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Tema 35 - Cuerpo Nacional de Policía. Temario Sintetizado

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Después se ha aplicado en múltiples campos y a partir de la Segunda Guerra Mundial, fue adoptado por la economía para indicar el modelo de crecimiento económico de los países industrializados que además para algunos integra la idea de justicia social. Los conceptos de sostenibilidad y desarrollo sostenible se han hecho populares en los medios de comunicación a raíz del documento titulado Nuestro futuro común, que fue elaborado en 1987 por la entonces Primera Ministra de Noruega, Gro Harlem Brundtland. Este documento, informe de la Comisión Brundtland, se define como sostenible. Aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. En este documento se analizó la situación del mundo en ese momento y demostró que el camino que la sociedad global había tomado estaba destruyendo el ambiente por un lado y dejando a cada vez más gente en la pobreza y la vulnerabilidad. El propósito de este informe fue encontrar medios prácticos para revertir los problemas ambientales y de desarrollo del mundo y para lograrlo destinaron 3 años a audiencias públicas y recibieron más de 500 comentarios escritos que fueron analizados por científicos y políticos provenientes de 21 países y de distintas ideologías. En el origen del concepto de sostenibilidad mencionamos dos aspectos. La percepción de la gravedad de los desequilibrios medioambientales, observados en diferentes lugares del mundo. La conciencia de la posibilidad de una crisis ecológica global con consecuencias imprevisibles, pero previsiblemente catastróficas para el futuro de nuestro planeta y de la mayoría de las especies que habitan en él. De ahí han nacido las ideas básicas de lo que hoy se entiende por sostenibilidad o sustentabilidad como ha propuesto Jorge Riechman. Cuando se habla de crecimiento se entiende, por lo general, que el bienestar y la riqueza se identifican de forma casi exclusiva con un aumento cuantitativo en el volumen de las economías. Más producción, más consumo, más riqueza. Por este motivo, el indicador de crecimiento por excelencia es el producto nacional bruto, PIB, que mide el volumen de bienes y servicios producidos, lo que no quiere decir que el incremento del PIB, vaya siempre acompañado de una mejora de la calidad de la vida humana. En cambio, con el término desarrollo se aluda a que el bienestar y la riqueza que han de asociarse a la mejora cualitativa de los servicios y de los recursos a los que tiene acceso una persona. En este caso, los indicadores de desarrollo se denominan sintomáticamente índice de desarrollo humano, IDH. El IDH ha sido elaborado por las Naciones Unidas y combina tres indicadores: esperanza de vida, alfabetización y PIB. El desarrollo integral vendría a implicar varios desiderata que en principio y como mínimo toda filosofía de la sostenibilidad digna de ese nombre comparte. Uno, que la sostenibilidad económica y medioambiental, para ser realmente tal, debe ir acompañada de la equidad. Se trataría, pues, de postular un desarrollo que engloba a todos los habitantes del planeta, que tenga en cuenta el consumo de recursos y la contaminación de todos, redistribuyendo a todos ellos las plusvalías. Dos, que el desarrollo sostenible exige cambios de mentalidad y de paradigma económico parecidos, aunque en otra dirección, a los producidos en su momento por la Revolución Industrial. La idea principal aquí es que los procesos productivos propios de los países industrializados han incrementado sus requerimientos energéticos y de materiales de forma que dicho incremento no guarda proporción con el tipo de bien o servicio que producen, siendo esta la razón del aumento de la ineficiencia del sistema económico existente. El problema es que de esta ineficiencia no suele quedar constancia contable, ya que los precios de las materias primas no reflejan los costes reales de su obtención, ni tampoco se contabiliza el coste de eliminarlas o reciclarlas. La sostenibilidad como objetivo, aparece claramente en el horizonte cuando esta otra contabilidad se hace visible. Tres, que el desarrollo sostenible exige una reorientación de la tecnología hacia objetivos de eficiencia, no ya genéricamente, sino en el consumo de recursos, la reestructuración del sistema económico imperante para que el ahorro de recursos naturales sea rentable y la gestión ambiental para hacer del territorio un valor natural no mercantil a conservar y no sometido a especulación. Reglas de desarrollo sostenible. Existen tres reglas que deberán ser observadas y que constituyen las condiciones del desarrollo sostenible. Uno, ningún recurso renovable, deberá ser usado a un ritmo superior al de su generación. Dos, ningún contaminante deberá producirse a un ritmo mayor al que pueda ser reciclado, neutralizado o en su defecto absorbido por el medio ambiente. Tres, ningún recurso no renovable, deberá ser aprovechado a una mayor velocidad de la necesaria para sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sostenible. La estrategia española de desarrollo sostenible incluye entre sus principios rectores la promoción y protección de los derechos fundamentales y la solidaridad intra e intergeneracional. Así como los principios de precaución y de que quien contamina paga, manteniendo con ello un planteamiento acorde con la visión estratégica e integradora de la Unión Europea. El documento aborda todas las áreas prioritarias definidas en la estrategia europea, estructuradas en torno a tres dimensiones de sostenibilidad, ambiental, social y global. En el contexto de la sostenibilidad ambiental, con el fin de diseñar líneas de actuación dirigidas a la protección de la atmósfera, calidad del aire, agua, suelo, naturaleza y salud, la estrategia española se desarrolla en tres secciones interrelacionadas. Producción y consumo, analiza la eficiencia en el uso de los recursos, la producción y consumo responsable y la movilidad y el turismo sostenibles. Cambio climático y conservación, aborda las iniciativas para mitigar el cambio climático en materia de energía limpia, sectores difusos y sumideros, así como los instrumentos de mercado y la adaptación al cambio climático. Gestión de los recursos naturales y ocupación del territorio, se centra en los recursos hídricos, la biodiversidad, los usos del suelo y la ocupación del territorio. En lo referente a la sostenibilidad social, la estrategia desarrolla otros dos aspectos fundamentales, por una parte, el empleo, la cohesión social y la pobreza y por otra parte la salud pública y la defensa. Finalmente, en el ámbito de la sostenibilidad global se analiza el papel fundamental que juega España en materia de cooperación internacional para el desarrollo sostenible. Principios de la sostenibilidad. Un sistema político democrático que asegure a sus ciudadanos una participación efectiva en la toma de decisiones. Un sistema económico capaz de crear excedentes y conocimiento técnico sobre una base autónoma constante. Un sistema de producción que cumpla con el imperativo de preservar el medio ambiente. Un sistema tecnológico capaz de investigar constantemente en nuevas soluciones. Un sistema internacional que promueva modelos duraderos de comercio y finanzas. Un sistema administrativo flexible y capaz de corregirse de manera autónoma. El observatorio de la sostenibilidad, Os, nace en España en diciembre de 2014 con la finalidad de dar continuidad a la labor investigadora e informativa iniciada en 2005 en temas de análisis de sostenibilidad. En ese año se elaboró el primer informe de sostenibilidad de alcance nacional en el que se aplicaron baterías de indicadores contrastados operativos y representativos. Su objetivo es hacer una radiografía real, veraz e independiente de la situación de España en temas de sostenibilidad, basada en metodologías e indicadores destinados a describir la sostenibilidad de diversos procesos, ambientales, sociales y económicos y evaluar mecanismos de gestión garantes de la misma, situación, tendencias y escenarios. Informes. Uno, un informe anual completo e integrado que establezca las relaciones entre la serie de variables e indicadores contemplados en los análisis, puntualice conclusiones y avance actuaciones en relación con los principales marcos estratégicos de sostenibilidad nacionales, europeos e internacionales, estrategias nacionales, estrategia europea 2020, siete programa de la UE, Naciones Unidas. Dos, estudios temáticos de las áreas que se consideren claves para la sostenibilidad en determinados momentos, oportunidades y coyunturas. Dos. Coordinación y cooperación internacional. En 1972, el Club de Roma publica un documento titulado límites al crecimiento en el que se indica que los recursos naturales son limitados y su consumo creciente e indiscriminado necesariamente va a representar un condicionamiento al crecimiento económico que el mundo estaba experimentando en esos días. En 1980 aparece el término desarrollo sostenible, por primera vez en el contexto de la estrategia de conservación del mundo. Siendo en el año 1987 cuando la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo publicó un informe titulado Nuestro mundo futuro, o informe Brundtland, en el que se introdujo el concepto de desarrollo sostenible que ha servido de base para fijar la pauta a las acciones de los gobiernos y ciudadanos responsables. Según el informe Brundtland, el desarrollo sostenible es aquel que atiende las necesidades del mundo presente sin poner en peligro la posibilidad de que futuras generaciones puedan atender las suyas. El concepto de sostenibilidad implica que la actividad económica y tecnológica no puede continuar funcionando bajo el lema de, pase lo que pase las acciones continúan. Es necesario establecer un desarrollo que pueda contribuir al bienestar de toda la sociedad actual, pero sin hipotecar el de las generaciones futuras. En 1992, la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, establece una relación ambivalente entre desarrollo sostenible y los peligros de la agresión continua que estaba sufriendo el medio ambiente por las actividades humanas, indicando la necesidad de poner limitaciones a las emisiones de gases de efecto invernadero. Con posterioridad se celebró la Conferencia Río + 10 en Johannesburgo en 2002, a modo de evaluación y seguimiento de la aplicación de los acuerdos de Río 92. Después de la primera cumbre histórica de Río de Janeiro en 1992 y 10 años después de la de Johannesburgo en 2002. Se realizó la Cumbre de la Tierra Río + 20, llamada oficialmente, Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, se celebró en 2012 también Río de Janeiro. Esta cumbre fue un nuevo intento de Naciones Unidas en el comienzo del Milenio para avanzar sobre el compromiso de los estados y la comunidad mundial en los grandes cambios de este siglo XXI. Tres. Sociedad y desarrollo sostenible. Muchos de los retos a los que se enfrenta el ser humano, tales como el cambio climático, la escasez de agua, las desigualdades o el hambre, solo se pueden resolver desde una perspectiva global y promoviendo el desarrollo sostenible. Una apuesta por el progreso social, el equilibrio medioambiental y el crecimiento económico, como una nueva hoja de ruta para lograr un desarrollo sostenible. Naciones Unidas aprobó la agenda 2030 que contiene los objetivos de desarrollo sostenible, una serie de metas comunes para proteger el planeta y garantizar el bienestar de todas las personas. Estas metas comunes necesitan la implicación activa de las personas, las empresas, las administraciones y los países de todo el mundo. En el plano social, la sostenibilidad fomenta el desarrollo de las personas, comunidades y culturas para conseguir un nivel global de calidad de vida, sanidad y educación adecuado y equitativo. La lucha por la igualdad de género, en especial en los países en desarrollo, es otro aspecto que durante los próximos años configurará las bases de la sostenibilidad social. Los objetivos de desarrollo sostenible, también conocidos como los objetivos globales, son una llamada de Naciones Unidas a todos los países del mundo para afrontar los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad y garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades y puedan llevar una vida mejor sin comprometer nuestro planeta. Estos 17 objetivos están interrelacionados y con frecuencia, la clave del éxito de uno involucrará las cuestiones más frecuentemente vinculadas con otro. Se podría decir que se resumen en las siguientes metas. La erradicación de la pobreza y el hambre, garantizando una vida sana. Universalizar el acceso a servicios básicos, como agua, el saneamiento y la energía sostenible. Apoyar la generación de oportunidades de desarrollo a través de la educación inclusiva y el trabajo digno. Fomentar la innovación e infraestructuras resilientes, creando comunidades y ciudades capaces de producir y consumir de forma sostenible. Reducir las desigualdades en el mundo, especialmente las de género. Cuidar el medio ambiente combatiendo el cambio climático y protegiendo los océanos y ecosistemas terrestres. Promover la colaboración entre los diferentes agentes sociales para crear un ambiente de paz y desarrollo sostenible. Cuatro. Instrumentos de gestión ambiental. Art 45 C 1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo. Dos. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva. Tres. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o en su caso administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado. Son de resaltar las siguientes cuestiones. Se trata de un bien jurídico colectivo que supone una decisión prevalente para el equilibrio de intereses contrapuestos. Existencia de un mandato constitucional de criminalización, acompañado de sanciones administrativas y civiles, obligación de reparar el daño causado. No existe una definición de medio ambiente, haciéndose referencia a la explotación racional de todos los recursos naturales, vinculando este al desarrollo de la persona. El Estado tiene competencia exclusiva en legislación básica sobre medio ambiente, pero se han ido concediendo competencias a las comunidades autónomas en muy diferentes materias. La finalidad de la normativa estatal, es fijar un marco legal común para todas las comunidades autónomas que garantice el principio de igualdad entre los ciudadanos españoles. Son muy numerosas las leyes, reglamentos y órdenes ministeriales que regulan aspectos ambientales. De especial interés, es la figura del delito ecológico, introducida en el Código Penal por vez primera en 1983 para castigar con penas de arresto y multas a las personas responsables de daños ambientales. Las autonomías y los municipios son competentes en muchas cuestiones ambientales. Las comunidades autónomas dictan leyes y decretos autonómicos y los municipios ordenanzas municipales que regulan cuestiones muy diversas en este campo. Podemos definir la gestión ambiental, como el conjunto de diligencias conducentes al manejo integral del sistema ambiental. Dicho de otro modo, e incluyendo el concepto de desarrollo sostenible, es la estrategia mediante la cual se organizan las actividades antrópicas que afectan al medio ambiente, con el fin de lograr una adecuada calidad de vida, previniendo o mitigando los problemas ambientales. Es decir, la gestión ambiental implicará estrategias que organizan diversas actividades tendentes a conseguir una mejor calidad de vida y, asimismo, gestionar todas aquellas necesarias para prevenir y minimizar los típicos casos que conducen a la contaminación del ambiente. Dicha gestión es llevada a cabo por medio de herramientas o instrumentos, los cuales pasamos a definir. Los instrumentos de gestión ambiental son los recursos que utiliza la sociedad para llevar a cabo acciones concretas, destinadas a lograr los objetivos planteados por las políticas. Estos generalmente constituyen el elemento operativo de los planes y programas ambientales, adoptados por los países. Los instrumentos de política ofrecen un conjunto de opciones para responder a la solución de los problemas ambientales. Se puede considerar que los instrumentos son neutros y que, en últimas, los propósitos específicos perseguidos les otorgan su razón de ser. La decisión sobre qué instrumentos o combinación de ellos pueden usarse para alcanzar los fines propuestos en las políticas, nos conduce al tema de los planes. Un plan es la combinación de uno o más instrumentos, así como de otras actividades que pueden incluir obras físicas de conservación, prevención o restauración. Es decir, se definen aquí los instrumentos de política, como un medio para atacar y los planes como su combinación en diversas dosis, con el propósito de alcanzar los objetivos perseguidos por las políticas. El objeto de los instrumentos de la gestión ambiental es, prevenir conductas no deseables, reprimir las producidas, disuadir, estimular o compensar, según convenga. Propósitos perseguidos al poner en marcha los instrumentos de gestión ambiental. Fijación de condiciones ambientales. Impulso de procesos de prevención. Concientización de los ciudadanos mediante una educación. Cambio del comportamiento de los actores económicos. Mejoramiento de los procesos de formulación de las políticas ambientales, su puesta en marcha y evaluación. Clasificación de los instrumentos de gestión ambiental. Existen diversas clasificaciones, en primer lugar, nos encontramos con aquella que los agrupa en, los instrumentos de comando y control, son la legislación ambiental de nuestra región o país, es el énfasis de enfoques llamados de comando y control para su aplicación. En cuanto a si efectivamente un instrumento es de comando y control, podemos identificarlo a partir de dos características. Si indican qué ha de hacerse. Si indican cómo ha de hacerse. Los instrumentos de mercado o económicos son todas aquellas directrices o programas que no se regulan por leyes, es decir, que son en base a oferta y demanda, generalmente son desarrollados por la empresa privada. Ello nos lleva a una segunda clasificación de los instrumentos, los cuales se pueden agrupar en cuatro grandes categorías. Los instrumentos de regulación directa denominados de comando y control, basados en la promulgación de normas y en la ecuación, coerción sanción. Es decir, se trata de la forma tradicional de hacer cumplir la ley llevada al campo de la conducta ambiental. Los instrumentos administrativos consistentes en el otorgamiento de licencias, permisos y además modos de adquirir el derecho a usar los recursos naturales, previstos en las diferentes legislaciones. La licencia ambiental ha sido el instrumento predominante dentro de esta categoría. Los instrumentos económicos que están dirigidos a hacer que las fuerzas del mercado sean las principales propiciadoras del cumplimiento de las metas ambientales de la sociedad. La educación, la investigación, la asistencia técnica y la información ambiental conforman la cuarta categoría. El ciclo de los instrumentos de gestión ambiental incluye las siguientes fases. Uno, planificación, se deben definir responsabilidades, objetivos, medios, procedimientos operativos, necesidades de formación y sistemas de control y comunicación. Dos, implantación y funcionamiento, asignación de recursos, funciones y responsabilidad, involucrando al personal en el proceso. Tres, comprobación y acción correctora, seguimiento y medición, auditoría del sistema. Cuatro, revisión por la dirección, redefinición de objetivos y modificación de la política si es necesario. Instrumentos de gestión ambiental voluntaria. Por su parte, los instrumentos de gestión ambiental voluntaria, ya sean certificados o no según normas internacionales, norma ISO 14001 o reglamento EMAS, pueden ser instrumentos que mejoren la gestión actual de las empresas y las organizaciones, incorporando la variable ambiental en su modo de producción. La huella ecológica. La huella ecológica es la medida del impacto de las actividades humanas sobre la naturaleza, representada por la superficie necesaria para producir los recursos y absorber los impactos de dicha actividad. Esta superficie suma la tierra productiva o biocapacidad, necesaria para los cultivos, el pastoreo y el suelo urbanizado, zonas pesqueras y bosques, el área de bosque requerida para absorber las emisiones de CO2 de carbono que los océanos no pueden absorber. Tanto la biocapacidad como la huella ecológica se expresan en una misma unidad, hectáreas globales, Hag. A través de la historia, la capacidad de la naturaleza para absorber el impacto del desarrollo humano ha tenido límites. En tiempos pasados, la contaminación y otras presiones desembocaron sobre todo en el deterioro de los ambientes locales. Pero hoy, además, hemos forzado a escala planetaria los límites de la resiliencia de la naturaleza. España ocupa el puesto 22 del ranking mundial de la huella ecológica.

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