Thumbnail for Gracias Señor Por Todo - Llamada Telefónica | LLDM by Hay Apóstol En La Tierra Lldm

Gracias Señor Por Todo - Llamada Telefónica | LLDM

Hay Apóstol En La Tierra Lldm

7m 48s831 words~5 min read
Auto-Generated

[0:13]Os dejo una enseñanza antes de demandar algo a nuestro Dios. La iglesia tiene una sagrada responsabilidad, darle gracias por todos los beneficios y misericordias recibidas. Por ello, en este último día del año 2024, yo quiero recordar a la iglesia la enseñanza que nos hace diferentes. La palabra que nos da identidad como pueblo de Dios, el consejo que nos hace humildes, antes de llenarnos de orgullo y vanidad. Y esa enseñanza es agradecer a Dios por todos sus beneficios recibidos a lo largo de este año. Los hijos de Dios no podemos vivir quejándonos, no podemos estar reclamando a nuestro Dios como lo hace el mundo. Porque ellos para eso se reúnen y dicen: Nos alegramos en el nacimiento de Cristo, pero recuerdo que no me ayudó. No me dio el bien que yo quería, no me cumplió mis deseos. A diferencia de ellos, los hijos de Dios no se quejan. Los hijos de Dios agradecen con humildad. Y por qué le agradecemos? Porque Dios nos da la fortaleza, porque Dios nos da consuelo. Porque nos concede la vida, porque Dios nos da de su ayuda. Pero lo más bonito y hermoso es que nos permitió Dios ser parte de su bella historia. Podrá alguno decir, hermano Nazón, pero usted, por qué le va a agradecer a Dios? Si Dios no le ha respondido, que Dios no me contestó. Todo lo contrario, yo quiero pagar mis votos de gratitud a Dios en medio de todo su pueblo. Y puedo exclamar con todas mis fuerzas, te doy gracias, mi Dios, porque estuve en peligro de muerte. Y tú me libraste del sepulcro, porque aunque ando en valle de sombra y de muerte, has estado y estarás conmigo. Porque estando en el pozo de la desesperación, Dios me ha librado de todo peligro. Porque estuve enfermo y a punto de morir y tú, mi Dios, preservaste mi vida. Porque tuve hambre y tú, Señor, proveíste y me diste lo suficiente por la oración de la iglesia. Porque en medio de las tribulaciones me hiciste ver tu luz y me has consolado. Porque me permitiste ser copartícipe de los mismos sufrimientos que tú llevaste y aquellos que tus apóstoles también sufrieron estando en la cárcel. Porque escucho la oración del anciano y oigo la voz de aquel niño que dice, dale una cobija, dale un alimento. Que sea de su gusto, dale seguridad, dale protección, dale bienestar. Y yo le digo a la iglesia, sí. Dios te ha respondido. Pero yo también le digo a Dios: Gracias, Señor, porque me has respondido. En este fin de año quiero con mi vida y con mi ejemplo enseñar a la iglesia, no solo a reconocer a Dios, sino también a darle gracias. Te enfermaste. Gracias, mi Dios, que te acuerdas de mi casa. Tienes tribulaciones. Gracias, Señor, porque me estás haciendo más fuerte. Tienes problemas. Gracias, porque a través de ello me estás haciendo más sabio. Estás en la cárcel. Gracias, Señor, porque a pesar de todo me mantienes vivo. Perdiste un ser querido. Gracias, Señor, porque cumpliste en mi familiar tu promesa de vida eterna y nos has consolado. Tienes dificultades con tus vecinos. Gracias, porque me estás enseñando a tener paciencia, a tener amor por mi prójimo, a perdonar y hacer el bien. Fuiste el medio para anunciar el evangelio. Gracias, por todo lo que me das. Porque cada día estás haciendo de mí un mejor ser para servirte, para adorarte. Pero también para que a través de mis obras y de mis hechos siga dando testimonio que soy tu hijo. Dios me ha permitido observar todo lo que la iglesia ha hecho con orgullo. Para dar testimonio con la alegría y felicidad del Señor y de mi preso suyo. He visto vuestro esfuerzo por predicar, vuestro tesón por arreglar las casas de oración. He visto los sufrimientos que lleváis por pertenecer a la iglesia y que no os intimidáis. He visto la juventud firme y valiente. He visto a la niñez con sus pasos encaminándolos en esta hermosa fe, con decisión y firmeza también. He visto todo nuestro trabajo y le doy gracias a Dios por ello, esperando que de él obtengáis la recompensa. Gracias por todos tus beneficios. Pero sobre todo, gracias por tu iglesia, es mejor de todos los pueblos. Un pueblo noble, valiente, esforzado que no me ha abandonado. Un pueblo que ora todos los días por mí, un pueblo que sigue orgulloso de mí, pero sobre todo, comprometido con nuestro Señor Jesucristo, en dar testimonio de su verdad y de su palabra a través de sus buenas obras. Hoy, con mis manos hacia el cielo, al pasar un mes de bendición en el que Dios me permitió llegar a una década de ministerio apostólico. Le digo al Señor, gracias, Señor, por todo lo que me has permitido. Os amo con todo mi ser, porque para siempre es su misericordia, su misericordia es para siempre. Dios os bendiga.

Need another transcript?

Paste any YouTube URL to get a clean transcript in seconds.

Get a Transcript