[0:06]Hola Happy amigos, con ganas de aprender. Soy Dani y hoy quiero hablaros de bueno, mejor escuchad.
[0:19]Suena bien, eh? Hoy quiero hablaros del sonido.
[0:34]Para que un sonido exista, tiene que haber alguien o algo que lo produzca, como esta guitarra. Un medio por el que se transmita, como el aire y, por supuesto, un oído que lo reciba. Cuando pulso las cuerdas de mi guitarra, se producen unas vibraciones que viajan en forma de onda hasta nuestros oídos. Por eso las escuchamos. La velocidad del sonido depende del medio por el que viajan. En los sólidos, como el hierro, las ondas sonoras van a gran velocidad. En los líquidos, como el agua, van un poco más despacio, y en los gases, como el aire, es por donde van más lento. Pero si el sonido son ondas, ¿por qué reconocemos los sonidos nada más escucharlos? Porque distinguimos la voz de nuestros padres, o el ladrido de un perro. Pues muy fácil, los distinguimos por las cualidades o características de cada sonido. Estas cualidades son tres: intensidad, tono y timbre. La intensidad nos permite distinguir si el sonido es fuerte o débil. Gracias al tono distinguimos si los sonidos son agudos o graves. Y por el timbre diferenciamos quién o qué ha producido el sonido. Por ejemplo, si lo ha producido una flauta, una guitarra, un perro, o un gato. Por último, y antes de despedirme, una curiosidad. Sabéis que es el eco? El eco es cuando las ondas sonoras se encuentran con un obstáculo y rebotan contra él, cambiando de dirección y escuchándose poco después de forma repetida. Eso es el eco, y seguro que más de una vez lo habéis oído. Y si no, escuchad. Happy learning. Qué guay! Adiós, happy amigos, espero que siempre tengáis ganas de aprender. Hasta el próximo vídeo.



