[0:01]Maratón 2012, Adoración a Jesucristo.
[0:27]Hola, hija.
[0:32]¿Quién eres? Soy yo, tu padre. Dios. ¿Qué haces así vestida? Pues vestida como Así. Con ese traje. Pues sí. Así me siento. Como un payaso. ¿Por qué, hija mía? Pues porque quiero hacer reír y agradar a los demás. Eso no es malo, es algo bonito. Sí. Pero a veces no hay ganas, y hay que hacerlo. Tienes que pensar que la recompensa de hacer feliz a los demás es muy valiosa. Sí. Pero eso es lo que esperan de mí, que yo lo haga. ¿Y ellos qué? ¿Qué haces tú por él?
[1:50]¿Qué haces tú por mí? Sabes. A veces me siento como si estuviera en un circo que represento a todos los actores y animales que allí se encuentran.
[2:10]Como un domador que tiene que domar las luchas, las tentaciones. Los leones y fieras que están al acecho de comerme y devorarme si se descuidan.
[2:27]También como un trapecista haciendo equilibrio entre su casa, entre su familia, entre la iglesia, porque su intención es de no caer.
[2:44]O como un mago buscando soluciones para que desaparezcan todos los problemas de los demás. Y los míos qué? ¿Qué pasa con los míos?
[3:05]Como un malabarista llevando un montón de cosas a la vez porque esa virtud la tiene la mujer.
[3:19]Que si la iglesia, que si el hogar, que si la familia.
[3:28]El intentar ser la mejor persona, el mejor siervo, el mejor cristiano.
[3:43]O lo más fuerte, tener que intentar siempre dar en el blanco. Y no poderme nunca equivocar, porque me hacen sentir culpable si no hago las cosas bien.
[4:05]¿Sabes lo peor de todo de ese payaso? Es que la gente no colaboren. No ríen, no aprecien lo que hoy aquí se ha preparado.
[4:32]Pero escucha, hija mía. Yo aprecio todo lo que haces. Cuando te fuerzas por hacer feliz a los demás, yo también me gozo.
[4:53]Sí, Señor. Si aquí el problema no eres tú. Aquí el problema somos nosotros.
[5:16]Que nos quejamos diariamente. Y gracias a Dios tenemos un bajo techo. Tenemos algo que comer.
[5:30]Que no valoramos lo que tenemos. Y el estar hoy aquí hay que valorarlo mucho.
[5:51]Y algunos diréis, bueno, ¿y por qué se tiene que vestir de payaso? Pues porque la mayoría de la gente, incluyéndome yo. Nos sentimos así, incomprensible, ignorada, porque para un payaso, para nosotros no tiene, no tiene valor. Pero un payaso tiene su trabajo. Hace feliz a los demás.
[6:40]Ahora, ahora te entiendo. ¿Por qué, por qué te sientes tan mal? Tú quieres controlarlo todo, hija mía. ¿Por qué, por qué no me dejas el control a mí?
[7:04]Yo soy un Dios que puedo llevar tu problema. Yo soy un Dios que puedo ayudarte. En esa carga que te aflige y que te angustia. Mi amor es entrañable.
[7:27]Por cierto, y esa maleta. Pues no te digo que lo que lo complicamos somos nosotros. Yo me voy ya, tiro la toalla, no puedo más. ¿Por qué? Pues por la vida cotidiana, porque lo hacemos difícil, porque no puedo. No te vayas. Yo te necesito en mi reino. Te llamé para que me sirvieras. Te invité a participar conmigo en mi gloria, en extender mi reino, en hacer feliz a tantas personas que están enfermas, agobiadas, afligidas. Un poco de risa no hace daño.
[8:19]Bueno, yo hoy me comprometo a participar en el reino contigo. Y yo me comprometo a ayudarte, a sostenerte en mi diestra. Quítate ese traje. Quítate ese traje.
[8:50]Quítate ese traje. Deja de aparentar. Sé tú misma. Venga, sé tú misma. Saca tu manera de ser, tu forma de ser. Yo te quiero así. Yo no te quiero pintada, yo no te quiero vestida de payaso. Porque tú eres la niña de mis ojos.
[9:18]Quien cree esto y conmigo, por favor, vamos a creerlo, nos lo está diciendo el mismo Dios. Me amaste a mí. Cuando nadie me vio. Me amaste a mí. Cuando nadie me amó.
[9:41]Créetelo. Tú me diste a mí. Y cuando nadie me vio, tú me diste nombre.
[9:59]Porque esto dice Dios. Tú me diste nombre. Yo soy tu niña. La niña de tus ojos. Porque me amaste a mí. Tú me diste nombre. Yo soy tu niña. La niña de tus ojos. Porque me amaste a mí.



