[0:00]Sientes ansiedad y lo estás pasando mal? Vamos a ver la solución de Jesús para no caer en la ansiedad.
[0:13]Si vas al médico por ansiedad, te dirá que bajes el ritmo. Si vas al psicólogo, te dará herramientas para gestionar el control, técnicas para volver al aquí y al ahora, como el grounding, el anclaje. Ahora, si fueras a Jesús, ¿qué te diría? Bueno, la ansiedad es una enfermedad, quizá la más común hoy en día y cuánto nos hace sufrir, ¿no? Se experimenta como malestar, un dolor profundo y a veces incluso se somatiza con dolores de cabeza, desorden en la alimentación, irritabilidad, incluso miedo que paraliza. La ansiedad es un estado de agitación fisiológica y mental que se caracteriza porque anticipa excesivamente un peligro futuro real o imaginario y se percibe como falta de control para afrontarlo. Por eso, sin querer agotar el tema, hoy quiero compartir contigo lo que dijo Jesús en el Evangelio sobre la ansiedad. Y lo que dice Jesús es revolucionario e incluso políticamente incorrecto. Es llamativo, pero Jesús no te trata como una víctima de tus circunstancias. Entiende que la ansiedad a veces es una respuesta automática ante algo que asusta mucho, pero Jesús te recuerda que quizás has olvidado quién es tu padre y te invita a la confianza. En la que nos invita a la confianza en la providencia de Dios nuestro Padre. En Mateo 6:25, Jesús dice, "Por eso os digo, no andéis agobiados por vuestra vida". Y el griego original es mucho más fuerte y directo, o sea, la palabra que usa el evangelista es Merimnao. Existe una explicación clásica sobre esta palabra griega que creo que puede ayudar mucho a entenderla. Merimnao viene de merizo, dividir, y nus, mente. Literalmente sugiere tener la mente dividida. Habla más de un estado de ansiedad que divide la atención de la persona, tirando de ella como en direcciones opuestas. Es como tener la mente partida en dos. Y Jesús dice justo antes esta frase de este versículo, "Nadie puede servir a dos señores". La ansiedad, según el evangelio, es como estar dividido. Una parte de ti quiere confiar en Dios, pero la otra parte de ti cree que si tú no controlas todo, el mundo se va a derrumbar. Estás tirando de tu alma en dos direcciones opuestas. Y la seguridad que te da el dinero o el control y la seguridad que te da Dios. Y en esa tensión te rompes. Y Jesús no te dice que la ansiedad sea malo, te dice que es inútil. Es decir, tu ansiedad es un intento fallido de ser Dios, es querer controlar las variables que no te pertenecen. Seguro que te ha pasado, ¿no? Yo pienso en esa madre de familia que se despierta a las 4 de la mañana con un nudo en el estómago pensando en el futuro de su hijo adolescente que está un poco perdido. O en ese padre que mira la cuenta del banco el día 20 del mes, ve los números y siente que el pecho se le cierra porque no sabe si llegará a pagar la hipoteca. Esa sensación física de ago, eso es el Merimnao. Y aquí viene la frase que más me impacta. Es una llamada a frenar el ego que quiere controlarlo todo para estar tranquilo y Jesús dice, "Por todas esas cosas que comeremos, que vestiremos, se afanan los paganos". Fíjate qué fuerte, ¿eh? Lo que dice Jesús. Para Jesús, vivir con ansiedad por el futuro es vivir como un ateo práctico. O sea, un pagano es alguien que cree que está solo en el universo y que es huérfano. Y si eres huérfano, es lógico que tengas pánico, porque todo depende de ti y es imposible controlarlo todo. Pero Jesús dice, "Vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todo eso". Jesús nos recuerda que Dios es nuestro Padre. Es Él quien cuida de nosotros, el que gobierna el mundo y la historia. Por eso, la cura de la ansiedad en el Evangelio no es el mindfulness, es la filiación. No somos huérfanos, tenemos un Padre. La ansiedad, el andar agobiados con preocupación excesiva, en el fondo es un olvido de la paternidad de Dios. Cuanto más crece tu miedo, más pequeña se ha hecho tu imagen de Dios. El mindfulness o la respiración te ayudan a calmar el síntoma, la taquicardia, pero solo la afiliación, el recordar quién eres hijo de Dios, cura la raíz, el miedo a estar solo. Ahora, Jesús, como nos quiere tanto y desea que estemos contentos y en paz, nos quiere ayudar a afrontar la ansiedad y la preocupación por el futuro, porque no quiere que lo pasemos mal y suframos sin necesidad. Por eso, Jesús va al núcleo del problema y nos ofrece la solución más profunda y la única que en lo más profundo nos puede llevar a vivir sin ansiedad y es recordar que Dios es tu padre, que te ama incondicionalmente y que con su providencia gobierna el mundo. Jesús nos comprende, porque como es hombre perfecto como nosotros, también experimentó la angustia y el miedo. Pero no me refiero a un miedo superficial. En el huerto de Getsemaní, la noche antes de morir, Jesús sintió tal nivel de angustia, de miedo y presión psicológica que llegó a sudar sangre. O sea, Jesús sabe lo que es que te falten las fuerzas. Él estuvo en el suelo temblando. Él sabe lo que es que te falte el aire. Por eso, cuando te dice, confía, no te lo dice desde un sofá cómodo, te lo dice alguien que ha atravesado la oscuridad y que ha salido de ella agarrado de la mano de su Padre.
[5:40]Y tuvo que luchar y orar con fuerza hasta abandonarse a la voluntad de su Padre. No es lo mismo sentir que consentir, es decir, sentir que te falta el aire y angustia no es pecado. Jesús lo sintió. El pecado quizás es consentir en la idea de que tu padre te ha abandonado, de que estás solo, de que eres huérfano. A veces nuestra vida se complica y nuestras preocupaciones honestas por el sustento y la familia nos pueden llevar a tener miedo hasta tal punto de querer controlarlo todo para que uno mismo o los otros no sufran. Y sin darme cuenta bajo el pretexto del miedo y del cuidado de lo básico para mi familia, caemos en la tentación de querer hacernos Dios, porque queremos ser los que controlamos todo y así ordenar el mundo. Y muchas veces nos creamos como un montón de necesidades innecesarias y también la confianza nos lleva a purificar todo esto. Jesús nos dice, "¿Quién de vosotros a fuerza de agobiarse podrá añadir una hora al tiempo de su vida?" Y Jesús señala que la ansiedad no es productiva, no resuelve problemas, solo añade carga. Ahora, Jesús no nos dice que nos quedemos sentados sin hacer nada esperando a que cambien las cosas y que caigan del cielo. No. Jesús propone un cambio de estrategia radical y nos dice, "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura". Aquí está el secreto. O sea, la ansiedad te hace mirar obsesivamente lo que te falta, la carencia. Y Jesús te dice que mires a tu padre del cielo y dirijas tu esfuerzo a la misión, al Reino. Tu familia, tu trabajo, y deja que Dios te dé el resto por añadidura, es decir, trabaja, pon los medios, esfuérzate, claro que sí, pero con la paz y serenidad que da el sabernos cuidados y amados por nuestro padre Dios. Sí, es muy fuerte, ¿eh? Todo esto, pero es que Dios es nuestro Padre. No puedes eliminar la ansiedad luchando contra ella, solo puedes eliminarla sustituyéndola por una pasión más grande y es la confianza en nuestro padre Dios. O sea, a veces si tu mente está ocupada buscando cómo amar hoy, cómo servir hoy, cómo hacer la voluntad de Dios ahora poniendo los medios humanos razonables, entonces no queda espacio para que la mente esté dividida. Como le dijo Jesús a Marta, "Es que andas inquieta y preocupada con muchas cosas, solo una es necesaria". Es decir, buscar el unum necessarium, lo único necesario que es la voluntad de Dios y confiar en nuestro Padre. No podemos controlarlo todo, no somos Dios, e ir por ese camino nos llevará a la ansiedad y a sufrir. Es mejor seguir la enseñanza de Jesús y confiar en Dios, abandonar nuestra vida en sus manos. Algunos santos decían, "Reza como si todo dependiera de Dios y trabaja como si todo dependiera de ti". O sea, poner los medios humanos y los medios sobrenaturales razonables y dejarlo todo en manos de Dios nuestro Padre. Por eso para terminar, Jesús nos ofrece una solución práctica y es vivir el momento presente, el hoy, el ahora. Es algo que me encanta de la espiritualidad cristiana y que me ha ayudado tanto en mi vida, es el medio más fuerte frente al estrés. Vive en el momento presente, en el hoy, en el ahora, en el amor. No vivir anclados en la herida del pasado, ni con la ansiedad por el futuro que no sabemos si vendrá. Dice Jesús, "A cada día le basta su contrariedad". Y es que Dios te da la gracia que necesitas en cada momento y pide que confíes en él. Dios funciona con pan de cada día, recuerda ese maná en el desierto, lo que narra el libro del Éxodo. Sí, los israelitas guardaban maná para el día siguiente y entonces se pudría. Con la gracia pasa lo mismo. Tienes fuerza para aguantar los problemas de hoy, de ahora, pero si hoy intentas cargar emocionalmente con los problemas de la próxima semana, el próximo mes o el próximo año, vas a sentir que te aplasta porque no tienes la gracia del mañana, tienes la de hoy. La ansiedad es querer vivir en el futuro con las fuerzas del presente y eso es imposible, te aplasta, te frustra. Así que mi propuesta hoy es, cuando sientas que la ansiedad te ahoga, haz un acto de fe y confianza en tu padre Dios. Puedes decir, no soy huérfano, no soy un pagano, tengo un padre Dios. Y pregúntale a Dios tu padre, ¿qué quieres que haga hoy? Ocúpate del Reino de Dios hoy, de tu familia, de tu trabajo, y deja que Dios se ocupe de tus problemas de mañana. Eso no es irresponsabilidad. Esa es la verdadera libertad de los hijos de Dios y es la única manera de vivir con paz y alegría en el momento presente. Por eso me encanta lo que decía Santa Teresa de Jesús. Nada te turbe, nada te espante. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta. Bueno, la ansiedad en el fondo es vivir como huérfano, como el agobio de pensar que tengo que controlarlo todo para que todo vaya bien. Y la solución que nos dice Jesús es recuperar la conciencia de ser hijos, recordar que Dios es nuestro Padre. El mundo te dice, controla el mañana para tener paz. Jesús te dice, confía en tu padre Dios hoy y tendrás paz. Creo que gracias a Dios ha habido grandes avances en la psicología y que ofrece ayudas muy buenas para gestionar el síntoma, pero también estoy convencido de que las enseñanzas de Jesús siguen siendo actuales hoy y que solo Jesús es el que puede darnos la paz profunda del corazón. Jesús dice, "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré". Sí. Yo siempre acudo a la palabra de Dios y al mayor sabio de la historia que es Jesús, nuestro Dios y Señor y nada ni nadie superará lo que nos ha revelado y enseñado Jesús. Y le doy las gracias porque se ha preocupado de enseñarnos cómo no vivir con ansiedad ni preocupados en exceso por el futuro, nos lleva a confiar en nuestro padre Dios. Bueno, déjame en los comentarios qué opinas de todo esto y qué te ayuda a ti para superar la ansiedad y a vivir con paz. Y le pido a Jesús, el Príncipe de la Paz, que nos conceda la gracia de confiar en nuestro Padre Dios para vivir con la paz interior. Y no olvides, Dios te quiere y te quiere feliz.



