[0:00]Hola, bienvenidos a otra edición más de Un Mensaje Para Ti. Este es el pastor Gilberto Vélez de la Iglesia Cristiana Misericordia y nos sentimos bien contentos de contar con tu atención en este día. Durante el transcurso de nuestro programa tendrás información interesante con relación a nuestro ministerio, horarios y dirección. Ahora, por favor, disfruta de este mensaje.
[0:30]Pero el sufrimiento, alguien dijo con mucha sabiduría, es un curso obligatorio de la universidad divina. Nadie puede graduarse sin pasar por una temporada de sufrimiento. Yo no conozco lo que usted está sufriendo, pero conozco lo que yo y mi esposa hemos sufrido en el proceso de los años. Así que, Dios siempre, ¿cierto? Él nunca se equivoca, nunca uno de sus atributos se impone sobre el otro, él es perfecto, hace todas las cosas correctamente. Así que, cuando él permite experiencias dolorosas, nunca está sorprendido. Cuando nosotros oramos, a Dios no le informamos de nuestras circunstancias, ¿cierto? En la oración nuestra, Dios no aprende nada, los que aprendemos somos nosotros. Usted no le informa a Dios de sus necesidades, no es que usted está orando y diciendo, Señor, estoy enfermo, y Dios le dice, qué bueno que me dijiste, no me había dado cuenta. Vamos a ver qué medidas tomamos para poder ayudarte. Dios conoce todas las cosas, él conoce nuestros pecados que producen sufrimiento, él conoce los pecados de otros que producen sufrimientos a nosotros, y también conoce nuestros errores y nuestras fallas y él quiere evitarnos determinados sufrimientos. Porque él sabe que nosotros podemos evitarlos, pero hay otros que él sabe que tenemos que vivirlo, porque hay cosas que nunca aprenderemos sin pasar por experiencias dolorosas. Por eso que el sufrimiento es un curso obligatorio de la universidad divina. Cada persona tiene que vivirlo en algún momento. Ahora, siendo real, no voy a hablar del sufrimiento que buscamos, y yo me he buscado algunos. Me he buscado sufrimiento por mis pecados. Igual que ustedes, cuando uno mira para atrás y se da cuenta de los pecados que ha cometido, uno quisiera volver atrás. Con los años, con las experiencias adquiridas se va dando cuenta de cuántos pecados ha cometido y por eso cuánto sufrimiento trajo a su vida y también a su familia. No hay cómo volver atrás, tengo que aprender a lidiar con las consecuencias de mi sufrimiento. Hay sufrimiento que vivimos por los pecados de otros. Pero no quiero hablar de aquel sufrimiento. Quiero hablar de aquel sufrimiento que en términos humanos no merecemos. La palabra de Dios está precisamente para ello. Es toda la Escritura inspirada por Dios es útil, es eficiente para enseñarnos, para guiarnos, para corregirnos en justicia. A fin de que el hombre de Dios sea maduro. Nuestro problema, no son los problemas, es la inmadurez. Ese es nuestro más grave problema. No son los sufrimientos los que destruyen los matrimonios, sino la falta de capacidad para saber enfrentarlos. Así que, por eso Dios, en forma extraordinaria, para no dejarnos solos en la vida, nos ha dejado este maravilloso libro con enseñanzas claras. Todas las respuestas para la vida están allí. Dios no ha querido que nosotros vivamos una vida de miseria, él quiere que vivamos una vida fructífera y realizada, por eso el apóstol Pedro dice, todas las cosas que pertenecen a la vida, a los procesos de la vida, a las circunstancias de la vida, cómo enfrentar la vida. Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nuestra relación con Dios, os han sido dadas, ya las tienen por medio del conocimiento de aquel que os llamó por su gloria y excelencia.
[4:33]Ahora, siendo real, no voy a hablar del sufrimiento que buscamos. Si usted estudia mis conferencias, descubrirá, por ejemplo, que la fe no es suficiente para convertir a los individuos en maduros. Hay gente de fe inmadura. Así que, la fe no es suficiente para convertir a las personas en maduras.
[5:27]Usted nunca madura orando, usted nunca madura ayunando, porque el pueblo no perece por falta de ayuno y oración. Sino por falta de conocimiento, de conocimiento de la verdad. Porque es la verdad la que produce madurez.
[5:56]Es lo que dice la Biblia. Dice que toda la Escritura es inspirada divinamente y el objetivo es que el individuo sea maduro. Y Dios ha entregado a nosotros dones, talentos, apóstoles, profetas, pastores, maestros, y todos tenemos una misma misión en la vida, aunque la manejamos de diferente manera. Pero la misma misión es perfeccionar a los santos para que se conviertan en individuos maduros. Así que, nuestro más grave problema no es los problemas, sino la inmadurez para saber enfrentarlos. Pero usted puede evitar sufrimientos, mientras más conoce la verdad, y mientras más aplica la verdad. Note que agregué algo más, dije, aplica la verdad. Me dedico a crear ciertos principios y este es uno de los principios, una verdad anunciada, una verdad predicada, una verdad enseñada, una verdad admirada, una verdad memorizada, nunca produce una vida transformada. Usted puede sentarse en una iglesia a escuchar cantar, memorizar, cantar verdades, orar por verdades, declarar verdades. Usted puede admirar verdades, escribir verdades, y nunca va a ser transformado, porque lo que produce la transformación del individuo es la aplicación de la verdad. Por eso el apóstol Pedro dice, poned toda diligencia para que a su fe añadan virtud. Esto no es un curso de desarrollo personal, no recuerde que es fe, es creer en un Dios que tiene todo el poder para hacer milagros. Amén. Pero no siempre los hace. Sería lindo que Dios cambiara todo en un milagro, ¿cierto? Yo quiero que enfoquemos por un momento en un pasaje de las escrituras, que es obvio que va a hablar de esta situación que vivimos todos y se encuentra en la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios y voy a rápidamente hacer una reseña de lo que el apóstol quiere enseñarnos. Note lo que dice el apóstol. Pablo apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios y el hermano Timoteo a la iglesia de Dios que está en Corinto con todos los santos que están en toda Acaya. Versículo dos, allí parte todo, queridos. Versículo dos. Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Eso es precisamente lo que necesitamos en las situaciones más difíciles de la vida.
[9:45]Gracia y paz. La gracia que nos obliga a mirar a Dios y ver que este Dios que por su gracia nos da lo que no merecemos. Nadie merecía la salvación, nadie merecía ser hijo de Dios. Él nunca nos miró a nosotros y dijo, a este yo lo voy a salvar, tiene los méritos suficientes como para poder salvarlo. La Biblia dice que no, él buscó lo más bajo de este mundo y por su gracia se inclinó a nosotros. Y entre miles de personas de México y distintos países y aquí en Laredo, Dios dijo, tú eres mío. Es eso grandioso, maravilloso. Gracia. Tenemos que aprender a vivir en la gracia de Dios, gracia y paz. Escuche este principio. La paz de un individuo no depende de estar rodeado de personas pacíficas, sino de depender de los principios de la palabra de Dios para saber cómo enfrentar a todos los que le hacen la guerra. La paz no se debe a las circunstancias que vivimos. La paz se debe al Dios que tenemos, el poder que nos ha dado, la sabiduría que hemos adquirido para saber enfrentar las circunstancias de la vida. Y eso es lo que quiero enseñarles ahora. Así que, primer principio, Dios, aunque conoce todo, no siempre nos evita el sufrimiento. Pero siempre nos deja disponible su gracia y su paz. Él esperar en el Señor es esperar que en la aplicación de la verdad va a ocurrir lo que él dijo. No es cruzarse de brazos. Así que, la paz de un individuo no depende de cuán pacíficos son los que le rodean, sino de cuán sabio es para enfrentar a todos los que le hacen la guerra. La paz de un individuo no proviene de cuán pacíficas son las circunstancias alrededor de él, sino cuánto ha aprendido a depender de Dios, de sus principios, de la aplicación de la verdad para asumir su responsabilidad para enfrentar la vida y no solamente entregarle la carga a Dios para que él haga un milagro.
[11:37]Segundo principio. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Padre de misericordias y Dios de toda consolación.
[11:51]Qué bueno que está la palabra toda allí, ¿no? Dios de toda consolación. No hay problema, no hay angustia que Dios no pueda consolar. Dios de toda consolación. Principio. Dios es un Dios soberano, que debe ser adorado, alabado y obedecido pese a las circunstancias que vivimos. Por eso Pablo dice, bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que tiene todos los recursos para entregarnos todo lo que necesitamos para poder enfrentar nuestras situaciones. Porque eso es consolador. Consolador es el paracleto, es aquel que se pone junto a nosotros, no es aquel que viene a tocarnos el hombro y decir, todo va a estar bien, tranquila, no, no te preocupes. No, no es. El consolador es el paracleto, es el que viene, se pone junto a nosotros y nos muestra un nuevo camino. Nos dice lo que tenemos que hacer. Ahora note, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones. Dice todas otra vez. Yo no sé cuál es la suya, yo conozco las mías, pero él nos consuela en todas nuestras tribulaciones. Yo aprendí que no tenía que preguntarle a Dios, ¿por qué? sino ¿para qué? Esto es la la pregunta que nos hacemos, ¿cierto? ¿Por qué esto? ¿Por qué aquello? ¿Por qué esto otro? ¿Por qué ocurre así? ¿Por qué yo? Aquí está la respuesta y Dios quiere que en vez del ¿por qué?, preguntemos, ¿para qué? Si dices, eres un Dios soberano, de gracia, de paz, que nunca se equivoca, que nunca se atrasa, entonces tienes que tener una razón para permitir esto. Primer ¿para qué? Dios permite sufrimientos para que recibamos el consuelo divino, para que aprendamos a consolar a otros humanos. Esto es duro, ¿eh? Es duro, usted no lo piensa en el momento. No lo pensó Johnny Ericsson Tada, cuando se tiró un clavado y su cabeza golpeó en el fondo del mar y quedó paralizada del cuello para abajo. Y cuando iba en la ambulancia escuchando las sirenas iba pensando, mi Dios es poderoso, él me va a sanar. Nunca la sanó. Y Johnny Ericsson Tada quedó paralizada desde el cuello hasta los pies. Y una de mis más lindas experiencias fue alguna vez ministrar con ella en Ecuador. Y ver en el coliseo Alianza miles de sillas de ruedas y personas escuchando a una predicadora sentada en silla de rueda que con un pincel en su boca pinta cuadros, escribe libros y tiene, tenía un programa que se llamaba Johnny and Friends. ¿Para qué? Yo no sé qué ha vivido usted, pero Dios nunca se equivoca. Oh, yo recuerdo experiencias para atrás que no hubiera querido vivir, pero vaya que me han servido. ¿Para qué? Para que podamos consolar a otros que se encuentran en medio de gran tribulación. No quiero que ignoren esto, fuimos atribulados, nos sobrevino en Asia una tribulación, fuimos abrumados en gran manera más allá de nuestras fuerzas, esto sí era imposible de llevarlo. De tal modo que aún perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte. Segundo, ¿para qué? Oh, esto sí es difícil. Segundo, ¿para qué? Para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en la gracia de Dios, sino en Dios, que tiene más poder que nosotros, porque resucita a los muertos. Ese es el segundo para qué.
[16:49]Ahora, todos tendemos a acostumbrarnos a depender de nuestra fortaleza. Pastor, no, yo hago ejercicio todos los días y tengo una salud extraordinaria porque me cuido. No vi una foto, un video de un muchacho que llegó a lograr el equipo de baloncesto de su High School y su primer partido oficial. Se levantó, tiró la pelota y le dio un ataque al corazón y murió. Nuestros recursos son limitados. Dios nos permite experiencias para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que nunca se equivoca, que siempre provee. En los momentos más difíciles. Último, ¿para qué? Él nos libró pasado, y nos libra presente.
[18:22]Su situación presente, nos libra ahora. Pero allí no termina, viene más sufrimiento. Futuro, y nos librará. Él nunca falla. Él nos libró, nos libra y esperamos que aún nos librará de tan grave peligro de muerte. Para ello, note, contamos con vuestras oraciones. Tercer, ¿para qué? Primer ¿para qué? Para que aprendamos a consolar a otros por el consuelo que nosotros hemos recibido, segundo, ¿para qué? Para que aprendamos a no confiar en nosotros mismos, sino en el Dios que hace milagros. Y tercer, ¿para qué? Para que no nos encerremos en nuestro lamento, sino para que vivamos oraciones y oremos los unos para los otros y nos apoyemos, por eso es el pueblo de Dios, por eso es la familia de Dios, para que podamos apoyarnos, dice, para que luego, cuando Dios conteste la oración, y tal vez nunca sane. Y tal vez nunca se arregle el problema de la manera que usted creía, pero para que en el momento en que Dios le entregue la respuesta que él determinó que es buena, aunque a nosotros nos confunda, para que cuando él responda y hay miles de personas que han orado por nosotros o su grupo de estudio bíblico, dice que Dios reciba la gloria porque todos oraron por la respuesta. Y cuando Dios responde, todos agradecen a Dios y Dios recibe la gloria. Me encanta este pasaje porque parte con Dios y termina con Dios. Ahora, escuche lo siguiente, queridos.
[20:33]Todo problema y sufrimiento hay que enfrentarlo integralmente. No es solo espiritual, es un problema espiritual, pero no solo espiritual. Si usted enfrenta un problema, tiene que tomar otras medidas, fuera de su participación espiritual, su dependencia de Dios. En segundo lugar, usted no es solo espíritu, usted también es mente, emociones. Así que va a tener que trabajar aquello. Y si su médico le recomienda ciertas medicinas, va a tener que seguir un proceso médico, si lo necesita. Y si su médico le recomienda ejercicios para poder enfrentar su situación, tendrá que empezar a hacer ejercicios para botar la adrenalina de su cuerpo. Todo esto que está llevándole a un estado depresivo y tendrá que trabajar su problema y tendrá que empezar a caminar y tendrá que empezar a hacer ejercicio y empezar a tratar su problema, no solo espiritualmente, sino también emocionalmente. Y tendrá que tratar su problema también físicamente. Termino con esta ilustración. Elías era un gran profeta de Dios. Y este gran profeta de Dios estaba acostumbrado a que Dios haga milagros, ¿cierto? Señor, quiero que llueva. Llovió. Quiero que pare la lluvia. Paró. Señor, ahora quiero que le des aceite a la viuda. Le dio. Ahora, Señor, yo quiero que mates a todos estos profetas.
[22:09]Ahora quiero que quemes, que. Y cuando mató a los profetas, cansado recibió una amenaza. Y Jezabel dijo, en 24 horas te mato. Y en 24 horas, él dijo, voy a morir y salió huyendo. El gran profeta de Dios, un hombre, claro. Salió huyendo, se metió debajo de un árbol y abandonó su criado, le dijo, no, no me sigas, me voy solo, y se metió debajo del árbol y se empezó a llenar de angustia y aflicción y llegó a un estado depresivo tremendo. Y cuando llegó al estado depresivo, le dijo a Dios, Señor, ya no quiero morir, no quiero vivir, mejor mátame. Oh, y entonces él esperaba un milagro, pero esta es la respuesta divina, lo trató espiritual, física y emocionalmente. Mira la respuesta. Primero te vamos a tratar físicamente. Le preparó un rico emparedado en el cielo, le trajo la comida, lo hizo comer, lo hizo descansar. Tranquilo, cuida tu cuerpo. Elías, no todo es milagros, cuídese, cuide su cuerpo, coma bien, descanse bien, te queda mucho camino. Segundo, le trató emocionalmente. Le mandó a Eliseo y este estaba tan acostumbrado a vivir solo que cuando vio a Eliseo le dijo, ¿Y tú qué haces? ¿A qué vienes? Dios se lo había enviado. Así que la parte emocional es buscar consejo, buscar ayuda de profesionales. La parte emocional es buscar amigos que lo apoyen en las áreas que el amigo puede, los amigos no pueden tener un consejo profesional. Así que el área emocional es buscar amigo y tercero es volver a la sencillez de la vida cristiana, a lo elemental. Porque Elías quería otro milagro, ¿cierto? Pero sabe qué le dijo Dios, no, tranquilo. Y entonces vino un fuego y dijo Dios, dijo Elías, ahí está Dios. Y dice la Biblia, allí no estaba Dios. Y luego vino un viento que partía las rocas y dijo, ese sí es Dios. Y la Biblia dice, y Dios no estaba allí. Y luego vino un terremoto, dijo, ahora sí, pues un terremoto, quién, ¿quién creó? Dios. No, y Dios no estaba allí. Enseñanza. Dios no siempre quiere que miremos los milagros. Existen. ¿Quién hizo los milagros? Dios. Pero Dios quería decirle, Elías, vuelve a tu vida sencilla, a tu relación espiritual sencilla conmigo. Primer consejo, vuelva a su vida sencilla con Dios. Su oración, su lectura bíblica, su dependencia de Dios. Busque consejo profesional, amigos y siga adelante con consejos apropiados. Y tercero, preocúpese de su físico. Me encantan las recetas divinas, a usted no. Amén. Espero que el mensaje de este día haya sido de bendición para tu vida. Si el transcurso de este mensaje tú has reconocido que necesitas a Jesús, por favor, repite conmigo esta oración. Señor Jesús, te invito a mi corazón, te reconozco como mi salvador personal y te pido perdón por mis pecados. Gracias por registrar mi nombre en el libro de la vida. Amén. Si tú has respondido a este mensaje de esta forma, yo te invito a que nos visites en el 4519 East Delmar Boulevard, aquí en Laredo, Texas, en el auditorio de la Iglesia Cristiana Misericordia. Si el mensaje de este día fue de bendición y deseas escucharlo nuevamente, puedes llamarnos al 9567122484 y pedir tu copia. Que Dios te bendiga. Esperamos verte en nuestra próxima edición.



