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Don Arturo Calle, un empresario hecho a puro pulso

Armatura

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[0:00]Y ahí comencé. tenía seis, ocho metros cuadrados. había más espacio para estar afuera que dentro del almacén, no había árbol de Navidad en Colombia, que no existieran bolsas de Arturo Calle. Yo quiero al país y lo quiero mucho. y con toda modestia hemos hecho cosas muy importantes. una pregunta que si te tengo importante es qué consejo me darías mirando hacia el futuro de Armatura?

[0:29]Hola, mi nombre es Pedro, soy el fundador de Armatura. Les quiero dar la bienvenida a nuestro podcast. Construye tu mejor versión. Como marca les queremos transmitir el siguiente mensaje: una mentalidad fuerte es el activo más importante que cualquier persona puede desarrollar. Bueno, don Arturo, mil y mil gracias por este espacio, de verdad que muchas gracias, yo creo que lo hemos hablado, pero de verdad, mi admiración completa. Por todo lo que has construido. Ahorita estaba en el lobby y viendo todo esto, todo lo que has hecho, de verdad. Además, lo que has hecho por el país, me parece increíble, entonces de verdad, muchas gracias por este espacio. A ti, Pedro, y me alegro mucho de que estés acá. Esta reunión la habíamos postergado en varias ocasiones, pero bueno, todo se cumple en la vida. Lo primero que te quiero preguntar es, ¿cómo arrancaste con esta gran empresa? Aquí nos podíamos quedar ocho días. No, para llegar a esta gran empresa, comencé desde muy niño. Yo estuve de mecánico industrial en una fábrica de Medellín en Pepalfas, ahorré unos pesos con el fin de ser independiente. En esa época fueron 12.500 pesos, que era mucho en ese momento. O mucho no, tampoco. Y ahí comencé. Me vine para Bogotá. Unos parientes me albergaron acá. Eh, me fui a administrar un almacén de uno de ellos, pequeños, tenían una cadena de almacenes pequeños. Ellos los vendieron y yo administré uno. Eh, con el correr del tiempo, ese uno, se los compré porque era chiquitico en San Victorino, tenía que unos 6, 8 metros cuadrados apenas. Casi que es, había más espacio para estar afuera que dentro del almacén. Toda la vida me gustó, me gustaron los negocios desde que nací. Me gustó el dinero, no para atesorarlo, sino para vivirlo, para el día de mañana ser alguien y poderme dar gustos y demás. Fui muy juicioso ahorrando, en esa época, se puede decir que era el colombiano más amarrado del país. Yo digo que quien quiere hacer dinero inicialmente, no lo puede hacer gastando dinero. Tiene que comenzar siendo ahorrativo. Y ahí comencé. Me casé muy joven. Disfruté el matrimonio, los hijos, todo. Yo pagaba arriendo y estaba tan, tan jovencito y admiraba tanto mis triunfos que la primer nevera que yo tuve, que fue marca General Electric, de color blanco, la puse en la sala del apartamento, no en la cocina. Ahí le dio una enseñanza enorme. Igual un equipo de sonido. Ya eso comenzó, muy juicioso. Yo era el primer bogotano de esa época, nacido en Medellín, pero ya radicado acá. El primero en abrir y el último en cerrar. Para mí, el reto más grande de mi vida era que no se podía ir un cliente sin comprar. Haga de cuenta un campeón de deportes, una persona que toda la vida ha sido exitosa.

[4:00]Y que con cualquier frustración se deprime. Eso era Arturo Calle de niño. Como le te cuento nuevamente y repito, era una frustración total y creo que no se iba nadie sin comprar desde que hubiera el producto. Pero si el cliente pedía un producto que yo no tenía, yo ofrecía uno similar, lo atendía muy bien. Y sigo siendo un gran vendedor, que ya no practico la profesión del vendedor, pero me considero todavía un gran vendedor. En su momento era uno de los tres mejores vendedores que tenía la ciudad de Bogotá, pero no se iba. De eso sí puede estar seguro. Ese fue el éxito mío, muy juicioso, muy ahorrativo.

[4:54]Comencé con ese tipo de, de local con esa área. Nunca fui amigo del crédito. Yo comencé el negocio, lo compré por 17.000 pesos. Me prestaron 4.000, a los tres meses los pagué y de ahí en adelante toda mi vida empresarial ha sido no deber. Yo digo que el peor negocio es pagar intereses, deber plata y pagar arriendo. De ahí en adelante me dediqué a ser muy juicioso, mis compras eran de estricto contado. A veces le pagaba a los empresarios, textileros y de confección anticipado para que me dieran unos mayores descuentos. Y ese ha sido mi vida en esa parte. Fui por el don de la paciencia ir adquiriendo locales comerciales, pero yo los iba comprando los locales. O sea, el arriendo para mí fue que yo haya pagado arriendo en mi vida fue muy poco tiempo donde comencé. Después en un segundo local que monté y al poco tiempo ya el tercer local y de ahí en adelante todos los locales fueron propios. Y desde el primer momento en el que compraste ese primer local, ahí nace la marca Arturo Calle. No, ese local tenía un nombre, La Camisita, era tan chiquitico que ese nombre se lo tenía. Quien fue el dueño de ese local Qué ocho metros cuadrados tenía ese local? eh, o dueño no, de la marca y del pequeño establecimiento comercial, es Héctor Correa, que ya murió, suegro, suegro mío y el abuelo de mis dos hijos, de mis dos matrimonios, del último matrimonio, los dos hijos, que ya son viejos también, ya tienen sus años. ¿Y entonces en qué momento nace la marca Arturo Calle? Eh, la marca Arturo Calle, Héctor Correa que era un gran eh, profesor de lo que tenía que ver con mercadeo. Eh, me dijo, cuando yo iba a montar el segundo almacén, me dijo, don, no le ponga La Camisita, póngale Dantela y yo, ¿ese nombre qué, qué pitos toca? Y me dijo, mire, el almacén más hermoso que hay en Panamá se llama La Mansión Danté. Como esto tan chiquito no puede ser una mansión, póngale Danté. Claro, que es el de tu suegro. Y como yo era un chino chiquito, pues yo qué iba a saber de eso. No, como 19 años o 20, pero es que una persona de 20 años de esa época, su mentalidad, su modo de ser y de todo lo vivido y por haber era como decir un muchacho de 10, 11 años de hoy en día. O sea, uno era muy ingenuo. Jamás tenía el desarrollo mental que tiene hoy en día un niño de 10, 11 o 12 años, era más pensante, mil veces más, más preparado el niño actual. Y de una vivez impresionante. Es que en aquella época todo era pecado. Entonces, uno vivía con los padres, eh, un beso con una niña no existía. Todo era pecado, para ser más breve. Y después monté el tercer almacén. Y en el tercer almacén, con nombre de Danté, llegó un cliente al que le caí muy bien.

[8:30]Y era diseñador gráfico, publicista y me dijo, 'Hombre, usted me va a excusar'. Ese nombre que usted le tiene a este negocio no dice nada. Usted no va a poder acreditar una marca porque es que no es un nombre que le llegue a la persona y de fácil recordación. Le dije yo, 'Entonces, ¿qué, qué voy a hacer?' Me dijo, 'Póngale su nombre propio, Arturo Calle. Mire que en el mundo entero, los grandes diseñadores, las grandes marcas en esa época, tenían siempre el nombre de quien estaba creando el negocio, etcétera.'

[9:16]Y lo hemos visto con el correr de los años en muchas marcas de mucho prestigio y le dije, 'Listo, y me dijo, 'Yo le hago el logotipo y el diseño, no le cobro nada'. Ahí comenzó la marca Arturo Calle, que sí ha sido muy exitosa y de fácil recordación. Pero entonces, ahí comenzó de la siguiente manera. En aquella época, los comerciantes no producían, sino le compraban a fábricas que se dedicaban a procesar, a fabricar, digamos, todo tipo de confecciones. Y no tenían almacenes, sino producían, le vendían al comercio y así era en aquella época. Hoy en día es al contrario, hoy en día las marcas tienen sus propias fábricas. Entonces, yo compré, comencé comprándole a los fabricantes en el tercer almacén, después en el cuarto. Y cuando ya iba por ahí en el sexto almacén, conocí a un señor de Pereira, confeccionista, Diego Pineda, que él me vendía. Y un día le propuse que por qué no hacíamos una sociedad, fabricaba todos los productos que yo requería. No le fabricaba a nadie, él me los fabricaba, pero lo que me vendiera maquila, mano de obra. Yo le entregaba la materia prima, él me producía el artículo y siempre yo material con la el personal que tenía en la fábrica. Me dijo, 'Listo'. Él no tenía absolutamente nada. Entonces me dijo, 'Bueno, hagamos el negocio'.

[11:00]Entonces yo, eh, se construyó una, una fábrica muy buena en Pereira. Después se construyó otra mucho más grande. Y ahí fue cuando comencé y tan exitoso el resultado por una razón muy sencilla. Primero, ya nos dábamos el lujo de escoger lo que nosotros queríamos, y la moda que queríamos, el diseño, todo, todo lo que era de confección. Dos, podíamos vender más barato que todos mis colegas. ¿Por qué? Porque yo ya no dependía de terceros, donde el tercero tenía una utilidad y yo otra. Ya no. Ya simplemente la maquila la tomaba mi propia empresa y yo podía vender a precios más económicos. Arturo Calle hasta que entregó esta compañía hace 12 años a mis hijos, el eslogan siempre fue y los clientes lo decían, 'La mejor calidad, más bajo precio'. Y eso era cierto, dicho por todos los colombianos. Eso me trajo a mí un gran respaldo desde todo punto de vista como marca. ¿Qué qué hacía Arturo Calle? Yo compraba los productos, la materia prima de estricto contado. Y había fábricas que les decía, 'Bueno, y si le pago el 50% con el pedido, me daban descuento o pago contado'. El 50% si me paga ya sobre este pedido y le doy tanto más de descuento. Bueno, y si le pago la totalidad ya, le doy otro descuento. Entonces, todos esos descuentos yo se los trasladaba al cliente. El cliente era el que se beneficiaba, pero yo, Arturo Calle, en vez de vender 100 unidades, vendía 1000. Entonces, al vender 1000, ganaba muchísimo dinero en relación a vender 100. ¿Qué quiero decir con esto? Que si 100 a un mayor costo, pues vendía 100 únicamente.

[13:14]Claro, los volúmenes son distintos. De 1000, el volumen me permitía ganar más. Y toda mi vida ese fue el concepto, el por qué les pagaba yo anticipado o de estricto contado. En esa época la pulcritud, la responsabilidad de los empresarios era tan grande que eso era difícil ver que un empresario de aquella época, bien sea de confecciones o textileros, se quebrara. Entonces yo tenía total tranquilidad. Inclusive con fábricas como Fabricato y Coltejer. Yo les pagaba anticipado, a ojos cerrados, 'Tenga la plata'. Muy bien, Don. Estaba muy seguro. Entonces, después del, de ese tercero fue creciendo la compañía. Y ya vino la fábrica de vestidos. Yo compraba los paños y tenía un confeccionista que me vendía la mano de obra y yo le entregaba los paños, pero no éramos socios. A ese confeccionista yo le propuse que fuéramos socios y tuviéramos una gran fábrica de vestidos. Me dijo, 'No'. Entonces, más adelante conocí a un señor, don Francisco Rocha, que sabía vivir, excelente socio, trabajaba con Hernando Trujillo. Sí. Era el contador y él sabía ya de diseño y de moda. Y él montó una pequeña fábrica de vestidos y yo lo conocí. Fui, conversé con él y comencé a comprarle mano de obra.

[14:53]Entregaba materias primas y él me hacía el producto. Después le dije, '¿Por qué no, ah, él me dijo, 'Hagámonos socios'. Y le dije, 'El día que usted me haga un vestido perfecto que yo no le tenga ni un reclamo, nos hacemos socios. De lo contrario, no, porque yo no quiero exponer la marca'. Dicho y hecho, al poco tiempo me dijo, '¿Cómo le parece?'. Le dije, 'Perfecto'. Nos hicimos socios, todavía la compañía es socia con, con la familia de de él. Eh, más adelante, la fábrica de calzado. Yo le compraba calzado a X empresa. Y el gerente de ventas que conocía muy bien, yo le dije, '¿Por qué no montamos una fábrica?'. Me dijo, 'No tengo con qué'. O sea, en toda la parte inmobiliaria también Le dije, 'No se preocupe, montemos la fábrica'. Usted que plata tiene, no, yo tengo apenas esto. Le dije, 'No hay problema'. Yo le financio una parte, usted pone esto y se montó la fábrica de calzado también. O sea, ya lo que es la compañía, todos sus productos, en vez de depender de terceros. Está la fábrica de ropa sport, formal, perdón, de ropa sport y de ropa informal. Está la fábrica de vestidos, está lo del calzado, etcétera, etcétera. Ahí se produce todo lo de la compañía. Y también importábamos mucho del Oriente, producto terminado y materias primas. Ya con este nuevo impuesto, pues, se ha vuelto casi imposible. Aunque vale la pena no descuidar esas excelentes relaciones que se hicieron durante 15 años. Yo digo que perder esa trayectoria de 15 años porque el impuesto es muy alto. Hay que seguirlo conservando, así no se traigan las mismas cantidades, pero se pueden traer productos más exclusivos que no hay en el mercado, etcétera. Pero, tú no puedes perder 15 años de conocimientos en el Oriente, imposible, la China, en, en, en Tailandia, en todos estos países. No, es super valioso.

[17:18]Porque es que duraste 15 años y te conocen grandes empresas de allá y te daban el crédito que quisieras. Nos adoran. Pero la empresa bajó mucho después de que yo la vendí, las importaciones. Ahora le estoy inculcando nuevamente a Carlos Arturo de que vuelvan a retomar, aunque traigan menos cantidades. Fue creciendo la empresa lentamente y hoy en día, cuando yo le entregué la empresa, la número uno en vestuario de ropa, llámese femenino o masculino, aunque yo le entregué 100% masculino, pero en ese momento yo le vendía más que cualquier empresa de femenino también.

[18:06]En utilidades era la que más utilidades generaba. En imagen también. Eh, mi mayor riqueza hoy en día es que me adoran 50 millones de colombianos. Esa gran fundación que creé. Ya la empresa, pues la administran los dueños en propiedad, son los hijos. Yo no estoy retirado de mi actividad como como empresario, pero no tengo negocios. Me dedico a lo privado mío, y puedes ver el escritorio. Yo mantengo muy ordenados los papeles, como lo puedes ver encima del escritorio, en la tarde los organizo todos y quedan en un solo paquete. Detesto el desorden. En la compañía, eh, más o menos entre las fábricas productoras y la comercial, está alrededor casi de 6.000 trabajadores. Sí, soy un hombre de, sí. Soy un hombre feliz. Y como te digo, para mí mi mayor riqueza es lo de los colombianos. Y y la fundación. Riqueza para la sepultura. Yo no aspiro jamás. Y Dios dijo, 'Amados, unos a nosotros'. Si yo quiero cosas buenas y tengo con qué los demás, pues, mejorarles su sistema de vida es lo que se debe hacer. Ojalá, y eso aspiro, de que los colombianos tengan el mismo concepto. Don Arturo, yo veo algo muy lindo en esta historia y es que no solo ha existido, pues, o sea, como un deseo de crear riqueza y de construir empresa, sino también genuinamente construir país. De de dónde nace un poquito como esta convicción de querer construir país y cómo cree que lo ha ayudado. Eh, y también específicamente te quiero hablar acerca de la pandemia. Creo que la pandemia fue un momento muy difícil para todos. Eh, y la empresa asumió una posición muy linda. De construir país hasta que yo estuve como propietario y como gerente de esta compañía, era persona natural. Yo nunca tuve sociedad en lo que es la marca Arturo Calle ni en mis almacenes. Era 100% el dueño. Yo opinaba, yo hacía, etcétera. Pero he sido un hombre muy comunicativo.

[20:33]Jamás en la vida he hecho nada sin asesorarme de las personas más allegadas a mí y eso para mí ha sido un gran triunfo. En la parte país, como persona natural, desde que nací a hoy, creo estar plenamente seguro que soy el colombiano, como persona natural, que más impuestos ha pagado en Colombia, como persona natural. Hasta hace 12 años hacia atrás. Eh, respecto a la evasión, nunca he sido amigo de la evasión y digo por qué. Así sea justa o no justa las cargas tributarias. Porque es que uno a constancia a pensar de que evadió, de que va a maldecir los señores, eh, le harían de que usted es un empresario, pero es un evasor, lo va a mirar mal. Y yo te digo, uno hace dinero para vivir preocupado a toda hora. Eso a mí no me convence. En esta empresa jamás se va un peso, visitas de la DIAN. El informe es levante el expediente. No se encontraron irregularidades. En eso hemos sido muy correctos. Y qué más del país, pues, qué más que quiero al país, qué más que me dicen que cuándo se se va a ir. Y digo, 'No, dentro de 8 días, pero espérate'. Pero no va a vivir.

[22:17]Claro, lo que pasa es que para ir terminando, una pregunta que sí te tengo importante es que estamos en la misma industria, como tú dijiste, somos colegas, eh, qué consejo me darías mirando hacia el futuro de Armatura. No, lo que pasa es que, eh, el pensamiento gana gana, ¿cierto? Y el que representará algo de lo que ha sido todo, tu sabiduría empresarial. Amén, señor.

[22:45]No, muy bien, sé que es cierto. Creo que la, la autocompasión y también uno quererse uno mismo, porque si uno no se quiere uno mismo, pues, qué no va a querer.

[40:01]Don Arturo, ya para ir terminando, ¿cómo es un día típico suyo hoy en día? Yo me despierto antecitos de las 6, por ahí faltando 15. Escucho, prendo la W para enterarme de qué pasa en el mundo, para dónde va el mundo, qué está sucediendo en Colombia y en el mundo. Lo escucho, mientras lo escucho, me pongo a hacer unos, unas terapias, unos estiramientos. Porque a mí me han hecho 800.000 cirugías, lástima que ninguna, pero de salud. Ni una. Sin embargo, aquí me puede ver enterito. Entonces, hago mis estiramientos, la gimnasia también. Eh, después, en la caminadora eléctrica, etcétera. Eso lo termino, cuando lo termino baja 1.000 a la perrita que tengo. Yo a la perrita la quiero mucho y le digo, 'Te adoro porque tú me das mucha paz y mucha tranquilidad'. Yo quiero mucho los animales y tengo varios perros. Por ahí a las 9, 9 y media estoy desayunando. Me arreglo antes de irme a desayunar. Desayuno sin afán, con el don de la paciencia. Llego aquí a la hora que me provoca. 10 y media, 11, 12. Me quedo aquí hasta las 6, otras veces 6 y media, otras veces 7, porque me encanta la oficina, me encanta el escritorio. Yo soy enfermo y aspiro que Dios me dé el placer de morirme aquí sentado en la oficina, como usted la puede ver con toda modestia. Esto es muy agradable. Esto es una oficina, que, que yo la he, digo, esto es divino, esto es un tesoro. Yo la llamo la joya de la corona. Y yo no sé ustedes cómo la vean. Ya salgo para la casa, me gusta mucho viajar, bastante. Me encanta viajar. Voy a Cartagena, a otros países, acá. Ya vivo sin afán. No pienso en negocios. No pienso en dinero para la sepultura. A mí me pueden ofrecer una mina de oro, pero me dicen, 'La tiene que administrar y manejar'. Yo digo, 'Gracias'. Eso me va a dar mucho dinero para la sepultura, pero me va a quitar paz y tranquilidad. Y para mí la paz y la tranquilidad vale más que el dinero. Y yo le aconsejo lo que necesitan. ¿Dónde te gustaría y cómo te gustaría que estuviera la marca Arturo Calle, en 100 años? Cuando la administren probablemente tus nietos o los hijos de tus nietos. La marca Arturo Calle dentro de 100 años. Yo la concebiría de más 1000 veces más, más posicionada en Colombia. Pero a nivel mundial con franquicias, no con almacenes propios. ¿Y por qué? Porque es más práctico la franquicia, porque quien la toma, tú te ganas un dinero, no tuviste que hacer más, sino producir el artículo y entregártelo y asesorarte en el merchandising, la exhibición y todo en los diseños de todo. Pero de ahí en adelante, no. Entonces, ¿por qué? Lo tienes que manejar personal. No tienes que manejar gobiernos, diferentes sistemas laborales en cada gobierno, diferentes sistemas de impuestos, costumbres, todo lo que tú quieras. Lo que es franquicia. Es que ahí lo vemos. Y yo conozco en estos días vino una empresa que tiene una gran marca de tenis, tiene 5.000 puntos de venta con, con grandes franquicias.

[44:53]Don Arturo, una frase para terminar, una frase que te gustaría, si, si pudieras poner una valla. Una frase para que lo viera todo el mundo, lo que ha sido toda tu sabiduría empresarial. Amarte a Dios y al prójimo como a nosotros mismos. Perfecto. Y compartir lo que tenemos con aquel que no tiene nada y que todo lo necesita. Esa sería mi frase.

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