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RESUMEN COMPLETO: Don Quijote de Miguel de Cervantes. Libro 1. (Resumen por capítulos)

Aprueba con Nota Alta

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[0:00]Hola a todos, bienvenidos a un nuevo vídeo en el que resumiremos alguna de las obras más importantes de la literatura, así como alguna de mis favoritas. Hoy le toca el turno al primer libro de Don Quijote de la Mancha. Por lo largo que es este libro, cuando resumamos cada uno de los capítulos, nos vamos a ceñir únicamente a los hechos más importantes, porque si tuviéramos que resumir absolutamente todo lo que nos cuenta Cervantes en esta obra, nos daría para un vídeo de 3 o 4 horas y no pretendo que dure tanto, aunque veremos al final de este. Antes de empezar, no olvidéis suscribios que me ayudará mucho a seguir haciendo vídeos y sin más preámbulo, comencemos. Capítulo primero. En este capítulo el autor presenta a Don Alonso Quijano como un hombre tendiente a la clase pobre más que a la rica. Según describe, el personaje en cuestión bordea los 50 años y es de contextura tenaz, madrugador y aficionado a la caza. Asimismo, era un gran amante de las novelas de caballería y tenía como escritor favorito a Feliciano de Silva. Debido a la obsesionada lectura de los libros de caballería del mentado autor, decidió convertirse en caballero. Y para llevar a cabo esta extraña aventura, coge y limpia las armas de sus bisabuelos para poder usarlas. Según él, cualquiera que quiera ser caballero debe cumplir tres requisitos. El primero, darse un nombre a sí mismo, pues todo caballero que se precia a sí mismo, debe tener un nombre apropiado para tal faena. Adopta el nombre Don Quijote de la Mancha, idea que saca de Amadís de Gaula. La segunda es darle un nombre a su caballo, le llamó Rocinante, ya que el pobre caballo no se encontraba en su mejor momento. Y el tercero es tener una mujer a quien dedicarle todos sus triunfos y glorias, pues sin este requisito no sería un completo caballero. La escogida aquí es una labradora llamada Aldonza Lorenzo, a quien Don Quijote otorga el nombre de Dulcinea del Toboso. Esta Dulcinea es un cúmulo de perfecciones y cumple todos los requisitos que debía tener una dama, al menos en la cabeza de Don Quijote, porque en realidad es muy distinta. Aldonza Lorenzo es una mujer que trabaja en el campo, de la cual se dice que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la mancha, vamos, toda una princesa. Capítulo segundo. En este capítulo se nos narra cómo Don Quijote emprende su primera salida antes del amanecer. Por el camino se iba haciendo preguntas sobre él mismo y sobre su futuro como caballero, y llegó a la conclusión de que en realidad no era un caballero, pues no llevaba armas blancas como cualquiera de los caballeros de sus novelas. Pero después de mucho pensar, pudo más su locura que su cordura, pues siguió pensando que era un perfecto caballero. A medida que cabalgaba, iba imaginándose que sería un caballero famoso y que aparecería en los libros de caballería por sus grandes hazañas. Comenzó a anochecer y Don Quijote se introdujo en una venta para pasar la noche. Allí encontró a dos mujeres a las cuales convenció a elogiar y a lavar. Las dos mujeres comenzaron a reírse de su forma de hablar y de que no se daban por aludidas de tales piropos, no se consideraron a ellas mismas tan guapas como Don Quijote las consideraba.

[2:59]Don Quijote comenzaba a enfadarse, pero en ese momento apareció el ventero que le ofreció comida, un lugar para dejar el caballo y un buen lugar para dormir. Capítulo tercero. En este capítulo, Don Quijote se arma caballero. Para que este nombramiento fuese válido, Don Quijote le pidió al ventero que le nombrara caballero, dándole sus razones de por qué este nombramiento. El ventero aceptó a este extraño nombramiento pensando que Don Quijote estaba loco y que él a su vez ganaría un buen dinero. Para que este nombramiento fuese válido, las armas del caballero deberían poner las armas a velar en la capilla, pero como allí no había capilla, ya que supuestamente se estaba construyendo, pusieron a velar las armas en el patio y de esta manera, Don Quijote permanecería vigilándolas todo el día para que nadie las robara. Don Quijote se tuvo que enfrentar a dos hombres que pretendían robarlas hasta que apareció el ventero y puso paz. Al final, Don Quijote fue nombrado caballero a la vieja usanza, dando dos toques con la espada en los hombros del caballero. Una vez acabado el nombramiento, los las dos mujeres se quedaron sorprendidas y le dijeron a Don Quijote que le servirían de por vida. Entonces Don Quijote preguntó sus nombres y dijo que desde entonces se llamarían por doñas. Al final todo queda en nada y el Quijote se marchó al amanecer. O sea, para que quede claro, Don Quijote ha sido nombrado caballero por un ventero que no tiene ni idea de lo que está sucediendo, y pero bueno, es lo que le satisface a Don Quijote pensar que es un caballero como el que ha leído en sus obras. Capítulo cuarto. En este capítulo, Don Quijote se va de la venta y vuelve al pueblo a recoger dinero y a buscarse un escudero. Por el camino oye unas voces y se dirige hacia ellas. Una vez allí ve como un señor estaba azotando un niño. En ese momento, Don Quijote ordena al señor que pare a menos que se quiera enfrentar con él. Entonces el señor se detiene. Y Don Quijote le pregunta a este señor que por qué estaba pegando al niño. El señor responde que el niño le había perdido unas ovejas. Y el niño alega que él lleva 9 meses sin pagarle. Don Quijote hace jurar al señor que pagaría al niño y que le dejaría libre. Posteriormente, Don Quijote se va y prosigue su camino. Al irse, el señor vuelve a azotar al niño y este le dice que va a buscar a Don Quijote. Don Quijote prosigue su camino y se encuentra a dos mercaderes a los cuales les cuenta la belleza de su amada Dulcinea. Estos mercaderes para satisfacerse la sienten diciendo que sí, pero que será manca y tuerta. Don Quijote enojado les ataca, pero con la mala suerte de que su caballo tropieza y no se consigue levantar con el enorme peso de las armas. Los mercaderes le atacan y le rompen la lanza. Más tarde, ambos mercaderes se van y abandonan a Don Quijote. Capítulo quinto. Don Quijote, desgraciado, empezó a acordarse de uno de los libros que había leído y lo empezó a recitar en voz alta. Por suerte para él, pasaba por allí uno de sus vecinos y le ayudó a levantarse cargando las armas de Don Quijote sobre su caballo Rocinante. El hombre le preguntaba a Don Quijote constantemente que cómo se sentía, que cómo estaba, pero Don Quijote le respondía con los versos de tantísimos libros que había leído. Por el camino, el Don Quijote Alonso Quijano iba desvariando constantemente y citando libros que había leído. Tras esto, su vecino entró en la casa de Don Quijote, que estaba malherido y eh ahí se encontraron con su mujer, la sobrina, el cura y el barbero. Cuando había curado a Don Quijote, este explicó que le habían herido 10 gigantes. Y cuando este se fue a la cama, el hombre explicó que todo lo que Don Quijote había estado diciendo durante el viaje y que debían quemar sus libros porque se estaba volviendo totalmente loco. De manera que la primera salida del Quijote acaba con él volviendo al pueblo porque le ha salido todo bastante mal. Capítulo sexto. El cura y el barbero le pidieron al amo de Don Quijote las llaves de la biblioteca para quemar los libros, que ya habíamos mencionado anteriormente. Así, el cura y el barbero decidieron quemar todos los libros de Don Quijote y en especial los de caballería. Y entonces los cogieron todos y para llevar a cabo su plan, decidieron quemarlos en el corral para que nadie se pudiese ofender o molestar. El cura y el barbero decidieron quemar casi todos a excepción de alguno como pudo ser el Amadís de Gaula. Cuando ya habían quemado todos los libros grandes, se pusieron a quemar todos los de pequeño tamaño que trataban de pastores y de amoríos. Quemaron todos los libros a excepción de uno o dos que conservaron para leerlos ellos posteriormente. Capítulo séptimo. Don Quijote se despertó dando voces, ya que estaba desvariando y se creía que estaba luchando con muchos enemigos. Acto seguido comenzó a hablar de libros de caballería, el cura y el ama de llaves de Don Quijote le dieron de comer y le volvieron a acostar para que se relajara y descansara. El cura, el barbero y el ama de llaves decidieron poner un muro en la biblioteca de Don Quijote para que este no pudiera acceder a la biblioteca y así no se diese cuenta de que todos sus libros habían desaparecido. En el caso de que este se acordase de su biblioteca y preguntara por sus libros, sus amigos le dirían que había sido un mago que les hizo desaparecer mientras este dormía.

[7:55]Y así fue, cuando Don Quijote se despertó y preguntó por su habitación llena de libros de caballería y sus amigos le dijeron que eso, que un mago lo había hecho desaparecer, lo que tenían previsto decirle. Don Quijote pasó 15 días tranquilo, ya que se había propuesto buscar un escudero y conseguir dinero. Para obtener ese dinero, fue necesario empeñar ciertas pertenencias suyas. Durante este tiempo, se encontró a un pobre hombre llamado Sancho Panza, al cual le ofreció varias islas si se iba con él de aventuras. Después de haber hecho este peculiar trato, ambos aventureros se marcharon al anochecer. Durante el viaje, Don Quijote y Sancho estuvieron hablando sobre la isla que le había prometido Don Quijote a Sancho. Capítulo octavo. Por el camino, Don Quijote y Sancho se encuentran con unos molinos de viento. Y Don Quijote, creyéndose que son gigantes, se dispone a atacarlos con su lanza. Sancho le dice que no son más que molinos, pero Don Quijote se empeña en atacarlos, ya que él piensa que son gigantes malvados. Como consecuencia, el caballero tropieza con su lanza y se cae al suelo acabando así el problema de los molinos o gigantes como seguía afirmando. Por el camino, Don Quijote recuerda que una vez leyó como un caballero repuso su lanza con un tronco y así lo hizo Don Quijote. Al día siguiente, cuando se disponían a ir a Puerto Lápice en búsqueda de aventuras, vieron a dos monjes vestidos con sus hábitos negros y una mujer que iba tras ellos. Se supone que iban todos en la misma dirección. Don Quijote se pensó que estos hombres tenían secuestrada a la señora que iba detrás de ellos y decidió atacar a los pobres monjes. Sancho le avisó que no eran más que dos frailes, pero Don Quijote no le hizo caso y atacó a los frailes. Estos salieron corriendo con la mala fortuna de que uno de ellos se cayó al suelo. Sancho, amablemente, intentó ayudar al fraile que se había caído, pero dos mozos arremeten contra él y le dejan inconsciente. Don Quijote, a su vez, fue a presentarle sus respetos a la señora, pero el escudero de ella arremetió contra Don Quijote dejándole herido de un hombro. Capítulo noveno, que comienza con una reflexión de Cervantes de cómo tenía previsto acabar el libro aquí, pero bueno, al final decide continuar, y así pues, estaban peleando Don Quijote y el vizcaíno. Ambos caballeros con las espadas levantadas y con rostros impasibles. El vizcaíno ataca hiriéndole una oreja y rompiéndole la armadura a la altura del hombro. Don Quijote, enfurecido, ataca tirándole del caballo e hiriéndole en la cara al vizcaíno. Don Quijote se baja del caballo para rematarle a menos que fuera a dar sus honores a su amada Dulcinea del Toboso. El vizcaíno acepta y Don Quijote le deja marchar para que vaya a presentar sus respetos a la amada del caballero Don Quijote de la Mancha. Capítulo décimo. En este capítulo, tras la batalla con el vizcaíno, Don Quijote y Sancho deciden reanudar su camino. Sancho, pensando que Don Quijote había ganado algo después de esa batalla, le pregunta por la isla que le había prometido. Y Don Quijote dijo que el pobre vizcaíno no era un hombre del que se pudiera obtener dinero. Por el camino, Sancho decide curarle la oreja a Don Quijote y este habla de un bálsamo que te recupera instantáneamente. Mientras tanto, estaban pensando dónde podían dormir esa noche, ya que en una iglesia no podían dormir, ya que habían agredido a unos monjes. Por el camino decidieron cenar y Sancho sacó cebolla, pan y queso. Al no encontrar un lugar donde dormir, decidieron dormir cerca de unos pastores al aire libre. Capítulo 11. Estaba Sancho acomodando al caballo y el burro, cuando olió carne abrasada, cuando pretendía acercarse vio a unos cabreros que se estaban sentados alrededor de la cabra. Estos pastores ofrecieron comida y un sitio entre ellos a Don Quijote y a Sancho, el cual rechaza la comida, pero Don Quijote le ordena sentarse y comer. Mientras Don Quijote estaba comiendo bellotas, recuerda cómo la época en que todo era mejor y cuando los hombres se entendían más y todo en general era mucho mejor. Estaban todos comiendo cuando apareció un amigo de los cabreros recitando un romance. Al terminar, uno de los cabreros le curó la oreja a Don Quijote con unas hojas curativas. Al terminar, se fueron todos a dormir. Capítulo 12. En este capítulo se nos narra como un cabrero estaba anunciando la muerte de un pastor que falleció debido a los amores de una moza muy, muy hermosa, Marcela. Don Quijote, que era desconocedor de esta historia, se interesó por ella y el pastor, de buen grado, accedió a contársela. El pastor le estaba contando a Don Quijote que esta buena moza rechazaba todos los hombres, incluso su tío la intentaba casar, pero ella se negaba. También le contaba que al día siguiente era el entierro que no debería ir, ya que no era de buen ver que estuviesen en el entierro de gente desconocida. Al final, todos se fueron a dormir normalmente, pero Don Quijote durmió en la choza. Capítulo 13. En este capítulo se nos cuenta la conversación que mantiene Don Quijote con los pastores en el camino del entierro. Los pastores le preguntaron a Don Quijote que cómo es que iba tan armado por esas tierras tan tranquilas. Este les explicó que él era un caballero que en lugar de ofrecer las victorias a Dios, se las ofrecía a su amada, ya que todos los caballeros andantes tenían que tener una amada. Al final, todos los pastores pensaron que Don Quijote estaba loco, como la mayoría de gente que se va cruzando. Cuando llegan al lugar del entierro, vieron que estaba lleno de pastores y entre todos se veía a Crisóstomo, el pastor muerto en un baúl lleno de papeles. Uno de los pastores cogió uno de los papeles en donde había escrito sus últimos versos Crisóstomo. Capítulo 14. En la canción de Crisóstomo se expresan los sentimientos de este en su etapa final de la vida, en la que contaba cómo su amor hacía Marcela no le era correspondido, ya que él lo ofrecía todo su amor y, sin embargo, ella le rechazaba constantemente. Así, durante todo el cantar se repiten todo el tiempo palabras como confusión, celos, ausente, desdeñado, mil heridas dentro del corazón de Crisóstomo y un sentimiento desconcertador de la vida, sin olvidar la belleza física y espiritual de Marcela. Cuando terminó, todos se dieron cuenta de la crueldad de Marcela y Ambrosio, amigo de Crisóstomo, añadió que este cantar lo había escrito mientras Marcela se encontraba ausente. Al acabarlo, apareció Marcela diciendo que ella no tenía la culpa de la muerte de Crisóstomo, ya que si tuviera que corresponder con todos los amores que le habían declarado, no acabaría nunca. Y también añadió que él era libre y que el amor también, que ella era libre y que el amor también debería serlo, siendo de esta manera un amor voluntario y en ningún caso forzado. Además, comentó que ella vivía en las montañas para no molestar a nadie y para vivir sola. ¿Qué culpa tenía ella de que Crisóstomo se hiciera ilusiones sin darle ninguna esperanza? En cuanto concluyó Marcela, Don Quijote la respaldó inmediatamente, diciendo que ella no había tenido culpa de la muerte de este pastor. Una vez que enterraron a Crisóstomo, Don Quijote se despidió de todos y a su vez unos pastores le dijeron que podía ir a Sevilla, tierra de grandes aventuras. Pero Quijote dijo que todavía había muchas aventuras por la Mancha para tener que irse a una ciudad grande como lo era Sevilla. Capítulo 15. Don Quijote se despidió de todas las personas que se encontraban en el entierro y se marchó. Durante un par de horas intentó seguir a Marcela, pero al cabo de ese tiempo se paró en un claro para dormir un rato. Rocinante, que vio unas yeguas, salió detrás de ellas. Tanto las yeguas como los dueños de ellas comenzaron a golpear al pobre Rocinante. Don Quijote, al verlo, fue a luchar contra las personas que estaban golpeando a su caballo, pero al ser más de 20, tanto Don Quijote como Sancho resultaron apaleados. Así, el caballero creyó que su derrota en la batalla se debía a que esas personas no eran caballeros y que él solo debía luchar contra caballeros. Así que le dijo a Sancho que él es el que debía pelear, puesto que él no era un caballero y Don Quijote sí. Pero Sancho se negó, alegando que él era un hombre pacífico. Al poco tiempo, ambos se levantan, ya que debían encontrar un lugar para pasar la noche. Así, encontraron una venta, la cual confundió a Don Quijote con un castillo. Sancho le corrigió y le dijo que era una simple venta, pero Don Quijote comienza a discutir con Sancho, ya que él pensaba que la venta era un castillo, producto de su locura. Producto de ser incapaz de ver la realidad tal cual era, sino siempre a través de las gafas de los libros de caballerías.

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