[0:15]Dos de las más maravillosas descripciones que Jesús hizo de sus discípulos, de su iglesia,
[0:28]las hizo acompañadas de dos de las cosas más inútiles que existen en la tierra.
[0:39]Porque no hay nada más inútil que la sal dentro de un salero. Y no hay nada más inútil que encender una luz y esconderla.
[0:58]Esto lo dijo Jesús después de decir de ti y de mí que somos la sal de la tierra, y que somos la luz del mundo. Pero con esa advertencia de que cuidado no vayas a ser sal que no sazona y que no sirve para nada, luz que no brilla o se esconde y no alumbra a nadie.
[1:25]Y no me extraña que hiciera este énfasis el Señor Jesús, porque este texto es enfático en el marco del Sermón del Monte. Los que estamos en las casas ADN estamos precisamente profundizando en esto. Y fue enfático porque nadie mejor que Jesús sabe, como lo supo en aquel momento y lo denunció, de hecho, en su momento, como creo que lo haría exactamente hoy en cierto modo, esa es parte de la intención de este mensaje, que el mundo no necesita creyentes no practicantes. Ni religiosos que vivan su supuesta fe a su manera. Si hay algo que no necesita el mundo es este tipo de personas. Creyentes no practicantes o que viven su supuesta fe a su manera. El mundo necesita con urgencia, aunque seguramente va a aborrecerlos y va a perseguirlos, pero los necesita con urgencia, cristianos que encarnen a Cristo. Es urgente, sal que sazone, luz que brille y alumbre. Porque esa es la diferencia entre lo inútil de esa sal que no sazona o luz que se esconde. Y esa otra que sí, aquello que toca lo transforma, aquello que alumbra lo transforma. Por eso Pablo declaró en Colosenses 3:17, todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Porque esa es la forma, única forma en que la sal que somos sazonará y la luz que somos brillará. Todo en el nombre de Jesús. A la luz de estas palabras de Pablo a los Colosenses, en el que nos insta a hacer todo en el nombre de Jesús, o lo que es lo mismo, como si Jesús mismo lo hiciera, y además dando gracias a Dios porque pueda ser así, en el pasado retiro de pastores de de la UEB, de nuestra Unión Bautista de España, en el que estuvimos hace poco el pastor Ernesto y yo, abordamos un importante asunto bajo la pregunta en el camino. A lo que yo añadiría para nuestra reflexión hoy, somos los del camino. Se aprecia en nuestra manera de vivir el camino y a la al camino ponerle la fe mayúscula al principio. La reflexión venía a consecuencia de lo que se en la pasada Convención de la web a nivel nacional en el mes de noviembre, se abordó a propósito de nuestra identidad, origen y destino en Cristo. El lema de la Convención estaba basado en la doxología de Pablo a los Romanos en la que él dice, porque de él, por él y para él son todas las cosas. En aquel momento, la Convención pasada, la reflexión o ponencia que abordaba este tema la dirigió el rector de nuestra Facultad de Teología en Madrid, el pastor y doctor D. Julio Díaz. Y él nos llevó a nuestros orígenes e identidad bautista que se fue forjando allá por el siglo XV entre los Anabaptistas, hasta su aparición bajo el nombre de bautistas ya en el siglo XVII. En la Convención, como digo, el énfasis de nuestro origen se puso en la denominación o identidad bautista histórica. Estamos hablando siglos XV, XVI, XVII, por tanto histórica. Una familia o denominación cristiana que surge del deseo de recuperar una doctrina y eclesiología fiel a los textos del Nuevo Testamento. En contraste con la deriva que la religión dominante y supuestamente cristiana había había tomado la religión cristiana.
[6:47]Pero este tema fue en la Convención. Esta vez en el retiro de los pastores hace un par de semanas nada más, bueno, ya hace tres, tres semanas nada más, el encargado era el pastor de la iglesia de Zaragoza. Por cierto, tenemos aquí miembros de aquella iglesia. Bienvenidos a casa. Sergio Martín, él fue el responsable de ahondar en este tema identitario. En este caso, hablando a los pastores, lo que somos, lo que representamos en las iglesias y la importancia de nuestra identidad. Y yo doy gracias a Dios porque, guiado seguro por el Espíritu Santo, llevó la reflexión sobre nuestra identidad no al tema bautista, sino al origen, al camino, que es Cristo mismo. Y en palabras suyas, voy a utilizar bastantes de él, espero que no me denuncie por plagio, pero no tenía desperdicio. Dice, si mi identidad primera, y esto va para mí, eh, si consideras que Cristo se refería a ti como sal de la tierra y luz del mundo, va para ti y para mí. Si no lo consideras, puedes si quieres ver el móvil, los WhatsApps, lo que tengas. Pero si consideras que Cristo se refería a ti cuando dijo que eras la sal y que eras la luz, entonces esto te interesa. Si mi identidad primera es él, Cristo, entonces estoy poniendo mis pensamientos y posicionamientos en lo que la escritura señala en Efesios 2:20. Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, sobre la que se edifica y se soporta todo lo que somos, nuestra identidad. A eso apuntaban nuestros hermanos reformadores en el siglo XV. Ese era el legado que perdura, esa es la identidad para la que Cristo y sus colaboradores nos dejaron muy buenas instrucciones. Algunas de ellas las vamos a repasar con el texto bíblico mismo que no tiene desperdicio. Instrucciones que deciden y que reflejan nuestra identidad en Cristo, en el camino que es Cristo. Mateo 11:29. Llevad mi yugo sobre vosotros, o lo que es lo mismo, caminad pegados a él. No se puede ir en el mismo yugo de alguien si no se está pegado a ese alguien, no es físicamente posible y espiritualmente tampoco. Y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, o en otras palabras, escuchadme y observadme. Otra instrucción, Juan 12:26. Si alguno me sirve, sígueme. Y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. De manera que no solo llama a sus seguidores para que le sirvan, sino a mucha gente que supuestamente le sirve para que le siga. Hay mucha gente que cree que sirve a Dios, pero no le sigue. Y Jesús dice, si me sirves, sígueme. Seguirle y servirle en ese orden. Es identitario de la instrucción que da a su pueblo el Señor Jesús. Primera de Pedro 2:21. Pues para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. Así que el seguir a Jesús, aparte del servicio, puede que venga con premio, el premio del dolor de la persecución. Un premio indeseable, pero que él mismo padeció y por tanto por servirle y seguirle es probable que también lo tengamos que sufrir. Juan 13:15. Ejemplo os he dado para que como yo os he hecho vosotros también hagáis. En otras palabras, imitadme. Efesios 4:13. Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. En constante crecimiento. Si tú eres mejor que el apóstol Pablo, no va contigo esta palabra. Pero si tú puedes decir como el apóstol Pablo, no le he alcanzado todavía, sino que prosigo a la meta, entonces estás bajo las instrucciones del Señor. Hasta que todos alcancemos la estatura del varón perfecto, constante crecimiento. Primera Juan 2:6. El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo. No hace falta añadir nada más. Andar como él anduvo. Filipenses 2:1-5, en la introducción a ese himno cristológico precioso que encontramos en la palabra de Dios, dice, por tanto, si sentís algún estímulo en vuestra unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el espíritu, algún afecto entrañable, llenadme de alegría, teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. Y no hagáis nada por egoísmo o vanidad, más bien con humildad, considerad a los demás como superiores a vosotros mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás. Así es que en el camino no podemos ir a solas o aisladamente. No es el plan de Dios, sino unidos en una relación fraternal que pone en valor a los demás. Vuestra actitud, sigue diciendo este himno, debe ser como la de Cristo Jesús. Con la misma actitud de Cristo. Y luego dice el himno, el cual se despojó. Se convirtió en siervo y como siervo lo fue hasta las últimas consecuencias, hasta la muerte y muerte de cruz. Así que instrucciones tenemos para averiguar si estamos en el camino, si somos los del camino y si se manifiesta en nosotros lo del camino. Caminar pegados a él, escuchándole y observándole, siguiéndole y sirviéndole en ese orden. Hasta el sufrimiento si fuese necesario. Imitándole en constante crecimiento, andando como él anduvo, no a solas o aisladamente, sino unidos en una relación fraternal que ponen valor a los demás y con la misma actitud de Cristo. Estamos en el camino. A la luz de esta instrucción somos los del camino, se aprecia en nuestra manera de vivir este camino. Porque de esto va la identidad bautista también, pero fundamentalmente en Cristo. Me gusta una frase de un de una publicidad que está ahora en en las televisiones. Y que tiene mucho que ver con lo que este mensaje quiere comunicar. En la publicidad hay una hay un producto que ha cambiado de nombre. Y seguramente el copy del publicista tuvo la genial idea de decir esto, lo importante no es que se nos recuerde o reconozca por nuestro nombre, sino por lo que somos. Me encanta. Han cambiado de nombre y nos dicen, oye, como me llame da igual. Lo importante es que sepas que aunque ahora me llamo de otra manera, sepas lo que soy y me compres por lo que soy y por lo que ofrezco. Me encanta esta frase. Porque es muy evangélica. Nuestro nombre es el de Iglesia Evangélica Bautista, la paz para más señas. Y esto tiene sus razones históricas, como he dicho antes, eclesiológicas y doctrinales. Pero es fundamental que nuestra identidad primaria y palpable sea la de aquel que es el camino, nuestro Señor Jesucristo, obedeciendo las instrucciones recibidas y examinándonos o evaluándonos a nosotros mismos permanentemente para no desviarnos de este camino o identidad en Cristo. Y cómo podemos hacer esto? Pues para poder obedecer estas instrucciones y crecer en el desarrollo de ellas, en definitiva, sal que sazona y luz que brilla. Nos es necesario conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento para ser llenos de toda la plenitud de Dios. Efesios 3:19. Nos es necesario conocer a Cristo y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejantes a él en su muerte. Filipenses 3:10.
[17:10]Nos es necesario gloriarnos en Cristo Jesús, sirviendo en espíritu a Dios. Filipenses 3:3. Instrucciones y conocimiento mínimo necesario para seguir las instrucciones.
[17:31]Solo así podemos llegar a desarrollar una identificación plena con Cristo, a estar en Cristo hasta tal punto que al reflexionar sobre nuestra identidad, en quienes somos, podamos decir sin temor y sinceramente, con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Esto solo lo puede decir alguien que ama las instrucciones de Dios, que ama el conocimiento que tiene de Cristo y que por tanto se atreve a decir que aunque no lo ha alcanzado, ya no vivo yo, vive Cristo en mí. Así que a la luz de esta herramienta de evaluación en el conocimiento que tenemos de aquel que nos da la identidad, volvemos a recuperar la pregunta de reflexión, las preguntas, estamos en el camino, nos reconocemos a nosotros mismos. Somos los del camino, se aprecia en nuestra manera de vivir el camino. Porque son preocupantes algunas amenazas que en el mundo religioso existen y que hacen que muchos que asumen que son la sal y somos la luz, no terminen ni de sazonar ni de alumbrar. Un par de amenazas que quiero compartir. Y una es a veces la falta de entrega, esfuerzo y sacrificio por conocer más y más a Cristo. Esto no es precisamente lo que predomina en muchos de los autollamados cristianos, incluso evangélicos. Porque conocer más y más a Cristo requiere un ejercicio serio, sistemático y disciplinado. A la hora de leer, meditar y estudiar la palabra de Dios, para después aplicarla en nuestro vivir diario.
[19:47]Una disciplina seria, rigurosa en disponer nuestra voluntad, a que el Espíritu Santo, ojo, nos mate cada día un poco más en nuestras equivocadas maneras de pensar y de vivir. O qué creéis que significa la frase con Cristo estoy juntamente crucificado? Qué crees que es un verso de un poema? Qué crees que significa, toma tu cruz cada día y sígueme? Pues que cada día hay que morir al yo para que Cristo emerja. Y eso requiere disciplina, porque ni la carne ni el mundo no nos van a facilitar. Al contrario. Y si no somos disciplinados, rigurosos en nuestro conocimiento del Señor, conocimiento, ojo, no cognitivo, simplemente lo que dice la Biblia de él, sino aquello que experimentamos de él. Si no experimentamos eso mismo en nosotros, cómo vamos a poder vivir la vida de Cristo en nosotros? Por eso es necesario esfuerzo y disciplina, porque amamos el camino, queremos ser los del camino y que se aprecie en nosotros el camino, o no? Entre tú y Dios queda la respuesta. Pero si el espíritu te revela que no te reconoces en muchas de estas cosas. Tengo una buena noticia, es un buen día para arrepentirse, pedir perdón y empezar el camino. Tal vez lo empezaste, pero llevas una temporada, no se sabe cuán larga, solo Dios lo sabe, que no te reconoces ni a ti mismo, o a ti misma. Tengo una buena noticia, este es un buen día para pedir perdón arrepentido y empezar de nuevo. Y si te reconoces en estas cosas, hermano, hermana, alaba a Dios, glorifica a Dios. Cuéntale al mundo el Dios que tienes y lo que tú y yo somos gracias a Cristo. Amén. Padre nuestro, gracias, Señor. Gracias por la identidad que en ti tenemos, Señor. Algo imposible para nosotros, pero maravilloso, por la fe en Cristo. Por el amor y poder tuyo que así lo ha hecho posible.
[22:15]Gracias, Padre, porque lo sigues haciendo posible por tu palabra y tu Espíritu Santo. Gracias, Padre, porque tenemos una identidad grandísima, la más grande que se puede tener, hijos del Altísimo. Gracias, Padre. Pero también, Señor, perdónanos en lo personal y aún como iglesia, cuando ese camino no está manifestado en la manera en que somos y pensamos. Cuando siquiera no conocemos siquiera cómo es ese camino por pereza, por dejadez. Perdónanos, Señor. Y restaúranos, si nos encuentras hoy en este día de esta manera, restaúranos, Señor. Para que ninguno de los que aquí estamos, que nos creemos ser la sal y la luz del mundo, como tú dijiste, ninguno andemos por esta vida no practicando o viviendo la fe a nuestra manera.
[23:29]Oh, Dios, solo tú, solo a tu manera, solo para ti la gloria, Señor.
[23:44]Por favor, Padre, levanta al que aún esté caído.
[23:59]Soporta y sostén al que esté en pie y que nadie de nosotros renuncie a alcanzar la estatura del varón perfecto que es Cristo. Para gloria tuya, pero también, Señor, para bendición de muchas vidas que necesitan verte en nosotros, tal y como es tu voluntad que seas, Señor. Te lo suplico, agradecido por lo que hasta aquí has hecho y por lo que vas a seguir haciendo. Porque todo lo pedimos y lo esperamos en el nombre precioso de Jesús. Amén.



