Thumbnail for Historias de CAMIONEROS | Anécdotas REALES by Radio de Madrugada

Historias de CAMIONEROS | Anécdotas REALES

Radio de Madrugada

13m 7s2,306 words~12 min read
Auto-Generated

[0:00]recorren miles y miles de kilómetros al año, se dedican 100% a manejar pesados camiones de un punto a otro, transportando todo tipo de cosas a través del país. Los camioneros son personas con un trabajo especial, que requiere tener la cabeza bien puesta, ya que trabajan turnos extremadamente largos. Y muchas veces, tienen que cumplir con una agenda apretada, privándose del sueño y hasta incluso de una buena alimentación. Todo para cumplir los estrictos tiempos que sus empresas les exigen mantener. Pero a pesar de que su trabajo puede parecer monótono, y la mayoría de las veces seguramente lo es, viajando a través de largos estrechos de carretera vacía en medio de la noche. Hay veces que esa monotonía es interrumpida por anécdotas que el camionero no va a olvidar nunca en su vida. Anécdotas únicas para la mayoría de las personas, pero que si lograras sentar a varios de estos camioneros en una mesa, probablemente te quedarías sorprendido de lo comunes que son estas historias en este rubro tan particular. Por eso hoy me tomé la molestia de recopilar varias historias de personas que recorren las carreteras vacías en la oscuridad de la noche, para que vos también conozcas las anécdotas que ellos comparten cuando se encuentran en algún restaurante en medio del camino. Esta es la primera parte de historias de camioneros.

[1:27]Transporto equipo para incendios, matafuegos, trajes de bomberos, mangueras especializadas y todo lo relacionado a combatir incendios. Esa noche me encontraba en una parte rural del estado de Nueva York. Llevaba nevando hace unas horas. La nieve se apilaba a los lados del camino y había bosques espesos a los dos lados de la carretera. Estaba volviendo de haber entregado un cargamento a un departamento de bomberos en un pueblo alejado. Como ya había hecho la entrega, no estaba tan apurado. Venía escuchando la radio y dándole alguna que otra mordida a la hamburguesa que tenía en el asiento del acompañante. Cuando de repente veo que un pequeño camión de servicio tenía la rueda pinchada enfrente mío y se había quedado a un lado del camino. La verdad es que pensé en ayudar, pero justo cuando estaba por parar, se me cruzó por la cabeza todo el tiempo que iba a tener que estar ahí, esperando mientras ayudaba al pobre tipo que intentaba cambiar la rueda. Así que en una decisión de menos de un segundo, decidí seguir manejando. Pasó una hora, seguí manejando por ese camino oscuro y desierto, viendo la nieve caer. Y más o menos medio kilómetro antes de que subiera por la salida de servicio para llegar a la autopista principal. Vi en el carril opuesto como un Dodge viejo estaba parado enfrente de un granero abandonado. No iba muy rápido, así que pude ver más o menos bien. Había un tipo parado afuera del auto, por lo que vi en el momento, parecía que estaba intentando cambiar una llanta, como rebuscando en el baúl del auto, intentando encontrar su rueda de auxilio. Así que sintiéndome todavía un poco culpable por no ayudar a la persona que había visto hace una hora, seguí medio kilómetro más y tomé la salida. Solo que en lugar de entrar a la autopista principal, di la vuelta y volví por el carril opuesto. Por el mismo carril que había visto ese Dodge viejo parado enfrente del granero. Esta vez ya estaba decidido a ayudar, así que tomé la salida y empecé a manejar en dirección opuesta donde había venido. Más o menos unos 600m antes de llegar al granero, veo pasar al Dodge viejo otra vez. Solo que ahora estaba manejando por donde vine yo, por el lugar donde había pasado hace unos minutos en el carril del frente ahora. Así que yo también me dispuse a volver, pensando que había terminado con el cambio de llanta, pero cuando llegué al granero, al lugar donde había estado parado ese auto, mis luces iluminaron una figura tirada en el piso en medio de la nieve. Obviamente frené y me estacioné al lado tratando de no estorbar en el camino, y me bajé rápido para ver qué era. Las luces del camión todavía iluminaban esa figura, mientras abría la puerta y me acercaba, se sentó. Era una mujer en sus 40 más o menos. Su pelo estaba sucio y estaba llena de nieve. Uno de sus ojos estaba hinchado y tenía marcas rojas en el cuello. También su labio estaba sangrando. La ayudé a subirse al camión y prendí la calefacción, me saqué el pesado abrigo que traía y se lo presté, se cubrió los brazos y el pecho y entró rápido en calor. Ella no decía nada, tenía la garganta seca y estaba muy asustada. Manejé otra vez hasta llegar a la salida de servicio que quería tomar originalmente. Ahí llamé a la policía y en más o menos 20 minutos llegó un oficial. Lo raro fue que, mientras el auto del policía estaba estacionando, ella me dijo: "Me va a llevar presa". El policía bajó del auto y me hizo un gesto para que yo también baje. Le expliqué lo que había visto y cómo había encontrado a la mujer. El policía escribió todo y hablamos un rato. Después me hizo subir a mi camión y habló un poco con la mujer. Poco después me regresó mi abrigo y me ayudó a que la mujer se subiera al auto de policía. Antes de eso la chica me agradeció y me dijo que el tipo que había visto dejarla ahí había tratado de matarla. Por lo que yo sé no arrestaron a la mujer. Ella estaba bastante golpeada y el policía la trató como una víctima. Me dijo que se le iba a llevar a la comisaría para darle algo caliente de tomar y contactar a algún familiar que tuviera. Nunca supe exactamente qué pasó. Supongo que habrá sido algún intercambio que salió mal. Miré las noticias locales por unos días, pero nunca llegué a ver nada con respecto al caso.

[5:44]Hace unos años trabajaba instalando y repartiendo maquinaria para una empresa. Por esas fechas estaba trabajando en un camión relativamente grande. Me acuerdo que esa vez traía 12 máquinas en la parte de atrás. Desde ayer estaba teniendo problemas con el vehículo. Pedí autorización a la empresa y lo llevé a un mecánico para que lo revisaran antes de salir, pero me dijeron que estaba todo bien. Como ya estaba atrasado en el itinerario por los problemas que había tenido el camión y unos inconvenientes instalando máquinas, decidí salir de noche para mi siguiente entrega. Eran más o menos las 11. Estaba manejando por una ruta estatal en medio del campo. Era uno de esos caminos sin luces, en donde no pasaban muchos autos. Las luces del camión eran lo único que iluminaba para adelante. La verdad es que ya venía como mínimo tenso, y ya cuando esa tensión se venía acumulando y estaba en su punto máximo, cuando ya estaba estresado, y el miedo se me había empezado a subir por la espalda, ya cuando sentía que estaba en el medio de la nada.

[6:48]Todas las luces de alerta del camión se prenden al mismo tiempo. No pude hacer ni 100m hasta que el camión se paró completamente. Ahora estaba en la oscuridad total en medio de la nada. Intenté prender el camión pero no arrancaba. Traté varias veces pero no tenía caso. La única luz que había quedado prendida eran las luces del camión, pero la verdad no quería gastar batería innecesariamente. Así que levanté la vista para apagar las luces y podría haber jurado que había visto algo moverse en la oscuridad, justo al borde de la luz. Realmente ya venía con los nervios de punta, me taché a mí mismo de paranoico y no le di importancia. Empecé a llamar a todo el mundo que podía, avisándoles de la situación y pidiéndoles por favor que manden un mecánico. Entre llamada y llamada, por fin pude contactar a alguien que conocía un mecánico dispuesto a ir hasta allá. Me dijo más o menos que iba a tardar como dos o tres horas, así que ahí estoy, sentado en silencio en casi completa oscuridad, adentro de un camión, solamente con las luces del celular y una lucecita de emergencia que tenía instalada en mi puerta. Cuando ya había pasado un rato, levanté la vista del celular y por un segundo me volvió a parecer ver movimiento, justo antes de entrar en pánico. Y con toda la tensión que tenía encima, suena el celular. Pegué un salto del susto y atendí, era el mecánico. Me estaba pidiendo que salga del camión y revise algo en el motor. ¿Vos estás loco? Yo de acá no salgo, le dije sin darle una explicación. Se enojó bastante pero la verdad no me importó. Me dijo que llegaba como en una hora. Colgué el teléfono y por tercera vez me pareció ver movimiento afuera. Así que ahora más enojado que asustado, prendí las luces altas del camión. De repente enfrente mío, habían tres lobos. Estaban comiéndose algo en la ruta que parecía un animal muerto. Yo estaba seguro dentro del camión, pero solamente el pensamiento de que estaban ahí me asustaba un poco. Después de un rato apagué las luces, pero las prendía cada 5 o 10 minutos para revisar si seguían ahí, pero siempre que las prendía ahí estaban. Seguían comiéndose ese animal muerto. Por si se olvidaron, les recuerdo que estaba en medio de la nada. No había casas, no había luces, no había un pueblo. Ni siquiera pasaban autos por ahí. Era solamente campo, yo y esos tres lobos.

[9:16]Pasó un rato más y de repente escucho un grito que solamente lo puedo comparar con el de una mujer gritando de terror. Sonó como que venía de atrás del camión. De repente, algo muy pesado chocó contra uno de los lados, suficientemente pesado como para sacudirlo y sacudirme a mí adentro de la cabina. En pánico prendí todas las luces, incluso puse el camión en reversa para que se prendan las luces de atrás. Estaba tratando de mirar por los dos espejos y lo único que pude llegar a ver fue una sombra cruzando el camino por atrás. Todos los vídeos conspiranoicos que había visto se me cruzaron por la cabeza. Pie grande, un yeti, un hasta un wendigo, pensé, solamente empeorando mi pánico. Giré la cabeza y me di cuenta que los lobos ya no estaban. Todos los documentales de Discovery Channel que había visto me decían lo mismo. Un depredador solo se aleja de la comida cuando hay otro depredador más grande cerca. Lo que sea que había cruzado el camino, no se había metido a los campos, seguía bastante cerca. Lo podía escuchar moviéndose entre los arbustos y al lado del camino, rompiendo ramas y moviendo piedras alrededor. Básicamente estaba con las dos manos en el volante, con todas las luces prendidas y mirando todas las ventanas y todos los espejos, tratando de ver dónde estaba esa cosa. Hasta que finalmente de manera casi milagrosa, vi dos luces de autos que se acercaban, llegando por la ruta. El tiempo que le tomó esas luces llegar hasta mí se sintió como una hora. Cuando las luces que venían por el camino se estacionaron al lado mío, el sonido que aquella cosa estaba haciendo afuera del camión dejó de sonar. Era el mecánico, gracias a Dios. Se adelantó a mí y dejó el auto enfrente del camión. Mis luces estaban iluminando su auto. Y en el momento que el mecánico abrió la puerta, volvió a escucharse ese grito desgarrador. Inmediatamente la cerró y otra vez me llamó al celular, preguntándome qué carajo era eso. Sonaba como que estaba más en pánico que yo. Le dije que no tenía idea, pero él obviamente no iba a arreglar el camión hasta que esa cosa se fuera. La verdad es que tuve suerte porque en lugar de simplemente irse y dejarme solo en medio de la nada, el mecánico decidió llamar a la policía. En media hora llegaron dos oficiales. Con las luces de la patrulla iluminaron todo el área y el mecánico se bajó a empezar a trabajar en el camión. Incluso con la policía ahí, escuchamos tres veces más ese grito espantoso. Ninguno de los dos policías tenía idea qué era y se veían bastante asustados también. Después de 40 minutos, el mecánico finalmente terminó de arreglar el camión, y pude llegar hasta un hotel para pasar la noche. Al día siguiente revisé el lado donde esa cosa le había pegado para ver qué tanto era el daño. Se me bajó la presión cuando me di cuenta que tenía una abolladura del tamaño de una pelota de básquet. No tengo idea qué era esa cosa. Seguramente nunca lo sepa, pero lo que sí sé es que nunca voy a volver a manejar en zonas rurales solo otra vez.

[12:16]Iba manejando al mediodía por las afueras de Buenos Aires, cuando me di cuenta que en el auto de enfrente, en el asiento de atrás, estaban moliendo a golpes a una mujer. Se veía clarísimo, el vidrio del auto no estaba tintado. Le estaban pegando directamente a puño cerrado. Lo seguí, tocaba la bocina y me las acerqué en la ruta.

[12:38]Anoté la patente y llamé a la policía para hacer la denuncia. Al final los terminé perdiendo. Doblaron rápido por una calle cerrada y angosta. Lo peor de todo es que al día siguiente la policía me llamó y me dijeron que me quedara tranquilo, esa chica nada más estaba teniendo una emergencia médica, que no me preocupara. Por lo que escuché, no es la primera vez que en la comisaría de esa municipalidad ignoran denuncias y tratan que te quedes callado.

Need another transcript?

Paste any YouTube URL to get a clean transcript in seconds.

Get a Transcript