[0:00]Durante su protectorado, José de San Martín mantenía el objetivo de culminar la guerra por la independencia y expulsar definitivamente a las fuerzas realistas del Perú y América. Con tal fin, organizó el llamado plan de campaña por puertos intermedios. El mismo que consistía en atacar a los realistas por tres frentes. Un primer ejército embarcado en el Callao, atacaría a los españoles por los puertos intermedios del Sur, Arequipa y Tarapacá. Un segundo ejército lo haría por el centro y un tercer ejército argentino lo atacaría por el Alto Perú. Sin embargo, al no contar con la ayuda solicitada a Simón Bolívar para ejecutar dicho plan, debido a la orden dada por este a su ejército de no dividirse y tras su retiro definitivo del territorio peruano, el plan sería puesto en práctica por el naciente gobierno peruano, representado por el recientemente instaurado Congreso Constituyente. Proyecto Panaca presenta Independencia del Perú. Campaña de Intermedios. Instalado el Congreso peruano el 20 de septiembre de 1822 y con la tarea de continuar la lucha independentista para mantener su autonomía, aprobaría la propuesta defendida por su presidente Luna Pizarro de conservar el poder en el legislativo y ejercer las funciones del Poder Ejecutivo mediante una junta de gobierno. La misma que fue presidida por José de la Mar e integrada por Antonio Alvarado y Manuel Salazar y Baquíjano. Todos miembros también del Congreso. La Junta decidiría ejecutar el plan de San Martín, pero sin contar con la organización suficiente para su éxito. Así, en octubre de 1822 se daría la primera expedición a Puertos Intermedios. Mientras Arenales se quedaba en Lima al mando de 4.000 hombres y con la negativa del ejército grancolombiano de ponerse bajo sus órdenes, Rudecindo Alvarado partía hacia el sur del Perú con un contingente de más de 3.000 hombres. Sin embargo, debido a su inacción y poco dinamismo, le otorgaría tiempo suficiente a la Serna y su ejército para planificar su defensa. El 19 de enero de 1823, Alvarado se enfrentaría a las huestes realistas en la batalla de Torata, cayendo derrotado pese a su superioridad numérica. Dos días después, el ejército patriota sería aniquilado en la batalla de Moquegua, perdiéndose así uno de los ejércitos más importantes de la causa patriota. Y mientras esto sucedía en el sur, el Congreso de Lima ordenaba levantar un obelisco en las playas de Arica, en virtud a la victoria que ellos suponían sería patriota. Empeorando así el resultado obtenido por Alvarado. Este fracaso significaría un duro golpe para el ánimo patriota, llegando a creerse que los españoles retomarían el poder y la ocupación de Lima. La junta gubernativa ya no inspiraba respeto ni confianza, lo que provocaría el primer golpe de Estado en la reciente historia republicana, el mismo que es conocido como el motín de Balconcillo. El 27 de febrero de 1823, los generales del ejército conspirarían contra el gobierno, dimitiendo por esta razón Arenales al no encontrarse de acuerdo con dicho actuar, dejando su cargo en manos de Andrés de Santa Cruz, quien junto a Agustín Gamarra, obligaría al Congreso a disolver la Junta Gubernativa y nombrar a José de la Riva Agüero como Primer Presidente del País, hecho que se oficializó al día siguiente. Riva Agüero reorganizó el ejército, nombrando a Santa Cruz como comandante general. Asimismo, se puso en contacto con las Repúblicas vecinas para solicitar auxilios de ejércitos y armas. En el caso del ejército Grancolombiano, anteriormente, Juan Paz del Castillo había mostrado mala voluntad y una conducta hostil en Lima, por lo que había regresado a su país sin realizar acción alguna. Sin embargo, ante el nuevo panorama, Riva Agüero enviaría al general Mariano Portocarrero a Guayaquil a negociar con Simón Bolívar el regreso del ejército norteño al mando de Paz del Castillo, aceptando todas las condiciones impuestas para poder recibir el auxilio. Mientras se preparaban las tropas, Riva Agüero creyó conveniente proponer al virrey La Serna un armisticio de dos meses, siendo el mensaje entregado a Canterac, quien se encontraba en Huancayo luego de la victoria realista en Moquegua. Sin embargo, este se arrogaría la facultad de rechazar la propuesta de cese de hostilidades, seguros como estaban de conseguir la victoria y el restablecimiento del Virreinato en el Perú. En mayo de 1823 se realizaría la segunda campaña de Intermedios, la misma que contaba con la aprobación de Simón Bolívar, quien luego de aplaudir el plan concebido y adoptado por Riva Agüero, escribiría una carta a Sucre, su hombre de confianza, manifestando: "La expedición de Santa Cruz es el tercer acto y la catástrofe de la tragedia del Perú." Bolívar señalaba en dicha misiva todos los panoramas a los que podía atenerse el ejército patriota, teniendo en unos resultados funestos y en otros la necesidad de ponerse él mismo al mando. Cabe señalar que para este momento, y en oposición al rechazo y recelo mostrado durante la presidencia de Luna Pizarro, ya el mismo Congreso, representado por su presidente Carlos Ignacio Pedemonte, había realizado reiteradas invitaciones al Libertador para que se instale en el territorio peruano. La división de poco más de 5.000 hombres bajo el mando del General Andrés de Santa Cruz, zarpó del puerto del Callao hacia los Puertos Intermedios del Sur, adentrándose hasta el Alto Perú, actual Bolivia. La misma que se encontraba dominada por las fuerzas realistas. Sin embargo, esta acción dejaba prácticamente indefensa la capital, siendo blanco fácil ante un posible ataque español. Lo que se materializó de la mano de Canterac, quien movió su campamento el 2 de junio con dirección a Lima, dispuesto a tomarla. En este contexto, y ante las inevitables diferencias entre el Congreso y el Ejecutivo, Riva Agüero había decidido formalizar su renuncia al cargo de Presidente. Sin embargo, ante la inminencia del ataque español, decide retirarla y convocar a una Junta de Guerra, donde se resolvió abandonar la capital y nombrar General en Jefe del Ejército Unido a Sucre. El 19 de junio, entraría Canterac a Lima sin la menor oposición con un ejército compuesto de 9.000 hombres. El Congreso y el Ejecutivo se retiraron al Callao, acordando trasladarse a Trujillo. El Congreso, además, invitó directamente a Bolívar solicitando su llegada para salvar al Perú, para lo cual nombraría como comisionados a Olmedo y Sánchez Carrión. Exonerando a Riva Agüero 4 días después del mando supremo, disposición que este no acató y en su lugar, ya instalado en Trujillo, dispuso la disolución del Congreso. Esto agudizaría el conflicto entre ambos poderes del Estado, fomentando el Congreso una Guerra Civil dentro de la Guerra por la Independencia. El 16 de julio, Canterac se retiraría de Lima por orden expresa de la Serna, que lo requería para reforzar sus ejércitos ante las expediciones patriotas. Sin embargo, durante su permanencia en la capital, Canterac llevó a cabo la captura del pescador chorrillano José Olaya, quien se encargaba de la peligrosa e importante misión de intercambiar la correspondencia de los patriotas en la capital. Olaya fue sometido a martirio para confesar los nombres de los remitentes de las cartas con las que fue apresado. Sin embargo, su silencio fue inquebrantable, siendo fusilado el 29 de junio de 1823. El 10 de agosto, el Congreso se reinstalaría en Lima, disponiendo el cese de Riva Agüero y días después su exoneración del mando, declarandolo traidor y nombrando como Presidente de la República a Torre Tagle. Lo que ocasionó, en plena guerra, la coexistencia de dos gobiernos en territorio peruano. Riva Agüero en Trujillo y Torre Tagle en Lima, contribuyendo así a la anarquía e inestabilidad del país. El 25 de agosto se enfrentarían a orillas del Lago Titicaca, las fuerzas patriotas y realistas, lideradas por Santa Cruz y Valdés respectivamente. Dicho encuentro sería conocido como la batalla de Zepita, la misma que si bien fue favorable para la división patriota, esta no supo aprovechar la ventaja obtenida y permitió la retirada del jefe realista. Santa Cruz sin dirección ni firmeza sobre su ejército continuaría con pequeños enfrentamientos, pero sin llegar a librar una batalla decisiva, siendo siempre perseguido por las huestes de la Serna, por lo que los españoles llamarían a esta expedición la Campaña del Talón, al considerar que estuvieron pisándole los talones al jefe patriota. Ante el fracaso de esta campaña y con el objetivo de mantenerse en el poder, Riva Agüero decidiría llamar a San Martín, solicitando su auxilio frente al peligro que corría la tan esperada Independencia. Sin embargo, este se negaría a ser involucrado en la lucha de dos caudillos y recomendaría a Riva Agüero reconocer la autoridad del Congreso, sea este bueno o malo. No obstante, Riva Agüero desoíría los consejos de San Martín, preparando en cambio a su ejército para enfrentarse a las fuerzas del Congreso y Torre Tagle y tratar de contener los progresos de los españoles. Entretanto, Lima se preparaba para la llegada de Bolívar, quien había sofocado el levantamiento de Pasto y conseguido el permiso del Congreso de la Gran Colombia. El 1 de septiembre de 1823 desembarcaría en el puerto del Callao el Libertador venezolano. El mismo que sería investido por el Congreso con la suma de poder dictatorial, debiendo el Presidente de la República, Torre Tagle, sujetarse a él y a sus designios. Así, Bolívar quedaría con el poder absoluto esperando el enfrentamiento que pondría fin al dominio español en América.

Independencia del Perú: Campaña de Intermedios | Bicentenario del Perú | 2/3
PROYECTO PANACA
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[0:00]Durante su protectorado, José de San Martín mantenía el objetivo de culminar la guerra por la independencia y expulsar definitivamente a las fuerzas realistas del Perú y América.
[0:00]Un primer ejército embarcado en el Callao, atacaría a los españoles por los puertos intermedios del Sur, Arequipa y Tarapacá.
[0:00]Un segundo ejército lo haría por el centro y un tercer ejército argentino lo atacaría por el Alto Perú.
[0:00]La misma que fue presidida por José de la Mar e integrada por Antonio Alvarado y Manuel Salazar y Baquíjano.
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