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Economía del comportamiento: Pequeñas Decisiones, Grandes Impacto | Rosario Macera | TEDxPUCdeChile

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[0:04]En esa época yo era igual que ustedes, estudiante de Ingeniería Comercial en FEN en el centro de Santiago y en nuestra facultad, como buena facultad que está en el centro, existía un amigo de los autos.
[0:04]Y el amigo me dijo, sí, o sea, como me me volvió a repetir la pregunta, me dijo, sí, moneda, en vez de billete.
[0:04]Estudio economía en esta facultad, donde tengo profesores que son excelentes economistas.
[0:04]Y lo que ellos me han enseñado es que el dinero vale en tanto tiene poder de compra.
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[0:04]Yo les voy a hablar sobre la economía del comportamiento, ¿ya? Les quiero contar una historia para comenzar. Hace mucho tiempo existían billetes de 500 pesos, ¿ya? Eh, en la época en que el Banco Central decidió hacer la transición entre los billetes y moverse solamente a monedas de 500 pesos, eh, ambas, la moneda y los billetes circulaban en el mercado y por lo tanto uno podía pagar cualquiera de las dos, ¿ya? En esa época yo era igual que ustedes, estudiante de Ingeniería Comercial en FEN en el centro de Santiago y en nuestra facultad, como buena facultad que está en el centro, existía un amigo de los autos. Era el amigo que cuidaba, estacionaba y además lavaba los autos por 500 pesos. Un día que fui a la facultad en auto y le pedí al amigo de los autos que me lo lavara, cuando le iba a pagar con un billete de 500, el amigo de los autos me hizo una pregunta cuya respuesta cambió la forma en que miro hasta el día de hoy la economía, ¿ya? Su pregunta era bien simple. Me dijo, amiga, ¿no tendrá por casualidad una moneda en vez de un billete? Yo lo miré con cara de por, o sea, como billete, moneda, como no entiendo. Y el amigo me dijo, sí, o sea, como me me volvió a repetir la pregunta, me dijo, sí, moneda, en vez de billete. Entonces, yo creo que ahí, en ese instante, dije, aquí hay algo muy mal. Aquí hay algo que yo no entiendo. Básicamente, yo estudio economía. Estudio economía en esta facultad, donde tengo profesores que son excelentes economistas. Y lo que ellos me han enseñado es que el dinero vale en tanto tiene poder de compra. Es decir, lo que yo puedo adquirir con el dinero es lo que efectivamente vale, no el dinero per se. Por eso le tenemos tanto miedo a la inflación, ¿cierto? Porque la inflación lo que hace es quitarle poder de compra al dinero. Pero en este caso, era un billete y una moneda y hasta donde yo sabía en ese instante, un billete y una moneda de 500 compraban exactamente lo mismo. Por lo tanto, desde donde yo miraba el mundo, en ese instante, si él que tenía una un billete o una moneda, era exactamente lo mismo. Por lo tanto, el amigo de los autos tenía que estar, desde el punto de vista económico, estrictamente indiferente entre la moneda y el billete, pero él no lo estaba, ¿ya? Yo creo que en la cara que le puse el amigo, tiene que haber sido exactamente igual que esta cara que tiene Messi aquí. Así que cara de, ¿qué? ¿por qué? Esto viola todo lo que me están enseñando en la facultad. Bueno, el amigo me debe haber visto esta cara de horror y se sintió obligado a darme una explicación. Y la explicación que me dio fue, cambió cambió mi vida de aquí en adelante, de nuevo, cómo miraba la economía. Él me dijo lo siguiente, me dijo, amiga, es que si usted me da un billete, yo me lo voy a gastar. En cambio, si me paga con una moneda, la voy a ahorrar para el invierno cuando no puedo lavar autos, ¿ya? Ya, ¿por qué me llamó tanto la atención esta respuesta? Porque esta respuesta tiene dos pedazos, un pedazo que como ingenieros comerciales entendemos muy bien, y un pedazo que es el que les voy a argumentar que no se entiende tan bien. El pedazo que sí se entiende muy bien es la idea de que el amigo quería tener lo que nosotros llamamos ahorro por precaución. Ustedes lo ven en su clase de macro. Agentes racionales que tienen expectativas de que su ingreso va a fluctuar y quieren aplanar consumo a través del tiempo, lo que tienen que hacer es ahorrar cuando llegan eh olas de ingreso, ¿cierto? De manera de poder consumir más parejo, ¿ya? Eso hasta ahí lo entendemos todos. Se entiende que el amigo quería ahorrar, porque él sabía que en julio ganaba menos que en febrero o en marzo, ¿ya? La parte que no se entiende en lo absoluto es la siguiente, es que mi amigo sabía, el amigo de los autos, sabía que si yo le pagaba con un billete, él iba a malgastar el dinero. Él sabía que se iba a comprar una cajetilla de cigarros o se iba a ir a tomar un fan shop con los amigos, lo que fuera. Él sabía que iba a cometer un error, ¿ya? La primera palabra que es importante aquí es la idea de malgastar. En economía, en la economía clásica, la economía que les enseñamos a ustedes en las clases de micro, la economía que que usamos para construir eh todas las la la micro foundations de la macroeconomía, no existe el concepto de malgastar. Cuando nosotros tenemos decisiones subóptimas en economía, es sencillamente porque existen restricciones del ambiente económico que no te dejan alcanzar tu mejor decisión. Pero los agentes son siempre maximizadores, siempre maximizan y hacen lo mejor posible condicionales los recursos que tienen, ¿cierto? De manera de poder consumir más parejo.

[5:26]Por lo tanto, si observamos decisiones subóptimas, nunca son errores, son sencillamente máximos restringidos. Por lo tanto, el concepto de error, de que alguien se puede equivocar y puede malgastar dinero, no existe en economía. Lo segundo que no existe en economía es que él sabía. Por algo me estaba pidiendo la monedita, porque él quería ahorrar, pero sabía que le costaba ahorrar. Entonces, esto tampoco tiene una contraparte en economía. En economía no tiene sentido pensar que alguien va a cometer un error, sabe que va a cometer un error y aún así lo comete. Un agente económico, un homo economicus estándar normal, si sabe que va a cometer un error no lo comete, ¿ya? Entonces, la idea de que mi amigo sabía que iba a malgastar el dinero, no estaba en concordancia con la economía clásica que yo estaba aprendiendo en Ingeniería Comercial en esos tiempos, ¿ya? Entonces, la pregunta es, bueno, ¿tiene explicación el comportamiento de mi amigo de los autos? Y la respuesta es sí. La respuesta es sí, pero la respuesta iba a llegar a mí muchísimo después, años después, en mis estudios doctorales, cuando aprendí sobre la economía del comportamiento. ¿Por qué? Porque la explicación de por qué mi amigo me pidió, prefería las monedas versus el billete, a pesar de que él podría haber tomado el billete, lo podría haber metido debajo del colchón y lo podría haber sacado en julio, que es lo que hubiera sido lo obvio de nosotros como ingenieros comerciales, pero a pesar de eso él no podía. Entonces, para poder explicar el comportamiento del amigo de los autos, sí, dentro del mundo económico, sí se puede explicar, pero necesitamos traer psicología a la economía. Y eso es exactamente lo que hace la economía del comportamiento. La economía del comportamiento es básicamente la intersección entre la psicología y la economía, ¿ya? De hecho, les voy a decir algo más fuerte que eso, no es solo la intersección, sino que es tomar ciertos aspectos de la psicología y meterlos en el contexto económico. Eso significa que respetamos los métodos de la economía, respetamos la teoría económica y lo que hacemos realmente es enriquecerla a través de traer ciertos conceptos de la psicología, ¿ya? Entonces, volvamos al amigo de los autos, agreguemos psicología al comportamiento de los amigos de los autos y veamos si realmente podemos entenderlo. Una de las cosas más importantes que hemos aprendido de los psicólogos, es que los las personas tenemos una gran impaciencia presente. Probablemente ustedes manejan el concepto de impaciencia, porque cuando ustedes trabajan en sus clases de finanzas o de lo que sea, con tasas de descuento, las tasas de descuento lo que hacen es representar impaciencia. Ustedes saben, como ingenieros comerciales, que un dólar vale más hoy día que un dólar mañana. Sin embargo, lo que nos enseñaron los psicólogos es que para tener tasas razonables de impaciencia presente, entonces eso implicaría que todos no nos importa nada que el mundo se acabe en dos meses más. Las las tasas de descuento normales, exponenciales que ustedes trabajan en sus cursos no pueden explicar por qué las personas son extremadamente impacientes. Y mi amigo sabía que se iba a malgastar en algo tentador esa plata, en vez de meterla debajo del colchón y sacarla en julio para pagar el colegio de los hijos o la cuenta de la luz, ¿ya? No solo eso, no solo teníamos una gran impaciencia presente, sino que además tenemos una miopía a la impaciencia futura. Tenemos una creencia falsa como humanos de creer de que a pesar que hoy somos impacientes, en el futuro sí vamos a ser pacientes y nos engañamos un poco. Eso también nos han enseñado los psicólogos, ¿ya? Entonces tenemos una falsa creencia de la paciencia futura. Ya, ustedes se preguntarán, bueno, tal vez esto es un caso aislado, es el amigo de los autos, entonces solo es él el que tiene esta impaciencia. Lo que tengo acá es un gráfico de un paper de la American Economic Review de Matt Kensof, que es profesor en Stanford GSB, y ellos se estaban preguntando la idea de la impaciencia como la podemos moderar a través de los incentivos económicos. Entonces, hicieron una gran encuesta y le preguntaron a las personas, ¿en qué áreas de tu vida tú crees que eres impaciente? Es decir, que no eres capaz de consumir lo que corresponde, sino que cometes un error y terminas o consumiendo mucho, o consumiendo poco, consumiendo mucho de algo malo o consumiendo poco de algo eh que es bueno. Y lo que encontramos es que efectivamente la gente dice que hace mucho menos ejercicio de lo que deberían hacer, ahorran poquísimo para la vejez, están mucho más metidos en Instagram y TikTok de lo que les gustaría estar, comen comida chatarra, usan mal el smartphone, duermen menos, etcétera, etcétera. Todos esos comportamientos son comportamientos económicos que están enraizados o en errores económicos que están enraizados en la impaciencia, ¿ya? Eh, yendo a un problema, por ejemplo, de de políticas públicas, aquí tengo un gráfico de la de la CMF que muestra cómo es el endeudamiento en Chile. Y lo que muestra este gráfico es que casi 17% de los deudores de Chile tienen una carga financiera mayor al 50%. Eso significa que hay casi un millón de personas en Chile que cada mes 50% de su sueldo se va a pagar deuda. La mitad de su ingreso se va a pagar deuda. Eso es muchísimo. Y es cierto que uno podría decir, oye, la economía clásica diría, pero esa decisión es óptima. Tal vez son personas que están invirtiendo, por ejemplo, por lo tanto está bien, están invirtiendo en una casa, están invirtiendo en un posgrado, están invirtiendo cosas que les van a retornar en el futuro. Sí, es cierto y es posible que eso sea así, pero lo que muestra la evidencia es que gran parte de este endeudamiento es en créditos de consumo, en tarjetas de crédito y en tarjetas de créditos de casas comerciales. Falabella, Ripley, etcétera, etcétera. Y eso no huele a inversión, eso huele a impaciencia. Me estoy comprando más chalecos de los que debería comprarme, más zapatos de los que debería comprarme, estoy agrandando la tele más seguido de lo que debería agrandar mi tele, ¿ya? Entonces, ¿cuál es la gran lección? La gran lección que nos entrega la economía del comportamiento es que las personas no siempre tomamos decisiones óptimas. En esta facultad y en la carrera de ingeniería comercial lo que hacemos es enseñarles a ustedes a tomar decisiones óptimas. Y está muy bien entender ese paquete, entender qué es lo que haría un agente racional, un agente que lo hace perfecto, un agente que computa eh y procesa información y toma decisiones maximizando sujeto a restricciones. Eso está muy bien, pero existen circunstancias, por ejemplo, como la del endeudamiento, como de la falta de ahorro a la vejez, en que tenemos que tomar en cuenta que hay personas detrás y que esas personas no siempre optimizan de la forma en que los ingenieros comerciales creemos que el mundo optimiza. No alcanzo a hablarles mucho, pero tenemos muchas aprendizajes en en la economía del comportamiento que van más allá de la impaciencia. Tenemos la idea de la versión a la pérdida, que le valió el Nobel a Daniel Kahneman, en el año 2002, el único psicólogo que se ha ganado el Nobel en economía. Tenemos la idea de sobreconfianza, cuando tomamos decisiones demasiado arriesgadas y creemos que somos mejores de lo que somos. Tenemos problemas de atención limitada, el cerebro humano eh procesa información de una manera bastante distinta a un computador y eso afecta muchísimo nuestra toma de decisiones y nuestra formación de expectativas, ¿ya? Entonces, la pregunta es, bueno, ¿podemos ayudar? ¿Hay algo que nos pueda entregar la economía del comportamiento de manera de inducir a las personas a que se muevan un poco más cerca de estas decisiones racionales que ustedes manejan tan bien como ingenieros comerciales? Y la respuesta es sí, les voy a contar brevemente dos. Una es la pregunta que se hizo Richard Taylor. Richard Taylor es eh el segundo premio Nobel en Behavioral Economics, se lo ganó en el año 2017, es profesor de la escuela de Chicago de negocios. Y Richard Taylor entonces dijo lo siguiente, ya, sabemos que la gente ahorra poco para la vejez y sabemos que eso es malo. Y sabemos que está enraizado en un problema de impaciencia presente, porque me compro demasiados chalecos hoy día, agrando demasiado la tele eh y en vez de ahorrar esa esas plata para la jubilación. Entonces él dijo, bueno, si esto está enraizado en parte en la impaciencia presente, entonces lo que tenemos que hacer es ofrecerles a las personas que ahorren, pero no hoy, sino que empiecen mañana. Así se llama el así se llama eh el paper de esto, se llama Save More Tomorrow, es el Smart Plan. Entonces, Richard Taylor se asoció con una empresa en Estados Unidos, el ahorro para la vejez se hace a través de tu empleador. Entonces se asociaron con una empresa y le dijeron, miren, hagamos un piloto, hagamos un un una una asignación aleatoria de un programa en el cual a las personas, a un grupo con de personas de tratamiento, les vamos a ofrecer esta posibilidad. Que se comprometan hoy día a ahorrar, pero que no empiecen hoy día, sino que empiecen mañana, porque cuando cuando les la decisión se patea para el futuro, en este instante yo no quiero ahorrar, porque quiero gratificación al tiro, soy impaciente. Pero tengo esa creencia falsa de que en el futuro sí voy a ser bueno ahorrando. Por lo tanto, no tengo problemas con ahorrar, tengo problemas con ahorrar ahora, pero no en el futuro. Y efectivamente, lo que muestra el paper es que las tasas de ahorro, aquí en azul, vemos las personas que están las tasas de ahorro de las personas que se les ofreció este plan, que considera la impaciencia. Y efectivamente, a medida que aumenta el rolling del programa, las tasas de de ahorro aumentaron un montón. Llegando a Chile, eh les cuento otro ejemplo que tiene que ver con el sobreendeudamiento, ¿ya? De nuevo, como les expliqué antes, en las tarjetas de crédito, desde el punto de vista económico eh básico, nunca debería existir sobre endeudamiento. Las decisiones de endeudamiento que se toman las personas deberían ser las óptimas, porque por algo las están tomando. Y si existen errores, no existen tales, sino que existen restricciones del mercado, ¿ya? Sin embargo, intuitivamente, sabemos que eso no es cierto, por lo tanto existe una eh actualmente una iniciativa para crear un nuevo reglamento sobre la información que tiene que tener el consumidor de tarjetas de crédito bancarias y no bancarias. Entonces, les cuento que con un grupo de investigadores de la Universidad de Chile y con un grupo de investigadores también de la USACH, lo que hicimos fue tomar incentivo, o sea, tomar todos los insights, todos los aprendizajes desde la economía del comportamiento, y los aplicamos para crear directrices accionables de cómo se tienen que ver las plataformas web de los bancos para entregarles información a los consumidores respecto a su toma de deuda, a su seguimiento de gastos y a su decisión de pago de deuda también. Y lo que lo que intentamos derivar en ese proyecto fue no qué información tiene que estar ahí, porque eso lo tenemos clarísimo. El sabemos lo que un agente racional necesita saber para tomar buenas decisiones crediticias. Lo que no sabemos también y para eso necesitamos psicología, es cómo le presentamos esa información a la gente de manera que pueda procesarla, desarrollarla y realmente entenderla. Porque el cerebro de nuevo no es un computador, el cerebro procesa información con ciertas restricciones que son inherentes a la cognición humana, ¿ya? Entonces, el amigo de los autos no era economista, pero su decisión económica de ahorrar moneditas y gastar billetes era brillante. Él estaba de alguna manera consciente de sus problemas de autocontrol y es o de impaciencia, y escogió una política para amarrarse las manos e impulsar el ahorro, ¿ya? Pero más allá de el dilema de monedas, billetes, lo que la interacción con el amigo de los autos me dejó, fue una lección fundamental, que es la que les quiero entregar en esta charla y la que quiero que o me gustaría que se llevaran para la casa. Y es que nunca jamás olviden que detrás de toda decisión económica hay una persona. Y cuando hay una persona, hay preferencias que van más allá del consumo, porque nosotros generalmente acá en la facultad, cuando tenemos modelos de comportamiento, siempre pensamos en el consumo, pero lo que nos muestra la psicología es que hay muchísimo más que eso. Y no solo eso, sino que son personas que tienen un cerebro, y ese cerebro recolecta, procesa y recuerda información de manera muy distinta a un computador. Entonces, si queremos ser mejores ingenieros comerciales, mejores managers en la industria, mejores diseñadores de política, lo que realmente tenemos que hacer es no solo estudiar cómo las personas toman decisiones perfectas, racionales, cómo deberían comportarse, sino que tenemos que estudiar también cómo efectivamente se comportan, y para eso necesitamos la psicología. Entonces, cuando logramos entender cuál es la brecha entre el cómo deberían comportarse y cómo se comportan efectivamente, es cuando podemos cerrarla, y al cerrarla entonces, al cerrar la brecha entre la una buena toma de decisiones y la toma efectiva de decisiones, es que podemos ayudar a la gente a tomar mejores decisiones. Gracias.

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