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Ética y Moral (Adela Cortina)

sulycastrom

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[0:51]Yo creo que la filosofía es un saber audaz y a la vez modesto. Creo que es audaz porque intenta abordar los grandes temas, las grandes preguntas que se ha hecho siempre a la humanidad. La pregunta por la realidad, la pregunta por lo verdadero, la pregunta por lo justo, la pregunta por lo bello. Pero por otra parte, claro, tiene que ser modista porque uno sabe que nunca va a poder dar cuenta de la realidad ni de lo verdadero ni de lo bello ni de lo bueno ni de lo justo. Y, sin embargo, siempre tiene que seguir aspirando a ello. Es un saber necesario para nuestro tiempo porque precisamente necesitamos como nunca un saber que intente reflexionar. Nos está reclamando el ordenador, nos está reclamando el teléfono móvil, nos está reclamando, creo que es un espacio para la reflexión profunda y en serenidad. Creo que es un espacio para la crítica, para saber discernir un criterio que nos permita ver qué es lo que tenemos, lo que deberíamos de tener. Y también que nos permite tener argumentos y convicciones racionales para deliberar y para hablar en la plaza pública. Es muy fácil ser conformista, es muy difícil ser disconforme con la realidad que uno tiene. Pero claro, para protestar, para indignarse, para no estar de acuerdo, hace falta también tener criterios para saber qué es lo que queremos proponer. La violencia no resuelve nada, la que resuelve las cosas es la argumentación serena. Para argumentar hace falta estar dispuesto a dar argumentos cuando uno plantea algo y no todo el mundo está dispuesto a dar argumentos. Pero también estar dispuesto a escuchar los argumentos ajenos, que tampoco todo el mundo está dispuesto a escuchar los argumentos ajenos. Pero esa es la única manera, a mi juicio, de acabar con el dogmatismo y acabar con el fundamentalismo.

[3:00]Hay dos palabras que tienen la misma raíz, una en griego, otra en latín, que son las palabras ética y moral, ética viene del griego Ethos y moral viene del latín de Mosmoris. Y hay gentes que creen que son radicalmente distintas.

[3:20]La palabra Ethos y la palabra Mosmoris vienen de carácter, de costumbres. El carácter y las costumbres nos los vamos forjando a lo largo de la vida y esa es la asignatura más importante que tiene un ser humano. No tenemos más remedio, nacemos con un determinado carácter, que no nos hemos hecho, con un determinado temperamento, pero después por repetición de actos vamos generándonos un carácter que nos lleva a actuar de una manera u otra. Esto lo tenemos que hacer todos necesariamente y como tenemos que hacerlo necesariamente, pues desde los filósofos antiguos pensaban con muy buen acuerdo que lo mejor es generarse un buen carácter. Y que es de estúpidos generarse un mal carácter. Por eso la gran asignatura de la ética sería la de ver cómo nos forjamos un buen carácter.

[4:12]Normalmente a la gente le gusta hablar de la moral por referencia a la inmoralidad. A la gente le gusta moral e inmoral y normalmente los inmorales son los otros y el moral es uno, eso está muy extendido, ¿no? Pero Ortega decía con mucho acuerdo y con mucha gracia que lo importante es hablar de estar alto de moral o desmoralizado. Porque estar desmoralizado, eso sí que no le gusta a nadie, todos queremos estar altos de moral. Y por eso a mí me importa en todos los campos de los que estamos hablando, eh destacar que tanto personalmente como en las organizaciones, en las universidades, en las instituciones, lo importante es que estén altas de moral. Que tengan ganas de abordar los retos de la vida cotidiana. Y sobre todo en referencia con dos polos que son los fundamentales a mi juicio en la moral y en la ética, que son el polo de la justicia y el de la felicidad. Creo que esos dos lados son fundamentales para organizarse, una persona o una institución que está alta de moral es la que está intentando ser justa y además tiene ciertas nociones de cómo se podría ser feliz.

[5:32]Siempre las sociedades son morales de un tipo de moral u otra, dan prioridad a unos valores o a otros. Y es fundamental reflexionar para una sociedad y pensar a qué valores le doy yo prioridad, cuáles me parecen más importantes, por cuáles estoy dispuesto a apostar. Y que después no haya, que eso es uno de los grandes temas que a mí me parece complicado, que no haya un enorme desfase entre las declaraciones y las realizaciones. Porque cuando se nos pregunta, todo el mundo sabe cuáles son los mejores valores, es que este yo he hecho la prueba, lo he hecho por la calle, lo he hecho con los alumnos. ¿Os parece que hay que destrozar el medio ambiente? No, por Dios. ¿Os parece que las mujeres son inferiores a los varones? En absoluto. ¿Os parece que hay diferencia racial? No, para nada. Sabérnoslo nos lo sabemos y creemos que a eso deberíamos de darle prioridad, pero luego hay un desfase entre las declaraciones y las realizaciones y creo que eso es en lo que estamos. Creo que reflexionar para una sociedad consiste en darse cuenta, bueno, qué valores son los que verdaderamente nos interesan, cuáles nos importan, por cuáles estamos dispuestos a apostar. Y cuáles estamos dispuestos a encarnar y si hay un desfase, vamos a ver si borramos el desfase porque aquí hay algo que no funciona.

[7:00]La justicia tiene el gran valor de ser aquello que universalizaríamos. Cuando alguien dice que algo es justo, entiende que debería de universalizarse. Deberíamos darnos cuenta de que no es justo que 1.200 millones de personas estén por debajo del umbral de la pobreza extrema. Y cuando uno dice que esto no es justo, lo que está pidiendo es que esto se tiene que arreglar, esto lo tenemos que arreglar. No es mi parecer, no es mi opinión, no es que yo diga modestamente, sino que tenemos que resolver el problema del hambre y el problema de la miseria. Esto es un deber moral, esto es una obligación moral, por eso la justicia es algo exigente, es algo que no permite componendas. Y por eso es, a mi juicio, la virtud suprema y además es la virtud del ciudadano. Porque los ciudadanos, cada uno personalmente, quiere ser feliz, pero lo que pueden reclamarse uno de otros y pueden reclamar a las instituciones, es que sean justas. Lo que pasa es que la justicia tiene que ir también ligada a la prudencia. Y me parece que esas dos virtudes que son clásicas, que vienen desde los griegos, tienen que ir siempre unidas. La justicia tiene que exigirse también con prudencia, por eso en Ética de la Razón Cordial dije, y en la Ética del Consumo también, que yo creo que la gran virtud de nuestro tiempo debería de ser la cordura. No se habla mucho de la cordura, a mí me parece una bonita virtud, creo que la cordura es como un injerto de la prudencia en el corazón de la justicia. El que es cuerdo es que tiene corazón, es que tiene ese Corcordis, ese corazón y precisamente porque tiene corazón, intenta ser justo y a la vez prudente.

[9:07]Yo creo que la Declaración de Derechos Humanos de 1948 es el mejor acontecimiento histórico que ha tenido la humanidad desde el punto de vista de lo que es la moral, eh la política, etcétera.

[9:28]Creo que el hecho de que las Naciones Unidas declaren y reconozcan, no que concedan, sino que reconozcan, que todos los seres humanos por el hecho de ser humanos, tienen derecho a la vida, a la expresión libre, a la formación de conciencia, a una atención sanitaria, a una educación de calidad, ese reconocimiento me parece que es lo mejor que ha podido pasar históricamente.

[9:58]Porque las declaraciones de alguna manera comprometen. Qué es lo que ocurre, que al cabo de tantos años, pues estén violados en todas partes del mundo y desde luego satisfechos en ningún sitio.

[10:17]Pues porque efectivamente los seres humanos no estamos a la altura de nuestras declaraciones. Es la tarea de nuestro siglo XXI. El conseguir que los Derechos Humanos se queden respetados y además que se empodere las capacidades básicas de todos los seres humanos, que creo que es lo que añade de bonito el enfoque de las capacidades de ser. No solo que se respeten derechos, sino que se empoderen las capacidades de las gentes para que llevan adelante o puedan llevar adelante los planes de vida que quieran valorar.

[11:00]A mí me pareció emocionante que un filósofo diga que la gran tarea del filósofo es la de dar cuerpo a esos grandes edificios morales. Y que después lo hiciera la fundamentación y en las demás obras de ética y que en la fundamentación, pues lance esa afirmación que para mí es la más importante de toda la ética moderna, del imperativo del fin en sí mismo que dice trata a la humanidad siempre en tu persona y en la de cualquier otro, eh de modo que le trates como un fin y no solo como un medio. A mí me parece que esa base, que es la base de la ética moderna, es la base de la dignidad humana, la base de los Derechos Humanos. Y yo a partir de entonces pues hoy soy Kantiana.

[11:50]Yo entiendo que la filosofía política debe trabajar sobre todo sobre esa base de ver cuáles deben ser las claves de una sociedad justa. Y entonces ofrecérselo también a la sociedad de una manera un tanto divulgativa, tiene que conocer cuáles son las nociones de justicia y por cuáles está dispuesta a optar una sociedad.

[12:19]Yo publiqué un libro en 1993 que era Ética aplicada y democracia radical, porque se trataba de ver que efectivamente la democracia es el régimen menos malo posible. Y que en lo que venimos trabajando todos en los últimos tiempos es en intentar buscar una democracia lo más adecuada posible a lo que entendemos por democracia. La democracia deliberativa, sobre todo en los años 90, volvió otra vez sobre el tapete de la discusión, lo que se llama la democracia deliberativa. Y a mí me parece que es una opción de lo más razonable que he encontrado en los últimos tiempos. Porque por una parte entiende que es importante la elección de representantes, es importante el control de los representantes, es decir, que se controlen muy bien si hacen unas promesas que cumplan las promesas, si no cumplen las promesas, es decir, que haya un sistema de controles muy claro y muy atendido, que haya por supuesto libertad de expresión, de asociación, de reunión, todo ese tipo de cosas que exige la democracia representativa, pero que se articule muy bien un espacio de opinión pública en el que esté presente la deliberación. Y que no solamente sea en los foros públicos, en las que las gentes más o menos pueden salir a las calles o pueden salir a un lugar, sino que se articule de alguna manera en comités, comisiones, grupos, esos grupos que hay de deliberación, que llegan a una serie de conclusiones que la gente vea cómo deliberan los grupos y cómo hacen sus ofertas y cómo las discuten y que eso pueda tener también su presencia en el Parlamento. Por eso yo entendía que la democracia, por supuesto, es el régimen menos malo de los existentes, pero que una democracia deliberativa que combina la representativa con la deliberación de las gentes que se traduce también en opiniones que llegan a la mesa del Congreso, creo que sería una buena opción.

[14:29]Estábamos convencidos de que las empresas para sobrevivir en el medio y en el largo plazo necesitan ser éticas. Que la ética no es una rémora, que cuando las empresas son éticas no por eso quiere decir que tienen que cerrar, sino todo lo contrario.

[14:49]Yo creo que lo que estamos intentando mostrar es que realmente los valores son efectivos. Creo que la crisis que estamos padeciendo es una buena prueba de que cuando los valores fallan, pues pasan cosas y las cosas que pasan no son buenas. Mientras que cuando lo que está presente es la transparencia, la confianza, la profesionalidad, la honestidad, la integridad, pasan buenas cosas, no que las dos estén tan ligadas porque ocurren muchas cosas en el universo que no son nada más los valores, ¿no? Pero los valores cuentan.

[15:31]La confianza es la gran masa con la que se hace un país, con la que se construye un país, sin confianza las cosas no funcionan. Creo que la crisis ha demostrado que una de las cosas que ha fallado radicalmente es la confianza. En este momento, bueno, basta con abrir un periódico para ver que nadie se fía de nadie ni en la Unión Europea ni dentro de España. Cuando se dice, los noruegos son mucho más confiados que los españoles y uno dice, bueno, a lo mejor es que tienen más razones para confiar. Hay que dar razones para confiar y creo que es momento de aprender de la crisis para generar confianza, ¿no?

[16:18]Conocí a Adela en la Fundación Étnor para la Ética de los Negocios y las Organizaciones. Adela es la directora de la Fundación Étnor y el alma mater, digamos, de esa, de esa organización. Para mí es, sobre todo es la explicitación de los valores éticos que la empresa debe mantener y que perviven a lo largo de toda su vida. Y luego el explicar constantemente que la ética paga, quiero decir, que es una inversión a largo plazo. Eh, siendo una inversión a largo plazo, el retorno no se puede esperar a corto, pero sí que va a haber un retorno sobre todo por crear un ámbito de transparencia y de diálogo entre los distintos interesados que intervienen en una empresa. Luego yo creo que es importante también toda la la parte en la que ella define la empresa excelente o la empresa ciudadana y la interrelación entre la empresa y el resto de la sociedad y cómo debe comportarse o cuáles son las obligaciones de la empresa o las responsabilidades de la empresa cara a la sociedad. Para mí esos son las aportaciones más interesantes de su de su elaboración con respecto a la empresa. Ella sobre todo nos pregunta que qué conflictos tenemos, o sea, cómo tomamos las decisiones, qué conflictos tenemos, qué cómo resolvemos tal tipo de problema. Pues, por ejemplo, ahora tienes que despedir a alguien, no tienes los los resultados que esperas tener, cómo cómo comunicas a los accionistas que has tenido unas ventas un poco terribles este año, qué haces, sigues con el mismo nivel de transparencia, cómo cuando antes te iba estupendamente, lo reduces.

[18:05]Hay muchas hay muchos problemas prácticos que se pueden resolver desde la óptica de los valores y que, teniendo claros esos valores, es mucho más simple darles una respuesta. Y ahí es donde incide para mí el sobre todo la labor de Adela.

[18:27]Pensar que hay que buscar el bienestar de toda la sociedad tiene el inconveniente de que se puede intentar satisfacer los deseos de los ciudadanos, pero entonces se puede satisfacer los deseos de unos, pero violar los derechos de otros. Ahí veo yo una diferencia grande entre lo que sería bienestar y justicia. El bienestar siempre pide más satisfacer deseos que pueden ser infinitos y entonces no hay ningún estado del mundo que pueda satisfacerlo. Creo que hay que quedarse con el núcleo del Estado del bienestar, que es un estado de justicia. Y el estado de justicia quiere decir que hay una serie de bienes tan básicos para las personas que no pueden quedar al juego del mercado y esos bienes básicos sabemos a fin de cuentas que son los que tienen que ver con la sanidad, con la educación, con la cultura. Con los momentos de jubilación, con los momentos de desempleo, es decir, con los peores momentos que puede tener alguien en la vida. Lo que no puede hacer una comunidad es dejar desasistidos a sus miembros más vulnerables, dejar sin satisfacer los derechos de más básicos de educación, de cultura, de sanidad, porque entonces sí que es cuando empezamos a caer bajo mínimos. Y eso deberíamos de tenerlo claro para el presente y para el futuro.

[20:03]Por una parte, reforzar la idea del contractualismo en el sentido de que si usted está dispuesto a recibir, tiene que estar dispuesto a dar. Si quiere tener derechos, también tiene que tener deberes. Pero en segundo lugar, la gran pregunta es, muy bien, reforcemos los contratos, reforcemos los lazos, reforcemos los vínculos, pero qué pasa con los que quedan más allá. Y ese es el reto. La benevolencia o la simpatía no llega hasta los lejanos. Hombre, yo desde la ética del discurso en la que vengo trabajando desde hace mucho tiempo, creo que no solo vale la figura del contrato, sino que es más básica la del reconocimiento recíproco. Somos el reconocimiento y hemos de intentar llegar a todos aquellos seres humanos porque todos forman parte de nuestra especie, género, de nuestra comunidad humana. Creo que es eso, uno de los grandes retos del siglo XXI.

[21:10]Creo que lo que me sigue ilusionando de de transformar la sociedad y de hacer este tipo de tareas es que veo que cada uno de nosotros pues es en su contradicción, en sus preocupaciones, alguien absolutamente valioso.

[21:47]Me gustaría que me recordaran las personas con las que he convivido, si no, mal asunto, ¿no? Pero por gentes con las que uno no ha convivido, creo que me gustaría que me recordaran por haber intentado ir creando con las cosas en las que yo he trabajado, razones para la esperanza. No crear esperanzas ficticias, decirle a la gente, sea usted esperanzado, eso es una estupidez porque la gente tiene que estar intentando mentalizarse de que tengo que ser así de otra manera. Pero intentar dar razones para la esperanza y crear razones para la esperanza es lo que me gustaría que recordaran.

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