[0:09]¿Cómo están? Okay, no me van a interrumpir mucho porque tenemos un reloj aquí que corre y son 10 minutos y si me paso hay francotiradores en cada esquina, me disparan, me matan, no estaría padre. Entonces, cooperen conmigo, por favor. Soy Sofía Niño de Rivera. Y estoy aquí para hablarles de lo que más me costó trabajo a mí aprender cuando hace 6 años decidí renunciar mi trabajo, vender mi coche y volverme comediante. Y lo que más trabajo me costó fue aprender a tener tiempo libre. Les voy a explicar por qué. Cuando era chiquita, jugaba a ser adulto como todos los niños hacemos y jugaba a la casita y jugaba a ser maestra y jugaba a ser secretaria. Y todos mis juegos tenían algo en común, que era que yo imaginaba ser un adulto, pero todo el tiempo estaba de malas y estresada y con prisa, esos eran mis juegos. Porque así pensaba que era la vida del adulto y pues, sí, ¿verdad? Y entonces, cuando jugaba a la casita, jugaba a ser la mamá que regañaba a todos los niños y los castigaba, y la maestra regañaba a todos los alumnos y los castigaba, y la secretaria, pues, me acostaba con mi jefe, ¿no? Y cosas así. Entonces, me di cuenta que desde chiquito nos enseñan a que lo que vale en tu vida es que toda la educación que tienes y así es para que de grande trabajes, ganes dinero, tengas una familia y te mantengas. No a que te diviertas, no a que hagas cualquier otra cosa, sino a que seas adulto, que de eso se trata. Y entonces, yo tenía muchísima urgencia de ser adulto y ya quería empezar a trabajar, porque yo veía que mi papá se iba de la casa supertemprano, regresaba supercansado, dormía increíble porque no tenía energía para nadie más. Y yo quería saber cómo se sentía hacer eso, ¿no? Entonces, yo empecé a trabajar desde mi primer semestre de la universidad. Si no contamos mis otros trabajos que eran, pues, lavar el coche y llevarle la bolsa a mi mamá, por lo que me pagaban como 5 pesos. No tengan hijos para que les lleven las bolsas, por favor, yo crecí toda mi infancia con mi hijita, pásamela, todo el tiempo. No lo hagan. Y entonces, trabajé como redactora creativa, como copy trainee, en una agencia de publicidad, bueno, en varias. Copy trainee quiere decir copy es redacción y escribir y trainee es ganar 500 pesos al mes y que nadie te te pele durante seis años, ¿no?, básicamente. Entonces, empecé a trabajar ahí y estaba muy emocionada porque ya era adulto, ya no tenía que fingir. Ya iba a una oficina de verdad con gente de verdad, con secretarias que sí se acostaban con sus jefes, entonces, ya me sentía increíble. Pero después todo eso se fue desmoronando porque me di cuenta que mi creatividad, que era lo que más me importaba al trabajar en publicidad, estaba realmente coartada por un brief que me decían, tienes que pensar así y crear así y yo voy a decidir si tu idea vale la pena o no vale la pena. Trabajaba para marcas, vendiéndoles productos que yo no consumiría, con ideas que yo no estaba orgullosa, y básicamente yo vivía en una libertad errónea. Todos los godines van a entender este tipo de libertad. Cuando hay un puente, por ejemplo, que dices, ¡ay, un no voy a trabajar el lunes! ¡Estoy libre! No, no eres.
[3:28]Cuando te dicen que ya van a hacer vacaciones, o sea, básicamente la vida todo el tiempo nos está diciendo, sobre todo la vida de oficinistas, nos están diciendo cuándo echar la hueva. Cuando es correcto poder echar la hueva. Cuando es correcto irte de vacaciones. Cuando no está mal ver la tele, solo puede ser sábado y domingo porque entre semana, a menos que sea en la noche, no puedes ver la tele a las 11 de la mañana, porque qué huevón, ¿no? Y sí, la verdad, sí. Pero yo me di cuenta, en realidad, que no tenía libertad y que no era dueña de mi tiempo, que vivía del tiempo libre que tenía después. Entonces, ahí decidí renunciar mi trabajo, vender mi coche y volverme comediante. ¿Por qué comediante? Porque para mí la comedia es la mejor manera de comunicarme con el mundo. Así ha sido durante toda mi vida, a los únicos maestros que reconozco o que me acuerdo de ellos en la escuela, es los que son los que me hicieron reír. A cualquier persona en mi vida, los que me hacen reír, los que me cojo y todo, son los que me hacen reír, ¿no? Entonces, la comedia para mí es superimportante. Y por eso decidí que mi vida se iba a tratar de hablarle al mundo a través de la comedia, y en un país donde somos, tenemos el mejor humor del mundo para empezar, nos reímos de la muerte, qué país hace eso, pinches locos mexicanos. Y es increíble. Entonces, decidí hacer eso. Y lo que más trabajo me costó hacer no fue renunciar todo para hacer eso. No fue presentarme en teatros o en bares donde nadie me iba a ver a mí, iban a ver otra cosa y yo estaba ahí mientras, no me pagaban. Mi primer pago de comedia fue en un sombrerito que ponía, fue incienso, una pelotita de hule y dulces, que también fue mi culpa por hacerlo en la condesa, pinches hippies, pero así fue. Y entonces, me di cuenta que lo que más me costó trabajo no era eso. No era de repente pensar que ya había fracasado porque cada vez que me subía a un escenario nadie se reía. No era eso, lo que más me costó trabajo fue tener tiempo libre. Porque había sido las personas en mi vida, tanto de oficinas como en mi casa, habían sido dueños de mi tiempo y yo no sabía cómo tener tiempo libre. Yo podía un lunes irme al cine a la 1 de la tarde, pero no lo hacía porque me sentía culpable porque la vida me dijo y la sociedad me dijo que eso no se debe de hacer. Tú tienes que ir a un trabajo, tienes que ir a una oficina, tienes que ganar un sueldo, tienes que ser alguien en la sociedad para que nosotros te valoremos y pensamos que seas exitosa. Entonces, tuve que aprender a echar la hueva, básicamente. De verdad, tuve que aprender a disfrutar mi tiempo. Y yo lo tenía muy separado, yo pensaba que mi tiempo y mi trabajo eran cosas completamente distintas. Que lo que me divertía era distinto a cómo trabajaba y al contrario, la comedia se trata de la vida, yo tenía que vivir para seguir escribiendo. Entonces, me di cuenta que lo que más le daba miedo a la gente cuando yo le decía que era comediante, lo primero que me preguntaban era, oye, ¿y sí vives de eso? Era lo primero que me preguntaban, porque el dinero siempre es un impedimento, pero no le van a preguntar eso a cualquier otra profesión, no vas a decir con un abogado, oye, ¿y sí vives de eso? Porque asumimos que roban suficiente, ¿no? No le vas a preguntar a un doctor, oye, ¿y sí vives de eso? Porque nos cobran 1.500 pesos para decirnos, es estrés. Pero cuando se trata de cosas así, sí te preguntan si vives de eso, porque a la gente le da mucho miedo no poder hacer algo que le gusta y además ganar de eso. No les voy a decir cuánto gano, digo, por esto no cobré, pero no les voy a decir cuánto gano. Pero gano más en una hora que lo que ganaba en un mes en publicidad. Y después me di cuenta que a lo que más le da miedo a la gente es, me decían, ¿Pero qué haces todo el día? Y yo les quería mentir porque me sentía culpable de que nada, no hice nada, güey, no hice nada, o sea, estuve en pijama, no me bañé, no hice nada, cabrón. Porque la gente te ve con cara de, no, sí, no, no estás bien, no, no vas bien, ¿eh? No, no, no. Pero tenemos que cambiar el concepto de no hacer nada, de tiempo libre. El tiempo no es libre o esclavo, dejen de decir que tienen tiempo libre. Tenemos tiempo, nada más. No tiene que ser libre de la esclavitud que vives todo el tiempo y ahora sí ya puedo hacer lo que me gusta. Tenemos que aprender a ser dueños de nuestro propio tiempo, que la oficina no sea la que te diga, que tus papás no sean los que te digan, que tu novio no sean los que te digan. Si las empresas realmente ocuparan el mismo esfuerzo, dentro de una empresa, para decirle a las personas, tienes que trabajar y también hacer cosas creativas, el mundo laboral sería completamente distinto, no estoy diciendo, renuncien, vuelvan sin comediantes, porque la mayoría no sería cagado, pero sí podríamos empezar a tener personas felices en el trabajo. Que no se tengan que ir a su casa después a decir, ahora sí voy a leer, ahora sí voy a hacer algo que me gusta. Que no esté dividida tu vida, que sea tu tiempo completo. Y una vez fui a darle un taller de stand up a una empresa que es la empresa más burocrática que he conocido hasta ahorita, a gente que se dedica a hacer programación y se dedica a hacer otras cosas superde hueva que nunca entendí.
[8:39]Y eran las personas menos cagadas del mundo, básicamente. Entonces, les di el taller de stand up y lo que más me llamó la atención es que no se conocían entre ellos, pero se veían todos los días. No sabían que había uno que era viudo, que tenía dos hijos y tenía que ir todos sus hijas, tenía que ir todos los días a la escuela, a arreglar problemas de eso y trabajar. No sabían que había otra que tenía un hijo puberto que le estaba haciendo la vida imposible como todos los pubertos lo hacen. No sabían, porque adentro de las empresas viven como robots. Y yo no quiero que todo el mundo renuncie y se vuelva pintor, escritor y así, porque necesitamos abogados y doctores y gente de hueva, los necesitamos. Pero necesitamos gente así, feliz. Gente así. Gracias por tratar de empezar un aplauso.
[9:35]Necesitamos que cada uno de ustedes, si están en una empresa, le puedan decir a su jefe o ustedes siendo jefes, es miércoles, estoy hasta la madre, no puedo pensar, tengo seis juntas que me esperan y no puedo. Ahorita vengo. Voy a echar la hueva. ¿Por qué existen oficinas como Google que tienen hamacas y tienen ping-pong y tienen también los de Google, no, man? Tienen todo, básicamente, allá adentro. ¿Por qué? Porque saben que la gente que es feliz y que ocupa su tiempo, como el tiempo recreativo y laboral, son mucho más productivos. Yo nunca había trabajado tanto hasta que me volví comediante, yo me hacía superpendeja en la agencia. Pero es verdad. A lo que voy es hay que aprender a echar la hueva de manera productiva para que trabaje a favor de nuestro espíritu. Muchas gracias. Gracias.



