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Pastor Jhon Fabio Garcia Ipuc :::: La Carrera Espiritual

Maná Radio

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[0:10]Y yo creo que nosotros tenemos que aprovechar ahora que tenemos la oportunidad de oír la voz de Dios.
[0:10]Porque sabe que hay personas que no aprovechan lo que tienen y después viven es de resentimientos.
[0:10]He escuchado adultos diciendo, quisiera devolver el tiempo, pero el tiempo no se puede devolver.
[0:10]Independientemente de lo que pensamos, de lo que vivamos, de lo que experimentemos.
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[0:10]Y este Evangelio será predicado hasta lo último de la tierra. Vamos a hablar de la carrera espiritual. Quiero que en esta mañana todos estemos muy atentos, eh al mensaje. Cada mensaje trae una una bendición para nuestras vidas. Y yo creo que nosotros tenemos que aprovechar ahora que tenemos la oportunidad de oír la voz de Dios. Porque sabe que hay personas que no aprovechan lo que tienen y después viven es de resentimientos. Yo por qué no aproveché, yo por qué no hice. He escuchado adultos diciendo, quisiera devolver el tiempo, pero el tiempo no se puede devolver. Eso no tiene reversa. Por eso cada momento hay que aprovecharlo. Cada instante que Dios nos dé hay que aprovecharlo. Independientemente de lo que pensamos, de lo que vivamos, de lo que experimentemos. Yo creo que la vida en el Señor siempre será una vida maravillosa. Y la razón de ser es que el Señor merece todo, él merece todo. No, nuestro gozo no es producto de el dinero o de la posición social. Nuestro gozo es producto de haber conocido a Jesús. Él es la razón de nuestro gozo, Jesús, el Señor. La Biblia habla de la carrera espiritual. Y y por eso quiero tocar el tema, porque estamos corriendo. Estamos eh en una carrera que tiene una meta y la idea es llegar a la meta. Esta no es una carrera de velocidad, sino una carrera de resistencia, es una maratón. Hay carreras de 200 m, de 500 m que es de velocidad, pero hay carreras de muchos kilómetros. Y y se preparan las personas de acuerdo eh para la carrera que van a enfrentar. Si son si es una carrera de velocistas se preparan de una manera, pero si es una carrera de resistencia se preparan de otra. Y yo digo que esta carrera que estamos nosotros es de resistencia. Porque la Biblia dice, mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. El apóstol Pablo eh hace un comparativo, porque sabe que para ellos los apóstoles, nosotros, hermano, a veces nos toca hacer un poquito más inteligentes, más entendidos, en el sentido de contextualizar cosas. Porque hay cosas que ellos no vivieron ni las hicieron porque no era la época. Ellos vivieron en otra época. Por ejemplo, ayer alguien le dijo, le comentó a a cierta persona, por qué enemigos de las cosas de Dios siempre van a ver, siempre. Si usted, por ejemplo, va a construir un templo, ¿y para qué tanto? Aquí estamos bien. Si usted canta mucho, ¿y para qué cantan tanto? Y si no canta, ¿y por qué no cantan? Y si piden ofrenda, ¿y por qué piden plata? Y si no piden con las ganas que yo venía de dar. Entonces, nosotros tenemos que aprender a contextualizar. Por ejemplo, alguien le comentó a una persona ayer que dónde decía la Biblia de caminatas, de marchas. Uno se queda aterrado. No, no, verdad. O sea, es impresionante. Es que hay cosas que ellos no vivieron porque era otra época. Si vivieran esta época estarían haciendo lo que nosotros hacemos. Entonces que por qué eso no está escrito. Es que todo no quedó escrito. La Biblia dice que las cosas que están escritas son las necesarias para nuestra salvación. Porque si se hubiese escrito todo, son no hay libros, le cuento que que que no podríamos. Entonces nosotros somos llenos de cosas. Y el apóstol Pablo, aunque está en una época diferente, no está en contra del deporte, no está en contra. Porque él hace una confrontación y dice que todos a la verdad corren en el estadio. Todos. Pero solo uno se lleva el premio. Es más, dice, corred de tal manera que lo obtengáis.

[5:38]Me está escuchando. O sea, que para ellos no era pecado. Es más, la Biblia dice que el ejercicio corporal para poco es provechoso. No dice para nada, ni tampoco dice que sea pecado. Si para poco es. ¿Para qué le aprovecha a usted el deporte? ¿Para qué, dígame alguien? Para la salud. Para la salud. Eso no no pienses que si vas a correr, en en una cancha, en una ¿cómo llama eso que hacen ahora? por una pista atlética, usted va a ser más espiritual. No, para nada. Eso te va a aprovechar para tu salud, pero no es que vas a pecar. Entonces hay gente llena de, perdóneme el término, llena de cucarachas. Y que dónde dice eso la Biblia y que los apóstoles dónde. No, pues, entonces si empezamos a comer lo que ellos comieron, les voy a traer una receta estos días. A ver si usted, porque ellos no comieron ni fríjoles, ni lentejas, ni ni garbanzos. ¿Oyó? Entonces, hermano, es que yo soy apostólico y yo como es lo que dice la Biblia. Ah, bueno, estos días le traigo una receta. A ver si me invita a su casa a comer esa comida apostólica. Mire, ellos eran judíos, escuche bien, ellos tenían una cultura diferente. No, no eran personas de nuestra cultura. Por eso es que hoy algunos pretenden ser judíos y se ponen hasta túnica. Eso déjeselo a ellos. Nosotros no somos, yo no quiero ser judío. Yo soy cristiano. ¿Me está escuchando? Los cristianos somos diferentes. Algunos dicen, es que la iglesia es el Israel espiritual, la iglesia es la iglesia. La iglesia es la iglesia. O sea, nosotros no tenemos nada que envidiar, nada. Porque lo que dice la Biblia es que estábamos en el mundo perdidos, sin Dios, sin esperanza, sin Cristo, alejados de la ciudadanía, ajenos de los pactos, de las promesas. Pero ahora en Cristo, ahora en Cristo lo tenemos todo. Y Pablo dice, ya no hay judío ni hay griego ni hay nada, porque este evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Cuántos hemos creído esta mañana, por favor. Dele una alabanza fuerte al Señor. Nosotros tenemos que correr de tal manera que obtengamos la corona. Y yo quiero mostrar unos pasos que pueden convertirse en fundamentales para llegar al galardón tan anhelado. Uno, eh, los que hemos de alguna manera hemos tenido que ver con el deporte, uno se da cuenta que el deportista, eso no es cualquier cosa.

[8:42]El deportista tiene que meterse en una disciplina tremenda. Es más, el el deportista no puede comer lo que quiere, ni dormir cuando él quiere.

[9:00]La persona que está en competencia tiene que meterse en una concentración. O sea que no es que que esa gente triunfa así porque porque sí, porque pasó, no. Previo al triunfo hubo una preparación. Por eso dice la Biblia que ellos, los que corren en el estadio, todos a la verdad corren. Pero uno solo se lleva el premio. Corred de tal manera que lo obtengáis. Y hay gente que quiere llegar al cielo de cualquier manera y de cualquier manera no se llega al cielo. Para esto hay que cuidarnos.

[9:47]Nosotros nos abstenemos de cosas porque sabemos cuál es la meta. La Biblia dice que el pueblo judío salió de Egipto, salieron con una meta. Y la meta era llegar a Canaán. Salieron para Canaán y a Canaán llegaron. O sea que lo que se propusieron lo lograron. Nosotros salimos del mundo, el Señor nos sacó y vamos para una tierra prometida. Cielos nuevos y tierra nueva. Por eso nos abstenemos, no es que seamos caídos del sarzo. Vaya dígale usted a un ciclista que está ahora en el Giro, veámonos esta noche derrumba, no se va. Aunque sea inconverso, no se va, porque pierde todo un tiempo de preparación. Es más, algunos especialistas deportivos han dicho que es un mito lo que sea, pero ni siquiera con sus esposas los dejan estar, los cuidan, porque toda su energía, todo su potencial lo deben de dar en su carrera. ¿Me está escuchando? Entonces, la gente que no conoce el deporte, piensa que eso es así. Pero cuando una persona recorre 200 km en una bicicleta o juega un partido de fútbol de hora y media para lograr eso y tener toda la resistencia, ha tenido que prepararse. Nosotros para estar aquí esta mañana y hacerle frente a las tinieblas y al diablo y a lo que sea, nos hemos tenido que preparar. Pero aquí estamos dando la pelea en el nombre del Señor Jesucristo. ¡Cuántos dan una alabanza para el Señor! Número uno, para llegar a la meta final hay que prepararnos para la competencia. Si no nos preparamos no funciona. Usted se queda en el camino. Imagínese que una carrera de ciclismo de tres semanas no todos la terminan. Todos llegan, se inscriben, los equipos, los inscriben y todo lo pertinente, pero no todos terminan. No solo por caídas, sino porque no aguantan. Y aunque están supuestamente preparados para ello, no aguantan. Van siendo eliminados, eliminados, eliminados. Y cada etapa, hay un tiempo demarcado. Si la persona no llega en ese tiempo establecido, no puede salir ya a la próxima etapa. Queda eliminado. Imagínese usted, y aquellas personas que son eliminadas, no quiere decir que no se prepararon, se prepararon. Lo que pasa es que la preparación no fue tan fuerte como para todo lo que tenían que enfrentar. Y ahí es donde yo quiero llegar esta mañana. Porque nosotros aquí nos estamos preparando. Todos los días. Esto es de resistencia. Por eso aquí hay gente que no aguanta el voltaje. Usted ve que hay gente que se va quedando rezagada. Van quedando eliminados, pero aquí por la gracia de Dios, todavía vamos dando la pelea, vamos dando la batalla. Damos dando la batalla en el nombre del Señor. ¡Cuántos dan una alabanza para el Señor! Número uno, para que usted se prepare, despójese. No me escucharon. Despójese de todo peso.

[13:34]Suéltese, suéltelo, suéltelo. Usted no puede correr con una tula ahí, una carga ahí, que no. Suéltelo. Una amargura ahí, una presión de co. Suéltelo. Suéltelo. Entre más liviano mejor. ¿Me está escuchando? Que es que yo no puedo. Que sí puedes. Pero suéltelo. Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia. No, hermano, es que yo quiero que me entiendan, es que yo no puedo dejar estos puchitos ahí. Yo me fumo dos o tres de vez en cuando. Yo no puedo dejar estos aguardienticos. De vez en cuando me tomo mis aguardienticos. Yo, de vez en cuando, hermano, me pego mis canitas al aire. Despójese. ¿Me está escuchando? Que no, hermano, yo ya voy evolucionando. Antes decía tanta grosería, ahorita no digo sino dos en el día. Despójese. Del pecado que nos asedia.

[14:34]Y es la única carrera, porque cuando se habla de carrera, regularmente se habla de rapidez. Pero dice, y corramos con y corramos con paciencia.

[14:52]Ahí está la receta. Y corramos con paciencia la la carrera que tenemos por delante. Y si usted quiere un secreto mayor, el el texto siguiente. puestos. No, yo pongo mis ojos en el pastor que me bautizó. Mis ojos en el pastor. ¿Qué cuento? puestos los ojos en Jesús.

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