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Conferencia, Bodegas Clos Pachem, Tarragona

Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo

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[0:42]Si tuviéramos más tiempo, pues podríamos hablar de de un montón de cosas interesantes.
[0:42]Y yo creo que muy profundas y que, y que realmente pues son la esencia de la arquitectura.
[0:42]Cómo gracias al hormigón y al paso del tiempo y la lluvia conseguimos cosas que no podemos conseguir con otros materiales.
[0:42]Podríamos hablar también del, del valor de lo heredado, del valor de lo, de la evolución lenta, del paseo del tiempo, de la herencia cultural tradicional, de la arquitectura vernácula.
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[0:42]Nada, es que soy el último, tenemos poco tiempo. Si tuviéramos más tiempo, pues podríamos hablar de de un montón de cosas interesantes. Y yo creo que muy profundas y que, y que realmente pues son la esencia de la arquitectura. Podríamos hablar de del valor de la elección del material, de las consecuencias de la elección de un material, de, podríamos hablar del hormigón, de cómo con el hormigón podemos volar, cómo con, con el hormigón, podemos decidir cuál es su textura. Cómo gracias al hormigón y al paso del tiempo y la lluvia conseguimos cosas que no podemos conseguir con otros materiales. Podríamos hablar de un montón de materiales. Podríamos hablar también del, del valor de lo heredado, del valor de lo, de la evolución lenta, del paseo del tiempo, de la herencia cultural tradicional, de la arquitectura vernácula. Podríamos hablar de cómo en el Mediterráneo tenemos una suerte, que es que casi siempre han convivido dos tipos de espacios. Nos han ofrecido la oportunidad de de trabajar con sistemas más flexibles, de convertir edificios inicialmente pensados casi a modo mineral, estático, casi cristalizado en algo que puede cambiar, edificios que son casi como organismos. Esto lo podíamos hacer gracias a la técnica, podríamos hablar de de las ventanas de la, los ventanales de la escuela esta cerca de París, la capacidad que tienen de transformar al espacio, a convertir un porche en una, o una galería, que es un aula, en un, en un porche en verano. Podríamos hablar de, de que esto tiene una condición aparentemente climática, en realidad tiene consecuencias arquitectónicas, de espacio. la, la visión de los árboles del fondo. Podríamos hablar de un montón de cosas. Podríamos fijarnos en los niños que están medio desnudos, y podríamos decir sobre esto que, que qué importante, qué necesario será que los, que las personas entendamos que somos parte activa para crear confort. Podríamos hablar de lo importante y, y y lo capaces que podemos ser los arquitectos de, de, de, a través de, de sacarle exigencia a a los edificios, de de detectar cuáles son los espacios que no necesitan, necesitan casi nada. Encontrar ahí un momento en donde podemos bajar la, la exigencia, podemos reducir las, los sistemas, y conseguir que parte del edificio cumpla con lo estipulado por la norma, a, pero el resto no es necesario. Ah, las casas pompeyanas, que se parecen a los antiguos lavaderos, porque recogen el agua y lo meten en este espacio, lo meten en este especie de charco que tienen en medio, no solo recogen la lluvia. Tenemos la suerte de que la arquitectura sirve para muchas cosas. Podemos recoger la lluvia, pero a la vez, crear un espacio significativo, a, transformar, estirar, a, hacer más ancho, decidir materiales, decidir elementos, componer, y a la vez recoger la lluvia. Yo creo que podríamos hablar un montón sobre esto. Podríamos hablar también de la suerte que tenemos como arquitectos de, de de convivir con el tiempo, pero no, no del tiempo siglo a siglo, sino de muchos tiempos, el, el tiempo, el momento de cocción del ladrillo con el que se construyó esta catedral, que dejó rastro en cada una de las piezas, el tiempo de construcción del edificio, cuando los, los obreros amontonaron ladrillo a ladrillo y decidieron cómo es esta junta, y también podríamos hablar del tiempo mayúsculo, del paso de los años, el, la incidencia de, de, de la lluvia, del viento, del sol, a, el envejecer, y la capacidad de, de, de afectar a la arquitectura como afecta a las personas. También de, de las capas del tiempo, de, de cómo en esta catedral, a, en algún momento empezaron a revestir este zócalo ultra decorado de mármol, de hecho, el edificio estaba pensado para ser así, pero por lo que sea y, y hoy en día es irrelevante el porqué, tan solo afecta la consecuencia, esto se paró, y siguió lloviendo y siguió haciendo viento y tal y cual. Y y podríamos hablar de que alguien llegó y metió esta cornisa y el edificio queda así y ahí está, si vais a Bolonia os encontraréis esto. A, todo esto, evidentemente, gracias a la acción del arquitecto, pero sobre todo al paso del tiempo. Y esta es una suerte que tenemos. Podríamos hablar también de, de, de lo irreverentes que podemos ser a veces con, con lo heredado, precisamente con las preexistencias, la necesidad, y alguien usó antes esta palabra hoy por la mañana,

[5:59]de transformar. Debemos transformar. Nadie nos pide, a, congelar nada. Somos transformadores, podemos derribar, podemos añadir, debemos ser estratégicos y sobre todo, no solo transformamos el edificio, sino que podemos transformar su uso. Bueno, en esta secuencia de blanco y negro, esta es en color porque la pilló a Ramón. Ah, y aquí podríamos hablar de, de por qué es en color. A, porque la realidad es así, porque la luz es como es gracias a los cambios de cromáticos, porque la vegetación es como es gracias al color de las hojas. Pero sobre todo aquí podríamos hablar de algo que los arquitectos, ah, gestionamos y trabajamos para ello, que es en la, en el profundo análisis de lo que va a ocurrir con los edificios. Y si acertamos y diseñamos una, una veranda como esta, con estas a, pérgolas, persianas arriba, con la vegetación, no sé qué. Las cosas que imaginamos ocurren y esto es una suerte, porque en el fondo trabajamos para este futuro. Pero podríamos hablar de que esto no siempre es así, e imaginamos balcones, a, donde ver el mar, donde tomar el sol, donde hacer una paella, una mariscada en este caso. Y luego llega la hija del arquitecto y, se tira el agua. Y el balcón hipercontrolado por la razón de un señor arquitecto, se transforma en trampolín. Y podríamos hablar de la suerte que tenemos de que lo impredecible siempre está ahí, y que muchas veces el futuro supera lo que habíamos imaginado y lo, y lo imaginamos todo cuando somos arquitectos. Bueno, podríamos hablar de un montón de cosas, pero solo puedo hablar de un edificio. Que es este, que son la el celler de Clos Pachem, las bodegas, las pequeñas bodegas en Gratallops. Gratallops es un pueblo tan pequeño que cabe en una foto. A, veréis que a día de hoy tiene como dos catedrales o dos templos. Uno es el que conecta a los hombres con Dios, eso dicen, y el otro es el templo del vino de Gratallops, que es donde estamos nosotros. Están muy cerca, es un casco antiguo, sin, nada especial, correcto. Él, nuestra parcela era una especie de L con este apéndice tan extraño en la parte de arriba a la izquierda, y una normativa, que como siempre de saque, a, nos invita a cosas extrañas. En este caso, que nos tenemos que separar del vecino, que debemos dejar un patio, que lo veis en la segunda imagen, y la transformación de un problema en una oportunidad, pues es lo que creo que hicimos en este caso, que es aislar la producción del vino, a, convertirlo en una caja perfecta, y dejar el resto no desprogramado, porque hay programa, pero con una exigencia muy baja sobre, sobre casi todo. Con lo cual, el proyecto se se evoluciona y se transforma en una caja hermética, masiva, con un rigor alto importante de de, de control climático, para minimizar, no el consumo, sino para garantizar unas condiciones buenas para hacer vino y el resto, una especie de folli, una serpiente que va rodeando, que entra a lo grande y que sale por una puertecita pequeña al fondo. El, el edificio es muy sencillo, tiene enterrada la parte que necesita más estabilidad, que es la de las barricas, las barricas y las botellas. Tiene a la izquierda, veis el, esa entrada, el pasaje, la folli, con con casi nada, unas pocas losas con vegetación encima que van generando plataformas, algunas con uso, otras sin uso, algunas pisables, otras sin pisar. Y luego está la, la enorme caja donde donde están los depósitos, rodeada en esta sección por, por pequeño programa de, de catas de vino y y algunas oficinas. Ah, aquí veis la, los dos elementos, ah, hay ciertas relaciones visual entre el, el pasaje y y la, y la sala de la de los depósitos. Estas son las losas que os comentaba aquí lo único que hicimos es protegernos del sol, de la calor, generando unas losas de hormigón con vegetación que recogen la lluvia y la mueven lentamente y la hacen resbalar, garantizando, garantizando cierto enfriamiento. Y aquí si hacemos un zoom empezamos a entender los materiales que teníamos dispuesto ahí, el muro que veis a la izquierda.

[11:08]Este, este espacio funciona gracias a tres, gracias a tres situaciones, la primera y determinante es la altura. A, los depósitos ya veis la altura que tienen y la sala también veis la que tiene. Ah, con una estrategia muy simple conseguimos que estratificar el aire. Que el caliente suba. Y esto no tenemos que hacer nada. La segunda estrategia es estos muros multicapa que veis, que luego haremos unos zooms, a, que lo que hacen es bajar el aire cuando se enfría. Y hay otro elemento muy importante en este edificio que es la cubierta de agua. Luego lo veremos mejor. Estas tres, estos tres elementos se combinan sin motor alguno, bueno, pequeñito motor, la bomba de agua. Para, a ver si consigo señalar. Ahí estamos. Vale, muy simple. El, el, el edificio es masivo, es de ladrillo y hormigón. El aire siempre se estratifica, se queda el más fresco aquí, el caliente, a medida que se va calentando, sube. Una vez arriba, tenemos dos situaciones, la de la noche, que es más lenta, el aire llega aquí, no puede subir más, se empieza a refrescar y va bajando. Ahí tenemos el agua a la vista, fuera del edificio. El agua, la noche siempre es más fría, la temperatura es más fría, con lo cual el aire se, el agua se enfría un poco, pero además ahí toda la bóveda celeste que durante la noche, aunque yo creo que no lo debemos notar, actúa como un radiador de frío, o sea, enfría. Vale, la radiación no es exactamente, ah, o no tiene que ver con la temperatura del aire. Esto ocurre por la noche. Luego durante el día, metemos el agua, como veis aquí, en una capa inferior que luego la veis más bien. Esta agua está enfriando el aire que sube, y una vez más enfriado, vuelve a bajar. Es decir, hay un funcionamiento de noche y un funcionamiento de día. Si hacemos un zoom, veréis un detalle importante, de hecho, hay varios detalles importantes. Siempre trabajamos con el mismo ladrillo, que lo veréis luego en las fotos. Aquí está dispuesto en forma de viga, ya lo veréis, y aquí está el ladrillo en vertical, de manera que los agujeros convierten eso en una cámara de aire transpirable, donde el aire se mueve. Fijaos con el poco espesor que tiene la cubierta, la cubierta no tiene luz que cubrir, porque va de ladrillo a ladrillo. Son, nada, 20-30 centímetros, con lo cual es nada, es un, es una pieza cerámica muy fina, y un planche de hormigón de unos pocos centímetros. Eso hace que la repercusión de la temperatura del agua sea casi como si estuviera tocando el aire, con lo cual funciona esta idea de intercambio de temperatura. Y esto va a los laterales y baja, se, se enfría por enfriamiento, sin más. Ahora si nos fijamos, los edificios tienen historias como muy grandes y hay pequeñas historias que que a veces son bonitas. Aquí la pequeña historia es estos ladrillos que veis aquí, estos de aquí, estos de aquí, y os los voy a enseñar. Todo el edificio está construido con este ladrillo, que es un ladrillo acústico, pero que no está aquí por acústica, sino por las medidas, que es un tamaño castellano, 25 x 12 y medio. A, que tiene tres agujeros, y lo que hacemos con este ladrillo es construir unas vigas. Unas vigas que se montan en vertical, aquí veis la pieza, se montan en vertical con separadores y se llenan de hormigón. Se llenan de hormigón con tres barras, una en cada agujero. Y luego ya se rejuntan y tal, aquí veis una, una viga ya terminada. Estas vigas que aquí no se ven en la foto pero soportan, junto a unas cuantas hiladas que están armadas, soportan todos los muros que van hacia arriba, que son estas estas seis o siete capas de muro.

[15:44]Esta es una imagen que es como la planta que habéis visto dibujada. Y aquí el edificio terminado con esta boca, gran boca al lado de la, de la iglesia de Gratallops, que es la entrada a este pasaje y sus plataformas. Desde dentro la sala está a la izquierda, la medianera preexistente está a la derecha, y las plataformas que añadimos, estas pisables, están pisables que te puedes subir encima del pueblo y ver el Priorat, que es una región muy particular al sur de Cataluña. Aquí se ve un poco todo, el pasaje, los depósitos, la dimensión de la sala y el muro existente recrecido en parte. Fijaos en el techo, de hecho creo que se ve mejor aquí, a, las vigas prefabricadas son todas las que veis aquí y cómo in situ generamos unas jácenas, unas grandes jácenas que soportan cada una de las vigas, todo con el mismo ladrillo.

[16:48]Estas son las ventanas que miran al, al pasaje, el pasaje es la mezcla de de lo antiguo, muy poco, porque había muy poco, pero pero muy determinante en la generación de la atmósfera. No solo la, la climática, que evidentemente por, por inercia, sino la la atmósfera perceptiva en, en su sentido más amplio. A, cómo lo mineral, cuando le añades vegetación, y cuanto más tiempo pasa, pues todo va mejorando. Aquí las cubiertas no pisables. Y y llegando al, al cul-de-sac, que no es un cul-de-sac, porque tiene una puertecita con unas gradas. Aquí, básicamente van a, hacen catas y las visitas se mueven por ahí, no no llegan a meterse en la sala habitualmente. Y esta es la, la puerta por fuera, una imagen que podría ser una portada, pero si lo fuera, yo creo que le sacaría el marco de madera y acercaría un poco el fondo. Pero no lo sé. A, hay una historia en el, en el acabado que está encima de las piedras, que es que, en verano, en agosto, día que estaba yo en Barca con David. Nunca hemos ido en Barca juntos un día, pero que el día nos llamaron, que pararon la obra porque el alcalde no quería, ladrillo, ladrillo visto fuera, en Barca.

[18:09]Ah, obviamente. Ah, teníamos que revestir, yo no sé si es mejor o peor, da igual. Pero al final como arquitectos siempre recibimos inputs que no son quizás de nuestro agrado, porque la sensación es que siempre que has dado con una solución es la buena. Pero hay cosas que te obligan a moverte, y el alcalde nos obliga a movernos y decidimos revestirlo con esta no es pintura, es un mortero de cal, como con grumos, con una textura muy particular. Y esto nos permitió añadir algo más en la historia y la, y la idea del edificio que teníamos. Aquí veis en esta entrada para para acceder a la sala, los muros, las vigas, las seis capas, vistas desde desde abajo, desde dentro, y esta transición por la imposición del alcalde, convertirlo en una oportunidad de dar matices al edificio, que es esta este acabado de cal. Y arriba una piscina, bueno, no es una piscina, es el agua que durante la noche está arriba. Y luego la metemos dentro, las piscinas nos gustan en el despacho, sobre todo las que son para bañar. Y con este acabo, sencillamente para recordar que, que somos un equipo. Ana no sabía si pronunciar H Arquitectes o H Arquitectes, arquitectes, da igual.

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