[0:22]Por los próximos 15 minutos eh intentaré compartir una serie de reflexiones que tienen que ver con el complejo arte de comunicarnos. Eh una actividad, un proceso que hacemos todos los días y que muchas veces no nos detenemos para darle la importancia y el valor que que merecen. La primera pregunta es, ¿y yo quién soy como para pararme enfrente de ustedes y hablar de comunicación? Y la respuesta rápida es, pues soy una persona como muchos de ustedes que continuamente estoy eh comunicando o intentando comunicarme con gente. Los últimos eh veintipico años me dedicaba a la carrera, ejercía la carrera de ontología. Entonces, viendo pacientes todos los días me doy cuenta que cada paciente tiene otra cabeza, cada paciente es otro mundo. Y dedicado también a la academia, he tenido la oportunidad de recorrer una serie de lugares en donde también eh me he dado cuenta la complejidad de intentar comunicar una idea. Si pensamos y me encanta esta frase de Bernard Shaw, que dice que el principal problema de la comunicación es la ilusión de que existe. No es más allá de una ilusión, asumimos que la persona que está enfrente nos entiende. Miles Davis, que es un jazzista extraordinario, habla y dice, "Tú solo puedes entender todo lo que digo si tú habitaras en mi mente." Entonces, si pensamos un momento que evidentemente esto complica muchísimo, y complica muchísimo porque cada cabeza es un mundo y cada uno de nosotros une los puntos de manera distinta. Todos utilizamos parámetros de medición, para todos nosotros la temperatura eh por ejemplo, hay para quien hoy hace más frío que para otro. Entonces, habla uno de hace mucho frío, hace calor, eh habla muy rápido, habla muy lento, no le entiendo, sí le entiendo. Todos unimos nuestros puntos de forma distinta, entonces, asumir que el de enfrente une sus puntos como nosotros, evidentemente es justamente una ilusión. Y es por eso que digo que basamos el éxito de la comunicación en asumir. Yo solo puedo asumir que el de enfrente fue capaz de captar la intención de mis comentarios, o de mis ideas. También solo puedo asumir que yo capté con claridad la intención de quien tuvo a bien acercarse a mí y decir algo. Si lo amplificamos y pensamos en comunicadores en televisión, en políticos, solo pueden asumir que la gente que les rodea puede entender la intención del cómo y del porqué de lo que decimos. Y mucho tiene que ver porque así como conectamos los puntos cada quien de forma distinta. Si piensas cómo empieza tu día y cómo transita tu día y piensas la cantidad de procesos que haces en piloto automático y lo piensas por un segundo. Es extraordinaria la cantidad eh de horas del día que transitamos en piloto automático. Esta es una imagen que muestra el cruce peatonal de Shibuya en Tokio, donde transitan millones, literalmente, de personas todos los días. Y es fascinante ver ese rostro. Cada uno en piloto automático pensando y existiendo de otra forma. Lo importante o lo interesante es pensar, cuánto tiempo de nuestras vidas transitamos así en piloto automático. Entonces, la intención de esta plática es tratar de hacerle un corte al piloto automático y hacer, quizás es la expresión más importante de esta plática es ese esfuerzo consciente de vencer al piloto automático. Y ese esfuerzo consciente por pensar fundamentalmente en tres elementos de nuestro día a día. A través de los cuales podemos transitar y aspirar a comunicarnos mejor. Y esos tres elementos tienen que ver con tres órganos que evidentemente están regidos por nuestro cerebro, que son los ojos, los oídos y el corazón. Nuestros ojos solo ven lo que conocemos, si no lo conoces no lo ves. Y si ves esta imagen en donde claramente ves la letra en la parte inferior, esa letra va desapareciendo conforme aparece la imagen del desierto. Sin embargo, ahí la vemos porque sabemos que existe. Si cambiamos de imagen y vemos esta silueta, prácticamente de manera universal, es inminente que lo que estamos viendo es una botella de Coca-Cola. Si cambiamos de imagen y pasamos a este ejemplo, será igualmente inminente para aquellos de ustedes que han estado ahí, en donde se tomó esta fotografía. Que es el icónico parque Millennium en Chicago en esta escultura de Anish Kapoor. Pero el que no ha estado ahí, el que no sabe esta imagen, lo ve y no lo entiende. Esto es parte de lo que nos pasa una y otra vez. Un gran profesor universitario me enseñó una frase hace muchos años que dice, "El que no sabe lo que busca no entiende lo que encuentra." La pregunta es, ¿estamos viendo y qué estamos buscando? Una imagen muy sencilla, vemos aquí en este barquito una serie de personas. La pregunta es, ¿cuántos hay? Entonces contamos, pues hay dos, cuatro, seis, pensamos en el reflejo en la ventana. Y la pregunta es, ¿quién está viendo esa persona que inminentemente soy yo reflejada en el espejo? ¿Qué es lo que están buscando nuestros ojos cada vez que tenemos la oportunidad de pararnos frente a alguien, de visualizar algo que nos puede dar la pauta para podernos comunicar mejor? Esto me lleva a hablar del concepto del síndrome del coche rojo. Todos hemos pasado por este síndrome, compramos un coche rojo o un una prenda de vestir de cierta marca y de repente aparece por todos lados. Acabamos de escuchar una charla de un paciente cardiópata. En el momento que él es diagnosticado, empieza a escuchar de cuánta gente se ha infartado. Sin embargo, antes son temas que pasan desapercibidos, no los tenemos ahí, no están tan conscientes, no están tan en esa superficie que nos permite hacer la reflexión. Entonces, pensamos en ese concepto del síndrome del coche rojo y cómo esto atenta contra la forma en la que nosotros visualizamos las cosas. Lo cual nos lleva al siguiente órgano fundamental que es, son los oídos. ¿Qué tanto escuchamos? Y esto obedece a un a una a un ejercicio sumamente complejo, y les cuento rápidamente esta historia. Caminaba hace unos meses eh en el aeropuerto de Houston porque me desplazaba para dar una conferencia en un en una ciudad muy remota que se llama Bozeman Montana. Para llegar a Bozeman se necesitan tres vuelos, México, Houston, Houston, Denver, Denver, Bozeman. Y me topé con este libro, que se llama The Power of Noticing, un libro fantástico, que justamente nos dice lo poco que nos fijamos. Estoy en la fila para abordar el vuelo, llega un niño y me toca por la espalda, este chavito, y me da un papel y me dice, ¿qué dice ahí? Me llamo Eric, no hablo inglés, es la primera vez que estoy viajando en Estados Unidos. Para lo cual le pregunté, ¿y de dónde eres? Me dijo, soy de Guatemala, ¿y a dónde vas? Voy a Montana. Le dije, perfecto, mi querido Eric, pégate a mí, yo te voy a llevar a Montana. Abordamos el siguiente vuelo, Houston, Denver, nos bajamos en el vuelo en Denver. Escuché en el altavoz que había cambiado la terminal, había cambiado la la puerta de salida, se retrasó el vuelo. Le dije, uf, qué suerte tiene Eric, me tiene a mí. Llegamos finalmente a la puerta de salida, escanean mi boarding pass, paso el de Eric y me dice la chica del mostrador, él no va a Bozeman. Él va a Billings, Montana.
[9:08]Wow, a lo mejor ya hice que perdiera su vuelo, no habla inglés, yo ya estoy abordando. Y les muestro este libro que acabo de comprar que se llama The Power of Noticing. Yo que soy el gurú del que se fija y cómo casi hice que este niño perdiera su vuelo. Esto quiere decir que la comunicación es mucho más compleja de lo que asumimos. Escuchar va mucho más allá de esperar tu turno para hablar. Y una frase que me encanta es esta del monólogo, dos monólogos no hacen un diálogo. Qué tanto verdaderamente te preocupas por escuchar lo que dicen los demás. Esto yo lo entendí como todas las cosas por la mala cuando después de muchos años de ejercer la profesión, me daba cuenta que mis pacientes no les interesaba que yo fuera interesante. No les importaba escuchar que yo venía de Singapur a dar una conferencia. Querían que yo fuera interesado en ellos, entonces, dejé de ser interesante. Ahora ya no hablo de mí, ahora pregunto. Y lo más importante es que hay gente que aunque le preguntes, no está preparada para darte mucha información. Hace 2500 años, Sócrates nos invitó a pensar en el concepto de las preguntas, que quizás es el recurso, la herramienta más increíble que tenemos para renovar consistentemente esta energía intelectual, pero también para entrar en contacto con mucha información. Les voy a mostrar unas gráficas que son muy interesantes eh obtenidas del ah vamos a decir un comité educativo en Massachusetts. Y vean ustedes, vamos a poner la gráfica por favor, la edad en la que los alumnos llegan a un punto en el que pueden leer y leen muy bien. La gráfica en la que los alumnos pueden escribir y escriben muy bien. Y quiero que contrastemos esta gráfica cuando los alumnos hacen más preguntas. Y les pregunto a ustedes, ¿cuándo el ser humano hace la mayor cantidad de preguntas? Y la respuesta científica es a los 4 años y después, ¿qué pasa con la gráfica? Cae radicalmente en picada, dejamos de preguntar. Como sociedad dejamos de preguntar consistentemente. Y esto es un problema porque entonces, si no tenemos el músculo de la pregunta se atrofia. Entonces, ya no incorporamos la pregunta como un mecanismo de comunicación continua. Afortunadamente, quiero compartir con ustedes este recurso, el cual entré en contacto hace 22 años porque conocía a la persona que la desarrolló. El doctor Dan Rothstein, escribe este libro que se llama Make Just One Change y ofrece este concepto, que se llama de Question Formulation Technique. Es un libro fantástico porque nos presenta oportunidades de cómo podemos consistentemente empezar a retomar la frescura de cuando teníamos cuatro años, es decir, cómo podemos empezar a volver a preguntar. Y de esta forma poder establecer mucho mejores conexiones. Entonces, si ya ven tus ojos más y ya escuchan tus oídos más, la siguiente es establecer la conexión. Les muestro en este panel una serie de caras, una serie de pacientes que he tenido el privilegio de atender. Y les pongo esta gráfica porque en este en este contexto de diagrama dice, "Reconocimiento de patrones." Todos nosotros reconocemos patrones en un sentido o en otro de forma continua. ¿Qué tal si ahora tratas de intercalar lo que ves con lo que oyes? El lenguaje corporal de la gente con la que te comunicas y lo que te dicen. Entonces, quiero compartir con ustedes esta historia. Cris es una paciente que vino a la consulta hace unos meses. Y el consultorio dental es un sitio que para mucha gente genera ansiedad, genera eh nerviosismo. Entonces, tal cual ya llegó un viernes por la mañana al consultorio, nerviosa, ansiosa. Entonces, pasamos por el proceso. La vi, la abordé, le empecé a preguntar y contestaba como buena universitaria, contestaba de manera monosilábica. Sí, no, a veces. ¿Qué estudias Cris? Estudio comunicaciones. Ah, muy bien, ¿y en qué semestre estás? No, pues estoy en séptimo semestre, ¿y qué es lo que te gusta de la comunicación? Entonces, cuando ella empezó a ver que ya había un interés de mi parte, y empezó a ofrecer más información. De modo tal que llegó un punto que me dijo, pero lo mío, lo mío, lo mío es la cantada. Le dije, qué buena onda. Y como yo soy muy proclive a a tener un gusto especial por la música, le pregunté, ¿y qué tipo de música cantas? No sé si podemos pasar aquí el audio. Y empezó a cantar a las 8 de la mañana en el sillón de la clínica. Se soltó el chongo. Y como pueden ver empieza a cantar con un sentido que hasta me da pena interrumpirla.
[15:07]Y al final de esta pequeña muestra musical que evidentemente recibió ella una ovación de parte de todos nosotros. Continúa y por efectos de tiempo no me quiero expedir de más. Le dije, oye, Cris, te filmé mientras cantabas como te diste cuenta. Es impresionante como cantas. Ella me decía, es que yo quiero ser cantante, pero no sé. Le mostré el vídeo y dijo, uf, no puedo creer lo mal que me veo con una gesticulo demasiado, tengo un lenguaje corporal que no me gusta. Le dije, pues no te gusta a ti, pero a los que te vemos nos gusta mucho. Le dije, ¿te importaría si subo tu video a Facebook? Dijo, mira, la verdad es que yo estoy haciendo mi página web, pero sí, súbelo, súbelo. Ella no tenía mucha idea de que tengo algunas conexiones con gente en Facebook y menos imaginó que en cuestión de días esto se iba a viralizar. A través de este post que puse aquí, poniendo, este es mi primer paciente en la mañana, ¿qué opinas de él? Con este Call to Action, esta pregunta, y hubieron respuestas de gente de todo el mundo y hubieron cerca de 9000 reproducciones de su vídeo. ¿De dónde salió esto? Salió de la nada, salió de una paciente ansiosa que llegó al consultorio, que se sentó en la silla. Que pensaba ella de una forma, se percibía ella de una forma y que hoy se da cuenta que lo que es capaz de hacer tiene una inercia tal que puede generar una bola de nieve con resultados que uno se pueden imaginar. Lo cual me lleva al cierre de esta pequeña charla y bueno, recordarles los tres puntos cardinales. Intentemos ver más, intentemos escuchar más, intentemos sentir más. Y lo cierto es que no hay que buscar un paciente o un un lugar complicado. Miren, Marcel Proust decía, "El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en ir a lugares remotos, exóticos, consiste en abrir más los ojos." También consiste en abrir más los oídos y, ¿por qué no?, consiste también en abrir un poco más el corazón. Muchas gracias.



