[0:00]Bienvenidos al canal de YouTube de Ediciones Rodio. Aquí encontrarás recursos clave para tus oposiciones con videos especializados de cada tema. Si te gusta nuestro contenido, no olvides darle a me gusta y activar la campanita para estar al tanto de nuestras últimas actualizaciones. Gracias por elegirnos en tu camino hacia el éxito en las oposiciones. Audiolibros. Recuerda que todos nuestros temarios también están disponibles en formato digital y papel. Para cualquier duda puedes escribirnos a info@edicionesrodio.com. Muchas gracias. Cuerpo Nacional de Policía. Escala básica. Temario oficial sintetizado. Tema 37. Ortografía de la lengua española. Reglas ortográficas. Uso de las letras o grafemas. Uso de la tilde, de los signos ortográficos y de las letras mayúsculas y minúsculas. Representación gráfica de las unidades léxicas. Ortografía de las expresiones procedentes de otras lenguas, de nombres propios y expresiones numéricas. Uno. Ortografía de la lengua española. La ortografía es la rama de la gramática que establece las reglas para la forma correcta de escribir las palabras, a fin de que se facilite la comprensión de su sentido y la comunicación entre las personas. Dos. Reglas ortográficas. Empleo de las letras B y V. Se escriben con B. Las palabras en que precede a las consonantes R o L, brazo cable. Las palabras que comienzan por bu, bur, bus, be, abs, sub, bueno, burla, búsqueda, cuba, abscisa, absuelto, suburbio. Las palabras que comienzan por bi, bis, biz, binacional, visagra, bizarro. Las formas verbales conjugadas que terminan en ba, bas, bamos, bais y ban de los verbos terminados en ar, caminaba, cantabas, pasábamos, amabais, lloraban. Las palabras que terminan en bir, ble, bilidad, bunda y bundo, subir, posibilidad, nauseabunda, vagabundo. Se exceptúan vivir, servir, hervir y las que en su raíz llevan U como civilidad, movilidad, etcétera. Se escriben con V. Las palabras que terminan en ivo, iva, nativa, altivo. Se exceptúan las formas conjugadas de los verbos terminados en bir, escribo, escriba, etcétera. Las palabras que comienzan por ad y ol, advertencia, olvido. Las formas conjugadas de los verbos erbir, servir, ver, vivir, hervido, sirvo, viste, viven. Las formas conjugadas de los verbos terminados en servar, observando, conservaba, preservaste. Las palabras con H. La circunstancia de que la letra H no se pronuncie ni influya en la pronunciación de otras, salvo seguida de la C en che, determina que se cometan frecuentes errores de ortografía que la involucran. A pesar de que existen unas pocas reglas que auxilian en cuanto a determinar los casos en que una palabra debe escribirse con H en su inicio o en su interior, el uso correcto de la H habrá de ser en gran medida resultado de aprender qué palabras en concreto llevan H y resultado de una intensa práctica lectora desde la más temprana edad escolar. Se escriben con H. Las palabras que comienzan con ie, ue, ui y ia, llena, hueco, huidizo, hiato. Las palabras que derivan de las voces del griego hidro o hexa, hidráulico, dihidro, hidrográfico, hexágono. Las voces conjugadas de los verbos comenzados en H como haber, hacer, hallar, halagar, heder, helar, herrar, herir, hervir, holgar, hollar, he, hecho, haya, hiede, hiela, herrado, hiere, huelga, hola. Las siguientes palabras se escriben con H, sin que ello responda a alguna regla general. Haba. Hábil. Hábito. Hablar. H. H. Halago. Hamaca. Harapo. Harina. Hazaña. Hebilla. Hebre. Hechizo. Hecatombe. Helecho. Hemisferio. Himno. Higiene. Holgar. Hollejo. Honrado. Horario. Hongo. Hule. Humo. Humano. Hederís. He. Heijado. Ahogado. Ahorro. Ahuyentar. Almohada. Anhelo. Bahía. Búho. Cohete. Coihibido. Enebrar. Exhibir. Inhibir. Mo. Prohíbido. Rehusar. Vahído. Vehículo. Vehemente. Las palabras con C, con S y con Z. Se escriben con C. Las palabras que terminan en ancia, ancio, icia, icie, icio, acia y acio, vagancia, escanció, caricia, planicie, oficio, gracia, espacio. Se exceptúan ansia, afasia. Los diminutivos en cica, cico, cilla, cillo, cita y cito, abecica, pastorcico, naricilla, dolorcillo, nietecita, pedacito. No obstante, cuando la palabra lleva S en su sílaba final se mantiene al formar estos diminutivos, huesecillo, cosita. Las palabras singulares que terminan con Z al pasar al plural, cruz, cruces, paz, paces, disfraz, disfraces, juez, jueces, nariz, narices. Se escriben con S. Las palabras que terminan en ersa, erse, erso, reversa, embellecerse, universo. Las palabras que terminan en esta y esto, cesta, manifiesto. Los adjetivos que terminan en osa y oso, gloriosa, hermosa, horroroso, venenoso. Los superlativos que terminan en ísimo, ísima, ilustrísimo, hermosísima. Se escriben con Z. Las palabras que terminan en azo, eza y izo, golpeazo, hachazo, pelotazo, aspereza, belleza, limpieza, asustadizo, enfermizo, etcétera. Los aumentativos que terminan en aza, azo, madraza, jeniazo. Las palabras con G y con J. Dado que la G tiene sonido suave antes de A, O y U, y fuerte antes de E, I, es preciso aplicar las reglas que determinan en qué caso un sonido fuerte se escribe con G y cuándo se escribe con J. Por otra parte, si en las sílabas de G suave con E e I corresponde pronunciar la U que normalmente no suena y sirve para determinar el sonido suave, se emplea el signo de la diéresis, cigüeña, argüir. Se escriben con G fuerte. Las palabras que terminan en gía, gio y io, adagio, regio, hemorragia, lumbalgia, energía. Se exceptúan, bujía, herejía, apoplejía, canonjía, alfajía. Las palabras que empiezan con el prefijo geo, referente a tierra, geografía, geólogo, geometría. Las formas de los verbos que terminan en ger y gir, poteger, corregir. Se exceptúan, crujir y tejer. Las palabras en que aparecen las letras GN y GM, gnomo, ignorante, repugnante, pigmeo, diafragma. Se escriben con J. Las palabras que terminan en aje, gero y gería, lenguaje, bandidaje, aprendizaje, salvaje, flamígero, agujero, relojero, ropavejero, tijera, mensajería. Se exceptúan, ambajes, ligero, exagera, aligera. Las palabras, jefe y sus derivadas, jerarca y sus derivadas, jeringa, jeroglífico, jinete, jirafa, girón y algunas otras. Algunas palabras de origen árabe llevan J final, carcaj, reloj. Tres. Uso de las letras o grafemas. Los elementos centrales del conjunto de grafemas que utilizamos en nuestra escritura son, sin duda, las letras del alfabeto.
[8:47]Pero el juego de grafemas no se agota ni mucho menos con estas. Hay que añadir otros signos de suma importancia, como son los números arábigos, menor que 1, 2, 3, 4, mayor que, etcétera, así como una serie de signos que encuentran su uso en la notación matemática, lógica, científica, económica, etcétera, como más, mayor que, arroba, dólar, y, etcétera. El ideal de una escritura alfabética es que se dé una correspondencia biunívoca entre los fonemas de una lengua y los grafemas de su alfabeto, es decir, que a cada fonema le corresponda un grafema y solo uno, y que a cada grafema le corresponda un fonema y solo uno. En la práctica se suelen dar desajustes entre fonología y escritura que nos alejan de ese ideal. Por ello, debemos evitar la simplificación de pensar que la escritura es un mero reflejo de la pronunciación, o al revés, que la pronunciación debe amoldarse a lo que marca la escritura. Cuatro. Uso de la tilde, de los signos ortográficos y de las letras mayúsculas y minúsculas. El uso de tildes sobre la vocal tónica de algunas palabras se rige por las siguientes normas. Llevan tilde en la vocal tónica las palabras agudas terminadas en vocal o en las consonantes N o S, sofá, canapé, salsifí, bongó, ombú, violín, cien pies, salón. Por lo tanto, no llevan tilde las palabras graves terminadas en vocal o en las consonantes N o S. Llevan tilde en la vocal tónica, las palabras graves terminadas en consonantes distintas de N o S, árbol, mármol, azúcar. Por lo tanto, no llevan tilde las palabras agudas terminadas en consonantes distintas de N o S. Llevan tilde en la vocal tónica todas las palabras esdrújulas, mínimo, máximo, pájaro, ángulo. Llevan tilde todas las palabras terminadas en ía y con acento agudo o í, é, ú, y ú con acento agudo o sobre la vocal tónica I o U, energía, caserío, desvíe, ganzúa, desvirtúe. Se exceptúan las palabras terminadas en fagia y cefalia, antropofagia, hidrocefalia. De los signos ortográficos. Los signos de puntuación se intercalan en la escritura con la finalidad de incorporar inflexiones que contribuyen de manera muy importante, para la adecuada comprensión del sentido de las oraciones y de los documentos escritos en general. Por regla general, los signos de puntuación se escriben adosados inmediatamente antes o después de la palabra, sin dejar espacio, aunque hay alguna excepción. Los signos de puntuación usuales del idioma español son: Coma. Punto y coma. Dos puntos. Punto. Puntos suspensivos. Abre interrogación. Cierra interrogación. Paréntesis. Abre admiración. Cierra admiración. Comillas. Raya. La coma, para indicar una pausa breve y para insertar breves oraciones aclaratorias o complementarias dentro de la principal, Carlos, estoy esperándote. Él es amable, honesto, confiable y trabajador. Se trata de una persona, te lo puedo asegurar de la mayor confiabilidad. El punto y coma, guiño, es un signo de uso similar a la coma, pero que requiere un especial cuidado en su empleo, y cuyo adecuado uso permite lograr oraciones y expresiones muy valorables. Especialmente en oraciones extensas, permite separar periodos dotados de cierto grado de independencia, pero no que justifican iniciar una nueva oración. En otros casos, permite realizar enunciaciones sucesivas compuestas de varias palabras ocasionalmente separadas a su vez por comas, que guardan correlación con la idea central de la oración, considerada en su totalidad, es una persona dotada de muchos buenas cualidades, seria, responsable, de buen carácter, que se preocupa mucho por su familia, que tiene un alto sentido de su profesionalidad y un excelente sentido del humor. Para efectuar una buena diagramación de un texto deben considerarse adecuadamente diversos factores, entre los cuales la buena presentación, la fácil comprensión por el lector y la adecuada correlación con el espacio disponible. Los dos puntos, cara sonriente para indicar el comienzo de una enunciación de elementos comprendidos en un concepto, para abrir una cierta expectativa acerca del texto siguiente, para iniciar un texto dirigido a una persona previamente invocada y de un discurso oral, para anunciar el comienzo de una cita o transcripción de un texto ajeno. Había tres virtudes que se valoraban, fe, esperanza y caridad. Hay algo que Uds. deben tener muy presente, todo debe obtenerse mediante el esfuerzo tesonero. Estimado Carlos, comienzo de una carta, señores del jurado, comienzo de un discurso. Dice sabiamente el refrán, mejor solo que mal acompañado. En el segundo de los ejemplos anteriores, se observa que los dos puntos operan como un final de oración, por lo cual la siguiente comienza en mayúsculas, en tanto que en el primero, las mayúsculas responden a un propósito de resaltar la importancia de los conceptos enunciados, y en el último, a que se trata de una oración totalmente independiente. Obviamente, en los casos del tercer ejemplo, el texto siguiente habría de iniciarse con mayúscula. El punto, para indicar el final de la oración. Cuando existe un cierto grado de continuidad entre la oración finalizada y la siguiente, esta comienza de inmediato en el mismo renglón, y durante la lectura en voz alta se realiza una pausa breve, por lo que se trata de un punto y seguido.
[15:06]Carlos estaba esperándome. En cuanto me vio llegar, dio señales de alivio. Me dijo que había comenzado a preocuparse, pensando que no llegaríamos a tiempo, antes de que comenzara la película. Los puntos suspensivos, se utilizan para dejar trunca la oración, aunque de todos modos debe tener sentido completo, con la finalidad de dar idea de que hay algo más que no se expresa, o para dejar que el lector, el oyente complete la idea a partir de una sugerencia. También puede emplearse cuando se deja trunca una expresión conocida, que el oyente o lector seguramente conoce, igualmente con la finalidad de dar un tono de ironía. Si yo te dijera todo lo que sé de esa persona. Por algo dicen que quien mal anda. Los signos de interrogación, abren y cierran una pregunta. En el idioma español, a diferencia de lo que ocurre en otros idiomas, la forma interrogativa no modifica la sintaxis de las oraciones, por lo cual, a fin de que el lector sepa que se trata de una interrogación y pueda realizar vocalmente la inflexión de pregunta, se requiere un signo inicial o de apertura de interrogación. Por supuesto, el signo final indica que la oración interrogativa ha finalizado, y por lo tanto, no es necesario ni corresponde que además se coloque un punto. Vendrás a cenar a casa esta noche? Los paréntesis, abren y cierran una expresión que en el interior de una oración, tiene un sentido aclaratorio relativamente independiente del tema que viene tratándose, aunque ocasionalmente puede encerrarse entre paréntesis una o más oraciones completas, que aluden a un tema conexo, lo que se denomina una digresión, aunque nunca debe tratarse de un texto excesivamente extenso. Él se consideraba superior a los demás, quien lo creyera, y por eso empleaba un tono de suficiencia insoportable. Esa actitud, por lo demás, era bastante corriente entre ellos. Dentro y luego de los paréntesis, signos como la coma, el punto y coma y el punto, se emplean según los casos. Por lo general, luego de un paréntesis breve, cabe una coma o un punto y coma, dependiendo de si correspondería en caso de no estar ese paréntesis. En su interior también se emplean conforme a lo requerido, considerándolo como una oración independiente. Cuando toda la oración está entre paréntesis, el punto va antes del cierre, pero si una oración terminara con un paréntesis interior, el punto irá luego del cierre. Los signos de admiración, abren y cierran una expresión exclamativa o admirativa. Como en el caso del cierre de interrogación, no es necesario ni corresponde que además del cierre de admiración, se coloque un punto. Qué frío hace esta noche. Las comillas, abren y cierran una expresión que corresponde a una cita de otro texto, o también cuando se trata de una expresión que responde al uso de otras personas, no se comparte o tiene algún rasgo especial. Sean los orientales tan ilustrados como valientes, dijo Artigas. Lo que ellos llaman sentido del humor, en realidad es pura grosería. La raya o guion, se emplea como un recurso gráfico que ya sea sustituye a la coma entre tramos explicativas o aclaratorios o acotaciones en el interior de una oración, ya sea para indicar la alternación de los que hablan cuando se transcribe un diálogo. Este recurso que resulta muy práctico, tiene la ventaja de su bajo costo. Y menudeando los tragos. No olvides, me decía Fierro, que el hombre no debe creer en lágrimas de mujer ni en la renguera del perro. Existen, asimismo, otros signos de puntuación menos usuales, tales como: Corchetes. Comillas angulares dobles. Comillas angulares simples. Medias comillas. Párrafo. Párrafo. Asterisco. Numeral. Estos signos se utilizan preferentemente en textos compuestos para ser impresos y cumplen las siguientes funciones. Los corchetes tienen una función similar a la de los paréntesis. Se utilizan para agrupar determinados textos y especialmente expresiones matemáticas, principalmente en textos de contenido muy especializado, en que constituyen un recurso para ordenar su exposición. Eventualmente, pueden emplearse cuando dentro de un texto entre paréntesis pudiera necesitarse volver a emplear paréntesis, usando entonces los paréntesis curvos al interior y los rectos al exterior. Las comillas angulares, dobles o simples y las medias comillas pueden emplearse en forma alternativa de las comillas, y también como un recurso para jerarquizar las transcripciones de textos citados, por ejemplo, cuando dentro de una cita existe a su vez otra cita para diferenciar ambas. Los signos de párrafo o numeral pueden emplearse en determinado tipo de textos, sobre todo aquellos en que se exponen cuestiones completas que es necesario ordenar por temas correlacionados, para indicar claramente que se ha abordado un tema que, aunque corresponde al asunto general, tiene un importante grado de independencia respecto de los anteriores. Generalmente se anteponen a la numeración sucesiva asignada a cada fragmento, lo cual es indispensable en el caso del signo de numeral. El asterisco, se emplea ocasionalmente en los textos que comprenden varios ítems, antecediendo a cada uno de ellos para marcarlos. Mayúsculas y minúsculas. El uso de letras mayúsculas se refiere como regla general a la letra inicial de las palabras, en aquellas circunstancias en que ello corresponde. Excepcionalmente se emplean mayúsculas en la totalidad de las palabras cuando se trata del título de un documento o de un capítulo del mismo, y con todavía carácter más excepcional para enfatizarlas. Corresponde escribir con mayúscula letra inicial de una palabra en los siguientes casos. La primera palabra de toda oración, ya sea iniciada luego de un punto y aparte o de dos puntos, cuando ello implique la apertura de una nueva oración. Los nombres propios de personas, lugares como calles o plazas, accidentes geográficos como ríos o montañas, países, organizaciones y similares. La inicial de las abreviaturas, señor, señor, doctor, doctor, excmo, excelentísimo. Las mayúsculas de che y elle son che y elle. Cinco. Representación gráfica de las unidades léxicas. Las unidades léxicas comprenden lo que normalmente entendemos por palabras, unidades léxicas simples, y también otras unidades mayores formadas por dos o más palabras con un sentido unitario, unidades léxicas pluriverbales o complejas como quinta columna o mano por hombro. El Marco Común Europeo habla entre otros elementos de fórmulas fijas, modismos, metáforas lexicalizadas, elementos gramaticales y locuciones prepositivas, encantado de conocerle, quedarse de piedra por medio de. En la didáctica de la lengua, los términos vocabulario y léxico son equivalentes, aunque en algunas disciplinas lingüísticas se establece distinción entre ambos términos. Seis. Ortografía de las expresiones procedentes de otras lenguas, de nombres propios y expresiones numéricas. Los préstamos lingüísticos o extranjerismos son un recurso que tienen las lenguas para la adquisición de nuevos términos. Los préstamos crudos son los que se incorporan sin acomodación y los préstamos adaptados son los que se adaptan para cumplir con las normas ortográficas del español. Ejemplos, crudos, jazz, hobby, hacer, amater. Adaptados bypass, bypass, croissant, croissant, boicot, boicot. Lo crudos aparecerán en cursiva o entre comillas. Los adaptados llevarán el acento ortográfico de acuerdo con las normas del español. Latinismos. De ahora en adelante, los latinismos se considerarán extranjerismos. Los crudos se escribirán en cursiva y los adaptados seguirán las normas del español. Los nombres propios extranjeros, a diferencia de los comunes, no se escriben en cursiva aunque no estén adaptados. Locuciones latinas y dichos o citas en latín. Se escribirán en cursivas o entre comillas y sin acentos gráficos, ya que estos no existen en latín. Ejemplos, ab initio, desde el inicio, ad nauseam, hasta la náusea, ad infinitum, hasta el infinito, cum laude, con alabanza, con elogio, honoris causa, por razón o causa del honor, grosso modo, a grandes rasgos, in memoriam, en memoria o recuerdo, ipso facto, inmediatamente o en el acto, etcétera. Extranjerismos crudos. Anglicismos. Beis, bestseller, boom, clip, scout, by, camping, confort, handicap, escáner, show, flash, sushi, pony, ferry, sexy, pijamas, meeting, junior, catering, cóctel. Galicismos. Ballet, boutique, collage, complot, gourmet, fiest, consomé. Italianismos. Prima donna, pizza, espagueti. Latinismos. Addenda, afidávit, fórum, quorum, adenda, afidávit, estatus. Extranjerismos adaptados. Anglicismos. Escáner, penalty, estrés, tráiler, meeting, pijama, pony, blog, bloque de papel, cóctel, smoking. Galicismos. Afiche, debut, champiñón, menú, matinée, popurrí, carnet, chaleco, consomé, chef, cliché, chófer, chófer. Italianismos. Fragata, dueto, espagueti, lasaña. Latinismos. Addenda, affídavit, déficit, quorum, requiem, ultimátum, superávit, álbum. Nombres propios. Los nombres propios son sustantivos que se usan para designar a personas, lugares o cosas con un nombre singular. Hacen referencia al efecto de nombrar. Nombrar es designar o determinar lingüísticamente un objeto o experiencia del mundo como tal, por tanto, de manera única e irrepetible. Tienen especial relevancia los nombres propios, referidos a la nacionalidad, ideología, religión, etcétera, pues adquieren un elevado papel simbólico sentimental. En la época actual son de especial relevancia los nombres de las empresas, pues es lo que las hace únicas y diferentes de cualquier otra que pueda competir en la misma actividad. Tan es así que el nombre registrado, junto al logotipo, puede llegar a ser un valor importante en los activos de una empresa. A veces el nombre propio se confunde o se convierte o hace las funciones de marca, siendo entonces incorporado a un valor de mercado. Por sí mismos, los nombres propios no deben tener significado, puesto que por definición son únicos. Pero dado el efecto social que tienen los nombres y la dificultad, ya señalada antes, de tener que individualizar la designación, ya de antiguo los nombres se ponían de forma que reflejara alguna cualidad. Al principio dominaba una denominación de tipo familiar o de clan o tribu. Hoy día ese aspecto familiar lo constituyen los apellidos. A veces una especial circunstancia o cualidad, Platón, el de las anchas espaldas, era una designación secundaria. Su nombre propio era Aristóteles. Expresiones numéricas. Los números pueden representarse en la escritura a través de símbolos, denominados cifras o de palabras, denominadas numerales. Existen dos modos de representación de los números mediante cifras, la numeración romana y la numeración arábiga. Los números romanos. La numeración romana emplea siete letras del alfabeto latino a las que corresponde un valor numérico fijo. I igual a uno. V igual a cinco. X igual a 10. L igual a 50. C igual a 100. D igual a 500. M igual a 1000. El valor debe restarse o sumarse al de la cifra colindante para calcular el valor total del número representado. Ortografía de los números romanos. Los signos de la numeración romana se escriben siempre con mayúscula. En textos no manuscritos se recomienda escribir los números romanos en letra versalita, letra de forma mayúscula, pero del tamaño aproximado de la minúscula. Siglo XXI. En cambio, si van asociadas a palabras escritas con mayúscula inicial, se escribirán en tamaño habitual de la mayúscula. 2 internacional obrera, Juan XXIII. La escritura de romanos en minúscula solo se admite en la numeración de apartados o elementos de listas. Artículo 36, letra B, incisos B y B. No debe repetirse más de tres veces consecutivas un mismo signo. 333 se escribe en romanos tricentésimo trigésimo tercero, mientras 444 se escribe CDXLIV y no CCC CXXXIII. No debe escribirse dos veces un signo si existe otro que representa por sí solo ese valor. X igual a 10 y no VV, 5 + 5 es igual a 10. Cuando un signo va seguido de otro de valor igual o inferior, se suman sus valores, VI igual a 6, 15 igual a 15, XXVII igual a 27. Cuando los signos I, X o C van seguidos de otro de mayor valor se restan del valor de este. IX igual a 9, XL igual a 40, CD igual a 400. Los signos V, L y D no se utilizan nunca con valor sustractivo. 45 se escribe XLV y no VL. El valor de los números queda multiplicado por 1000 tantas veces como rayas horizontales se tracen encima. X igual a 10000, X igual a 10 millones. Uso actual de los números romanos. En monumentos o placas conmemorativas para indicar los años, MCMXCIX igual a 1999. En las publicaciones periódicas para señalar el año al que corresponde cada ejemplar desde que comenzó su edición. El País, año 35. Para indicar los siglos, siempre pospuestos al sustantivo, siglo XXI. No deben emplearse con este fin los números arábigos, como en alemán, siglo 21. Para indicar las dinastías en ciertas culturas, normalmente antepuestos al sustantivo, los faraones de la XVIII Dinastía. En las series de papas y reyes de igual nombre, siempre pospuestos, Juan XXIII, Felipe IV. En la denominación de congresos, campeonatos, certámenes, festivales, etcétera. Siempre antepuestos al nombre correspondiente, Cuarto Congreso de Biogenética. Si el número resulta excesivamente complejo, se prefiere el uso de las abreviaturas de los numerales ordinales. 78,0 campeonato mundial de ajedrez. En la numeración de volúmenes, tomos, libros, capítulos de una obra, tomo 3, capítulo 9, escena 7. Se escriben siempre pospuestos al sustantivo. Los números romanos usados con valor ordinal no deben escribirse nunca acompañados de letras voladas. IV congreso de bioética. Para enumerar las páginas de las secciones preliminares de una obra, con el fin de distinguirlas de las del cuerpo central. Las advertencias de uso comienzan en la página 13. Para indicar el mes en la expresión abreviada de las fechas. 13 de diciembre de 1999. Hoy es habitual el uso de números arábigos. Lectura de los números romanos. Los números romanos se leen reproduciendo el numeral ordinal correspondiente. Cuarta jornadas de sociología, cuartas jornadas. Si el número es muy complejo, puede también leerse como cardinal, septuagésimo octavo Congreso Nacional de Mutualistas, septuagésimo octavo Congreso o 78 Congreso. Cuando se usan como identificadores para referirse a algo que forma parte de una serie, los números romanos se leen únicamente en como cardinales. La N1, la N2 o la Nacional 2. En otros contextos de uso, su lectura es la siguiente. Uno, cuando indican año, se leen como cardinales. No obstante, hasta el 10 pueden leerse también como ordinales. MDCCXXI, 1721. Año 2, año 2 o año segundo. Dos, cuando indican siglo, del 1 al 10 se leen como cardinales o como ordinales con preferencia por estos últimos. Siglo 2, siglo 2 o siglo segundo. Pero del siglo XI en adelante, solo es normal su lectura como cardinales, Siglo XI, Siglo 11. Tres, en las series de papas y reyes del mismo nombre se leen como ordinales hasta el 10, aunque también se admite el cardinal, Enrique VIII, Enrique octavo, Alfonso X, Alfonso décimo o Alfonso 10. Y como cardinales a partir de 10, Luis XV, Luis 15. Los números arábigos. Este sistema es el más extendido y su variante europea es la utilizada por todos los estándares internacionales. Ortografía de los números arábigos, las cifras enteras. Las cifras que componen un número se escriben seguidas. 3479. Aquellas que representan números elevados pueden dividirse en grupos de tres dígitos, de derecha a izquierda. 28.450.857. Esta separación no se aplica en los números de cuatro cifras. No debe utilizarse ni el punto ni la coma para separar los grupos de tres dígitos en la parte entera de un número. Para ello se admite el uso de un pequeño espacio en blanco. Los bloques de cifras no deben aparecer en líneas diferentes, ya que eso dificultaría la identificación del conjunto como un único número. 27 y 315 sobre 857. No debe realizarse la separación cuando el número no indica cantidad, sino que sirve para identificar un elemento dentro de una serie. En los números que designan los años, el año 2010, el 40000 A. C. En los números que indican paginación o numeración de versos, columnas, etcétera. Página 14889, verso 1667. En la numeración de textos legales o sus divisiones. Ley 1778 del 30 de octubre de 1966, Artículo 1655 del Código Civil. En la numeración de vías urbanas, códigos postales o apartados de correos. Código postal 2948, apartado de correos 19000. En los números que forman parte de códigos o identificadores, asignaturas, números de registro, etcétera. Rec 99339, CIF 489839 B. Ortografía de los números arábigos, las cifras decimales. En las lenguas que utilizan el alfabeto latino, el signo utilizado como separador decimal es el punto o la coma, con distinta distribución geográfica. Los organismos internacionales de normalización se inclinan por dar preferencia a la coma, en todos los documentos de difusión internacional. No obstante, la Conferencia General de pesos y medidas decidió reconocer ambos signos como igualmente válidos en 2003. Con el fin de promover un proceso de unificación en español, se recomienda el uso del punto como separador decimal, pero ambos se consideran válidos, así pues, según las zonas, podrá escribirse P = 3,1416 o P = 3,1416. Es incorrecto el uso del apóstrofo en lugar de la coma para separar la parte entera del decimal en la escritura de números. 28,57. Los numerales. Los numerales son las palabras con las que se expresan los números. Ortografía de los numerales cardinales. Los cardinales de 0 a 15, todas las decenas, 20, 30, 40, 100, 500 y 1000 son palabras simples. El resto de los números cardinales son complejos y se forman por fusión, yuxtaposición o coordinación de cardinales simples. De los cardinales complejos se escriben en una sola palabra los correspondientes a los números 16 a 19 y 21 a 29, así como todas las centenas, 16, 18, 21, 22, 200, 400, etcétera. Cuando un numeral tiene su origen en una expresión coordinada, la I copulativa etimológica se convierte en I en la grafía unitaria. 16 de 16. A partir de 30, los cardinales complejos se escriben en varias palabras. Los correspondientes a las series de las decenas se forman por coordinación mediante la conjunción I. 31, 45, 99. El resto se forma por mera yuxtaposición, 102, 1430, 300021, etcétera. Ortografía de los numerales ordinales. Son palabras simples los ordinales correspondientes a los números del 1 al 9, primero, segundo, tercero, etcétera. Los correspondientes a todas las decenas, de 10 a 90, décimo, vigésimo, trigésimo, etcétera, y los correspondientes a todas las centenas, de 100 a 900, centésimo, ducentésimo, tricentésimo, etcétera.
[38:10]También son simples los ordinales correspondientes a 1000 y a las potencias superiores, milésimo, millonésimo, billonésimo, etcétera. El resto de los ordinales son complejos y se general por yuxtaposición o por fusión de formas simples. Decimotercero, vigésimo cuarto, ducentésimo segundo, tricentésimo cuadragésimo noveno. Para los ordinales 11 y 12, son tan válidas las formas undécimo y duodécimo, preferidas por el uso oculto, como decimoprimero y decimosegundo. Si se escribe en una sola palabra, el ordinal compuesto no debe llevar tilde y el primer elemento se mantiene invariable en género y número.
[39:09]Vigésimo segunda, trigésimo cuarta, vigésima primeras. Si se escribe en una sola palabra, el ordinal compuesto no debe llevar tilde y el primer elemento se mantiene invariable en género y número. Vigésimo segunda, trigésimo cuarta, vigésimas primeras.
[39:25]No son correctas las grafías en dos palabras y se mantiene invariable el primer componente. Vigésimo segundos, vigésima cuartas. A partir de 1000, los ordinales complejos se forman prefijando al ordinal simple el cardinal que lo multiplica, y yuxtaponiendo los ordinales correspondientes a los órdenes inferiores. 2000º, 2000,0, 3345º.
[40:10]Ortografía de los numerales fraccionarios. Los numerales fraccionarios, también llamados partitivos, designan las varias fracciones o partes iguales en que se divide la unidad. Todos los numerales fraccionarios se escriben en una sola palabra, con independencia de la longitud del compuesto resultante. Onceavo, cincuentaiseisavo. Son incorrectas las grafías con separación entre sus componentes, Diezmilesimo. En la escritura de los numerales fraccionarios formados por adición del sufijo -avo a un cardinal terminado en -a, deben reducirse las dos vocales iniciales a una sola. Cincuentavo y no cincuentaavo. A excepción de los que corresponden a los números 2 doble y 3 triple, todos los multiplicativos son formas esdrújulas, por lo que deben escribirse con tilde. Cuádruple, décupla, C con acento agudo, en n-tuplo, etcétera. Uso de cifras o palabras en la escritura de expresiones numéricas. En textos científicos y técnicos es más normal el empleo de cifras por su concisión y claridad, y resulta obligado cuando los números se utilizan en operaciones matemáticas o en fórmulas de cualquier índole, o cuando se emplean en cómputos estadísticos, inventarios, tablas. En obras literarias y textos no técnicos, resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras. Escritura con palabras. Se escribirán preferentemente con palabras. Uno, los números que pueden expresarse en una sola palabra, del 0 al 29, las decenas 30, 40, etcétera, y las centenas 100, 200, etcétera. Tiene cinco hijos, habrá más de 300 invitados. Dos, los números redondos que pueden expresarse en dos palabras. 300.000, 2.000.000, etcétera. Tres, los números inferiores a 100 que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción I, hasta 99. No es recomendable mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con palabras. Cuatro, en textos no técnicos es preferible escribir con palabras los números referidos a unidades de medida. En este caso, no debe usarse el símbolo de la unidad, sino el sustantivo correspondiente. Hizo a pie más de 20 kilómetros, no más de 20 km. Con el símbolo, es obligado escribir el número en cifras. Cinco, las fracciones fuera de contextos matemáticos, dos tercios de los encuestados. Seis, los números que corresponden a cantidades o cifras aproximadas. Tiene unos cuarenta y tantos años. Siete, los números que corresponden a fechas históricas o festividades. Celebraron el 16 de septiembre. No obstante, en algunos países es normal el uso de cifras, Calle del 18 de julio. Escritura con cifras. Se escribirán con cifras. Uno, los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con numerales. Se recibieron 32.423 solicitudes. En documentos como cheques bancarios, contratos o letras de cambio, para evitar alteraciones, la expresión en palabras acompaña normalmente a la cifra. Dos, los números que forman parte de códigos o identificadores. CP89765, DNI 3789087. Tres, los números que indican año, el año 2000. Cuatro, la numeración de vías urbanas y carreteras. Avenida Libertadores 35. Cinco, los números formados por una parte entera y otra decimal. La deuda asciende a 1,5 o 1,5 millones de euros. Seis, los números que aparecen en documentos técnicos y en formulaciones matemáticas, físicas o químicas. 9x = I. Siete, los números referidos a unidades de medida. Cuando van seguidos del símbolo correspondiente. Una central solar de 42 kW, una temperatura de 35 grados C. Ocho, los números seguidos de abreviatura. 45 packs. Nueve, los números pospuestos al sustantivo al que se refieren o a su abreviatura. Usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie. Página 3 o pag. 3. Uso combinado de cifras y palabras. No se considera correcta la combinación de cifras y palabras en la escritura de un numeral compuesto. Los números deben escribirse enteramente en cifras o enteramente en palabras. Únicamente las cantidades que tienen como base un sustantivo numeral como millar, millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón, admiten la mezcla de cifras y palabras en su escritura. 15 millares, 300.000.000, 13,3 o 12,3 billones de euros. La expresión de porcentajes. Para la expresión de porcentajes debe utilizarse la fórmula por ciento o el símbolo correspondiente a esta locución. Por ciento, separado por un espacio de la cifra a la que acompaña. Comparten tareas al 50%, contiene un 50% de vitamina C. El símbolo se lee siempre por ciento. Solo en la expresión 100%, que expresa totalidad, son igualmente válidas las expresiones 100% preferida en América, 100% y 100% preferida en España. La locución por ciento debe escribirse siempre en dos palabras. La escritura en una sola palabra es válida únicamente para el sustantivo masculino por ciento, porcentaje, usado sobre todo en el español caribeño. Un elevado por ciento de interés. La locución por ciento puede acompañar tanto a cifras como a palabras. 9,2 o 9,2%, 20%. En cambio, el símbolo por ciento solo debe emplearse cuando el porcentaje se escribe con cifras. El 13% de los encuestados, pero no el 13% de los encuestados. En cualquier caso, lo más aconsejable es escribir los porcentajes enteramente con palabras, el 13% o con cifras acompañadas del símbolo, el 13%. Se recomienda no separar en líneas de texto diferentes los elementos que integran la expresión de los porcentajes, se escriban con cifras o con palabras. 3%, 3%, 3%. Uso de palabras o cifras en la escritura de porcentajes. Cuando el porcentaje corresponde a un número inferior a 10, puede escribirse tanto con cifras como con palabras. Aprobó un 8% de los alumnos o aprobó un 8% de los alumnos. El uso de cifras es más frecuente en los textos de carácter científico o técnico. En cambio, los porcentajes superiores a 10 se escriben casi exclusivamente con cifras. Solo el 38% de la población participó en los comicios.



