[0:00]Oiga, el tema de hoy es, justo a tiempo, sin perder el tiempo. Dile al que está a tu lado, no pierdas un minuto más de tu vida fuera del propósito de Dios. Y quiero que me acompañes a Segunda de Pedro, capítulo 3 y verso 9. Dice así, El Señor no retarda su promesa, según algunos, di conmigo, algunos. la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Entonces, eh, quiero que podamos analizar un poco de ese versículo lo que dice. Dice, el Señor no retarda su promesa, pero según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros. Oye, lo que nos está diciendo, es paciente para con nosotros aquellos que hemos recibido a Jesús. Este verso no nos lo está dando, y está diciendo, algunos creen que yo me estoy tardando en que sea mi venida. No, lo que tengo es paciencia porque ustedes que conocen a Cristo, no hay manera que le hablen aquellos que no conocen a Cristo, y estoy teniendo paciencia con aquellos familiares que aún no conocen a Cristo. Lo que nos está diciendo, algunos tienen el concepto que yo tal vez estoy atrasando mi venida o que mi venida se está tardando, pero en este momento no nos está hablando de tiempo, está diciendo, mi venida la determinan tus acciones. Y tengo paciencia porque no quiero que nadie se pierda, pero tiene paciencia con aquellos que ya conocen de Cristo, y tú no necesitas un púlpito para predicar, en tu oficina, en el trabajo, en el condominio en donde vives, puedes predicar con tus acciones y decir que Jesús transforma, cambia y bendice las vidas. Así que yo quiero trabajar por su venida. Muchas veces decimos que, Señor, ¿qué pasó?, se tardó tu venida. No, dice, yo lo que tengo es paciencia, porque no quiero que ninguno perezca. Sabes, ¿por qué Jesús aún no ha venido en su segunda venida? Porque quiere venir también por tu familia. Quiere ver a tu familia salva, a tus amigos salvos y bendecidos. Jesús va a volver cuando el evangelio se haya predicado en todo el mundo. No tengas por tardanzas cosas que no están tardando por tiempo, sino por condiciones en mi carácter, en mi corazón y en mis acciones. Cuando muchas veces decimos, será en el tiempo de Dios, y muchas veces no llega, es porque en nuestras acciones demuestran que muchas veces no hemos puesto por obra su palabra. Tus acciones marcarán un tiempo. Entonces, muchas veces decimos, será en el tiempo de Dios que voy a dejar ese vicio. No, el tiempo de Dios ya llegó para que dejes ese vicio. Tú determinas empezar a vivir el mejor tiempo de tu vida porque hace más de 2000 años en la cruz del calvario se marcó un tiempo, pero tú decides si ese tiempo empieza hoy. Será en el tiempo de Dios que yo deje esto, que yo deje el otro. No, el tiempo ya llegó, el tiempo lo decides tú, que hoy comience el mejor tiempo de tu vida, porque has decidido creerle a Dios y no perder más el tiempo y entrar en el tiempo maravilloso de las promesas y de lo que Dios tiene para tu vida. Sabes que al pueblo de Israel le sucedió. Dice que se mezclaron con los extranjeros. Dios tenía una promesa para su pueblo de darles la tierra prometida, pero dice que se mezclaron y los pensamientos empezaron a mezclarse, y uno empieza a perder el tiempo en su vida cuando los pensamientos de Dios quieres mezclarlos con otros pensamientos que no son de Dios. Y dice que Dios les dio una promesa que les daría la tierra prometida, y quiero hacerte una pregunta, ¿en cuánto tiempo tenían que llegar a la tierra prometida? ¿En 40 días? Ese era el tiempo establecido por Dios, pero el pueblo de Israel empezó a perder el tiempo porque tenían mezclados sus pensamientos. No hay peor cosa que una mezcla de pensamientos que un día le crees le crees a Dios, piensas en lo que Dios ha dicho, y otro día le crees a los de lo que las demás personas están diciendo. Ellos tenían que llegar en 40 días, y llegaron en 40 años. Ellos perdieron el tiempo, y seguramente que muchos de ellos decían, será en el tiempo de Dios que lleguemos. Y Dios les estaba diciendo es en el tiempo que tú decidas creer, rendirte y permitir que yo forme tu vida porque tengo grandes cosas para tu vida. En el tiempo de Moisés, dice que los guiaba la nube de día, los cubría, si la nube avanzaba, ellos avanzaban. En la noche era una columna de fuego, si la columna de fuego avanzaba, ellos avanzaban, pero llegó un tiempo en el de Josué que le dice, te encargo que seas esforzado y valiente, muy esforzado y muy valiente, a donde tú vayas, yo iré contigo. Y hoy vengo a decirte, el tiempo no lo debes de perder, avanza porque la gracia de Dios ya está contigo. Ya está contigo, avanza, cree. 40 años y tenían que llegar en 40 días. En 40 días, y sabes algo, y ellos se tardaron 14.600 días. Perdieron 14.560 días de su vida. Los perdieron. ¿Cuántos días has perdido fuera de las promesas de Dios? No pierdas un solo día más. Ellos perdieron 14.560 días. Fuera de la voluntad de Dios, tenían que recorrer 260 kilómetros. Perdieron el tiempo para ellos y para sus generaciones. Sabes algo, se les terminó la vida, se les terminó la vida antes de ver cumplido el tiempo. Todos los que estamos aquí tenemos un día para nacer y un día para morir. No pierdas el tiempo y que puedas ver el propósito de Dios en tu vida y en tus generaciones durante el tiempo que tengas que estar en esta tierra. No sea que un día suceda como con el pueblo de Israel, que perdieron 14.560 días de su vida, y muchos de ellos murieron y nunca pudieron tomar la promesa. Reconoce los tiempos y aprovéchalo. Di al que está a tu lado, enfócate. Creo en lo que Dios ha dicho que hará contigo, y no en lo que en lo que los demás dicen que está pasando contigo. Yo creo en lo que Dios va a hacer contigo. No pierdas el tiempo pensando en lo que hoy estás pasando, sino en lo que Dios ha dicho que va a pasar contigo. No pierdas un solo minuto. Ellos usaron el tiempo para amargarse, para frustrarse, para odiar. Y quiero darte un ejemplo en donde inicia la pérdida de tiempo muchas veces en nuestra vida. ¿Cuántos queremos aprender? Mira lo que dice en Primera de Samuel, capítulo 27, y verso 1. Si algo me gusta de la palabra de Dios, es que esos grandes hombres, los cuales aparecen en la Biblia, no solo nos muestran sus victorias. También nos muestran la humanidad que tenían, los defectos que tenían, los errores que cometían. ¿Cuántos cometemos errores aquí? Pero vamos a aprender esta noche en dónde se inicia la pérdida de tiempo en nuestra vida. Mira lo que dice aquí su palabra, Dijo luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí, y no me ande buscando más por todo el territorio de Israel; y así escaparé de su mano. Escucha lo que dice. David estaba cansado que Saúl lo persiguiera, y el propósito y tenía que estar en un tiempo en Israel, y él se sale y se va con los filisteos, se va con el ejército enemigo, está desesperado por lo que está viviendo. ¿Cuánto hemos estado desesperados en momentos de nuestra vida? A ver. Unos 10 más mi persona, pero mira lo que sucede, está desesperado y entonces empieza a perder el tiempo, ¿y sabes por qué?, porque dice, David en su corazón. Siempre que le consultes al corazón, escucha esto, vas a perder tiempo en tu vida. Siempre que le consultes al corazón. El corazón es más engañoso que cualquier otra cosa, dice la Biblia. Si consultas a tu corazón, vas a empezar a perder tiempo en tu vida, muchísimo tiempo. Él consultó a su corazón porque se sentía desesperado, se sentía frustrado, y en nuestro corazón están nuestros sentimientos, y los sentimientos cuando hay heridas, cuando hay molestia, cuando hay frustración, siempre nos van a guiar mal. En tu matrimonio, si el que te va a guiar y al que le vas a consultar es a tu corazón, vas a perder mucho tiempo en tu relación. Pero si le consultas a Dios, verás cómo Dios te va a sorprender. El corazón te dirá, no perdones. Ponle la ley del hielo a tu mujer. Que se aguante por lo que te hizo, ¿cómo te contestó así? El corazón siempre te hará perder tiempo. Pero la presencia de Dios siempre te llevará a la victoria, te dirá perdona, no vale la pena que continúes así, no pierdas el tiempo, no desperdicies tu vida con la falta de perdón, con la amargura, con la frustración. Cuando le consulta a su corazón, su corazón la aconsejó mal. Y fue con el ejército enemigo, y escucha lo que le sucede, y le sucede varias veces a David en un momento difícil. Y toma esa decisión. Le sucedió también que él tenía que transportar el arca de Dios que llevaba, escucha esto, escucha, llevaba la presencia de Dios. Y a él se le ocurrió una genial idea, pero fuera de la voluntad de Dios. Y dijo, ya no quiero que los hombres lleven el arca del pacto, que era la misma gloria de Dios. Y entonces, hace una carroza hermosa con caballos, con animales. Y los animales llevaban el arca de la presencia de Dios, y está por caerse en un momento y un hombre se mete a tomarla, agarrarla, querer sujetarla y ese hombre muere, y se llamaba Usa. Y muere un hombre. Y lo que era un camino de alegría, de celebración, se convierte en un cortejo fúnebre. Y David entendió en un momento que la gloria de Dios no fue hecha para que hombres, animales la llevaran, fue hecha para que hombres llevaran la gloria de Dios en sus hombros. Fuiste diseñado para llevar la gloria de Dios. Y muere un hombre, y David está tan frustrado, le consultó a su corazón que sale huyendo de aquel lugar. Y dice que el arca de la presencia de Dios fue llevada a una casa de un hombre llamada Abed-edom. Y dice que desde que la presencia de Dios llegó a ese lugar, escucha esto, todo prosperaba. Toda la ciudad prosperó. Cuando la presencia de Dios está en tu hogar, en tu familia, todo va a prosperar. No importa qué tan difícil las cosas que puedas estar viviendo, hoy vengo a decirte que donde Dios está, todo prospera. Pon a Dios en primer lugar en tu vida, ponlo a él.
[11:08]Y sabes algo, David estaba desesperado. Él mismo se autodescalificó. ¿Cuánto nos ha pasado eso? A mí también me ha pasado. Te autodescalificas y dices, yo no sirvo para eso. Eso le pasó a David. No sirvo para eso, cometí un error. Mira lo que pasó, lo que sucedió, no sirvo para lo que Dios me ha dicho, no sirvo para levantar esa empresa, no sirvo para estar casado, y empiezas a autodescalificarte y David se va. Y todo prosperaba en la casa de Abed-edom. Y a los 90 días, di conmigo, 90 días, David reaccionó. 90 días había perdido de su tiempo y de su vida. Y David reacciona, y logra entender que no hay nada que pueda llenar tu vida, que solo la presencia de Dios puede hacerlo. Pero cuando consultas al corazón, siempre te hará perder tiempo. Nada ni nadie puede darte lo que solo la presencia de Dios puede darte. Nada, ni nadie, solo la presencia de Dios, y Dios puede añadirte todo a tu vida.
[12:49]Pero, escucha qué interesante, pasaron 90 días, y reaccionó. No siguió perdiendo el tiempo, pero hay personas que pasan 90 días, 180 días, 270 días, 360 días, y pasa un año, y pasan dos años, y pasan 20 años y siguen perdiendo el tiempo. Creyendo que solo tú saldrás adelante y tendrás plenitud. No pierdas el tiempo. Dile al que está a tu lado, no pierdas el tiempo. No lo pierdas. Le tomó solo 90 días reconocer que se había equivocado. Reconocer que se había equivocado. Y mira lo que sucede en Primera de Samuel, capítulo 30 y verso 1. Dice así, Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor, pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Escucha lo que sucedió. David consulta a su corazón, pierde tiempo, se va a pelear con los filisteos a favor de ellos. Se sale del ejército de Israel, y empieza a darles grandes victorias a los ejércitos contrarios. Empieza a perder el tiempo. Empieza a perder el tiempo. Y David ganaba porque tenía un don especial, era un guerrero. No importa a dónde lo pusieran, en qué ejército, porque el que es perico, Si usted se supiera así los versículos. Si usted se supiera así esos versículos, si lo aprendieras esos versículos, cada vez que llega una duda a tu corazón y que el diablo quiera traer un dardo a tu mente, tendrías un versículo para responderle y para decirle, yo no voy a perder el tiempo contigo. Yo estoy enfocado y estoy listo para la victoria, estoy listo, estoy listo para esa victoria.
[15:24]Y dice que se llevaron a las mujeres, se llevaron a sus esposas y ellos lloraban amargamente. Otros tal vez hubieran celebrado. Era, ay, se la llevaron, en fin. Pero David y los que estaban con él estaban muy frustrados, se habían llevado a sus hijos. Escucha esto, ¿por qué se los llevaron? ¿Por qué se los llevaron? Porque David consultó a su corazón y perdió tiempo. Y mientras él estaba perdiendo el tiempo, se llevaron a su mujer y a sus hijos. Sabes algo, las decisiones que nosotros tomemos y la pérdida de tiempo no solo afecta mi vida, afecta mis generaciones. Afectó sus generaciones. Cuando él llegó todo estaba en cenizas, porque consultó a su corazón y empezó a perder tiempo. Y durante ese tiempo el enemigo que tenían, se llevó cautivos a sus hijos, se llevó cautivo a su familia y a la de todo un pueblo. Y escucha lo que dice, Entonces David y la gente que con él estaban alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
[16:59]Mira lo que hace David, escucha esto. La gente que con él estaba, lo quería apedrear ahora. Lo primero que debes de hacer, cuando has perdido tiempo y tienes consecuencias de haber perdido tiempo, es lo siguiente, reacciona rápido y en la dirección correcta.
[17:22]David reaccionó rápido y en la dirección correcta. Porque anteriormente consultó a su corazón, y el haber consultado a su corazón, lo hizo perder el tiempo y perder todo su familia y todos los bienes que tenía. Pero esa segunda vez, escucha esto, dice que consultó a Dios, ya no a su corazón. Consulta a Dios en todo momento de tu vida y no vas a perder tiempo. Consultó a Dios. Lo querían apedrear. Imagínate. Quiénes lo querían apedrear. Aquellos que habían estado endeudados, amargados, frustrados, dice que David los levantó. Era gente que no tenía futuro y David, cuando se juntó con ellos, empezó a ser transformada su vida. Y ahora lo querían apedrear por el error que David cometió. Lo querían apedrear. ¿Qué hubieras hecho tú? Si has bendecido gente, levantado gente, que estaban endeudados, que estaban amargados, que ahora estaban en victoria, y ahora tú cometes un error y te quieren apedrear, ¿qué harías? Si David consulta a su corazón, escucha esto, tal vez el corazón le dice, no te dejes. Sal y apedréalos. Te quieren apedrear, tal vez el corazón le hubiera dicho a uno, ¿y cómo, cómo me van a apedrear después de todo lo que he hecho por ustedes? Hijos del diablo. Después de lo que hice, ahora me quieren apedrear, malagradecidos, lo hubieran censurado. Pero David no reaccionó así, ¿sabes por qué? Porque esta vez no le consultó al corazón, le consultó a Dios. Le consultó a Dios. No le consultó a su corazón. Si le consulta al corazón, el corazón te dice no los perdones. ¿Para qué los ayudaste? Malagradecidos de primera. No esta vez no consultó a su corazón. Consultó a Dios. Consultó a Dios. No se puso a pelear con ellos. Porque no solo reaccionó rápido, sino en la dirección correcta. Dijo, no es contra ellos. Yo cometí un error, será Dios quien me saque adelante. Y hoy vengo a decirte que aunque todos te dejaran, Dios no te va a dejar. Dios no te va a dejar. Dios no te deja.
[19:40]Tienes que aprender a manejar la presión de aquellos que no pueden manejarla. El que no puede manejar la presión, lo primero que hace es abandonarlo todo.
[19:53]Y vuelve a empezar de nuevo hasta que llega la presión a su vida y lo vuelve a dejar todo. David pudo manejar la presión de ellos y la de él, porque consultó a Dios. Pero si consultas a tu corazón, no se podrá manejar ni la presión que está sobre tu vida ni la de los demás. Pero los hijos de Dios marcamos la diferencia porque no le consultamos al corazón, le consultamos a Dios. Le consultamos a Dios. No le consultes a tu corazón. Tu corazón te dice no perdones. No perdones, no le des otra oportunidad, pero Dios te va a decir, pon la otra mejilla. Hazlo. Verás qué trae bendición para tu vida. Verás que no vas a perder el tiempo. Matrimonios, ¿cuántas veces pierdes el tiempo por enojos? ¿Cuántas veces pierdes el tiempo en tu noviazgo, en el trabajo, en oportunidades que Dios tiene para tu vida? ¿Cuántas veces? Consultó a Dios. Y sabes algo, dijo, tráiganme el efod. El efod es lo que llevaba el sacerdote. Y en el efod hay dos piedras. Escucha esto, Tumin y Urim. Una significa luz y otra perfección. Di conmigo, luz y perfección. Cómo David sabía lo que necesitaba en ese momento. No necesitaba pleitos con los que querían apedrearlo. No te metas en batallas que van a desgastar tu vida. Métete a las batallas donde Dios te dará la victoria con el corazón correcto. Y cuando busca la luz y la perfección, oh, imagínate esa combinación. Dijo, yo lo que necesito es la luz. Eso es lo que necesito en mi vida. Porque la luz te permite ver el desorden. Y en lo que has perdido el tiempo. Y cuando él recibe esa luz, es como cuando entras a un cuarto que está desordenado, a oscuras, no puedes caminar, lo primero que necesitas para ordenarlo es luz.
[21:49]Que ves ese reguero y dices, ¡ay! Cuando está la luz dices, ¿qué es esto? Lo primero que necesitaba era luz. Señor, guíame. Porque ya cometí un error y lo consulté a mi corazón y he perdido tiempo. El problema no es cometer errores, es persistir en ellos. Él no persistió en él. Dijo, ahora le consulto a Dios. Y la luz y la perfección de Dios. Porque la perfección de Dios es su voluntad, y te hará, te hará tener grandes victorias. Él buscó la perfección de Dios, la voluntad perfecta de Dios. Siempre que busques tu voluntad, perderás el tiempo, pero cuando busques su voluntad, Dios te va a sorprender con lo que hará en el tiempo contigo. El Señor te va a sorprender. Enfócate en lo que Dios ha dicho, no en lo que tu corazón dice. Habrá algo que es digno de recuperar, bienvenido. Una revelación es tan buena como la próxima decisión que tomes en base a ella. Yo puedo darte revelaciones de la palabra, pero al salir de aquí, el que decide eres tú.
[27:28]Yo no puedo decidir por ti, puedo orar por ti, pero no puedo decidir por ti. Puedo darte esta revelación, pero solo tú, al salir de aquí, vas a tomar decisiones. Si es tiempo de salir de una vez de lo que no has podido salir. Si es tiempo de empezar algo nuevo en tu vida, porque hoy te he dicho que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, y hoy acá hay una nueva oportunidad para tu vida como la tuvo David. Dios te dice, mi luz y mi perfección están esperando por ti. Están esperando por ti, están esperando por ti, están esperando por ti, y no te preocupes que de cierto alcanzarás muchas cosas que has perdido, muchas cosas, muchas cosas vas a poder alcanzar. Muchas cosas.



