[0:06]Hola. Buenos días. Ah, bienvenidos, muchas gracias por venir. Ah, espero que vengáis con ganas, yo vengo muy contento. Hoy como sabéis, vamos a hablar de de la importancia de la actitud, los valores humanos, de los principios, de vivir con alegría y como estoy a vuestra disposición, no sé quién empezará con la primera pregunta. Hola Víctor, eh, soy Felipe, eh, soy profe de primaria y soy padre de dos niños. Eh, tú que también eres padre, que tienes hijos, qué consejos les podríamos dar para que sean felices. Hola Felipe, muchas gracias por la pregunta. ¿Qué consejos? Mira, ah, tú eres profe de primaria, seguramente tienes una respuesta mucho mejor que la mía. Ah, yo no soy nadie para dar consejos, pero yo mi respuesta sería la de, yo a mis hijos, claro, los tengo clarísimo, siempre les he machacado tres conceptos. Ah, claro, ya tienen 20 años, con lo cual ya están hasta las hasta el coco de escuchar a mis rollos, pero yo lo he resumido todo en tres ideas para mis hijos. La primera es, o sea, desarrollar la bondad, o sea, el el el ser buenas personas, al final, en la vida el talento es importante, el dinero es importante, el trabajo que tienes a tu cargo es importante, pero en la vida es mucho más importante ser buena persona. Es incompatible ser buen profesional y mala persona, es incompatible ser eh, buena pareja y mala persona. Al final, la vida lo que cuenta es ser buena persona. Entonces, a mí la virtud, cuando me dicen, qué es la virtud que que más te gusta, la bondad, y así se lo explico siempre a mis hijos, personas buenas. Yo cuando cojo el último tren que vuelve a a Barcelona, o sea, cuando llego a la estación de Sans, veo gente durmiendo en la calle. Entonces, tú ves a alguien durmiendo en la calle, ves a alguien buscando en un contenedor y no te conmueves? O sea, no hay algo dentro que te duela? Es que te has vuelto insensible, te has vuelto una persona inhumana, no mala persona, eh? Pero sí insensible e inhumano, porque a fuerza de verlo, pues nos hemos acostumbrado. Entonces, uno no puede dejar de ser sensible al sufrimiento ajeno, porque es lo que nos hace buenos, y buenos, nos hace despertar aquella inquietud por por ayudar a los demás, la la compasión, porque es lo es lo Ese es el consejo que yo les doy a mis hijos, es la primera de las ideas, o sea, ser buenos. Mira, a mí me marcó mucho, a mí me encantan las frases. Hay una frase de Martin Luther King que siempre me viene a la cabeza cuando explico esto a mis hijos. Que dice algo así como que, ah, en esta generación, porque es verdad que en este a la gente joven les dejamos un mundo que es una mierda. Ah, lo hemos hecho muy mal, y en esta generación, nos tendremos que arrepentirnos, no no de la del del del de las maldades que hace la la gente mala, sino del abrumador silencio de las personas buenas. Ah, entonces, uno no puede tirar la toalla y uno tiene que luchar para ser la mejor persona que puede llegar a ser y para ser buena persona, y eso no es cursi. Al final, es el sentido que tiene la vida. La segunda, el segundo, el segundo consejo que les doy es no perder nunca la alegría. O sea, la alegría ayuda mucho, o sea, ir por la vida, pero no alegría no es ser payaso chistoso gracioso, eso es el concepto de la alegría de vivir. O sea, uno tiene que intentar vivir alegre, porque no es un tema genético, se aprende, se desarrolla, y se aprende, pues viendo lo positivo antes que lo negativo, y cuando uno es alegre, las relaciones con los demás funcionan mejor. Cuando uno es alegre, uno se enfada menos, uno asume que la vida, pues tiene cosas que nos gustan y cosas que no nos gustan, y en las relaciones personales, uno genera menos conflictos. Ah, ayuda mucho ser alegre, pero estamos en un entorno donde cuesta ver personas alegres. O sea, no sé, yo yo recuerdo una anécdota que me pasó hace dos meses, yo en Barcelona me muevo en moto, porque me resulta no sé, más cómodo, más rápido. Y yo voy en la moto a las 8 de la mañana, y claro, estaba parado en un semáforo, eh, y pregunto al lado a un taxista, le miro, y yo me fijé, perdón, que en el panel había había marcado la temperatura, y ponía 31 grados. Miro al taxista y le digo, 31 grados, qué calor, no? El hombre se gira y me dice, usted qué es? Meteorólogo? O sea, que te coja aquella rabia y decir, coño, qué qué qué qué qué burro, qué idiota, no? Qué qué qué qué, sabes, he hecho una pregunta espontánea y hay gente que ya va de mal humor a primera hora de la mañana, sabes. Y sigo con la moto, pasando semáforos, y cuando ya estaba mucho más adelante, ah, me encuentro otro semáforo. Y miro a la derecha y también tenía un taxi. Digo, ah, me la juego o no o no me la juego. Y yo buscaba la temperatura en el panel, pero no la encontraba. Y entonces le pregunto al taxista, perdone, a qué temperatura marca el coche? Y me dice, 31 grados. Digo, coño, moriremos como pollos, no? Y el hombre se gira y me dice, yo no, porque ya me he acostumbrado a pasar tres veces al día por un túnel de lavado de coches, bajo las ventanillas, que entre el agua, y a trabajar fresquito. Y claro, y yo salí de allí y pensé, es que es que el yo lo que estudio se llama psicología positiva, este es el ámbito que yo estudio. Y se reduce a esta anécdota, por qué hay personas que el mismo día de la semana, con el mismo trabajo, a la misma hora, con la misma temperatura, hay personas que son alegres, hay personas que tienen un sentido del humor, hay personas que disfrutan trabajando, hay personas que sonríen. Y hay otras que con las mismas circunstancias son rancias, mustias, bordes, antipáticas. O sea, dónde está la diferencia? Pues hay personas que luchan para ir con alegría, por quejarse menos, por por valorar lo positivo. Y eso es un consejo que le doy siempre a mis hijos, está vivir con alegría, es fantástico, todos los que estamos aquí, sabemos, por experiencia, que cuando uno va alegre, o sea, la vida es increíble, y cuando uno va hasta las narices, la vida es una mierda.
[5:01]Entonces, hay que luchar para ser buena persona y hay que luchar para vivir con alegría. O sea, la vida ya nos dará dramas, por supuesto, hay motivos para perder la alegría, pero no todos para perder la alegría. Y estamos en un entorno de personas que se han vuelto mustias. Y la tercera y última cosa que les digo es, la primera eran las bondades, la segunda la alegría, la tercera es, sobre todo pensando en en en su trayectoria profesional. Ah, y hay una, siguiendo con las frases, yo tenía un profesor que siempre nos decía, Kupers, en la vida es simple, pero nos la complicamos. O sea, en la vida no se trata, cuando tengas un un un trabajo, cuando estás trabajando, ah, no se trata de hacer cosas extraordinarias. Se trata de hacer de manera extraordinaria las pequeñas cosas ordinarias. Ahí es donde está la diferencia entre las personas grandes y las mediocres, en no hacer cosas extraordinarias, sino hacer las pequeñas cosas ordinarias de manera absolutamente extraordinario. Yo firmaría si mis hijos fueran buenas personas, fueran bondadosos y tuvieran esa sensibilidad por ayudar a los demás, a y esa esa sensibilidad por por percibir el sufrimiento ajeno. Si fueran personas alegres, a, que transmitieran alegría, y que fueran personas que en su día a día, con el trabajo que hagan, más importante o menos importante, se dedican a hacer cosas extraordinarias en esas pequeñas cosas ordinarias de cada día. Hola Víctor, eh, mira, muchas gracias. Usted es una cara divertido, sí, no? Muchas gracias. Eh, yo me llamo Sergio, soy profesor de de narrativas transmedia y mi pregunta, yo creo que es simple, pero complicada a la vez, no se te va a poner en un aprieto, que es si se puede aprender a ser optimista. Tú sabes que me va a poner un aprieto, por supuesto que sí, lo sabes al hacer la pregunta. Aquí lo importante es qué dicen los expertos. Qué dicen aquellos psicólogos que están en el ámbito de la psicología positiva, porque la psicología positiva es una ciencia muy simple. O sea, es muy básica, son cosas de sentido común, pero detrás en la misma metodología que tiene el resto de ciencias, eh, aquí hay estudios empíricos, hay tesis doctorales, hay gente que está estudiando si efectivamente, pues uno nace o o se hace. Y sin ninguna duda, se aprende, claro que se aprende, o sea, uno no nace cenizo. O sea, cuando nacimos los que estamos en esta sala, nuestros padres nos dijeron, pues mira, ha sido un niño, pesa 2 kilos 800, y lástima, pinta cenizo, no? O sea, uno se ha ido haciendo, la vida, los problemas, las circunstancias, nos han ido haciendo cenizos, aquí hay muchas personas que somos de una generación que hemos escuchado aquí, desde que pues la la la tu tu actitud, tu manera de ser, tu carácter se formaba, pues de los 0 a los 5 años, 0, 7 años y luego, pues luego había espringados. Pues no, hoy se sabe que no, porque hace 20 años no existía la neurociencia. Hace 5 años, tú buscabas documentos sobre la neuroplasticidad del cerebro, y costaba encontrar alguno. Hoy hay mucha gente investigando, estudiando, y se sabe que tu actitud, tu manera de ser, la puedes trabajar, la puedes mejorar, la puedes desarrollar, tengas 5, 25 o 125 años. Lo que pasa es que no es fácil, por supuesto que no es fácil, pero no es fácil porque todos estamos en un entorno que por cada alegría que tenemos, son 27 disgustos. Todos tenemos 5.000 momentos al día, todos, absolutamente todos, que lo mandaríamos todo a tomar por saco. Todos, porque es la sociedad en la que nos ha tocado vivir, pues hay muchos problemas, es complicada, todo es estresante. Hay mucha gente que está hasta las narices, hay mucha gente que está harta, hay mucha gente que tiene tantos problemas que ya no tiene ganas de luchar, pobrecita. Pero cuando uno deja de luchar, tiene que tener en cuenta que en su vida solamente quedan dos palabras, amargura y mal humor. Y hay muchas personas que viven amargadas y de mal humor, y no se lo merecen. Y vivir así es asqueroso, sobre todo sabiendo que que que hay otra alternativa, porque existe otra alternativa, y la otra alternativa es la de luchar contra corriente para vivir con ilusión. Con alegría, que por supuesto es mucho más difícil, mucho más. Pero es un esfuerzo, es una lucha que vale mucho la pena. Es una lucha titánica, minuto a minuto. Y cómo se consigue ser más alegre, cómo se consigue ser más optimista, que es la pregunta que que hacía Sergio? Pues primero siendo consciente que es una elección. O sea, ser alegre no es una consecuencia de. Ser alegre es una elección y hay personas que están comprometidas, que tienen ganas de vivir con alegría, y fallan una vez y siguen, fallan una vez y se vuelven a levantar, fallan una tercera vez. Pero hay gente que lucha para vivir con alegría y después esfuerzo, esfuerzo, esfuerzo, esfuerzo, y mucho esfuerzo. Pero cuando uno desarrolla el esfuerzo de vivir con alegría, al principio cuesta, al segundo intento, pues cuesta, pero el tercero es más fácil, al cuarto es más fácil, y al final cambia tu carácter, cambia tu manera de ser. Y la psicología positiva lo que aporta son muchas maneras simples y sencillas para vivir con alegría. Hago este paréntesis. Parece que todo sea muy simple, que todo sea sencillo, que todo sea fácil y no es verdad. No es, o sea, una cosa es simple y otra cosa es fácil. Simple es, no sé, el tenis es simple. Tú pasas la pelota por encima de la red y tiene que entrar en una línea. Eso es simple, simple de entender. Ahora, fácil no es, ahora ponte, fácil no, porque no es fácil, pero vale la pena, y se puede hacer, y todos conocemos ejemplos de personas a que que viven así. Ahora no sé si tengo tiempo o no tengo tiempo de explicarte un ejemplo, pero voy a explicarte un ejemplo. Ah, yo volaba no no recuerdo, Barcelona, en fin, a Asturias o a Cantabria, al norte. Ah, a mí me gusta ir bien a mi casa siempre que puedo, entonces yo soy muy habitual, pues de 6 de la mañana, avión o tren. Y aquel día el cliente me mandó un billete de avión a las 6:25 de la mañana con el asiento 12 C, es un asiento que te permite entrar antes al avión, salir antes, y ahora que los aviones son muy modernos, pues pues te permite tener un enchufe, que es muy práctico, en las primeras filas, suele encontrar un enchufe. Ahora, el asiento 12 C tiene otra ventaja. Sabéis que hay un momento que los las azafatas o los azafatos explican las puertas de emergencia. Pues hay ocho puertas de emergencia, con el de la derecha, sabes aquel momento mítico, que todos hemos vivido. Empiezas a explicar las puertas de emergencia, y lo bueno del asiento 12 C, aparte de las ventajas que ya os he dicho, es que aunque seas miope, a la azafata o al azafato lo puedes ver ahí en vivo y en directo. Bueno, casi lo puedes tocar. Y empieza a explicar y le pregunto, perdona, te mira alguien? Ah, porque es muy triste, pobrecitos, están ahí, pobrecitos, explicando las puertas de emergencia, si tú miras el resto del avión, la mitad del avión está durmiendo, la otra mitad está leyendo el periódico. Y digo, te mira alguien? Y me dice, pues con usted he contado hoy cinco caras. Digo, hombre, pues me extraña, porque lo que explica es importantísimo, además, eres un espectáculo explicando y yo estoy aquí para sacar la libreta, empezar a tomar notas, hacer esquemas. Se gira y me dice, menos bromas, caballero, eh, menos bromas, que le veo a usted muy suelto. Usted atento y escuche, porque un día pasará, pues lo que tiene que pasar, por estadística, simple estadística, que el avión entrará en una tormenta, que no tocaba, y hará un aterrizaje complejo. Y yo le miraba así y pensaba, coño, cómo de complejo? Me decía, hoy no, no se preocupe, que no hay ni una nube. Pero usted viaja mucho, pues le tocará, es una cuestión de tiempo, solo de tiempo. Y qué ocurrirá ese día? Pues lo que ocurre en este país, que somos un país de última hora, y todos estos que van aquí tranquilamente durmiendo a pierna suelta, cuando noten que la cosa se complica, empezarán a empezarán a espabilar. Y veremos a alguien preocupado, oiga, perdone, que el chaleco me va estrecho, no hay una XL, a mí qué puerta me tocaba, que no me he enterado. Pues oiga, ahora estamos para el sálvese quien pueda, no estamos para explicar el rollo, no me da tiempo. Todo esto a las 6 de la mañana, eh? Una chica de Canarias, o sea, que que que no me olvidaré, divertidísima. Sigue con su rollo, y cuando está con las mascarillas me dice, perdone, perdone, he perdido a tres. Me he quedado usted y otro, usted aguante, hombre, ya que ha llegado hasta aquí, pues es tontería perderse el final, aguante. Se fue a sentar a su asiento y yo la miraba y pensaba, coño, coño, coño, pero a ti qué te han dado para desayunar? O sea, yo quiero lo mismo que tú, lo mismo que tú, porque si tienes un poco de empatía, o sea, las azafatas son como nosotros, Sergio, tienes unos problemas que tenemos los demás. Pues no sé, pues también les gusta dormir a las 6 de la mañana, son humanos, tienen sueño. También tienen una, tiene un problema con el banco, o tiene una madre que está enferma, pues no sé, o tiene un jefe que es un melón. O sea, la mayoría no son ni mileuristas, es un trabajo que es físicamente cansado. O sea, muchas noches fuera de casa, es un trabajo que tiene un componente rutinario importante. No nos engañemos, explicar las puertas de emergencia, pues 8 horas al día, 88 años de tu vida, pues hombre, muy emocionante y creativo tampoco es. Pues hay personas que pese a todas esas circunstancias, siguen siendo un espectáculo. Hay personas que pese a todos los problemas personales y profesionales, siguen sonriendo, siguen trabajando con alegría. Siguen transmitiendo ilusión y a las 6 de la mañana. O sea, pues qué hacen esas personas? Porque si lo hacen algunas, lo podemos hacer todos. Pero es un problema, uno, de decidir, de compromiso, y la segunda, de esfuerzo, mucho esfuerzo, porque es una lucha titánica contra corriente. Porque el entorno no ayuda ir con alegría. Hola Víctor, mi nombre es Margot, trabajo con jóvenes y también soy madre de jóvenes, eh, me gustaría saber qué actitudes consideras que son importantes de enseñar para educar bien a nuestros hijos y también qué podemos hacer o qué podríamos hacer si vemos en un momento dado que nuestros hijos dejan de de brillar. Mira, ah, muchas gracias, Margot, eh, yo qué diría. Al final, después de leer a los expertos y de la experiencia que ves en otros padres, al final, que las cosas son de de sentido común.
[14:00]O sea, lo importante es que entiendan que la vida va de actitud, y yo siempre lo reduzco a una.
[14:18]Me dirás una actitud que te gustaría que tuvieran tus hijos, la amabilidad. Yo creo que la amabilidad, primero porque nos falta, estamos en una sociedad en la que tratamos a las personas como bultos peludos con patas. Ah, es una experiencia que tenemos todos, tú coges el autobús, coges el metro, coges el tren en una ciudad grande, eh, y cuando te sientas, te separan dos centímetros de otra persona. Es decir, no es un un bulto peludo con patas, no, no, es un ser humano. O sea, pues lo más normal es sentarse y no decir nada.
[15:06]Y lo peor de todo es que hemos asumido que es lo normal, no nos sorprende, no nos extraña, al contrario, tú pregúntate, siéntate en el metro, en el tren, en el autobús, y a la persona de al lado le dices, buenas tardes, qué tal? Como digas buenas tardes, verás como coge el bolso con más fuerza, coño, buenas tardes, me atracan. Me atracan, por qué? Porque en un país de tarados, la gente no se saluda, la gente va a la suya, la gente camina rápido, esperando que sea viernes y no sonríe. Esa es la sociedad en la que vivimos, por eso, a mí me encanta el concepto de alegría, porque sea, los expertos han demostrado a, que la forma más rápida, más eficaz, y más fácil, o sea, rápida, que funciona, y fácil de vivir con alegría, es ser amable. Es ser amable, ser amable con los demás, y tenemos 1500 oportunidades para ser amables cada día. Con el conductor del autobús, que tampoco le saluda a nadie. Cuando estás en una cafetería, con la persona con la que te cruzas en la puerta, o con la que acabas en el ascensor, o sea, ser amable, hay un mecanismo que tenemos todos los seres humanos, que es indiscutible, tú haces algo bueno por los demás, y tú te sientes bien. Eso es innegable, todo el mundo que se ha dedicado a alguna labor de voluntariado, sabes que que que es muy gratificante, porque haces algo por los demás. Ese mecanismo lo tenemos. Es decir, cuando haces algo bueno por los demás, te sientes bien, y cuando haces algo malo, pues te sientes mal. Entonces, igual que hay muchas personas que hay que ayudarlas porque son pobres materialmente, económicamente, estamos en una sociedad en la que hay muchísimas más personas que viven bajo el umbral de la pobreza en términos de afecto, de cariño, de amabilidad. Entonces, cuando tú eres amable con los demás, tienes un mecanismo dentro, si no, pruébalo, la próxima vez que salgas a una cafetería, en vez de salir sin decir nada, prueba a salir a una cafetería y dices al camarero, perdone, espectacular, eh, el café. O sea, no sabes por qué, por qué motivo tienes una sensación, porque es el mecanismo que tenemos. Al camarero, vamos, tienes que llamar al 112 que vengan con desfibrilador, porque le ha dado un ataque, no está acostumbrado. O sea, las personas que saben, los psicólogos que están en el ámbito de la psicología positiva, que estudian, te te dicen esto, juega a ser amable con los demás. Cuando eres amable, te cambia el carácter, eres mucho más alegre. Pero es que aparte de que tú estás mejor, aparte de que los demás están mejor, y que es gratis, ser amable tiene una cuarta ventaja enorme. Y la cuarta ventaja es que te obliga a intentarse la mejor persona que puedes llegar a ser. Porque cuando quieres ser amable, al mismo tiempo estás luchando para ser buena persona, para ser lo mejor que puedes llegar a ser.
[17:36]O sea, yo creo que una sociedad no es rica porque tenga petróleo bajo las piedras o gas. O sea, una sociedad es rica por la calidad humana de las personas que lo forman. De ahí viene la riqueza en las sociedades, la calidad humana. Y la calidad humana tiene que ver con personas educadas. Con personas amables. O sea, necesitamos personas, necesitamos futuras generaciones que cambian la sociedad. Y se cambia con educación, la educación es cuando alguien utiliza, por favor, y gracias, que son dos palabras que hemos, que las quitarán del diccionario por falta de uso. Mundialmente a nuestros nietos, les dirán abuelito, qué hay que decir por favor, y habrá que explicarle, pues son dos palabras que se utilizaban a principios de siglo, a final del anterior. Que se acompañaban para pedir algo. Pero ahora es que también se pierde, por lo por lo tanto, necesitamos personas con una gran calidad humana, eso es lo que nos hace ricos como sociedad. No el PIB. Y luego me has preguntado, perdone, qué hacemos cuando no brillan? Pues cuando no brillan, que tiene una respuesta larguísima, eh, porque no es fácil, porque es verdad que a veces no brillan. Pero lo que volvíamos, lo que comentaba antes también Palomas, hay veces que las personas se desaniman, lógicamente. Estamos en un entorno que tiende al desánimo. Entonces, cuando alguien se desanima, cuando son nuestros hijos, yo solamente conozco dos palabras, cariño y tiempo. Cariño y tiempo, porque esa es la base de las relaciones humanas, eh, no solamente con nuestros hijos, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestros amigos. O sea, las relaciones se cuidan con estas dos palabras, cariño y tiempo. En la vida hay una regla que se cumple siempre en las relaciones humanas. Que es el sentido común, pero que olvidamos, planta que no riegas, planta que palma. Así de simple. Pues en las relaciones ocurre lo mismo. Con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestros amigos. Lo que no cuidas, palma. Hay gente que dice, no, hombre, la media naranja. La media naranja no existe, eso es un cuento chino, la media naranja. Las medias naranjas exprimo en tres meses, y luego iríamos todos de naranja en naranja. Luego lo que queda es cariño y tiempo, cariño y tiempo, cariño y tiempo. Cariño qué es? Pues cariño es cariño. Pues cariño, no sé, pues lo que vienen a ser cariño, pues besos, abrazos y tocamientos varios, lo que vienen a ser cariño. Lo que pasa es que estamos en una sociedad que como nos hemos desanimado, como vamos arrastrando los pies, como nos hemos vuelto, hemos perdido el cariño. Necesitamos reivindicar el afecto, la ternura en las relaciones con las personas que más queremos. Y luego es tiempo. Tiempo. Y si alguien dice que no tiene tiempo para dedicar a sus hijos, es que no es verdad. Básicamente hay una estadística, que que que es oficial, que dice que en este país la media de televisión por persona y día es de 4 horas. Por persona y día, 4 horas. Pues si alguien dice que no tiene tiempo. Bueno, pues yo no la veo, dices, pues pues pues pues tú ocho, para sacar la media. Pero vemos, entonces, no es una cuestión de no tener tiempo, es una cuestión de no tener ánimos, porque pasa que a veces llegas a tu casa, aquel día que llegas cansado, machacado, que has viajado a lo mejor, que no has comido, cruzas la puerta de casa y sale tu hija. Mami, mami, me cuentas un cuento? Que te lo cuento tu padre, que estoy agotado, mañana te cuento dos. Y eso es lo que hacemos muchas veces, y luego hay padres y madres, que que el día que llegan cansados, que llegan agotados, que a lo mejor no han comido, ese día cuentan el cuento y lo representan. Esos son héroes. Esos son héroes, porque todos los que somos padres sabemos que es heroico. O sea, todos los padres que estamos aquí, quién nos ha saltado un párrafo, explicando un cuento a sus hijos. Claro, pues eso que me ahorro. Pues si el libro más vendido de cuentos en este país, es es un, es un libro de cuentos cortos, que además te ponen en el índice, mire, los cuentos 50 segundos, 49 segundos, un minuto 02, el más largo. Un minuto, 02, deme, deme, deme, ese, ese. Sí, porque recortamos tiempo hasta para explicar cuentos a nuestros hijos, que es lo que más queremos. O sea, no dedicamos tiempo, o sea, a este paso nuestros nietos, los cuentos serán de 5 segundos. Pues mira, venía Caperucita con la con la abuela, te cruzaban con el lobo y se comió a la abuela. Buenas noches, a dormir.
[21:49]Entonces, claro, es nuestro trabajo como padres y profesores, educar, y educar se hace con cariño, mucho cariño, y tiempo, mucho tiempo, porque aquello de yo poco tiempo, pero de calidad, es otro cuento chino, que alguien se inventó para tener la conciencia tranquila. Y si no tú coge una planta y le pones dos gotas al mes, máxima calidad, eh. Palma igual.
[22:39]Yo soy Javi y estudio segundo de Bachillerato y quería preguntarte sobre qué estudiar, porque la verdad es que como la mayoría de alumnos de segundo de bachillerato, no tengo nada claro qué estudiar, y bueno, aunque seas del Barça, bueno, pues te cedo el consejo. Bueno, soy soy del Barça, pero entiendo ser buena persona, eh.
[23:06]Yo te diría la respuesta que te he dado antes, a, algo que hagas bien, algo que te apasione, algo que implica ayudar a los demás, y y que te puedas ganar la vida. O sea, yo el error que no cometería es, voy a estudiar algo que tenga futuro. O sea, a mí me gustaría hacer, pues no sé, en geografía, pero como geografía me han dicho que no tiene mucho futuro, pero ADE, pues tiene mucho futuro, voy a hacer ADE, seamos prácticos. Mirad, ser prácticos, me parece una tontería. Básicamente porque decir, lo importante en la vida es ser feliz, aunque suene cursi. Lo que tenemos que luchar todos es para ser felices, y y y si a ti te apasiona la geografía, yo me tiraría de cabeza con la geografía. Porque cuando algo te apasiona, lo harás tan bien, que seguro que encontrarás una oportunidad laboral, seguro. Y si no encuentras la oportunidad laboral, por lo menos habrás estudiado algo que te gusta y lo podrás desarrollar a lo mejor como hobby. Pero no te preguntarás siempre, qué hubiera pasado si hubiera estudiado aquello. Habla con personas que se dedican a esto, que te informen, que te expliquen, que te ayuden, porque cuanto más información tienes, más criterio. Hola Víctor, soy Juanmi, director de un colegio, quería saber, eh, qué cómo podemos conseguir que los líderes del futuro sean los profesores, es decir, cómo podemos trabajar para que sean los grandes líderes y poder transformar la sociedad. Pues mira, lo que tienes tú, porque además lo transmites. Ah, perdona que te lo diga así de claro, pero a mí siempre me ha gustado explicar lo de las bombillas. Sabes las las personas transmitimos. O sea, todos transmitimos. Y a veces conoces a alguien, al cabo de dos, tres segundos, y lo que tú transmites. Al final, cuál es el papel de un líder? O sea, el papel de un líder no es decir a la gente lo que tiene que hacer y verificar que está hecho en tiempo y forma adecuado. O sea, el papel de un líder es el de influir, es el de inspirar, es el de transmitir, es el de contagiar, es el de ilusionar, es el de motivar, es el de ayudar. Y eso tiene que ver con lo que transmites como persona. Cuando influyes en los demás, todos tenemos los tipos de comportamiento. Todos tenemos un comportamiento que se llama comportamiento normativo. Normativo es, pues lo que hay que hacer, pues para pues para no tener problemas, o sea, normativo es, pues que a clase, pues no se viene con chanclas. Pues coño, normativo es que toda clase no vas con chanclas. Normativo es, pues que el conductor de autobús, tiene que parar en las paradas establecidas. Eso es normativo, y si no paras en las paradas que te tocan, pues tendrás un problema como conductor de autobús. Y normativo para mis hijos es llevar el plato desde la mesa hasta la cocina. Eso es normativo, si no lo haces, tendrás un problema, normativo. Y luego todos tenemos un comportamiento que se llama espontáneo, y espontáneo es, o sea, lo que haces porque te da la gana. Si un conductor de autobús, entre dos paradas, ve que hay una persona que que que se ha perdido la parada anterior y está corriendo, y decide frenar para esperarla, eso no es normativo, eso es espontáneo. Lo hace porque a Con Tor le da la gana. Hay gente que me mira y dice, ah, que le den. Y hay gente que decide parar y esperar. Entonces, lo que hay que conseguir, cuando uno es líder, es que las personas den el normativo y den también el espontáneo. Al final, el trabajo de un líder es sacar lo mejor que llevan las personas, sacar lo mejor que llevan. Cuál es tu trabajo como profesor? Tu trabajo como profesor es intentar sacar lo mejor que llevan los alumnos dentro. Ayudarles a que saquen lo mejor, y eso requiere, no tratarlos como una clase de 20, 40, 60, como un número, sino uno a uno. Por eso es un trabajo tan difícil el del profesor, es uno a uno. Y tu trabajo, a lo mejor, como director de un colegio, que lo sabes mejor que yo, porque además lo debes hacer, porque se te ve, es que los profesores den lo mejor que llevan dentro. Y ayuden a sus alumnos a ser mejores personas y y mejores futuros profesionales. Ese es el trabajo de un líder. La esencia es, para ser un buen líder, tener pasión por ayudar. Cuando tú tienes pasión por ayudar a los demás, aquí tienes el primer requisito para ser un buen líder. Y educamos padres y profesores, es responsabilidad de ambos. Claro, al final es poner en la cabecita de las personas, conforme van creciendo, aquellos valores y principios humanos que todos queremos para nuestra sociedad. Porque ya lo tendrán cuando tengan 25, 30, 35 años, un día sean líderes y sean gobernantes y sean, pues serán buenas personas, serán personas honestas, serán personas íntegras, serán personas que quieren ayudar a los demás. Pero eso no se nace, eso se educa, por eso la educación es tan importante.



