso de la Catedral, pero la más grande y notoria está delante del Altar de los Reyes, donde además se lee una inscripción que dice Cripta de los Arzobispos. Por esta época, la fachada oriental del Sagrario Metropolitano, estaba inclinándose peligrosamente. Así que fue apuntalada mientras se hacían los trabajos correspondientes. En 1943, fue retirado el Ciprés neoclásico del Altar Mayor para dar mayor visibilidad al Altar de los Reyes. Y se construyó un altar mucho más pequeño. En la década de los 50, ya se había conseguido estabilizar el Sagrario Metropolitano, retirándose los soportes. En 1958, se retiraron las vías del tranvía. Se despejó completamente la Plaza y se hizo un planteamiento rectangular, dejando en medio únicamente una asta bandera. En 1967, un cortocircuito en el Altar del Perdón generó un incendio que dañó obras de arte como escultura y pintura. El coro, los órganos, el Altar del Perdón y demás mobiliario cercano a la zona de la conflagración. En 1968, durante las obras del metro, se movió la fuente de Fray Bartolomé desde el espacio público a un lugar dentro del predio de la Catedral. En 1970, se inauguró la línea 2 del metro, ubicando debajo de esta zona la estación Zócalo. Es decir, que por esta época aparecen los accesos al subterráneo. Uno de los cuales está cerca de la Catedral. En 1972, se iniciaron los trabajos para restaurar lo que se perdió durante el incendio. Los órganos fueron desmantelados y enviados por piezas a los Países Bajos, donde los restauraron. Luego fueron devueltos a México. Otras obras como pinturas se perdieron de forma irrecuperable, como la imagen que estaba en el Altar del Perdón, o el fresco de la Inmaculada Concepción que estaba en la cúpula, el cual fue reemplazado con molduras radiales. En 1978, mientras se hacían trabajos subterráneos, se encontraron con el monolito de Coyolxauhqui, el cual se sabía que estaba en la base del Templo Mayor, confirmando que este sí era el Templo Mayor. El hallazgo sorprendió tanto al presidente, José López Portillo, quien inmediatamente ordenó lo siguiente: Exprópiense las casas, derríbenlas y descúbranse para el día y la noche el Templo Mayor de los Aztecas. Luego, poco a poco se excavó en el lugar, hasta que el Templo Mayor y los Templos cercanos a este quedaron descubiertos. En 1987, anexo al Templo, se inauguró el Museo del Templo Mayor. Y este mismo año, la zona fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, bajo el título de Centro Histórico de México y Xochimilco, incluyendo a la Ciudad de México en esta declaratoria. En 1990, empezaron unos trabajos de restauración en la Catedral. Resulta que las aguas subterráneas del pasado lacustre de la ciudad hacen que el terreno sea inestable y ocasiona asentamientos diferenciales. Esto significa que el edificio se hunde de forma no uniforme, lo que causa rupturas e inclinaciones peligrosas. Así que primero se apuntalaron las cubiertas y se amarraron los arcos para evitar que colapsaran en caso de un imprevisto. Luego, se hicieron estructuras de hormigón debajo del edificio para disminuir el desnivel que se estaba presentando. Esta intervención no impidió que el edificio se siguiera hundiendo, pero sí hizo que el hundimiento fuera uniforme, por lo que el edificio no se fracturará. En el año 2000, por motivos del Jubileo de ese año, el Altar Mayor fue reemplazado por uno nuevo. Pero la historia no termina, porque aún se sigue escribiendo. Múltiples eventos como fenómenos naturales o las decisiones de los dirigentes sobre estos lugares, harán que el entorno siga evolucionando. Por ejemplo, en 2017, un sismo hizo colapsar la cruz de la torre oriental y la imagen que representa la esperanza. Por lo que la conservación de estos edificios es una labor de trabajo constante.
[30:12]Y bueno, esto ha sido todo por hoy. Si te gustó, no te olvides de darle like y compartir con tus amigos. Y para que no te pierdas de próximos contenidos, suscríbete a mi canal de YouTube y sígueme en las redes sociales de Facebook e Instagram. Les hablo Andrés Cervantes.Hasta la próxima.



