[0:02]Todos queremos ser felices y para lograrlo tenemos que amar más. Soy el para Adolfo y te invito a que en este podcast aprendamos juntos cómo hacerlo. Qué tal, amigos, qué felicidad volver a compartir un episodio más de este podcast Amar Más. Y aquí comienzo compartiéndoles algo personal. He estado pensando cómo tenía que organizar este podcast, si tenía que ser por temporadas, si tenía que ser por episodios, si tenía que ser largo o corto. Y terminé decidiéndome por lo siguiente: voy a compartir con ustedes aquellos aspectos que yo sienta que me ayudan a mí a amar más. Y por lo tanto, aquellos aspectos que yo crea que te pueden ayudar también a amar más, porque nuestra vida tiene un solo objetivo, como dice el título de este podcast, amar, amar y amar más y cada día más. Pero si bien ese es el objetivo, no siempre sabemos cómo hacerlo y por eso me encanta compartir estas reflexiones con ustedes, porque estoy seguro no simplemente voy a poder compartir lo que yo he aprendido, sino que voy a poder aprender también de ustedes. Porque no me cabe la menor duda que ustedes tienen muchísima experiencia, que yo voy a poder disfrutar también y voy a poder compartir después con otras personas. El amor es el único objetivo de nuestra vida, cuando amamos somos felices, cuando no amamos nos sentimos infelices, aunque estemos llenos de salud y de dinero, porque el amor es lo que da sentido a la vida. Y en este sentido vamos el día de hoy a compartir una reflexión sobre una manera de amar padrísima, una manera de amar que me encanta, y esa es la amistad. ¿Quién no quiere tener buenos amigos? Todos. Pero quién tiene buenos amigos, muy pocos. ¿Por qué? Porque la amistad no es fácil. La amistad no se trata de pasarla bien, la amistad no se trata de irnos de fiesta, la amistad no se trata simplemente de que no haya problemas. La amistad es otra cosa que vamos a ir analizando en este podcast. Y si a ti te está costando tener amigos, vas a encontrar secretos para poder tenerlos y si tienes buenos amigos, vas a encontrar caminos para que sean cada día mejores amigos, porque en la amistad, como en cualquier amor, siempre se puede crecer. Y por eso te invito a escuchar todo este episodio y a que compartas conmigo esos tips y esas maneras de poder vivir una mejor amistad. Hace tiempo leí el siguiente texto, decía, si tuviera millones de amigos, le pediría a cada uno un peso y sería millonario. Si tuviera 500.000 amigos, le pediría que nos tomáramos de la mano para unir el país. Si tuviera 200.000 amigos, fundaría una ciudad donde todo el mundo me saludara con una sonrisa. Si tuviera 25.000 amigos, la empresa de teléfonos me cortaría la línea cada vez que cumpliera años. Si tuviera 6.000 amigos, me gustaría ser padrino de 6.000 niños. Si tuviera 1.000 amigos, tendría 1.000 manos para mí. Si tuviera 365 amigos, pasaría cada día del año con uno de ellos. Si tuviera 100 amigos, tendría cada día 100 consejos. Si tuviera 10 amigos, mi madre tendría 10 hijos más. Si tuviera 4 amigos, tendría aseguradas 4 manos que cargaran mi ataúd. Si tuviera 2 amigos, sería dos veces más feliz. Pero si tuviera un solo amigo, no necesitaría tener más. Hay quienes quieren tener un millón de amigos cuando cada uno vale millones. La amistad es un tesoro, lo dice la palabra de Dios, quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro. Y por eso a veces creemos que tenemos que tener muchísimos amigos. La verdad es que amigos, amigos, amigos se requieren muy pocos, es más, se puede tener muy pocos. Porque la amistad verdadera conlleva intimidad, conlleva pasar tiempo, conlleva experiencias, conlleva profundizar en quién eres, en quién soy y eso no se puede hacer con muchísimas personas, hay que compartirla con muy pocas, porque el tiempo simplemente no nos da.
[4:10]Y por eso, en este episodio del podcast, voy a compartir tres grandes puntos. El primero es requisitos previos para tener una amistad, segundo pasos para lograr una amistad y, en tercer lugar, cualidades de la verdadera amistad. Repito, no de pasarla bien, sino de la verdadera amistad. Primero, requisitos previos para tener un buen amigo. Y aquí te voy a invitar a hacer un ejercicio antes, piensa en tu mejor amigo o amiga. Qué características tiene, piensa por qué se distingue, piensa qué cualidades tiene, piensa en qué es bueno y por qué, a fin de cuentas, quisiste ser su amigo o su amiga. Vamos a ver el primer requisito que seguramente va a coincidir con ese amigo que tú tienes. El primer requisito es la bondad moral. No puede haber verdadera amistad en la inmoralidad, ¿por qué? Porque la inmoralidad es buscar el mal, a fin de cuentas, lo quieras o no la quieras, la persona que no vive moralmente está buscando el mal, aunque no se dé cuenta que lo está buscando. En cambio, la persona que vive la moral, que vive de acuerdo al plan que nos revela nuestra ley natural y también Dios nuestro Señor, busque el bien. Y al buscar el bien puede ayudarte a ti a encontrar el bien. Fíjate en las películas, ¿quiénes son los que terminan traicionando siempre? No las personas buenas, sino las personas malas, los malos traicionan, no solo en las películas, sino también en la vida verdadera. ¿Has tenido tú alguna traición? Seguramente se dio por alguna cosa que no estaba bien, por alguna falta de virtud. Pero cuando uno vive de verdad en la virtud, esa amistad se mantiene y se crece. Atención, amistad no es lo mismo que sociabilidad. No puedes tener miles de amigos y por eso hablo de bondad moral. Puedes tener muchísimos conocidos o como decimos de México muchísimos cuates, pero amigos, amigos, amigos, muy poco. Porque esa bondad moral solamente se puede compartir con unos cuantos. Y el segundo requisito es el autoconocimiento. Qué es la amistad, a fin de cuentas, una relación de intimidad con otra intimidad. Si no te conoces en profundidad, si no sabes quién eres, cómo puedes después mostrarte al otro. Y por eso, el requisito previo para la amistad es ese autoconocimiento. La bondad moral se requiere del otro y de mí y el autoconocimiento también, del otro y de mí. Y por eso tienes que esforzarte por profundizar en quién eres. No se puede mostrar lo que somos, si nosotros no lo conocemos.
[7:06]Es imposible que el otro te conozca, si tú no te conoces. Qué tanto tiempo dedicas a pensar en ti en el buen sentido, qué tanto tiempo dedicas en el día a guardar silencio, a reflexionar, qué hiciste bien, qué hiciste mal, qué tanto tiempo dedicas a rezar. Qué tanto practicas el examen de conciencia, qué tanto, a fin de cuentas, profundizas en quién eres y no simplemente en lo que haces. Cuando yo logro conocerme, entonces yo puedo mostrarme también al otro, me hago visible al amigo. Conócete, conócete, conócete. Tal vez no tengas buenos amigos porque no te conoces y entonces al no mostrarte el otro no llega a amarte verdaderamente. Pero si tú logras conocerte, entonces vas a poder mostrarte al otro tal cual eres. Dice Vázquez de Prada, la sociabilidad alcanza a todos, el amor al prójimo, a quienes nos rodean, la amistad a los íntimos. Para que haya amistad tiene que haber sociabilidad, sí es cierto, tiene que haber amor al prójimo, pero de ahí, para que haya amistad, tiene que haber esa intimidad, ese profundo conocimiento mío, que se muestra el otro y ese profundo conocimiento del otro que se muestra a mí. Así es pues, bondad moral y autoconocimiento, no simplemente en el otro, sino también en mí. Segundo, pasos para la amistad, qué pasos se van siguiendo para lograr una verdadera amistad y vamos a ver cuatro pasos. El primero es intereses comunes. ¿Qué hacemos en un grupo de desconocidos? Cómo rompemos el hielo. Comenzamos a buscar algún interés común, por eso uno comienza a decir, por ejemplo, ¿a qué equipo le van? No, pues yo le voy a este, yo le voy a aquel y comienza a discutir cuál es mejor, cuál es peor. Oye, el clima, el clima es un interés común, a todos nos interesa que haya buen clima y todos sufrimos el mismo clima. A fin de cuentas, estamos buscando algo que nos una. Cuando conocemos a alguien, tenemos que buscar eso que nos hace parecidos y a partir del cual podemos ir creciendo y podemos ir construyendo. Por eso, una manera fundamental para tener buenas amistades es fomentar lugares donde va a haber gente con las cuales comparta maneras de ver el mundo, maneras de juzgar la realidad, valores, como, por ejemplo, un colegio, como, por ejemplo, un grupo parroquial, un movimiento, donde busque experiencias en común, intereses comunes. A fin de cuentas, cuando voy logrando compartir, por decirlo así, una base común, desde ahí es más fácil construir. Porque sin intereses comunes difícilmente va a crecer y va a perdurar, a fin de cuentas, en el tiempo una amistad. El segundo paso es el interés por el otro. Ya descubrimos que tenemos intereses comunes, que tenemos cosas que nos gustan a los dos, pero ahora me comienzo a interesar por la otra persona. Me llama la atención, se me hace que es una persona que puede ser interesante, me creo que puede aportarme mucho y también por qué no yo también aportarle. Entonces me acerco y logramos una simpatía. Y esto se va notando en el deseo de compartir sus experiencias, en ese deseo de abrir los sentimientos, en ese expresar los pensamientos tal cual son sin necesidad de estarlos ocultando. También ese compartir proyectos, yo quiero hacer esto, mi ilusión a esto, quisiera construir aquello. Es interés por el otro me va haciendo que esa amistad vaya creciendo y así comienza esa semilla de la amistad. No es lo mismo compartir algunas actividades, no es el mismo incluso conocer y tratar a una persona desde hace mucho tiempo. Se requiere algún tipo de vínculo interno, surja rápido o no. A veces hay personas con las cuales convivimos durante mucho tiempo y no ha surgido ese vínculo y de repente se da algo, pasa algo, sucede y entonces surge ese vínculo y puede comenzar ese sincero interés por el otro. Vázquez de Prada también decía que la amistad es unión espiritual y libre de amor humano mutuo, expansivo y creativo. Es vinculación ajena al sexo y al instinto de la carne. A fin de cuentas, la amistad es simplemente buscar ese interés por el otro. Tercer paso, ya me interesé por el otro, ahora me intereso por el bien del otro, que no es lo mismo que simplemente interesarme por el otro. Me interesa saber que el otro esté bien. ¿Cuál es el termómetro de que una amistad es verdadera? Cuando estoy dispuesto a sacrificarme por el bien del otro. Cuando estoy dispuesto a hacer algo que tal vez me pueda costar, pero que el otro necesita de mí. Y por eso para la amistad no basta la simpatía. Una amistad me tiene que hacer mejor persona y me tiene que llevar también a ayudar a la otra persona a que sea mejor. Porque si se queda solo en simpatía, tarde o temprano nos aburrirá. Para pasarla bien, vete a una obra de teatro de comedia, para pasarla bien, vete a una fiesta. Pero si quieres de verdad tener un buen amigo, con el cual convivas, con el cual tengas experiencias increíbles, con el cual puedes seguir profundizando y a fin de cuentas, llegar a ese bien mayor que es el amor a Dios, entonces tienes que buscar el interés del otro. Tienes que buscar que el otro esté mejor, tienes que buscar que crezca. No me puede ser indiferente si mi amigo está mal, no me puede ser indiferente si mi amigo está cometiendo un error. Los verdaderos amigos, por eso se dicen las cosas como son, claro, en el momento adecuado, claro, de la manera adecuada. Pero no tienen miedo de decirle al otro que ellos creen que está haciendo algo malo, después le dejan en libertad para aceptarlo o no y para cambiarlo o no, pero el verdadero amigo no se queda con esa espinita, sino que se lo manifiesta a ese amigo. Cuarto paso para la amistad, contactos periódicos, sin roce la amistad se enfría. Si no hay tiempo que le dedico al amigo, esa amistad, aunque nos llevemos muy bien, se enfría. Hay muchas personas que me dicen, es que yo fulanito de tal es tan mi amigo, pero hace años que no lo veo, pero cada vez que nos vemos, hágase de cuenta que nos vimos el día de ayer. Y sí, estoy de acuerdo, porque hay mucha afinidad, porque hay interés por el otro, porque hay esas experiencias previas. Pero si no hay contactos periódicos, esa amistad tarde o temprano se ve enfriando. Si me pierdo de un contacto periódico, ¿cómo me voy a poner al tanto de lo que me ha pasado en estos dos años? ¿Cómo me va a conocerme y por lo tanto, cómo va a buscar mi bien y cómo va a saber qué es lo que me conviene? Una verdadera amistad tiene que tener esos contactos y a veces conlleva sacrificios. Porque no significa contactos nada más para pasarla bien en la fiesta, sino también contactos donde uno, entre comillas, pierde el tiempo. Donde uno, entre comillas, simplemente está ahí sin hacer nada, donde uno, a fin de cuentas, se dedica a estar con el otro. Por eso dice David Isaacs, que hoy en día se dedica poco tiempo a los amigos y esto no es lógico ni es humano. Efectivamente, vivimos en una sociedad tan atareada, tan comprometida con miles de cosas, que le quitamos el tiempo que necesitan los amigos. Y esto no puede ser. Los amigos nos necesitan, así como nosotros los necesitamos también a ellos. Tercer punto, cualidades de la amistad. Dice Aristóteles que la amistad es un alma que habita entre dos cuerpos. Guau, me encanta esa frase. Esa amistad me lleva a unirme en esa alma y en esa espiritualidad con el otro. Cómo diferenciar a un amigo de un conocido o de alguien que simplemente me cae bien. Vamos a ver estas cuatro cualidades y con esto vamos a terminar este episodio del podcast, si bien en el siguiente episodio vamos a seguir reflexionando sobre este tema de la amistad. La primera cualidad es que los amigos nos aceptan cómo somos y nos motivan también a aceptarnos cómo somos. Qué maravilla es sentir ese amor incondicional, qué maravilla es sentir que alguien me ama, me acepta y me quiere como soy. Es supersanador, me ayuda simplemente a quererme, me ayuda también a aceptarme. No para quedarme ahí, un verdadero amigo siempre me va a pedir ser mejor persona, pero no va a ser a costa de que yo no sea quien soy. De que yo no me comporte como yo sea, de que yo no diga lo que yo pienso. Un verdadero amigo me acepta como soy y por eso también me motiva a aceptarme como soy. Segunda cualidad de un buen amigo, nos dice las cosas cuando nos equivocamos. Ya lo decía hace rato, no tengamos miedo, si eres de verdad amigo, tienes que decirle a tu amigo aquello que crees que está haciendo mal. Claro, no significa que lo que tú creas es lo correcto. Cuando uno le dice a un amigo algo, se lo dice como una opinión personal y se lo dice con muchísima pureza de intención, buscando que el amigo escuche aquello para su bien, si es que él cree que es su bien. Pero el yo callarme las cosas no se vale. Muchas veces me preguntan, Padre, le digo a tal persona o a tal otra esto u otro, es que no sé cómo va a reaccionar, es que no sé si lo va a aceptar, es que no sé, y yo le respondo. Si no se lo dices es tu culpa, si se lo dices y reacciona mal es culpa de él. Así es que siempre, si tienes un verdadero amigo, siempre ten la confianza de poder decirse las cosas. Pero díselo con toda la caridad y con toda la delicadeza que puedas, por supuesto. Tercera maravillosa característica de la verdadera amistad, puedes contar con su ayuda y apoyo. Siempre, siempre, siempre, siempre un amigo estará disponible para ti. Siempre, siempre, siempre un amigo tendrá una mano, tendrá un hombre en el cual apoyarte, tendrá otro hombre en el cual llorar. Pero puedes contar con su ayuda y apoyo. Qué seguridad da esto, qué bendición tan grande el contar con un amigo, porque la vida, todos lo sabemos, está llena de problemas. Pero un problema, cuando recibimos apoyo, qué bendición, qué regalo, qué maravilla. Y está bien pensarlo así, pero también piensa si yo soy un buen amigo, el otro cuenta con mi apoyo incondicional. Le pongo el mismo hombro como a mí me gustaría que me lo pusiera, estoy dispuesto a escucharlo siempre, aunque yo crea que lo que dice no tiene ningún sentido o no tiene mucha importancia. Un verdadero amigo también ayuda y apoya siempre, siempre, siempre. Y cuarta y última característica, un verdadero amigo te escucha con el corazón. Guau, qué cualidad tan perdida el día de hoy. Qué difícil es encontrar a alguien que te escuche, qué difícil es encontrar a alguien en el cual puedas volcarte tal cual eres, con todos tus pensamientos, tus sentimientos, tus dudas, tus experiencias, tus miedos. Y cuando lo tenemos, qué bendición tan grande. Escucha, escucha y escucha. Y esta escucha va a ser como una especie de horma que va a ir aumentando tu corazón y te va a hacer capaz de amar más y de entregarte más. Los amigos son dones del cielo. No perdamos de vista que también nosotros podemos ser amigos, es decir, podemos ser dones del cielo para otros. Cultiva la amistad, juégatela por la amistad, porque el amigo es un compañero para llegar al cielo y a fin de cuentas, es un don que el mismo Dios te está regalando. Pues soy el para Adolfo encantado de compartir este podcast con ustedes. Espero que sigamos compartiendo estas experiencias y no te pierdas el próximo episodio, donde seguiremos profundizando en este grandísimo tema de la amistad. Bendiciones.



