[0:00]A mí me siguieron a casa hace unos tres años cuando yo estaba en la universidad, me doy cuenta de que aún llevando el spray pimienta, yo lo tengo dentro del bolso, la persona me está siguiendo, yo tengo que poner la mano dentro del bolso, usarlo. Y además si tu agresor es más fuerte que tú te lo va a sacar, es armarlo. Entonces, me doy cuenta de que esto no es tan práctico, donde necesitas reaccionar muy, muy rápido.
[0:21]Esta cosita de aquí, yo con 21 años no tenía los huevos de pedir rondas de inversión. Si a mí se me hubiera ocurrido esto, yo mismo hubiera matado la idea porque hubiera dicho, no es posible. Emprender requiere de mucha creatividad social. Hablado con una fábrica, me han dado un precio carísimo. Voy a comprar una funda de Apple, voy a descubrir en qué fábrica se produce la funda porque me gusta la silicona. Voy a descubrir el número de la persona buscándolo online, llamarle y pedirme si me puede hacer fundas por el mismo precio. Eso te ha funcionado. Y yo he hablado de Apple, me funcionó con un Satisfyer.
[0:51]Julieta ha sido reconocida como Forbes 30 Under 30, no solo en España, sino también en Europa por su startup Flamete. Flamete nace de un poco de una misión que tiene Julieta, nos explicará después a continuación, pero que ha lanzado con mucho cariño y mucho propósito, y están ya en más de 10 países y lo están petando. Entonces me hace muchísima ilusión tener aquí a Julieta en el podcast, Julieta, bienvenida. Muchas gracias Adri, a mí también me hace mucha ilusión venir a compartir mi misión y nuestro propósito contigo. Antes estaba haciendo un poco un spoiler de quién eras y qué hacías, pero nada mejor que me lo expliques tú. Así que, o sea, ¿quién es Julieta y a qué se dedica? Pues mira, yo soy Julieta, tengo 24 años y hace casi tres fundé Flamete, que es una startup de dispositivos de defensa personal pasiva. Es esta cosita de aquí, tienen forma de granada y básicamente lo cuelgas de tu bolso y en una situación de emergencia simplemente tiras, como harías con una granada de mano normal. Qué pasa, en lugar de explotar, activa mecanismos de defensa que son totalmente pasivos, por lo tanto, llaman ayuda. Hace una alarma sonora, que son 110 decibelios, envía tu geolocalización a contactos de emergencia y también a las autoridades y también el vídeo y el audio de lo que está pasando en ese momento. Es muy heavy, lo has dicho además de una forma como super estructurada, porque imagino que esto lo tienes muy pillado. Totalmente. Pero, o sea, de alguien que nunca ha construido ningún tipo de hardware. Esta cosita de aquí, ¿cómo nace, o sea, cómo pasa de idea a prototipo a producto finalizado? A ver, es un mundo. Para empezar nace lo que tú comentabas al inicio, de una misión personal. De a mí me siguieron a casa hace unos 3 años cuando yo estaba en la universidad y entonces claro, me doy cuenta de que aún llevando el spray pimienta, lo típico que tus padres cogen en Andorra, porque además aquí en España es muy difícil conseguirlo, solo hay dos homologados. Además no es práctico en este tipo de situaciones, porque claro, yo lo tengo dentro del bolso, la persona me está siguiendo. Yo tengo que poner la mano dentro del bolso, usarlo y además si tu agresor es más fuerte que tú te lo va a sacar y lo que has dicho es armarlo. Entonces, claro, me doy cuenta de que esto no es tan práctico en un caso donde necesitas reaccionar muy muy rápido. Y empiezo a investigar sobre mecanismos de activación sencillos y descubro la granada de mano, que es el más sencillo del mundo. Y de hecho los paracaidistas se activan también con el mecanismo de la granada de mano, que es tirando. Y digo, buah, aquí hay una activación que me podría ayudar a mí y a otras personas en esta situación. Y luego empiezo a investigar también sobre mecanismos de defensa que ya se usan, por ejemplo, en el hogar, en los coches, contra asaltos, contra robos. Y descubro la alarma sonora y también todo lo que es grabación de GPS, sonido, vídeo. Y digo, buah, realmente en Flamete no hemos inventado nada, lo que hemos hecho ha sido unir conceptos. Coges la granada de mano y la llenas de esos dispositivos que pueden pedir ayuda en una situación de emergencia. Desde que se te ocurre crear entonces la granada hasta que tú sacas el primer prototipo de esto, ¿cuál es el proceso? Porque otro punto que no hemos tocado es que tú en ese momento cuántos años tenías cuando comienzas a hacer esto. Yo tenía 21. Claro, es que con 21 años estás en la Uni. Sí.
[3:46]Mi pregunta es, yo me imagino a los 21 años en la Uni, ¿qué recursos tienes? O sea, ¿quién te enseña a hacer esto? Eh, tengo muy pocos recursos en ese momento. Ahora por suerte, estamos un poco mejor funded, además de inversores, tenemos un equipo excelente. En ese momento no teníamos nada, no tenía en singular. Entonces, nada, a ver, la suerte que yo tuve es que hay softwares gratis de desarrollo, que son totalmente open source. En mi caso encontré Blender, que es uno de los más intuitivos y lo que puedes hacer en Blender es crear o modificar un diseño ya existente. Entonces, encontré online, en bases de datos, bibliotecas gratis, un diseño 3D de una granada de mano. Y lo que hicimos fue adaptar esa granada de mano con Blender a un dispositivo que fuera pacífico, que no activara una explosión, sino estos mecanismos dentro. Entonces, hicimos este primer diseño en Blender, que es un software gratis, y luego tuvimos la suerte de que justo había salido mi Journey, que es de generación de imágenes, parecido a chat GPT. Y entonces al darle nuestro diseño, le pedí, oye, recúbremelo de silicona, que tenga un tacto, la inspiración fue entre Satisfyer y Apple. Me o sea, es que lo veo, sí, sí, sí, sí.
[4:55]Sí, o sea, quería que fuera ese touch and feel silicona y poalergénica, que sea muy cómoda de coger con las manos, que sea muy amigable al tacto. Y nada, entonces con este primer diseño, lo que hicimos es imprimir un 3D muy muy cutre con una impresora 3D, ponerle un AirTag dentro, que simula la activación del GPS, que en ese momento no tenía un software detrás, era un AirTag. Y a los inversores enseñamos ese prototipo cutre y además el diseño final, eh, dibujado con mi Journey, de lo que nos gustaría que fuera con una inversión. Así que fue un MVP, ¿no? Un producto mínimo viable, un poco Frankenstein, eh y así empezamos. Y pasar de prototipo a producto final. O sea, tú le enseñas a los inversores, los inversores te dicen, mola mucho. Bueno, no sé qué te dijeron en real, ¿qué te dijeron los inversores, mola mucho? Mola mucho, queremos verlo más tangible, esto es un trozo de plástico que has impreso en casa en una impresora 3D. Entonces, ahí digo, ah, mierda, eh, ups. No tenía ningún tipo, el otro día estaba en mi propio podcast y digo, está a punto de soltar un taco y digo, miro la cámara y digo, ¿puedo soltar un taco? Y digo, así siempre. En tu, sí, sí. Así que. Gracias Adri, mierda, perfecto. Entonces, nada, tía, en ese momento me dicen, queremos algo más tangible. Y digo, vale, okay, entonces vamos a hacer el exterior, que tenga esa pinta más tangible. Y lo que hice fue pedir 1.000 euros a una amiga, que ahora de hecho es nuestra directora de operaciones y lleva dos años en Flamete. Esta amiga me deja 1.000 euros y con estos 1.000 euros hago un proto industrializado en China. ¿Qué quiere decir? Le envío una foto de mi prototipo 3D a China y digo, oye, ¿me podéis hacer lo mismo pero recubierto de silicona con una activación que haga click cuando lo activas, que sea así más bonito al tacto? Seguía sin haber una tecnología detrás, lo que tenías era el AirTag, la aplicación de Find My iPhone y lo simulas activando y entonces que te salga la geolocalización en el móvil. Pero realmente lo que era la tecnología, el desarrollo en ese momento no había. Había una mini demostración, una mini demo de lo que queríamos que fuera desarrollado una vez hubiera una ronda de inversión. De hecho, ¿por qué te fuiste a buscar inversores desde el principio? Tú sabías que era algo que necesitaría mucha financiación o cómo lo estabas planteando. Sí, a ver, yo sabía que mi capacidad a nivel de recursos era muy limitada. Esto qué quiere decir, que nuestro dispositivo hecho en prototipaje nos costó máximo 2.000 euros. Entonces yo realmente para hacer toda la tecnología detrás, la aplicación con la geolocalización, que graba sonido, que graba vídeo, todo esto requiere una inversión mínima de 150.000 euros. Y luego además los moldes para producir a escala, necesitas un molde de silicona, otro de plástico, electrónica. Esto le tienes que sumar más 150, entonces, claro, necesitábamos mínimo 400.000 euros para poder hacer los dispositivos ya de forma seria, con sus certificados, con sus patentes y poder comercializar en la Unión Europea. A mí lo que me interesa de esta parte, o cuando intento yo trasladarlo a mi propia experiencia vital, yo con 21 años no tenía los huevos de, o sea, de pedir rondas de inversión. Intento ponerme en tus zapatos de una persona con una idea que quiere hacer la realidad, yo de verdad creo que si a mí se me hubiera ocurrido esto, yo mismo hubiera matado la idea porque hubiera dicho, no es posible. Entiendo, en el sentido de no me quiero embarrar tanto como para tener que levantar 300.000 euros y no lo hubiera visto posible para mí misma. Entonces, en tu caso, ¿qué fue lo que te hizo pensar que esto era algo que podías sacar adelante? En mi caso fue la necesidad, porque realmente siempre te recomiendan que hagas algo de focus group, un estudio de mercado antes de sacar una idea. Y lo hicimos y yo creo que fue el dinero más malgastado de Flamete, porque el problema es tan tangible que tú hablas con tres amigas y a mínimo dos les ha pasado algo por el estilo. Entonces, yo misma también me mataba la idea de, tía, nunca has hecho producto, nunca has hecho software, hardware, firmware. Pero a la vez decía, hay una necesidad tan grande y hay un sentido de misión y de propósito tan grande por haber pasado por ello y no querer que nadie más lo viva, que dije, va, para adelante. Y claro, sí, sí, son épocas muy estresantes, porque de repente viene un inversor, que es una persona seria de negocios, que además admiras, que tiene 20, 30 años más que tú y te dice, mira, te confío, ahorros, 50.000 euros, haz con ellos esta idea. Y a mí al menos, fueron muchas noches sin dormir. Es que además 50.000 euros, sobre todo a los 21 años, yo creo que te parece el millón y medio, ¿sabes? Me parecía una barbaridad, yo recuerdo ver cuando me llegó la la inversión, la transferencia bancaria, yo no me lo esperaba hasta verlo. Digo, es que no existe gente con tanto dinero, no existe la posibilidad de que confíen en mí para hacer esto. De hecho, hay muchos emprendedores que hacen el French Fools and Family, que es pedir dinero a tus amigos, a tu familia y a la gente tonta. Yo no creo en el French Fools and Family. Entiendo que para algunas personas funciona, pero al menos en mi caso, yo no hay ni la capacidad ni la cara dura de pedir a mis padres 15.000 euros para una idea que se me ha ocurrido. Así que lo que hice fue, mira, vamos a validar la idea, vamos a hablar con el mercado y si los inversores te dan el dinero, quiere decir que aquí hay un negocio y aquí hay algo. Creo que es una manera muy buena de validarlo, pero también de espabilarte, así que yo recomiendo mucho salir a buscar inversión de gente desconocida. ¿Crees que el hecho de que la gente desconocida te diera dinero también te puso un poco como el fuego ahí debajo de, pues, joder, ahora que han confiado en mí tengo que sacar esto adelante? Sí, por supuesto, ahora hay que cumplir, ahora hay que cumplir, hay ocho inversores que han confiado en mí, que han invertido en ideas, que mira, algunas han ido mal, pero otras han ido muy bien. Hay una necesidad y unas ganas de hacerlos muy orgullosos. Porque claro, hay que ser un inversor muy especial y también tener un punto de fe para apostar en el proyecto de una chica de 22 años, que viene sobre todo dado por la misión. Así que yo siento un sentido de responsabilidad y de gratitud inmenso.



