[0:00]Estamos a un golpe de clic de la dopamina, de la inmediatez, mostraba que iba siempre en yates, que iba con gente famosa. Realmente la vida que tenía detrás era un desastre. Los circuitos cerebrales que se activan con los estímulos de las redes sociales son los mismos que se activan cuando se consumen drogas. Es el mismo funcionamiento que tienen las máquinas tragaperras. El mundo de las redes sociales le permite mostrar una imagen de algo que en realidad no es, cuando no están conectados y ven la vida que tienen en realidad, conecten con un vacío y esto a largo plazo significa mala salud, malas relaciones, mala economía. En general, una sociedad más enferma y más pobre. Qué estamos dejando de ver al mirar tanto una pantalla?
[0:45]Bienvenidos a este nuevo capítulo de adicciones al descubierto. Vamos a hablar de adicciones y de adicciones a las nuevas tecnologías, a las redes sociales y también qué parecido tienen esas adicciones a las de las sustancias ya que en el cerebro afectan de la misma manera. Bienvenidos, comenzamos.
[1:19]Hola, Luis, qué tal? Cómo estás? Hola, Sabina, que por fin la gente te conoció, que había gente en la presentación del libro que me decía, "Guau, por fin conozco a Sabina, que la he escuchado en un montón de podcast y no sé quién era ya, por lo menos, le pongo cara." Sí, sí, sí, total, me acuerdo que cuando entramos en la casa del libro y yo estaba hablando fuera de micros, digamos, hay gente que se giró porque reconocieron la voz. Sí, supongo que es la curiosidad, ¿no?, de poner cara a alguien que has escuchado mucho. Pues bueno, seguimos aquí, como tú bien decías, hoy vamos a hablar de adicción a las redes sociales, sobre todo, que es un tema que nuestros seguidores nos han nos han preguntado muchísimo, así que vamos a ello. Empecemos pensando qué tienen en común la adicción a las drogas y la adicción al móvil. Pues en realidad todo, porque los circuitos cerebrales que se activan con los estímulos de las redes sociales son los mismos que se activan cuando se consumen drogas. Entonces, el efecto que tiene sobre el cerebro es el mismo, pero con un añadido, y es que, por ejemplo, cuando tú publicas una fotografía y recibes likes, a veces recibes muchos likes, y otras veces recibes pocos likes, pero suficientes como para que vuelvas a intentarlo y publiques otra fotografía, y eso hace que te enganches todavía más. Es el mismo funcionamiento que tienen las máquinas tragaperras, que a veces te toca dinero, a veces te toca menos dinero, pero suficiente cantidad como para que vuelvas a apostar e intentar que te toque la misma cantidad de dinero que te había tocado antes. Entonces, en en el cerebro qué parte se activan, es decir, funcionan, se activan las mismas partes que en una adicción, por ejemplo, a las sustancias? Cuando recibes un like, cuando tienes un estímulo en las redes sociales, se enciende una especie de cartel luminoso que te dice que esa conducta es necesaria para sobrevivir por el pico de dopamina que produce esa conducta. Qué ocurre? Desde el núcleo, salen proyecciones hacia la amígdala y hacia la corteza prefrontal, que son las encargadas de valorar qué está bien, qué está mal, de razonar, de decidir, pero también como afecta a la amígdala, la gestión emocional queda sometida a esa conducta, de manera que muchas veces cuando uno intenta dejar de utilizar el teléfono móvil o intenta no conectarse en las redes sociales, el organismo te predispone a sentir ciertas emociones, como puede ser frustración o aburrimiento o apatía, que hacen que tú vuelvas a repetir esa conducta para poder paliar, anestesiar, silenciar esa emoción que no te gusta. Y la mayoría de veces, ese comportamiento ni nos damos cuenta que lo estamos teniendo. De manera automática, porque el cuerpo también tiene un registro. Muchas veces la gente mira el teléfono móvil, lo enciende, pero no sabe para qué lo mira. Esto nos ha pasado a todos, tener el teléfono encima de la mesa y sin darnos cuenta, darle la vuelta y abrirlo. Yo he ido poniéndole conciencia a esto, sobre todo porque sé que es una, sé que puede ser convertirse en una adicción y que es una conducta que a veces no te sirve para nada, más que para perder el tiempo, y pienso, "Hostia, a veces, esta atención que ponemos sobre algo en lo que no vamos a sacar nada provechoso, podíamos utilizarla en leer un libro o en aprender algo que realmente nos interese o en poner la atención en algo que nos guste o que sea más sano, ¿no?" Entonces, tomar conciencia de que de esas conductas automáticas va muy bien, porque las adicciones, los comportamientos automáticos, no solamente se registran en el cerebro, sino que también se registran en el cuerpo. Entonces, el cuerpo muchas veces actúa de manera inconsciente, y cuando uno toma conciencia de, "Hostia, no es solamente que siento una emoción y que en consecuencia actúo, sino también tener en mente que muchas veces actúo sin darme cuenta". Y qué diferencia a una persona que siente, ¿no?, nos está escuchando y dice, "Ostras, a mí me pasa eso de mirar el móvil, eh, no saber qué voy a mirar o estar scrolleando un montón de rato que en verdad no estoy, pues tampoco estoy sintiendo ni gran alegría, ni ni se me pasa tampoco el aburrimiento". Qué diferencia eso a una persona que ya sí ha desarrollado una adicción, eh, más severa a las redes sociales y que necesita tratamiento? Bueno, muchas veces esa persona que está haciendo scroll no puede dejar de hacer scroll, pero no lo sabe hasta que decide dejar de hacerlo. Cuando decide dejar de hacer scroll, cuando decide dejar las redes sociales, se da cuenta de la gravedad del problema que tiene. Qué quiero decir con esto, que a veces esta diferencia entre el que necesita tratamiento y no necesita tratamiento no está tan clara para muchas personas que creen que no lo necesitan cuando en realidad probablemente sí que lo necesitan o sí que van a sufrir en el momento en el que dejen de tocar el teléfono móvil, porque yo les hago muchas veces una propuesta a las personas que dicen, "Oye, es que me paso muchas horas con el teléfono móvil. Vale, intenta estar un día sin el teléfono móvil, a ver qué pasa". Si lo pasas mal, si sientes frustración, si estás inquieto, claro, si aparecen estos síntomas, significa que tienes una adicción. Probablemente hay más gente de la que creemos que tenga una adicción y que realmente no lo sabe. Qué ocurre? Que uno se da cuenta que tiene una adicción cuando intenta dejarlo y no puede y ahí es cuando uno pide ayuda a veces y se pone en tratamiento, otras veces pues si la persona no es consciente, pues no pide ayuda. También en este tipo de adicciones, ¿no?, muchas veces hemos comentado que hay conductas normalizadas en nuestra sociedad, ¿no? Y consumir redes sociales o estar todo el día con el móvil, está muy, pero que muy normalizado. Entonces, por eso tanta dificultad en identificar que realmente es un problema y como tú bien dices, se trataría de ver si podemos dejar un día las redes sociales o el móvil y no pasa nada. Y si una persona ve que no puede estar un día sin las redes sociales o varios días sin las redes sociales o sin el móvil, es más difícil también que entre en tratamiento porque no se percibe la misma importancia o las mismas consecuencias que pueda tener una sustancia. Lo que ocurre es que es una conducta muy nueva. Cuando salió el tabaco, se creía que fumar era bueno y la gente fumaba y no sabía las consecuencias, entonces, no se podía decir que el tabaco era malo. Ahora que muere un montón de gente por el tabaco, todo el mundo sabe que el tabaco mata. Con la cocaína pasó lo mismo, cuando salió la cocaína, se pensaba que la cocaína no era mala, la heroína sí, pero la cocaína no. Entonces la gente la consumía sin conocimiento de causa. Ahora que todo el mundo sabe que la cocaína mata, pues ahora ya unos consumen y otros no. Lo mismo pasó con el alcohol. Qué ocurre? Las nuevas tecnologías y las redes sociales son relativamente nuevas, acaban de salir. Aún no hay, hay consecuencias, pero aún no están, no son visibles. Las consecuencias las vemos en las clínicas de desintoxicación, cuando alguien viene y te dice que sufre si no está con el teléfono móvil o que tiene dependencia emocional a alguien y que a través de las redes les sigue o que es dependiente de las redes sociales y que su identidad está ligada a un clic, a un like y que si no tiene suficientes likes, está triste, si tiene likes, está contento, es decir, tú ves que la gestión emocional de una persona ya gira en torno a esa conducta.
[9:03]Pero podíamos decir que los casos afectados aún no son suficientes como, es con la cocaína o como es con el alcohol o el tabaco, como para que se regule y haya una normativa de uso de las redes sociales, ¿no? Entonces, yo creo que a medida que vaya pasando el tiempo y sigan habiendo casos y complicaciones que necesitan tratamiento y que necesitan ayuda, poco a poco se va a ir tomando conciencia. Va a haber un momento en el que se va a tener que regularizar y se va a tener que poner cierto orden para prevenir, pues, ciertos trastornos, pues, como TCA, trastorno del ánimo, trastorno de ansiedad, trastornos del sueño, complicaciones varias y algunas graves, que están apareciendo con el uso abusivo de las redes sociales y de las nuevas tecnologías. En Zeus habéis tenido pacientes de adicción al móvil, ¿Cuál es un poco el perfil de este paciente a nivel de edad, género, a nivel demográfico, no? Y también, cómo funciona este tipo de adicción, ¿no? Qué tipo de pensamientos tienen, qué tipo de comportamientos hacen? Cuando hablamos de adicción, no hablamos de la conducta, sino de la personalidad que hay detrás. Entonces, la personalidad de un adicto al móvil es muy parecida a la personalidad de un adicto al alcohol o de un adicto a la cocaína. Cuando vienen a la clínica, es muy difícil encontrar un adicto que solo sea adicto a una conducta o a una sustancia. Los cogemos con pinzas. Normalmente, el que es adicto al móvil, el que es adicto al trabajo, el que es adicto a las redes, también consume alcohol o también fuma o también toma cocaína, también toma otras sustancias a veces. Pero en la mayoría está involucrado el alcohol. El alcohol es una sustancia que muchas veces se combina con otras conductas adictivas o con otras drogas. Entonces, crear un perfil solo para el adicto al teléfono móvil o a las redes sociales o solo para el alcohólico es complicado porque el adicto es la persona que hay detrás, no tanto la sustancia o no tanto la conducta, sino la función que hace en esa persona.
[11:18]Ahora bien, si hablamos de nuevas tecnologías y de perfiles que vienen únicamente por adicción a las redes sociales o teléfono móvil, estamos hablando de un chico o una chica joven de entre 16 y 25 años. Que normalmente es una persona introvertida, es una persona que su identidad queda ligada a la exposición pública. Es una persona que viven mundos diferentes. El mundo de las redes sociales le permite mostrar una imagen de algo que en realidad no es, pero allí de alguna manera es libre y se siente aceptado, pero muchas veces eso hace que cuando no están conectados y ven la vida que tienen en realidad, conecten con un vacío que es muy difícil de gestionar y que a veces provoca ansiedad, suicidio, provoca angustia, provoca aislamiento, provoca depresión. Porque de alguna manera las redes sociales, ese es el lugar donde puedo exponer un modelo de vida ideal que en realidad no tengo. Quizás es el sitio donde se pueden mostrar al mundo los delirios, las grandezas y las fantasías que uno en su vida real no puede tener. Entonces, si uno no tiene un buen criterio y uno no es capaz de diferenciar la fantasía de la realidad, muchas veces puede ser que la persona entre en un estado de crisis porque se da cuenta que lo que está mostrando al mundo no es lo que realmente en realidad tiene en su vida.
[12:53]Yo esto, mira, me acuerdo de una de una chica que conocí por el trabajo que hago y a lo que me dedico, que era una chica que en las redes sociales era una chica con muchos seguidores, que parecía que tenía mucha fama, que se que se rodeaba de gente famosa, de éxito y y en la vida real era una chica que consumía cocaína, era una chica que se prostituía, era una chica que se iba con señores mayores para poder pagarse esa vida, y realmente era una chica que vivía en una casa bastante deplorable, con poco orden, era una chica que tenía poca estructura, que económicamente no le iba bien la vida, había días que no tenía ni ni para comer. Entonces, lo que mostraba de, mostraba que iba siempre en yates, que iba con siempre gente, con gente famosa, tal, realmente la vida que tenía detrás era un desastre, ¿no? Entonces, había un choque tan grande, esa chica estaba enganchada y tenía una situación difícil y es uno de los casos que yo siempre recordaré, "Hostia, esta chica no tiene ni para ir a cenar y está mostrando que va su vida en un yate y que está con famosos, que va con grandes lujos". Esa esos extremos, ese blanco y negro, ese todo y nada, a veces puede causar, hostia, estados de frustración y de ansiedad, bastante heavys. Muchas veces se dice también que las redes sociales es una conducta evasiva, eh, que viene vinculada también a la incapacidad actual de que tenemos de estar con nosotros mismos. Nos da miedo escucharnos en silencio. Qué estamos dejando de ver al mirar tanto una pantalla? Bueno, muchas veces estamos dejando de ver una carencia, estamos dejando de ver un vacío, estamos dejando de ver unos miedos, unas dificultades que no son diferentes de las del resto, muchas veces, pero que la manera de gestionarlas sí que es diferente, ¿no?
[14:57]Entonces, muchas veces las redes impiden estar con uno mismo, impiden escucharse, impiden aceptarse. La inmediatez, estamos a un golpe de click de quitarnos del aburrimiento, estamos a un golpe de click de anestesiar una emoción que no nos gusta.
[15:17]Estamos a un golpe de click de ver una persona desnuda, estamos a un golpe de click de apostar 5 euros. Estamos a un golpe de click de la dopamina, de la inmediatez, al final, muchas veces, lo que ahí se pierde también es el saber posponer la gratificación, el saber esperar, el tener paciencia, el estar con uno mismo y y esto hace también que crezcan cada vez más adolescentes o más jóvenes que no son capaces de de construir vidas, que no son capaces de construir proyectos, de construir negocios, de sacarse una carrera, de estudiar, no son capaces de valerse por sí mismos. Entonces, cada vez, de alguna manera, los adolescentes, los jóvenes, y gran parte de la población quiere las cosas sin esfuerzo, de una manera inmediata. Y esto, a largo plazo, significa mala salud, eh, malas relaciones, mala economía. Claro, porque se comenta mucho, ¿no?, que las redes sociales están diseñadas para engancharnos. Entonces, eso, y en relación a lo último que comentabas, me hace preguntar, ¿no?, hasta qué punto somos víctimas de una especie de manipulación tecnológica. Bueno, yo esto no lo sé, si somos víctimas de una de la tecnología. Yo lo que creo que, mira, una pistola te puede matar o te puede defender. Y yo creo que las redes sociales, la tecnología tiene cosas muy buenas. Yo puedo mandarte un correo y no tengo necesidad de venir a tu casa o de mandarte una carta. Es decir, facilita el trabajo, pero mal usado puede ser un problema. Entonces, yo no soy de las personas que piensa que todo tiene que ser blanco o negro, yo creo que las cosas tienen que estar reguladas, informadas y que después queda a responsabilidad de cada uno de cómo se usa. Ahora bien, el problema es la desinformación. El problema es cuando uno coge un teléfono móvil sin saber lo que eso le puede causar. Cuando se le da un teléfono móvil a alguien que no está preparado, que no tiene la edad, que no tiene la capacidad o la conciencia de poder tener un teléfono móvil en sus manos. No es lo mismo alguien de 22 que alguien de 12. No es lo mismo una persona de 18 que una persona de 8. Yo cuando veo un niño que le dan una tablet, pienso, "Hostia, ya ya la han liado". Y cuando veo a uno de 18 que le compran un ordenador o una tablet, porque lo necesita para la universidad y tiene muy claro cuáles son los límites y cómo se tiene que usar y en qué momento, hombre, pues creo que a esa persona le puede venir bien para desarrollar sus trabajos, para la universidad, para sus estudios. Y la adicción a las redes sociales también debe afectar a nuestras relaciones, sea de familia, amistades o pareja. Lo hace igual que una sustancia. Bueno, había un estudio que dice que cada vez hay más jóvenes vírgenes. Es decir, que no hay sexo, que que los jóvenes cada vez tienen menos sexo. Y yo creo que ahí las redes sociales y y la pornografía y las nuevas tecnologías ocupan un papel importante. Creo que cada vez las personas están más aisladas, se relacionan menos entre ellas y la interacción social es menor y por lo tanto se pierde ese vínculo humano que favorece la vida, la alegría, el el vivir, el el estar con las personas, el el familiarizarse. También hemos hablado, hemos comentado algunas veces que es común ningunear la importancia de las adicciones comportamentales, ¿no? Que muchas veces cuando hablamos de adicción, directamente pensamos en adicción a sustancia o que realmente la adicción que va a tener consecuencias es la adicción a sustancia, como que se le quita peso a la adicción comportamental. Sí, la adicción comportamental ha estado siempre, la adicción a las compras, la adicción al sexo, la adicción a operarse, a la adicción a tatuarse. Siempre ha habido adicciones comportamentales y no importa si es una adicción comportamental o es una adicción a una sustancia. Lo que importa es la función que hace en el sujeto. Cuando una persona tiene una carencia interna, cuando alguien tiene un desequilibrio interno, el inconsciente va a buscar el equilibrio y el equilibrio lo va a encontrar con algo externo, puede ser a través de las compras, puede ser a través del sexo, puede ser a través de la droga o a través del alcohol. El problema es que el inconsciente solo busca el equilibrio, pero él no sabe si lo que estás haciendo perjudica o mejora tu salud. Entonces, él solo busca su equilibrio, es a través de la parte racional donde podemos entender y comprender si esto que estamos haciendo mejora nuestra calidad de vida o la empeora. Al final la adicción se empieza a definir en ese momento en el que estoy repitiendo una conducta o estoy consumiendo una sustancia que está trayendo unas consecuencias a mi vida que empiezan a ser peores y mayores que los beneficios que le está dando y que, por lo tanto, se está convirtiendo en un problema y aún así no puedo dejar de hacerlo. Por ejemplo, ir a comprar, todos tenemos que ir a comprar comida, todos tenemos que comer, todos nos tenemos que vestir, pero en el momento que comprar me está perjudicando económicamente porque estoy comprando más de lo que puedo pagar, o en el momento que estoy comiendo más de lo que mi cuerpo necesita y la comida se está volviendo en contra de mi salud, o en el momento en el que estoy consumiendo más alcohol del que puedo tolerar y, por lo tanto, ya no me divierto, ya no es un momento de ocio, sino que es un momento en el que voy a evadirme, por lo tanto, voy a anestesiar mis emociones, en el momento en el que la cantidad y el exceso se sobrepasa, aparecen consecuencias, y aún así no puedo dejar de hacerlo, es cuando estamos hablando de que hay un problema. Es cuando estamos hablando de que hay una adicción y que, por lo tanto, habría que buscar remedio. Últimamente se ha hablado mucho también de gente utilizando la inteligencia artificial, como Chat GPT, como psicólogo, como amigo, como profesor. Esto qué peligros tiene y hasta qué punto nos desconecta, ¿no?, de la realidad. Mira, nos desconecta de la humanidad. Y yo no estoy ni en contra de Chat GPT, ni en contra de las redes sociales, ni en contra de las nuevas tecnologías. Ahora bien, yo soy terapeuta en adicciones y soy adicto, he pasado por una adicción y, por lo tanto, si algo hago en mi vida es cuidarme, priorizarme y revisarme, ¿no?, ver que estoy en en el camino adecuado y en la línea correcta. Y hay algo que intento que no me pase por alto y es que, usas redes sociales, usas Chat GPT, pero nunca alimentes más esas tecnologías de lo que alimentas tu vida real. Por ejemplo, está muy bien que preguntes algo en Chat GPT, pero no dejes de preguntarlo a las personas, no dejes de rodearte con personas. Está muy bien que interactúes con tus amigos en las redes sociales, pero no dejes de interactuar con tus amigos en la vida real, no dejes de hacer deporte con tus amigos, no dejes de quedar con tus amigos en el parque, no dejes de ir a cenar con tus amigos, porque muchas veces lo que ocurre con las redes sociales es que empiezas a interaccionar, empiezas a preguntarle a Chat GPT, pero dejas de ir al psicólogo, dejas de confiar en tu amigo, dejas de contarle las cosas a tu madre, dejas de confiar en tu familia, dejas de de relacionarte, porque al final te estás relacionando a través de estas plataformas y, por lo tanto, cada vez estás más aislado, ¿no? Y el aislamiento sí que es una de las causas de enfermedad, de depresión, de ansiedad más grandes que que más favorecen estos síntomas, ¿no?, y estas enfermedades mentales. Entonces, bueno, yo creo que la palabra clave aquí es el equilibrio. Y en el caso de unos padres o una pareja que que ve que su hijo o su hija o su pareja están haciendo un uso excesivo del móvil, ¿cómo tendrían que enfocarlo para decirles a su familiar, a su ser querido, "Ostras, creo que te está yendo de las manos, ¿no?" Porque, de nuevo, con las adicciones a las sustancias parece más fácil, dentro de lo que cabe. Bueno, yo creo que si ya llegamos al punto de, se te está yendo de las manos, podría ser incluso que hasta sea tarde. Podría ser que el adolescente, depende del momento en el que esté de su vida, se rebote, se confronte con los padres y ya no quiera devolver ese teléfono móvil o no quiera regular su uso. Si hablamos de un adolescente al que hay que darle el teléfono móvil, yo lo que sí que le diría es, "Mira, yo soy tu padre, te voy a dejar un teléfono móvil, pero vamos a firmar un contrato con una normativa de cómo se va a usar este teléfono móvil y el teléfono móvil es mío y yo te lo dejo y te lo presto. Y en el momento que yo diga que se retira el teléfono móvil, se retira." O sea, yo creo que tiene que haber un consenso entre el adolescente que va a coger el teléfono móvil, el padre, que es el responsable de ese teléfono móvil que va a tener el hijo, porque el hijo es menor, y una normativa de cómo se va a usar. Y en el momento que tú te estás saltando las pautas o estás utilizando mal el teléfono móvil y hay una cláusula que dice que ese teléfono móvil se va a retirar porque es del padre. Esto sería una manera, creo, de introducir de una manera sana el uso de las nuevas tecnologías en un adolescente sin que aparezca la complicación de que si en un momento hay un mal uso, el adolescente se rebote o te confronte porque esto ya se ha hablado antes y está escrito. Si estamos hablando de alguien adulto que se vale por sí mismo, que económicamente se se vive en su casa, que tiene su trabajo, que es eh, digamos que puede ser la pareja, por ejemplo, que le estás diciendo, "Oye, estás utilizando mucho el teléfono móvil, estás en una comida, siempre estás con el teléfono móvil, no estás por tus hijos, no estás por mí, siempre estás con los correos o con las redes sociales." Bueno, ahí sería más hacerle ver las evidencias, esos momentos que se que él se está perdiendo de estar con su familia, de estar con sus amigos por el teléfono móvil, ¿no? Y en el momento que le estás enseñando las evidencias, las consecuencias reales, las situaciones que han pasado que están relacionadas con el uso de esa nueva tecnología, del teléfono móvil o del ordenador, entonces, ahí puede ser que sí que tome conciencia y diga, "Hostia, pues es verdad, en el partido de tenis de mi hijo, en vez de estar viendo jugar a mi hijo al tenis, he estado pendiente del teléfono móvil, en la comunión de mi hijo, en vez de estar pendiente de él, he estado pendiente del teléfono móvil, en ese momento en el que tengo para estar con mi pareja, cuando llega el viernes, que tenemos un ratito para estar juntos, pues he dejado de atenderla por estar mirando correos o Instagram." Bueno, mostrar a la otra persona esos momentos le puede ayudar a tomar conciencia de, "Hostia, pues es verdad, me he perdido aquel rato por esto, ¿no?" Y el tratamiento para las adicciones comportamentales, como la adicción al móvil, es igual que el tratamiento para las adicciones a sustancias. Pues, mira, siempre que vamos a enfocar un tratamiento, vamos a enfocarlo desde diferentes puntos de vista. En primer lugar, vamos a enfocarlo a nivel bioquímico, qué función hace esa conducta o esa sustancia en el sujeto que la consume. A nivel psicológico, vamos a intentar ver qué está intentando expresar esa persona a través de ese comportamiento adictivo, si está tapando algo del orden de lo emocional. Una carencia o está buscando el equilibrio interno porque realmente hay una situación que le ha desequilibrado. Y después, en tercer lugar, vamos a ver si hay una enfermedad mental y lo que está haciendo con esa conducta o con esa sustancia es silenciar los síntomas de otra enfermedad. A veces, un trastorno bipolar, un trastorno de ansiedad, un trastorno por déficit de atención, puede hacer que una persona se enganche a sustancias o que empiece a repetir conductas compulsivas con algunas conductas adictivas. Entonces, no es tanto la conducta adictiva o la sustancia que está consumiendo, sino el por y el para qué esa persona está utilizando esa sustancia o ese comportamiento. Entonces, siempre vamos a poner el foco en el sujeto que consume y no tanto en la sustancia, en el objeto o en la conducta. Y en el caso de cualquier tipo de adicción, sea sustancias o comportamentales y siendo que el móvil es prácticamente, entre comillas, obligatorio en nuestra sociedad, para comunicarnos, para trabajar, etcétera. Cómo manejáis con vuestros pacientes y con expacientes que, al final, son adictos, tienen, entre comillas, ¿no?, el gen de la adicción, qué puedan o no usar el móvil? Pues nosotros no hemos tenido ningún problema con un adicto que, después de pasar por la clínica, haya desarrollado dependencia al teléfono móvil. Porque lo que se busca en el tratamiento no es erradicar el uso del teléfono móvil, sino el autocontrol emocional. Entonces, las personas pueden engancharse también a comer o pueden engancharse a comprar. Entonces, cuando uno ya ha hecho ese proceso, ha aprendido a regularse emocionalmente y también ha reaprendido a utilizar el teléfono móvil, hacer la gestión económica correcta durante el tratamiento para que luego pueda gestionar su economía, ha aprendido a comprar de una manera consciente, no de una manera irresponsable, por lo tanto, ha aprendido, podríamos decir, que hay ciertas conductas que se pueden utilizar para tapar algo del orden de lo emocional y que el adicto sabe que si refuerza esas conductas, realmente está activando una enfermedad que que, de alguna manera, podíamos decir que se ha dormido, pero que sigue estando ahí. Entonces, el adicto lo que hace en su vida es tomar conciencia de sus comportamientos, de la gestión de sus emociones, y tener un equilibrio para que la enfermedad no se vuelva a activar. Digo esto porque la adicción no deja de estar en el adicto, pero lo que sí que lo que sí que hacemos con el tratamiento es dormirla. Pero hay ciertos comportamientos que podrían activarla de nuevo y es cuando diríamos que un adicto es tan activo. Comentas eso, ¿no?, que el tratamiento contempla esta autorregulación y las personas que aún no son adictas, pero se dan cuenta que sí usan mucho el móvil y querrían controlarlo. Cómo podrían empezar a autorregularse? Se tendrían que poner un limitador de tiempo en el móvil, eh, tendrían que cuando llegan a casa, dejarlo en el recibidor y no tocarlo, ¿Qué podrían hacer? Bueno, yo lo que haría es que, primero, tomaría conciencia de que quiero cambiar esa conducta, pero en segundo lugar, me pondría unas pautas, cogería una hoja y diría, "Pues, mira, voy a utilizar el móvil, lo voy a mirar por la mañana, cuando llego al trabajo, lo voy a mirar a mediodía, pues, para los mensajes que me han llegado, y lo voy a mirar a las 7 de la tarde". Y hacer un planificado y ver si puedo sostener ese planificado. Si no puedo sostenerlo, significa que algo me pasa con el teléfono móvil.
[12:34]Entonces, si voy a intentarlo, voy a pararlo, voy a esconderlo, voy a intentar buscar estrategias para cumplir esas pautas, pero aún así no puedo, pues igual hay un momento en el que tengo que pedir ayuda psicológica o ayuda profesional a un centro especialista en adicciones que te ayuden a saber cuáles son esas emociones, cuáles son los disparadores que hacen que tú no puedas controlar el el uso de ese teléfono, porque al final hay disparadores y hay estados emocionales y hay estímulos que, si no los conoces, tú actúas en consecuencia y es lo que llamamos una recaída. Y esto pasa con el alcohol, pasa con la droga y también pasa con las nuevas tecnologías y con los dispositivos. Y Luis, en tu caso, como adicto recuperado, como persona que necesita utilizar mucho el móvil por trabajo, eh, cómo lo gestionas y también, ¿no?, me imagino que nuestros oyentes pueden estar preguntándose cómo se gestiona también un adicto recuperado, la exposición a las redes sociales en cuanto a eh, querer conseguir muchos seguidores, querer eh, conseguir mucha fama, eh, cómo evitas que todo esto no te influya siendo que, pues, tienes, ¿no?, eh, esta predisposición genética. Bueno, yo antes que influencer y antes que terapeuta, soy adicto y tengo muy claro que tengo una enfermedad que se llama adicción y, por lo tanto, sé que esta enfermedad vive en mí y sé que tengo que cuidar de ella y cuido de ella, ¿no? Entonces, yo me priorizo y me escucho, en el momento que la exposición mediática, en el momento que las entrevistas o que el trabajo sobrepasa lo que yo llamo mi tranquilidad, pues se renuncia a ello y se dice que no. Ya lo sabes, muchas veces me dices, "Luis, tienes que ir a una entrevista aquí o allá", y a veces te digo que sí, pero a veces te digo que no, porque me tengo que cuidar y y quiero seguir como estoy. Así que yo creo que tener conciencia y priorizarte es la clave. Doy, doy fe de, doy fe de ello. Luis, pues muchas gracias.
[15:00]Hoy hemos hablado de otra adicción comportamental. Seguiremos informando pues sobre todo tipo de adicciones, sobre cómo funciona la adicción en el cerebro, cómo es el adicto y, sobre todo, cómo dar herramientas, ¿no?, para superar esta enfermedad. Muy bien, muchas gracias, Sabina. A todos vosotros, muchas gracias por acompañarnos en este capítulo de hoy. Si tenéis alguna propuesta, queréis que hable de algún tema en concreto, anotármelo que lo tendré en cuenta que, además, me va muy bien, casi tengo ideas para los próximos podcast. Gracias.



