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La Psicología de las Personas a las que No les Importa su Cumpleaños

La Psicología Invisible

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[0:00]Tus amigos creen que estás siendo negativo, tu familia piensa que estás de mal humor.
[0:00]Y la sociedad parece asumir que si no hay tarta, velas y fotos sonrientes, algo debe estar mal contigo.
[0:00]¿Y si el hecho de que tu cumpleaños te dé igual dice algo muy interesante sobre cómo funciona tu mente?
[0:00]Porque los psicólogos han estudiado este comportamiento y descubrieron algo inesperado.
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[0:00]Tu cumpleaños está cerca. Alguien te pregunta, ¿Qué vas a hacer para celebrarlo? Y tú respondes algo que por alguna razón, desconcerta a todo el mundo. Nada, es solo otro día. Y de repente ocurre algo curioso: la gente empieza a mirarte raro. Tus amigos creen que estás siendo negativo, tu familia piensa que estás de mal humor. Y la sociedad parece asumir que si no hay tarta, velas y fotos sonrientes, algo debe estar mal contigo. ¿Pero y si no hay nada mal? ¿Y si el hecho de que tu cumpleaños te dé igual dice algo muy interesante sobre cómo funciona tu mente? Porque los psicólogos han estudiado este comportamiento y descubrieron algo inesperado. Las personas a las que no les importa su cumpleaños no son todas iguales. De hecho, suelen pertenecer a tres tipos psicológicos muy distintos. Algunos aprendieron a no esperar nada, otros simplemente tienen un cerebro que funciona de otra manera. Y un pequeño grupo llegó a una conclusión que a muchas personas les cuesta aceptar. Vamos a empezar por el primero. ¿Por qué este grupo casi nunca habla de ello? Hay personas que dejaron de celebrar su cumpleaños, no porque quisieran, sino porque aprendieron a no esperar nada. En los años 60, el psicólogo Martin Seligman descubrió un fenómeno al que llamó indefensión aprendida. Cuando alguien experimenta decepciones repetidas sin poder cambiar el resultado, el cerebro empieza a hacer algo muy curioso. Deja de intentarlo. No porque la persona sea débil, sino porque el cerebro está intentando protegerse. Los cumpleaños pueden convertirse fácilmente en una especie de experimento emocional. De pequeños esperamos cosas muy concretas. Esperamos que la gente lo recuerde, esperamos sentirnos especiales, esperamos que ese día sea distinto. Pero cuando esas expectativas se rompen una y otra vez, el cerebro empieza a ajustar sus predicciones. Aquí entra otro descubrimiento interesante de la neurociencia. Investigadores como Wolfgan Schultz demostraron que la dopamina no responde solo a las recompensas. Responde a la diferencia entre lo que esperabas y lo que realmente ocurrió. Si esperas algo bueno y ocurre, la dopamina sube, pero si esperas algo y no pasa, la caída es aún mayor. Así que con el tiempo, el cerebro aprende algo muy simple. Es más seguro no esperar nada. Y cuando alguien dice, es solo otro día, a veces no es indiferencia. Es una forma de protección, una especie de armadura emocional construida poco a poco. Pero aquí viene algo curioso. No todo el mundo que ignora su cumpleaños lo hace por heridas del pasado. Existe otro grupo completamente diferente. Hay personas que, sinceramente, ni siquiera se acuerdan de su cumpleaños. No porque estén tristes, no porque estén evitando algo. Simplemente su mente está ocupada en otras cosas. Los psicólogos llaman a esto ceguera temporal. Es común en personas que viven muy centradas en proyectos, trabajo o ideas. Cuando tu mente está constantemente enfocada en resolver cosas, crear cosas o avanzar hacia objetivos, las fechas empiezan a perder importancia. Los días se mezclan, las semanas pasan rápido, el calendario deja de sentirse como una estructura clara. Y algunos eventos terminan archivados por el cerebro en la categoría de no urgente. Es el mismo lugar donde vive esa cita con el dentista que has pospuesto tres veces o esa lista de tareas que nunca termina. No es falta de amor propio. Es simplemente que tu mente está ocupada con demasiadas cosas a la vez. Pero hay un tercer grupo, y este es probablemente el más interesante desde el punto de vista psicológico. Estas personas no olvidan su cumpleaños, tampoco lo ignoran por dolor, simplemente no lo necesitan. Han observado todo el ritual de los cumpleaños, las velas, las felicitaciones, la celebración, y han llegado a una conclusión muy sencilla. No lo necesitan para sentirse bien. La psicología tiene una explicación para esto. Los investigadores Edward Deci y Richard Ryan, creadores de la teoría de la autodeterminación, estudiaron durante décadas qué hace realmente felices a las personas. Y encontraron algo curioso. Las personas con mayor bienestar psicológico no dependen tanto de eventos externos para sentirse bien consigo mismas. Su sensación de valor personal viene desde dentro. No de una fecha concreta, no de una celebración, ni de que 30 personas les canten una canción incómoda en un restaurante. Estas personas entendieron algo que el investigador Philip Brickman llamó la cinta hedónica. La tendencia humana a perseguir constantemente el siguiente momento especial. El siguiente logro, la siguiente celebración, el siguiente pico de felicidad. Pero esos picos casi nunca duran, así que algunas personas simplemente se bajan de esa rueda. No esperan un día especial al año para sentirse importantes. Han aprendido a sentirse completos en un martes cualquiera. Y curiosamente, eso puede incomodar a los demás, porque rompe una creencia muy extendida. La idea de que todo el mundo debería querer las mismas cosas, que todo el mundo necesita atención, que todo el mundo quiere celebrar. Pero no es así. Algunas personas simplemente ya resolvieron esa pregunta por dentro. No todas las personas que evitan su cumpleaños lo hacen desde un lugar sano. Algunas lo hacen por una razón muy distinta. Imagina esto, tienes 8 años, es tu cumpleaños. Llevas semanas esperando ese día. Se lo has contado a todo el mundo. En tu cabeza imaginaste globos, regalos, gente reunida. Y cuando llega el día, todo se siente mucho más pequeño de lo que esperabas. Quizá alguien importante no apareció. Quizá alguien olvidó felicitarte. Quizá nadie parecía tan emocionado como tú. Y algo cambia dentro de ti. No haces un drama, no dices nada, pero empiezas a bajar tus expectativas. El año siguiente, esperas un poco menos, y el siguiente, un poco menos. Investigadores de Johns Hopkins University descubrieron algo llamado efecto aniversario. Nuestro cerebro no solo recuerda ciertas fechas, también revive las emociones asociadas a ellas, aunque hayan pasado años. Ese niño de 8 años, todavía está ahí dentro. Pero hay otro fenómeno interesante. La psicóloga Jennifer Crocker de la Universidad de Michigan, estudió algo llamado las contingencias de la autoestima. Y descubrió que algunas personas evitan situaciones que podrían confirmar sus miedos sobre sí mismas. En otras palabras, algunas personas dejan de celebrar su cumpleaños no porque no lo necesiten. Sino porque temen que si lo celebran y no sale perfecto, eso confirme algo doloroso. Así que prefieren no intentarlo, es una forma de autoprotección. Y la diferencia entre estas dos cosas es importante, porque hay una gran diferencia entre no necesitar la celebración y quererla, pero no permitirse desearla. Si eres alguien a quien su cumpleaños le da igual, pregúntate algo con total honestidad. ¿Es libertad o es miedo? Solo tú sabes la respuesta, pero el simple hecho de que estés reflexionando sobre ello ya dice mucho. Porque tal vez llevamos años midiendo mal lo que significa quererse uno mismo. Nos enseñaron que celebrar significa que te importas, que hacer una fiesta significa que valoras tu vida. Pero quizá el verdadero amor propio no siempre se parece a una fiesta. Quizá a veces se parece a algo mucho más silencioso. Aceptar que un día más en el calendario ya es suficiente. Puede que alguien viendo este vídeo haya pasado su último cumpleaños completamente solo, y aun así, se haya sentido perfectamente en paz. Si ese eres tú, no estás roto. Simplemente perteneces a un grupo de personas que no necesita permiso para sentirse completo. Y si este vídeo apareció hoy en tu pantalla, quizá no fue casualidad. Si alguna vez has pasado un cumpleaños sin celebrarlo y te sentiste perfectamente bien, puedes dejar un comentario tranquilo. Y si te interesan estos temas de psicología humana, suscríbete, porque el próximo vídeo podría explicar algo más sobre ti que todavía no has descubierto.

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