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Arsenio Sánchez Hernampérez. El Plan de Salvaguarda de la Biblioteca Nacional de España

Ministerio de Cultura

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[0:07]Buenos días o buenas tardes ya, aunque como todavía no hemos comido, casi es más días que tardes, ¿no? Eh, creo que mi intervención es la que cierra la mañana, así que me voy a voy a intentar ceñirme al tiempo, ser riguroso. y plantearles eh, pues un poco la problemática que tenemos a la hora de de diseñar nuestro plan de salvaguarda en la Biblioteca Nacional de España. que, como saben, pues es un edificio complejo y y y complicado a la hora de diseñar los planes de de salvaguarda o a la hora de de desarrollar cualquier tipo de plan que tenga que ver con la conservación. Bien, vamos a empezar con un poquito de historia, no no me voy a extender mucho, sino simplemente eh, creo que esta introducción cronológica es importante porque va a servir para eh, centrarnos un poco en cómo hemos ido desarrollando y variando la idea de la planificación de emergencias en la Biblioteca Nacional. Porque, realmente, eh, elaborar un plan, eh, aunque en la bibliografía eh, parece muy sencillo, es una cuestión, simplemente, de seguir punto por punto una guía. eh, en siete pasos, como un libro que se publicó por ahí, eh, una guía para para desarrollar planes de desastre, realmente la planificación es algo que que debe dar una respuesta a las necesidades que tienen la institución y hacer una planificación a ciegas sin saber exactamente cuáles son los problemas de la institución o cuáles son los problemas que plantea, incluso, la metodología que estamos siguiendo para hacer la planificación de desastres, creo que nos llevaría a un callejón sin salida y a planes que, realmente, tienen muy poco que decir y muy poco que ofrecer a la institución. Así que, me van a permitir una pequeña digresión, eh, acerca de la cronología de cómo se ha ido desarrollando la idea de de hacer un plan de de salvaguarda para la Biblioteca Nacional. Bien, en el año 2000, se empezó a trabajar en en la idea de plantear la gestión de desastres como uno de los puntales en materia de conservación preventiva para la Biblioteca Nacional. Era algo bastante extraño en aquellos momentos, empezar a plantear la necesidad de establecer un plan de desastres, cuando ni siquiera, eh, estaba muy clara cuál era la idea de la conservación preventiva o la conservación en bibliotecas, ¿no? Con lo cual, eh, la idea de de de empezar a hablar de los desastres y de los problemas que podían generar a las instituciones, era era necesario darlo a conocer a la a la plantilla. Hay que tener en cuenta que la Biblioteca Nacional es una gran institución en la cual trabajaban, por entonces, cerca de 700 personas. De las cuales solo, eh, había, eh, ocho personas responsables de conservación o que trabajaban en tareas relacionadas con la conservación. En un momento en el que, eh, las tareas de conservación estaban, eh, claramente identificadas con lo que era la restauración de documentos o la encuadernación, ¿no? Eh, más allá de de aquello no no no existía esa idea, ese concepto de conservación preventiva que sí, en cambio, existía en los museos. Bien, este primer curso hubo varias eh, convocatorias, se se planteó un curso eh, hecho siguiendo la metodología planteada en la bibliografía. Es decir, eh, se planteaban en la primera parte del curso, se planteaban con él los riesgos de de en las instituciones culturales, eh, los problemas que nos podían traer las las los desastres. Se ponía un vídeo sobre la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo y se cerraba el curso haciendo un simulacro de de salvamento de de ejemplares en uno de los patios de la biblioteca. Se llenaban unas estanterías con libros, se empezaban a echar cubos de agua, se pegaban patadas, se tiraban por el suelo. Y con carretillas los extraíamos de ahí, nos dedicamos a secar. Bien, sin embargo, eh, por cuestiones presupuestarias, por modificación del plan de formación, etcétera, esos cursos se dejaron de hacer. Se hicieron cuatro en total, eh, y y se quedaron ahí. En el año 2002, IFLA, eh, plantea la necesidad de empezar a desarrollar planes de salvamento y evacuación de piezas, en caso de de siniestros, en bibliotecas nacionales. Eh, en la Conferencia de Glasgow se establece como línea estratégica prioritaria el desarrollo de estos planes y para ver cuál era la situación a nivel mundial, eh, de la planificación de desastres, se hizo una encuesta en la que se mandaron cuestionarios a más de 150 bibliotecas, la mayoría de ellas bibliotecas nacionales en todo el mundo. Los resultados de la encuesta fueron bastante catastróficos, porque de todas las instituciones que contestaron, que no llegaron a contestar un 30%, eh, solo, eh, había, eh, ocho personas responsables de conservación o que trabajaban en tareas relacionadas con la conservación. Eh, en un momento en el que, eh, las tareas de conservación estaban, eh, claramente identificadas con lo que era la restauración de documentos o la encuadernación, ¿no?

[5:12]Pues, eh, con fin de conocerlo, en 2003, hay una reunión en Berlín donde, primero, se intenta saber qué es lo exactamente qué es lo que se está lo que está pasando y deciden hacer una publicación. Realmente, creo que es una solución absurda, porque si, a pesar de que hay muchas publicaciones, vemos que la gente no las lee, para qué hacemos una publicación más y, además, una una publicación de calidad inferior. Bien, pues, eh, eh, sigue transcurriendo el tiempo y se va recordando a la institución que es necesario que cuente con su plan de gestión de emergencias. Aquí se produce una una pugna o una un pequeño problema de comunicación entre el Departamento de Seguridad y el Departamento de Preservación, porque el Departamento de Seguridad entiende que todos los aspectos relacionados con la conservación de las colecciones, de, perdón, con la seguridad de las colecciones, forma parte de su ámbito de trabajo y, por tanto, son ellos los que tienen que desarrollar este plan de salvaguarda. El caso es que no se desarrolla ese plan de salvaguarda porque nos dicen, es que nosotros no tenemos los conocimientos de conservación. Entonces, ahí hay una hay un problema de de de control, pues, importante. Bien, creo que uno de los puntos fundamentales va a ser en el 2011, cuando la dirección técnica decide aprobar el Plan estratégico de Preservación, donde se plantea el primer proyecto o el primer plan de conservación preventiva y, paralelo a este plan de conservación preventiva, se plantea la necesidad de tener un plan de gestión de de emergencias para antes del 2016. En 2013, eh, se se producen las primeras reuniones en el en el instituto para el desarrollo del Plan Nacional de Emergencias y se contacta con la Biblioteca Nacional, como institución experta en materia de conservación, lo cual está muy bien, porque por primera vez, desde una institución externa a la Biblioteca Nacional, se hace un llamamiento pidiendo ayuda, eh, para colaborar en eh, los planes, en el desarrollo de los instrumentos de trabajo, en el intercambio de opiniones, eh, acerca de la de de cómo se debe desarrollar este plan nacional de conservación preventiva. Eh, después de que el plan fuera aprobado en 2014, eh, seguimos trabajando y, a finales del 2016, la dirección de la biblioteca solicita al departamento de conservación que explique qué es lo que está haciendo la Biblioteca Nacional en este plan nacional. Así que, eh, tenemos una reunión con todos los directores de departamento, se explica en qué qué consiste el plan eh o los planes de de salvaguarda y, en 2017, la directora de la institución, Ana Santos, eh, eh, ya eh, hace el mandato, eh, por escrito de la creación del plan. Con lo cual, a partir del 2017, nosotros tenemos la posibilidad de desarrollar ese plan. Posibilidad que hasta ese día no teníamos desde el punto de vista administrativo. Bien, esta aprobación es fundamental, porque si no tenemos una una un compromiso por parte de la dirección de las instituciones, difícilmente podremos hacer un plan que comprometa tanto presupuestos como intervenciones, horas de trabajo, eh, y disponibilidad de personal para hacer el el trabajo. De ahí que hasta el 2017 no se haya empezado a desarrollar sustancialmente el plan. Aunque también, tengo que decir que miento un poco, porque ya en 2006, eh, se hizo un primer plan de emergencias de la Biblioteca Nacional. Un plan que se basaba en la bibliografía, en el Centro Nordeste de Conservación Documental, entre sus sus eh, aplicaciones, tiene una aplicación donde tú puedes entrar y hacer tu propio plan de desastre. Tú entras en la página web, te registras como Biblioteca Nacional de España, ubicación en Minnesota, eh, para que te permita, eh, eh, entrar y y decir y y poder darte de alta como usuario, si no eres norteamericano no te dejan, eh, y a partir de ahí empiezas a desarrollar. Pero, ahí empiezan los primeros problemas, porque, ¿cuántas eh, tormentas de nieve han tenido la Biblioteca Nacional durante los últimos años? ¿Cuántos usuarios prestan sus congeladores para congelar los libros en caso de inundación? Bueno, empiezan a haber una serie de cosas, eh, que son incompatibles con lo que es un plan en una institución española, pero, especialmente, un plan en la Biblioteca Nacional. Con lo cual, eh, cuando ya teníamos el plan, eh, totalmente desarrollado y escrito con todas las indicaciones, todas las directrices, en inglés, por supuesto, algo muy útil cuando estamos hablando de de emergencias, eh, pues, eh, nos encontramos con que la planificación, siguiendo la bibliografía paso a paso, era, eh, complicada y, por tanto, teníamos que desarrollar un plan propio, eh, que, eh, tuviera en cuenta nuestras dificultades. Así que, eh, nos hemos planteado a la hora de desarrollar nuestro plan, eh, basándonos en la en la clasificación tradicional de lo que son las emergencias, eh, nosotros tenemos, siempre, los cuatro pasos, el análisis de riesgos, eh, la la las tareas preventivas, eh, respuesta, eh, ante los desastres, los tres pasos fundamentales. Pero, sin embargo, eh, nosotros tenemos que valorar y esto quiero hacerlo extensivo para todas las instituciones en las dificultades enormes. La bibliografía suele simplificar la complejidad de la de la realidad, de manera que, eh, creo que cuando nosotros hacemos, por ejemplo, una evaluación de riesgos, no tenemos que irnos a los riesgos de los libros, sino que nos tenemos que ir a unos riesgos, eh, que son propios de nuestra institución y ver cómo interactúan con los elementos arquitectónicos, con los elementos, eh, económicos o con el personal que tiene la institución. Tenemos que hacer una propuesta de corrección de riesgos, organización y protocolos, pero muchas veces estas propuestas, eh, corren el riesgo de caer en saco roto y, especialmente, en el contexto político actual, en el que tenemos los presupuestos generales del Estado paralizados desde hace tres años, eh, y con viabilidad de que el año siguiente repitamos jugada, con lo cual, eh, esta falta de movimiento en lo que es, eh, el el la presupuestación, eh, y las posibilidades de desarrollo económico de nuestras instituciones coartan mucho lo que es nuestro plan y deberíamos considerarlo como uno de los riesgos. Tenemos que trabajar en la formación de equipos de trabajo. Desde los primeros cursos que hicimos en el 2000 hasta la actualidad, eh, en la Biblioteca Nacional se han hecho cerca de 10 cursos específicos en materia de gestión de desastres. Hoy en día tenemos una plantilla de personal que está claramente motivada, eh, y, eh, firmemente partidaria de desarrollar un plan de desastres. Es más, eh, al final de los cursos siempre, eh, nos dicen que por qué no se ha desarrollado esto antes y, bueno, no vamos a entrar en problemas de historia, ni de personas, ni nada parecido, sino, simplemente, no se ha hecho. Pero, hoy en día tenemos una plantilla sensibilizada, que era una de la nuestras prioridades. Hemos tenido que trabajar en comunicación o tenemos que trabajar en comunicación, porque a pesar de que en los planes de desastres se se plantea como una de las necesidades básicas establecer una cadena de comunicaciones, luego, al final, en en en momento de una emergencia, el problema es que no sabemos con qué comunicarnos ni con quién comunicarnos. Nos han pasado un informe, eh, donde vienen unas tablas, donde vienen unos listines de teléfono, pero, al final, ¿y si no está Fulanito, eh, a quién tenemos que llamar? Por tanto, la comunicación es algo de lo que tenemos que trabajar, incluso saliendo fuera del plan, eh, incluso, eh, saliéndonos de esos protocolos que que, muchas veces, son un problema. Y luego, también, tenemos que desarrollar un sistema de revisión y de control de ese ese plan de de desastres. Así que, nosotros tenemos que analizar una serie de riesgos dentro de la de la Biblioteca Nacional, analizar qué riesgos destructivos, eh, tenemos y que son factibles en la Biblioteca Nacional, ¿no? Pues, eh, Juan Ramón lo comentaba del Archivo Histórico Nacional, no va a haber una erupción volcánica, ni va a haber una riada como la de Florencia, ¿no?, en nuestra zona. Yo espero que, bueno, la biblioteca, por supuesto, está fuera de la cota de inundabilidad de de del río Manzanares. Pero, siempre existen otra serie de riesgos que destructivos que tenemos que valorar, ¿no? Eh, quien cree en los ovnis puede pensar que la abducción de la Biblioteca Nacional por una nave extraterrestre es uno de los agentes destructivos, eh, pero yo me centraría más en el estudio, eh, de estos riesgos en el funcionamiento de la propia institución. Está claro que un edificio como la Biblioteca Nacional, un edificio que tiene ya, eh, cerca de 150 años, eh, pues, eh, va a a a tener unos problemas arquitectónicos fundamentales. Unos problemas arquitectónicos que no se reducen, simplemente, a la dificultad a la hora de deambular o de o de establecer circuitos dentro de la institución, sino también hay que tener en cuenta, eh, riesgos que están en el propio interior de la biblioteca, un edificio cansado, un edificio antiguo, eh, que tiene unas instalaciones que, en muchas ocasiones, eh, son obsoletas y que, realmente, no se revelan hasta el momento en el que no colapsan, eh, y generan una pequeña inundación o generan un cortocircuito o un un o un problema de de de mal funcionamiento. Tenemos que analizar estos agentes destructivos, insisto, desde el punto de vista de la Biblioteca Nacional. Viendo en el entorno qué es lo que hay, eh, qué problemas vamos a tener, qué riesgos vamos a encontrarnos en una construcción, eh, de del siglo XIX, reformada en los años 30, reformada en los años 50, reformada en los años 80 y en las cuatro etapas constructivas con graves defectos en la ejecución de las obras y con graves defectos a la hora de entender el funcionamiento de la biblioteca nacional. Hay que analizar, eh, los riesgos en la en la en la organización, cómo funciona la plantilla, es motivada, no está motivada, etcétera y, también, tenemos que analizar, efectivamente, los riesgos en materia de seguridad. Aunque tengo que decir, eh, que, en los últimos 10 años, la Biblioteca Nacional ha dado un paso de gigante y, actualmente, creo que es una institución totalmente segura, con un sistema y unos protocolos de seguridad que funcionan al 100%. Bien, vamos a Google, va a ser el gran citado en este en esta jornada, eh, y eh, he tomado unas fotografías en 3D de la Biblioteca Nacional, porque uno de los grandes riesgos que tenemos en la institución es que la Biblioteca Nacional no solo es el edificio de Recoletos.

[15:28]Es el edificio Recoletos y el edificio de Alcalá de Henares, que estaba a 40 a 40 kilómetros de Madrid. En el edificio de Recoletos, nosotros tenemos una institución que, en primer lugar, es una institución mixta. Es decir, tenemos, eh, por un lado, eh, en la zona que da a la calle Serrano, eh, que es la parte este, eh, tenemos el Museo Arqueológico Nacional, que cubre más o menos un tercio del edificio. Siguiendo el puntero, eh, más o menos, el Museo Arqueológico viene a ser esto de aquí. eh, se prolonga introduciéndose las las, eh, crujías del edificio, la cubierta del edificio, se introduce en lo que serían los terrenos de la Biblioteca Nacional. De hecho, el monetario y el laboratorio de restauración comparten paredes, eh, pero lo que nos interesa es que la Biblioteca Nacional ocupa dos tercios de este edificio que está en el Paseo de Recoletos, la entrada principal, eh, a la que se accede por una vía, eh, de entrada por eh para tráfico rodado. Aunque, en caso de emergencia, se podría entrar por dos, por la calle de de Jorge Juan y por la calle de Villanueva. Tenemos un pequeño jardín a la entrada y aquí tenemos el edificio. Con depósitos de libros, fundamentalmente. En el depósito general tenemos 12 plantas de de depósito, divididos en dos sectores, aquí se ve bien, eh, en el sector, eh, este y en el sector oeste. En total forman unas 20 24 plantas de de almacenamiento con una capacidad de cerca de 100.000 volúmenes en cada planta de depósito. Eh, es decir, tenemos, eh, unos cerca de 2 millones de volúmenes solo en el depósito general. eh, en en la parte que da al al sur, eh, tenemos los depósitos de colecciones especiales. Son eh, siete plantas de manuscritos, incunables y raros, eh, con una planta de unos, eh, cerca de unos 40.000 volúmenes de de manuscritos que que albergan cerca de 83.000 manuscritos diferentes. Eh, de los cuales, pues, hay más de 5.000 códices medievales. Tenemos, también, una colección, la mayor colección de incunables del del Estado.

[17:45]Bueno, eh, no vamos a entrar en cifras, eh, y, en la parte que da al al oeste, eh, tenemos las colecciones especiales. Cinco plantas de Bellas Artes, es decir, dibujos, grabados y libros de estampas, eh, tres depósitos de música y dos de cartografía. Bien, pues, todo este conjunto bibliográfico, eh, es muy diferente en cuanto a los riesgos. Porque, mientras que el depósito general, que es esta parte de aquí, su estructura básica es una estructura del siglo 19 de hierro forjado. En los depósitos de colecciones especiales nos encontramos con que se vació en los años 50 y se hizo unas unas estructuras, eh, que, eh, son bastante bastante complejas. Son muy diferentes los depósitos de manuscritos en Cunares que los de de Bellas Artes.

[18:50]Bien, además, además de dos edificios muy complejos, eh, tenemos una ventaja y es que nuestras colecciones son bastante homogéneas, ¿no? Bastante homogéneas en el sentido de que casi todo, eh, son materiales bibliográficos o documentales, mientras que la parte de material, eh, museístico, cuadros, objetos, etcétera, es, eh, es muy baja, eh, o, prácticamente, ridícula.

[19:28]Los cuadros que tenemos no son grandes firmas, son autores, son importantes, porque hay algunos retratos de literatos o de directores de la biblioteca que tienen un cierto valor, pero, en realidad, el gran valor de la Biblioteca Nacional es el propio edificio, ¿no?, como símbolo de la de la cultura española. En cuanto a las colecciones, pues, eh, tenemos, eh, el problema de que tenemos unas colecciones muy amplias, que es necesario jerarquizar. En cuanto a que tenemos, por un lado, colecciones de de un valor inconmensurable. El otro día comentaba el el director técnico que, probablemente, eh, habría solo habría dos o tres edificios en todo el Estado español con un valor tan tan alto como el de las colecciones de la Biblioteca Nacional. Tienen que pensar en que, eh, tenemos, eh, solo 5.000, 5.000, 6.000 códices medievales, en los cuales hay códices que están valorados en 30, 35 millones de euros cada uno de ellos, ¿no? Eh, evidentemente, esto esto genera una una dificultad a la hora de seleccionar qué son las piezas que son más importantes a la hora de salvar, etcétera, eh, que que plantean esa dificultad. Algo muy parecido al mundo de los archivos, en los mundos de los archivos qué documento es más importante, eh. Lo lo importante es el conjunto completo de esos documentos. Bien, es necesario establecer esa jerarquización de colecciones, eh, y es necesario plantear una comunicación a los directores de los departamentos de la necesidad de esa jerarquía de de colecciones. También, tenemos que analizar el entorno en el que se conservan, porque los depósitos, por ejemplo, en los depósitos de manuscritos, eh, son depósitos que son recientes, están dotados de sistemas de detección, de extinción de fuego, de climatización, etcétera, eh, pero que funcionan, eh, con con problemas como todo lo que se intenta hacer un un edificio antiguo, ¿no? Por otro lado, tenemos depósitos de colecciones de menor valor, de menor valor me refiero a que, por ejemplo, el último la última edición de de, pues, eh, Patria, eh, de Fernando Aramburu está ahí, conservado en la Biblioteca Nacional en un depósito que está muy cerca de la colección de los incunables. Es decir, que, a la hora de salvar y de jerarquizar esas colecciones, tenemos que tener muy claro dónde están, eh, los puntos fundamentales de la institución, porque si es necesario evacuar el edificio, tendremos que tomar decisiones. Aunque esto, ya les adelanto que que no es tan sencillo. Tenemos que analizar el entorno en qué depósitos están, cómo se comunican, qué posibilidades hay, cómo circula el aire, cómo circulan las personas. Las personas conocen esos depósitos, eh, esos depósitos están en buen estado o en los depósitos, además del libro se conservan cosas que no se que no deberían estar ahí, como muebles viejos o cualquier tipo de problemas, ¿no? Y hay que ver, también, qué qué posibilidades de evacuación hay. Dónde vamos a mandar, en caso de que se produzca un una emergencia, dónde vamos a mandar esos fondos, ¿quién los va a custodiar, cómo se van a transportar, eh, etcétera. Así que, nosotros tenemos que pensar en que, a la hora de establecer nuestro plan de de trabajo, tenemos que mantener unas prioridades internas de trabajo. Unas prioridades en las que tenemos que centrar nuestro proceso de evaluación y de planificación. En primer lugar, eh, nuestra prioridad máxima hasta el momento ha sido la de sensibilización del personal, eh, la formación de los de los trabajadores en la concienciación, eh, de los departamentos, de los servicios, de los responsables de la institución, en que, eh, tener un plan de para cuando se nos rompe la la la la rutina, eh, del trabajo diario, es importante.

[23:20]Eh, y, además, eh, tenemos que tener en cuenta que esta sensibilización no cesa nunca, es decir, nosotros partimos de de un de un de una sensibilización, sensibilizamos a un equipo. Pero, una de las características de la plantilla es que rota con cierta con bastante frecuencia.

[23:56]De hecho, para la Biblioteca Nacional, como todas las instituciones del Estado, es una institución que paga mal a sus trabajadores y, eh, rápidamente, en cuanto sale una posibilidad de traslado a un lugar donde pagan mejor, pues, eh, esa persona que está sensibilizada se lleva su conocimiento a otra institución. Con lo cual, eh, tenemos que estar constantemente, eh, eh, sensibilizando a las nuevas a las nuevas promociones de bibliotecarios, de auxiliares, etcétera, ¿no?

[24:34]La segunda prioridad que nos hemos planteado es identificar y localizar cuáles son los puntos débiles de la institución.

[24:59]Eh, cuáles son los depósitos que están funcionando mal, qué qué riesgos hay en en en cada uno de los depósitos de la institución.

[25:17]En caso de funcionar bien, eh, qué problemas podrían generar los depósitos que funcionan mal. Eh, qué podemos hacer con las diferentes, eh, densidades de trabajadores, densidades de población en cada momento. eh, eh, durante el día, eh, en la jornada de mañana, eh, la plantilla es amplia, eh, baja mucho, eh, por las tardes y baja muchísimo más los fines de semana, ¿no?, donde, prácticamente, la biblioteca está reducida al funcionamiento básico para atender a las necesidades de los usuarios, ¿no?, los sábados. Bien, pues, eh, además, eh, este momento coincide con un pico en la afluencia de personal, por los fines de semana es cuando más, eh, personal viene, eh, a las salas de lectura y cuando más personal viene a ver las exposiciones, eh, a las actividades que desarrolla la biblioteca, etcétera.

[27:06]Entonces, tenemos ahí una una difícil coincidencia de de efectivos y de posibilidades de trabajo. Hay que identificar, eh, qué necesidades hay en materia de corrección o o, eh, en materia de de seguridad, eh, de de eliminar puntos débiles en materia de seguridad dentro de la Biblioteca Nacional y, eh, hay que incrementar, eh, sería la tercera la tercera prioridad, incrementar la protección frente a los incendios y las inundaciones, ¿no? Porque no tenemos que, eh, pensar, tenemos que pensar que, sí, efectivamente, la institución, eh, tiene su sistema de detección de incendios y tiene sus propios sistemas de de extinción. Pero, tenemos que tener en cuenta que las instalaciones son de finales de los años 90, principios del 2000, con lo cual ya están entrando una serie de equipos en el límite de su vida de su vida operativa. Eh, tras 20 años de servicio es necesario que empecemos a plantear la necesidad de sustituir equipos. Primero, porque se están ya quedándose anticuados y entran en mal funcionamiento, en muchas ocasiones, pero, también, hay que tener en cuenta que los medios técnicos que había en el año 2000 son muy inferiores a los que hay hoy en día. Con lo cual, podríamos encontrar o podemos instalar sistemas mucho más efectivos a la hora de detectar y extinguir el fuego sin dañar nuestras colecciones, porque otro de los problemas que tenemos que considerar es que esos 30 y tantos millones de objetos o de documentos que tenemos en la biblioteca son especialmente sensibles al fuego y a los sistemas de extinción. Así que, es necesario incrementar esta protección, tenemos que mejorar o crear una estructura organizativa. Nosotros, eh, en la Biblioteca Nacional tenemos una organización y una dirección general, de la Dirección General depende una dirección técnica y de la dirección técnica depende el Departamento de Preservación y Conservación de Fondos. Por otro lado, eh, además de la directora general y del director técnico, hay una gerencia. De la gerencia depende el Departamento de Seguridad, es decir, estamos en dos vías del árbol, eh, de las jerarquías, eh, que pueden generar situaciones, eh, en las que no haya comunicación entre departamentos y esto sea especialmente complejo de cara a la organización de los planes. Por tanto, nosotros tendríamos que desarrollar un sistema de comunicación entre Seguridad y el Departamento de Preservación de Fondos, en el que, por supuesto, el Departamento de Seguridad tiene la prioridad en cuanto a las órdenes de evacuación, eh, de de personas y en cuanto a la señalización, eh, y a los medios de de respuesta frente a los diferentes desastres. Pero, por otro lado, el Departamento de Conservación, también, tendría que tener una, eh, una una autoridad a la hora de determinar si es necesario evacuar un fondo, con los problemas que podría plantear, eh. El cuarto el quinto, perdón, en quinto lugar, eh, tendríamos que mejorar la comunicación y este es el punto débil. Hasta ahora, eh, por más eh, que se ha señalado, por más que se ha dicho, eh, han sido pocos los los siniestros en los que el primer lugar al que al que al primer departamento al que se se llama es al Departamento de Conservación. eh, cuando la la la alarma, eh, la la desarrolla el Departamento de de Seguridad, es decir, son los vigilantes los que avisan de la alarma, inmediatamente llaman al Departamento de Preservación para que vayamos allí a ver qué es lo que tenemos que hacer, pero, generalmente, cuando la cuando el el el incidente es detectado por los diferentes departamentos, por bibliotecarios, por trabajadores de la institución, ellos no llaman a Seguridad. Ellos intentan solucionar el la alarma, eh, por sus medios y esto genera, eh, pues, una incapacidad, eh, y el agravamiento de los posibles problemas que podríamos tener en la institución. En cuanto a las prioridades externas de trabajo, eh, realmente, creo que que son que son muchas, yo las he resumido a tres. Porque, creo que la prioridad la prioridad absoluta, eh, de la Biblioteca Nacional y para eso estamos aquí hoy, eh, es identificar qué agentes externos de la Comunidad de Madrid, eh, son a los que tenemos que recurrir. Cómo tenemos que recurrir a ellos, cómo nos tenemos que comunicar con ellos, eh, y el tiempo en el que debemos desarrollar toda esa comunicación. Realmente, eh, en este en este sentido estamos un poco perdidos hasta la creación de la mesa de coordinación, que nos va a permitir establecer esas vías de comunicación con la comunidad, bomberos, ayuntamiento, etcétera. No solo para saber a quién tenemos que llamar, porque eso no aparece en la bibliografía. Eh, en la bibliografía te dice, en caso de desastre, tienes que llamar a los bomberos. Ya, pero no me dice con qué bombero tengo que hablar, eh.

[32:27]O tienes que hablar con el con con la central de de emergencias de la Comunidad de Madrid para que ellos pongan los dispositivos o con gobierno o con con gobierno civil o con no sé, no sabemos exactamente cómo tenemos que funcionar. Por otro lado, tenemos que establecer los protocolos de trabajo, eh, con, eh, con las con los agentes externos, es decir, cuando detecto la alarma, cómo sigo el protocolo. Quién tiene que llamar, tiene que llamar el jefe de seguridad de la Comunidad de Madrid, eh, o cómo o tengo o puedo ser yo, eh, etcétera. Y, eh, creo que también es fundamental, desde el punto de vista de las prioridades externas, la creación de una red de trabajo, eh, con el Ministerio de Cultura y Deportes. Es decir, que tenemos que establecer, nos tenemos que conocer, afortunadamente, gracias al Plan Nacional hemos avanzado muchísimo en esto, pero yo creo que todavía me es difícil plasmarlo por escrito en el plan de de la Biblioteca Nacional. Bien, como conclusiones, eh, tengo que decir, tengo que reconocer que el plan de de salvaguarda y gestión de emergencias de la Biblioteca Nacional está aún en fase de elaboración. Todavía estamos, eh, con la elaboración de los planos, con la identificación de los puntos y y de los de los riesgos que hay en la institución, eh. Pero, eh, hemos avanzado bastante, entre otras cosas, gracias a ese mandato, eh, de la dirección al Departamento de Conservación para que haga ese plan. El punto de partida para hacer ese plan, pues, es muy complejo, especialmente en Recoletos, donde estamos en un en un en una institución con una con una simbología muy especial, con unas colecciones muy especiales y, además, para mayor problema, tenemos detrás un invitado, eh, que es el Museo Arqueológico Nacional, con el cual ya hemos empezado a hablar para intentar desarrollar protocolos comunes, un entendimiento. Eh, gracias al trabajo que se ha realizado en los últimos 20 años, eh, que es nada, tenemos una predisposición del personal atenta. Hoy en día, afortunadamente, no tenemos, eh, no tenemos eh, reticencias a participar en el plan de emergencias de la Biblioteca Nacional, que creo que es uno de los problemas más graves en en todas las instituciones culturales. Porque, muchas veces, plantea el este y dice, sí, claro, y yo me voy a por El Greco y entonces me quemo por el pasillo, ¿no? Y, claro, por todo eso, por salvar el libro que me ha o por el salvar el cuadro que me has asignado. No, los planes de emergencias, hay que explicarlos, hay que explicar a la gente que no se juega la vida, eh, que lo único que tiene que tener es estar una formación en cómo tiene que, eh, desarrollar, eh, el trabajo. Nuestro plan se está desarrollando internamente. Desgraciadamente, eh, a la Biblioteca Nacional ha perdido casi un 50% de su presupuesto desde la crisis de desde los años de la crisis, eh, la reducción de los presupuestos en la Biblioteca Nacional ha sido criminal, eh, y no hemos recuperado, apenas, nada de ese presupuesto. Actualmente, cerca del 70% del presupuesto de la Biblioteca Nacional se va en mantenimiento del edificio y en los sueldos del personal. Y con ese 30% tenemos que comprar incunables, tenemos que comprar publicaciones extranjeras, tenemos que crear inversiones, etcétera. Con lo cual, por supuesto, la privatización de lo que es el ejercicio de planificación del Plan de Salvaguarda de la Biblioteca Nacional es una utopía. Pero, por otra parte, yo me opongo, eh, porque creo que el plan en la Biblioteca Nacional debe ser desarrollado desde dentro, no desde una empresa. Es posible que el concurso de una empresa externa nos ayude, nos facilite el trabajo burocrático, de desarrollar los ficheros, los planos, etcétera, pero el trabajo se tiene que desarrollar por personal de la institución. Eh, finalmente, yo espero, eh, lo que pasa es que soy siempre muy optimista, eh, que que el plan se apruebe en el año 2020. Yo lo veo complicado, eh. Al principio decía, principios del 2020 tendremos el plan. Ahora ya estoy pensando que a finales del 2020, eh, es probable, es probable que tengamos el plan y, probablemente, será en el 2021, pero estamos en ello. Así que, lo único que tenemos que vencer es las trincheras, eh, eh y y empezar a trabajar con ello.

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