[0:01]La adolescencia es esa etapa en la que pasamos de ser un niño a convertirnos en adulto. Todos hemos pasado por ello, pero cuáles son las etapas de la adolescencia? Aquí tenemos a Julia, preadolescente, que podría ser una alumna del último ciclo de primaria o primero de eso. A Pedro, que se encuentra la adolescencia central y representa a los alumnos que están entre primero y tercero de eso. Y por último, a María, situada en la etapa de la adolescencia final y representa a una alumna que estudiaría entre cuarto de la ESO y segundo de bachillerato. A través de ellos veremos los distintos cambios que ocurren en cada una de las fases de la adolescencia. Respecto a los cambios físicos, Julia está entrando en la pubertad. Está empezando a sufrir los cambios propios del inicio de la pubertad y por ello tiene un aspecto desigual, lo que le confiere torpeza en los movimientos. Pedro ya está en plena pubertad y está pasando por grandes cambios hormonales. Por todo ello tiene un aumento del apetito y del sueño, ya que se produce mucho desgaste físico. Además, comienza con el desarrollo sexual. Sin embargo, en el caso de María, esta etapa ya ha pasado y a nivel físico presenta mayor estabilidad. Es importante recalcar que todos estos cambios se producen a distintas velocidades entre los adolescentes, siendo muy variables entre las etapas de la preadolescencia y la adolescencia final y presentando mayor homogeneidad entre los adolescentes que se encuentran en la etapa final. Si pasamos a estudiar el desarrollo cognitivo, en el caso de Julia se comienza a desarrollar el pensamiento lógico y tiene mayor capacidad de comprensión. Además, presenta mayor interés por las habilidades cotidianas, por ejemplo, cocinar o utilizar un coche. Centrándonos en Pedro, durante la adolescencia central se desarrolla un mayor pensamiento abstracto y relativo. El sentido del humor se vuelve mucho más irónico y los chistes y bromas de índole sexual toman una gran importancia. Finalmente, en la adolescencia final, aparece una mayor capacidad hipotético-deductiva, pudiendo hacer frente a problemas muchos más complejos. Además, se desarrolla una nueva conciencia social. Si estudiamos el desarrollo moral, en la preadolescencia se siguen tomando actitudes muy egocéntricas, aunque poco a poco comienzan a adquirir mayores habilidades de justicia y negociación. Sin embargo, su conducta no siempre va a reflejar estas nuevas habilidades adquiridas. En el caso de Pedro, sigue dándose el egocentrismo y aparece una gran necesidad de aprobación social. Además, debido a la rebeldía y el egocentrismo propio de esta época, comienzan a cuestionarse el orden social establecido y por ello se enfrentan a sus padres y profesores. Finalmente, centrándonos en María, a medida que entran en la fase final de la adolescencia, el egocentrismo va haciéndose menos latente. Unidos a la nueva conciencia social que adquieren los adolescentes en esta etapa, aparecen nuevos valores más abstractos y nuevos principios con los que regirse. Sin embargo, no tienen la madurez suficiente como para permanecer fieles a estos principios en todas las ocasiones. Es por ello que a menudo presentan varias contradicciones entre sus valores y su comportamiento. En cuanto al concepto de sí mismos, Julia tiene una gran influencia del entorno y empieza a crear una gran disociación entre los estereotipos masculino y femenino. Esta disociación se prolonga hasta la etapa de la adolescencia central, en la que tienen una tendencia a conformarse con estos estereotipos establecidos. Además, en el caso de Pedro, podemos apreciar una mayor variabilidad según los cambios que está sufriendo. De esta forma, vemos que no tienen un claro concepto de sí mismos. La necesidad de aprobación social de la que ya hemos hablado, les lleva a preocuparse en exceso por su aspecto físico, siendo una etapa en la que pueden aparecer muchos desórdenes relacionados con este aspecto. En la adolescencia final empiezan a desarrollar una identidad propia, lo que conlleva un proceso de experimentación de nuevas experiencias. En cuanto a las características psicológicas, los preadolescentes tienden a hacer muchos planes, pero la desorganización que demuestran les dificulta mucho cumplir los objetivos que se marcan. Esto les lleva a sentirse desbordados. En el caso de Pedro, la intimidad se vuelve un factor clave que le lleva a centrarse en sí mismo. Sin embargo, empieza a desarrollar una gran preocupación por la opinión de los demás. Debido a todos los cambios que se producen en su cuerpo, presenta grandes cambios de humor. Además, se produce una tendencia a olvidar. Finalmente, en el caso de María, los planes a largo plazo pasan a ocupar un papel mucho más importante que antes. En esta etapa final, los adolescentes abandonan buena parte del egocentrismo que definía las otras etapas de la adolescencia. Durante la preadolescencia, en cuanto a la relación con los padres, los adolescentes continúan teniendo una gran necesidad de afecto y dependencia derivado de la etapa de la niñez. Sin embargo, presentan un deseo de participar más en las decisiones familiares, lo que conlleva las primeras discusiones y conflictos. En plena adolescencia central, la búsqueda de la identidad propia se acentúa, de manera que se producen mayores conflictos con los padres. Esta búsqueda de identidad propia, que conlleva el alejamiento hacia los padres, también produce un rechazo a las muestras de cariño. Sin embargo, es importante en realidad para ellos recibirlas. En la adolescencia final, la conflictividad dentro de la familia va disminuyendo y empiezan a mostrarse más signos de respeto entre los miembros. Ello no significa que no sigan discrepando en varios aspectos, fundamentalmente todos aquellos que impliquen a las normas y los límites establecidos en la familia. Finalmente, en cuanto a las relaciones con los compañeros, durante la preadolescencia es cuando comienzan a formarse las pandillas, en las que encontramos amigos con los mismos gustos y aficiones. Durante la adolescencia central, comienza el despertar sexual y, por tanto, la aparición de las primeras parejas y relaciones sentimentales. En esta etapa es muy importante la aprobación social y es cuando se agrupan en función de liderazgos creados en el grupo. En el caso de la adolescencia final, la influencia que de los amigos se convierte en un aspecto clave. La necesidad de experimentar para crear su propia identidad les lleva a tener comportamientos de riesgo. En esta etapa aumentan las amistades entre chicos y chicas. Es importante remarcar que en este caso hemos tomado, por ejemplo, a tres personas, Julia, Pedro y María, pero cada persona es diferente y no todos los adolescentes, independientemente de la etapa en la que se encuentren, van a adoptar las mismas actitudes. Sin embargo, estas características tienden a aparecer en todos ellos, siempre con muchos matices diferentes. Es importante como docentes tener en cuenta que nuestra opinión hacia una persona puede llegar a hacer que esa persona se comporte como nosotros creemos que lo hará, simplemente por tratarle como si lo fuera hacer. Esto es lo que se llama sesgo confirmatorio y siempre debemos evitarlo.
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[0:01]La adolescencia es esa etapa en la que pasamos de ser un niño a convertirnos en adulto.
[0:01]Aquí tenemos a Julia, preadolescente, que podría ser una alumna del último ciclo de primaria o primero de eso.
[0:01]A Pedro, que se encuentra la adolescencia central y representa a los alumnos que están entre primero y tercero de eso.
[0:01]Y por último, a María, situada en la etapa de la adolescencia final y representa a una alumna que estudiaría entre cuarto de la ESO y segundo de bachillerato.
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