[0:02]Las noches del hospital. Me llamo Emilio y quiero compartir algunas de mis experiencias. Cuando empecé a trabajar de seguridad en el Hospital Universitario de Mendoza, nunca imaginé enfrentarme a las situaciones que me tocó vivir. Este hospital funcionaba de 8 de la mañana a 8 de la tarde. Después de ese horario, solo se quedaba el personal de seguridad durante toda la noche y hasta las 8 de la mañana, que era cuando volvía a abrir al público. La primera noche que trabajé ahí, conocí a José. Él sería mi único compañero en ese horario. Como siempre ocurre, la primera noche te explican cómo es el trabajo, tus responsabilidades y cuidados. El hospital tenía una entrada principal, un hall y la recepción. Desde ahí nacía un pasillo largo y principal de color gris, del cual salían tres pasillos más. Cada uno conducía a un sector diferente, identificados por colores. Mi compañero me explica que debíamos cerrar todas las puertas de cada sector y luego apagar las luces. En ese momento mi compañero me dice, cuando bajes todas las térmicas de las luces, anda y traba el ascensor camillero. Estaba muy serio mientras me lo decía y me repitió cada paso varias veces. Entonces voy, trabo las puertas y comienzo a apagar las luces bajando todas las térmicas. En el pasillo se empezaron a apagar todas las luces, menos una. Esa luz quedó titilando. Y yo me quedé observando porque me llamaba la atención. Miraba las térmicas y estaban todas bajas. Revisaba una y otra vez el tablero y la luz seguía prendida. Habrá pasado cerca de un minuto y la luz se apaga, pero inmediatamente empiezan a golpear todas las puertas de los consultorios. No lo pensé y salí corriendo de ese lugar. Al volver a nuestra base, le conté esto a José y me dijo que él me había dado el paso a paso por una razón concreta. Me volví a preguntar si trabé el camillero y le dije que no, que por haberme asustado me fui directamente y me olvidé de trabarlo. Entonces José me dijo que el ascensor camillero subirá y bajará toda la noche. No entendí el por qué iba a subir y bajar toda la noche y le dije a José que vayamos y lo trabáramos. Pero me respondió que por más que lo trabe iba a subir y bajar toda la noche. Y así fue mi primer día de trabajo en el hospital. Otra noche, poco tiempo después, salgo a recorrer el perímetro del hospital. Hacer el rondín cada una hora era otra de mis tareas nocturnas. Había una pequeña calle por uno de los laterales del hospital, que es por donde entraban las ambulancias. Y en ese lugar estaba todo lo que era patología. Tiempo después me enteré de que antes ese sector había sido la morgue. Cuando estaba por llegar a esa parte, veo que cruza una persona toda vestida de negro. Cruzó desde el portón de la calle hacia la parte donde estaba patología, lo vi cruzar claramente. Entonces lo llamo a mi compañero y le comento que se acababa de meter una persona. Cuando le comento, me dice que justo había llegado el supervisor y que iban a ir los dos juntos por el otro lado, así nos encontrábamos en el medio y lo buscábamos por donde yo lo vi que se había metido. Esperé ahí mismo la llegada de mis compañeros sin ver salir a esta persona. Cuando llegaron, fuimos a ese sector los tres juntos, pero no había nadie, aunque yo lo vi entrar, lo vi pasar caminando perfectamente. El supervisor me preguntó cómo era la persona y yo le dije que era un hombre todo de negro, que lo vi clarito que había pasado. Y ahí me comentó que ya lo habían visto varias personas y que supuestamente era el espíritu de un cura que murió hace muchísimos años en ese lugar. Una noche de invierno, estábamos en nuestra base y teníamos el aire acondicionado prendido en calefacción. De repente y sin que nosotros hagamos nada, se apaga. De la nada se apaga. Lo prendimos otra vez, funcionó menos de un minuto y se volvió a apagar. Lo prendimos una vez más y se vuelve a apagar casi de inmediato. Cuando se vuelve a apagar por tercera vez, mi compañero ya cansado dice en voz alta gritando: "Fantasmita, dejate de romper las pelotas." Ni bien terminó esa frase, a nuestro lado se escuchó un golpe bien fuerte en el barral. Un golpe muy fuerte como con la mano, justo al lado nuestro. Nos levantamos los dos al instante y salimos con mi compañero a tomar mate afuera, sentados en unas sillas que había en el pasillo. Cuando llegó el supervisor le contamos la historia. Él tampoco quiso entrar y nos quedamos los tres muertos de frío tomando mate afuera. Pero la vez que más me asusté, fue con un suceso ocurrido en la parte del laboratorio. Yo ya estaba acostumbrado a los ruidos y todas las cosas extrañas que pasaban. Pero esa noche, cuando paso por la parte del laboratorio volviendo de cerrar todas las puertas, escucho que llora una mujer, pero escuché que lloraba una mujer adentro del laboratorio. Aun cuando hacía unos minutos yo mismo había revisado que no haya nadie y cerrado con llave. Le digo a mi compañero que habíamos dejado a alguien encerrado dentro del laboratorio. Y él me dice: "¿Qué escuchaste una mujer llorar?" Quedé pálido mientras me explicaba que eso pasaba a veces. Se escucha una mujer llorar, pero que adentro no había nadie. Yo no lo podía creer. Porque lo escuché clarito, o sea, escuché una mujer llorar. Y le insistí, le dije, vamos a abrir, loco, porque para mí está allá adentro. Yo la escucho llorar, se escucha. Un poco de desgano, él accedió a venir conmigo hasta el laboratorio. Mi compañero se acercó hasta la puerta y la abrió. Y de hecho no había nadie adentro. Pero no solo eso, ambos la escuchamos llorar desde afuera, pero inmediatamente se abrió la puerta, ya no lloraba más. Esto es lo más destacado de todo lo que me pasó, durante las noches del hospital.

Un Guardia De Seguridad En Un Hospital De Mendoza 👻 PARANORMAL
Capilla Del Monte Paranormal
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[0:02]Cuando empecé a trabajar de seguridad en el Hospital Universitario de Mendoza, nunca imaginé enfrentarme a las situaciones que me tocó vivir.
[0:02]Después de ese horario, solo se quedaba el personal de seguridad durante toda la noche y hasta las 8 de la mañana, que era cuando volvía a abrir al público.
[0:02]Como siempre ocurre, la primera noche te explican cómo es el trabajo, tus responsabilidades y cuidados.
[0:02]Desde ahí nacía un pasillo largo y principal de color gris, del cual salían tres pasillos más.
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