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Dictadura economia y represion

Marita Encina

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[1:12]De forma inesperada, un hombre rubio, mucho más joven y atlético, lo sorprende por detrás y trata de inmovilizarlo con una llave de lucha.
[1:12]El hombre de anteojos logra zafarse y extrae una pistola calibre 22 de entre sus ropas.
[1:12]En sus bolsillos lleva un documento falso y una carta destinada a los miembros de la Junta Militar que gobierna el país desde hace un año.
[2:54]Se comunica a la población que a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas.
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[0:02]Descubrir. Crear.

[0:07]Aprender. Participar.

[0:13]Televisión más internet. www.encuentro.gov.ar. Encuentro, Ministerio de Educación de la Nación.

[0:22]Encuentro, descargas. Historia de un país, capítulo 21.

[1:12]Un hombre de gruesos anteojos camina por la calle San Juan. Va a paso tranquilo, aunque su actitud es de alerta. De forma inesperada, un hombre rubio, mucho más joven y atlético, lo sorprende por detrás y trata de inmovilizarlo con una llave de lucha. El hombre de anteojos logra zafarse y extrae una pistola calibre 22 de entre sus ropas. Comienza a correr. Al llegar a la Avenida Entre Ríos, un auto frena violentamente. Cuatro hombres con armas automáticas descienden de él y comienzan a dispararle. El hombre de anteojos resiste inútilmente con su pistola calibre 22. Disparos de sus agresores no tardan en alcanzarlo. El hombre de anteojos cae. En sus bolsillos lleva un documento falso y una carta destinada a los miembros de la Junta Militar que gobierna el país desde hace un año. Su nombre es Rodolfo Walsh.

[2:25]Capítulo 21. La dictadura, economía y represión.

[2:35]El 24 de marzo de 1976, tras casi 2 años de gobierno de María Estela Martínez de Perón, marcados por una aguda crisis económica y una violencia política creciente, las fuerzas armadas argentinas toman el control del país.

[2:54]Comunicado número 1 de la Junta de Comandantes Generales. Se comunica a la población que a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de la autoridad militar, de seguridad o de policía, así como extremar el cuidado en evitar acciones que incurran en el individuo o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones. Firmado, Jorge Rafael Videla, Teniente General, Comandante General del Ejército.

[3:54]El golpe no es novedad. Desde hace más de 40 años, las fuerzas armadas tienen una actuación decisiva en la política argentina y las interrupciones de la vida democrática son ya una constante. A diferencia de las anteriores dictaduras, el nuevo gobierno involucra a las tres armas por igual. Ejército, Marina y Fuerza Aérea, en todos sus escalafones, están comprometidos con las políticas de la Junta Militar. Órgano Superior de Gobierno presidido por el Teniente General Jorge Rafael Videla y secundado por el Almirante Emilio Eduardo Massera y el Brigadier Orlando Ramón Agosti. El Proceso de Reorganización Nacional, nombre con el que se presenta la nueva dictadura, pretende poner un corte definitivo a la dinámica política y social iniciada en 1945 con la llegada del peronismo. Su intención es disciplinar a la sociedad argentina en un nuevo proyecto de país, ordenado, sin huelgas, conflictos ni movilizaciones populares. Con una clase obrera más obediente y un estado con menos intervención en las relaciones económicas y sociales. El proyecto de los militares cuenta con el apoyo de muchos civiles, grupos financieros, grandes empresarios, terratenientes y gran parte de la jerarquía de la Iglesia Católica avalan las políticas de la dictadura y justifican todas las acciones necesarias para llevarlas a cabo.

[5:37]La estrategia política de la Junta Militar tiene un eje central. La eliminación sistemática de toda actividad política, social y cultural que el gobierno considere subversiva.

[5:53]A partir de marzo de 1976, la definición de subversivo no es aplicada solamente a las organizaciones armadas revolucionarias y a la militancia de izquierda. También se extiende a obreros, sindicalistas, artistas, estudiantes e intelectuales que se muestren en desacuerdo con las políticas del nuevo régimen.

[6:16]A ojos del gobierno militar, también son subversivos la literatura latinoamericana, el rock y la matemática moderna.

[6:27]Primero mataremos a todos los subversivos, luego a sus colaboradores y después a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos.

[6:58]Al igual que las anteriores dictaduras, la Junta Militar disuelve el Congreso, prohíbe los partidos políticos y decreta el estado de sitio. Las políticas de represión estatal, iniciadas durante el gobierno de Isabel Perón con la Triple A y el Operativo Independencia, son ampliadas y ejecutadas con un nivel de violencia y organización mucho mayor. Detenciones masivas, secuestros y asesinatos en la vía pública se convierten en una escena cotidiana. A pesar de todo, la mayoría de los partidos políticos, sindicatos y sectores intelectuales deciden llamarse a silencio.

[7:43]Una parte de la sociedad ve el clima de orden y disciplina castrense como un alivio al caos y la violencia padecidos durante el gobierno de Isabel Perón. En poco tiempo el miedo, el silencio y la sospecha se instalan como el mecanismo más efectivo de control social. Desde los medios oficialistas se estimula a la población a denunciar a todo aquel que consideren subversivo, sin importar que sea vecino, conocido o compañero de trabajo. Para 1976, tanto Argentina como Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se encuentran bajo el gobierno de dictaduras militares.

[8:31]Desde comienzos de la década de los 60, representantes de las fuerzas armadas de esos países asisten a la Escuela de las Américas.

[8:41]Organismo creado por el gobierno de los Estados Unidos con el fin de entrenar a los ejércitos latinoamericanos en la lucha contra el comunismo. Los militares argentinos también reciben entrenamiento del ejército francés, que desde los años 60 se dedica a enseñar sus métodos represivos ensayados durante la guerra de Argelia.

[9:04]Estos métodos que incluyen la creación de centros clandestinos de detención y el uso del secuestro y la tortura como técnica para conseguir información, son puestos en práctica por primera vez en Argentina en 1975 durante el Operativo Independencia. Una operación militar destinada a arrasar los campamentos guerrilleros que el ERP había instalado en la provincia de Tucumán.

[9:32]A partir del golpe, estas metodologías comienzan a aplicarse de una forma masiva y sistemática. Es así que en 1976, el país se divide en distintas zonas, subzonas y áreas en las que funcionan casi 350 centros clandestinos de detención. En estos centros, todo el escalafón de las fuerzas de seguridad, desde las más bajas graduaciones hasta los más altos oficiales, está comprometido en el accionar represivo, totalmente secreto e ilegal. El método más habitual es el de la desaparición forzada de personas, que consiste en secuestrar a los presuntos subversivos, ya sea en sus hogares, lugares de trabajo o en plena vía pública para llevarlos raudamente a cualquiera de los centros de detención que generalmente funcionan dentro de las reparticiones militares o policiales, como la Escuela de Mecánica de la Armada y Campo de Mayo o en lugares especialmente acondicionados como La Perla, El Atlético y Mansión Seré. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país, virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista u observador internacional.

[11:03]El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros, que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.

[11:21]Una vez ingresado en el Centro Clandestino de Detención, el detenido desaparecido es torturado y sometido a condiciones extremas de vida, que incluyen aislamiento, escasa alimentación y la prohibición expresa de hablar o ponerse de pie. Para evitar el contacto visual con sus captores y con otros en igual situación, todos los detenidos llevan los ojos vendados o son encapuchados. El método de tortura más habitual usado en los centros de detención es la picana eléctrica. Empleada generalmente para conseguir información sobre la vida y sobre las actividades de los prisioneros. Este método es aplicado a todos los detenidos, incluidos los ancianos, los discapacitados y las mujeres embarazadas. Muchas de ellas son obligadas a dar a luz en los mismos centros de detención y sus hijos son luego apropiados por los mismos represores o entregados a familias allegadas a los militares. El Potro, el torno, el despellejamiento, la sierra de los inquisidores medievales, reaparecen en los testimonios junto con la picana, el submarino, el soplete y las actualizaciones contemporáneas. La fase final de la represión es la eliminación física de los detenidos. Durante los primeros años de la dictadura, el método más frecuente consiste en fraguar enfrentamientos armados en los descampados del Gran Buenos Aires. Pero con el pasar de los meses y el aumento en el número de detenidos, se da paso al método de traslado para referirse a la ejecución de prisioneros.

[13:14]En algunos casos, el traslado consiste en narcotizar al detenido con una fuerte dosis de sedantes para luego ser arrojado desde un avión a las aguas del Río de la Plata. La finalidad de este método es deshacerse de los cuerpos de los prisioneros, ya que, según la visión del gobierno militar, sin cuerpos no hay pruebas, sin pruebas no hay delito.

[13:47]No puede tener ningún tratamiento especial, es un incógnita, es un desaparecido. No tiene identidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido. Durante los tres primeros años de dictadura, el método de desaparición forzada de personas no solo es aplicado a guerrilleros y militantes de izquierda. También es utilizado para eliminar a todos aquellos que se opongan a los planes de gobierno militar. Un dato importante es que más del 30% de los desaparecidos son obreros industriales.

[14:31]A fines de 1978, los militares argentinos consideran que su misión de combatir a la subversión está cumplida, por lo que deciden desactivar la mayoría de los centros clandestinos de detención. A esta altura, en la prensa de todo el mundo se habla de los desaparecidos argentinos. Pero dentro del país, solo unos pocos medios se animan a tocar el tema.

[15:01]El terror y la represión ejercida por los militares logran instalar en la sociedad argentina una cultura del miedo y del silencio, funcional a los planes políticos de la dictadura. Muy pocos se preguntan qué pasó con las personas que fueron arrancadas de sus domicilios y lugares de trabajo, sin que nunca más se haya vuelto a saber de ellas. En este momento, un grupo de mujeres, cuyo objetivo inicial es lograr una audiencia con el presidente de facto, comienza a reunirse en la Plaza de Mayo, reclamando el paradero de sus hijos.

[15:49]Es otra cosa. Yo me circunscribo a la fuerza que he comandado y a la fuerza que he manejado en el país, que evidentemente fue grande y tuvo un centro de acción muy importante, fue prácticamente la que ha roto la subversión en el centro de gravedad de la subversión. Yo digo, si estas madres se hubieran preocupado por sus hijos, de la misma forma que se preocupan hoy, no estarían lamentando la desaparición de sus hijos. Es decir, que el papel de madre lo debieron cumplir antes y no el papel de activistas que están cumpliendo en estos momentos.

[16:23]A partir de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas argentinas instalan en el país un régimen de terrorismo de Estado. El secuestro, la tortura y el asesinato de ciudadanos civiles es usado por los miembros de la Junta Militar como herramienta principal para imponer su plan de gobierno que incluye una profunda transformación política, especialmente económica. Estos hechos que sacuden la conciencia del mundo civilizado no son, sin embargo, los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino, ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no solo la explicación de sus crímenes, sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar. El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[18:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[18:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[19:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[19:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[19:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[20:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[21:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[21:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[22:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[22:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[23:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[23:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[23:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[24:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[25:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[25:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[26:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[26:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[27:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[27:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[27:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[28:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[29:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[29:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[30:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[30:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[31:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[31:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[31:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[32:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[33:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[33:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[34:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[34:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[35:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[35:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[35:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[36:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[37:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[37:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[38:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[38:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[39:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[39:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[39:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[40:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[41:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[41:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[42:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[42:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[43:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[43:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera. Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[41:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[42:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[42:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[43:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[43:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[44:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[44:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[44:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[45:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[46:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[46:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[47:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[47:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[48:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[48:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[48:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[49:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[50:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[50:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[51:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[51:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[52:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[52:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[52:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[53:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[54:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[54:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[55:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[55:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[56:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[56:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[56:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[57:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[58:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[58:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[59:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[59:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:00:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:00:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:00:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:01:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:02:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:02:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:03:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:03:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:04:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:04:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:04:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:05:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:06:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:06:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:07:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:07:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:08:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:08:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:08:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:09:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:10:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:10:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:11:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:11:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:12:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:12:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:12:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:13:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:14:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:14:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:15:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:15:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:16:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:16:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:16:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:17:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:18:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:18:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:19:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:19:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:20:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:20:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:20:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:21:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:22:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:22:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:23:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:23:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:24:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:24:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:24:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:25:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:26:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:26:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:27:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:27:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:28:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:28:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:28:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:29:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:30:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:30:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:31:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:31:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:32:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:32:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:32:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:33:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:34:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:34:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:35:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:35:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:36:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:36:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:36:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:37:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:38:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:38:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:39:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:39:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:40:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:40:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:40:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:41:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:42:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:42:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:43:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:43:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:44:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:44:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:44:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:45:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:46:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:46:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:47:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:47:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:48:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:48:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:48:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:49:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:50:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:50:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:51:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:51:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:52:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:52:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:52:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:53:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:54:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:54:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:55:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:55:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[1:56:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[1:56:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[1:56:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[1:57:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[1:58:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[1:58:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[1:59:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[1:59:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:00:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:00:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:00:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:01:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:02:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:02:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:03:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:03:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:04:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:04:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:04:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:05:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:06:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:06:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:07:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:07:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:08:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:08:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:08:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:09:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:10:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:10:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:11:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:11:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:12:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:12:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:12:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:13:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:14:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:14:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:15:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:15:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:16:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:16:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:16:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:17:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:18:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:18:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:19:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:19:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:20:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:20:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:20:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:21:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:22:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:22:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:23:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:23:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:24:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:24:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:24:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:25:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:26:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:26:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:27:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:27:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:28:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:28:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:28:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:29:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:30:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:30:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:31:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:31:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:32:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:32:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:32:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:33:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:34:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:34:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:35:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:35:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:36:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:36:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:36:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:37:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:38:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:38:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:39:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:39:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:40:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:40:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:40:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:41:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:42:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:42:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:43:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:43:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:44:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:44:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:44:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:45:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

[2:46:19]En los últimos días de marzo de 1976, el presidente Videla designa como Ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, un empresario y economista liberal, presidente del grupo Acindar.

[2:46:38]El plan del nuevo ministro pretende una transformación estructural del paisaje económico argentino. Según su diagnóstico, existen dos grandes males que impiden el desarrollo del país. Una clase obrera demasiado fuerte, indisciplinada y demandante, y una industria nacional ineficiente, basada en el mercado interno y dependiente del subsidio estatal.

[2:47:08]La estrategia de Martínez de Hoz apunta a disciplinar al movimiento obrero, en especial a los sindicatos y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.

[2:47:24]Se abre, señores, un nuevo capítulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas. Con el fin de frenar la inflación heredada del gobierno anterior, el nuevo ministro congela los salarios por un período de tres meses. Esta medida, aplicada en un contexto de alta inflación, provoca una brutal pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores. Como segunda medida, el ministro achica las restricciones que limitan la entrada de productos y de servicios provenientes del exterior que comienzan a competir en situación de igualdad con la producción nacional. Antes la competencia era insuficiente. Teníamos productos buenos, pero muchas veces el consumidor debía conformarse con lo que había sin poder comparar.

[2:48:37]Ahora tiene para elegir. Además de los productos nacionales, los importados.

[2:48:46]A mediados de 1977, Martínez de Hoz introduce un cambio sustancial en la estructura económica argentina. La reforma financiera.

[2:48:59]Para lograr una mayor disponibilidad de divisas, el Estado Nacional libera las tasas de interés de los bancos y elimina progresivamente las restricciones a los movimientos de capitales del exterior. Estos capitales, en lugar de destinarse a la producción, se vuelcan rápidamente hacia la especulación financiera.

[2:49:24]A partir de 1977, empresas privadas, pequeños comerciantes y hasta ciudadanos comunes se vuelcan al juego de la especulación, que produce abundantes ganancias a corto plazo, pero que tiene un efecto negativo sobre la estructura productiva del país. El espectáculo de una bolsa de comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el 100 y el 200%. Donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.

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