[0:00]Una producción de: Realizado por Render Area. EL MAPA GEOLÓGICO Dibujando la piel de la Tierra.
[0:26]Cuando paseamos por el campo o contemplamos una montaña, tenemos la sensación de que el paisaje que nos rodea es inmutable, que no cambia. ¿Pero es realmente así?
[0:43]Vivimos en un planeta vivo que a lo largo de millones de años ha ido transformándose y sigue haciéndolo. Y es que lo que asoma en la superficie es solo una pequeña parte de lo que esconde. Bajo nuestros pies hay una gran variedad de materiales geológicos, rocas, sedimentos, minerales. Su presencia, composición, características y disposición es lo que los geólogos estudian y su representación gráfica se conoce como mapa geológico. El mapa geológico muestra qué materiales afloran en la superficie y cómo se disponen cada uno de estos elementos en profundidad. Es decir, el mapa es una representación de la arquitectura geológica del suelo y el subsuelo. Una información vital que nos permite aprovechar recursos minerales, como los metales y fuentes de energía, como el carbón o el petróleo. Localizar el agua filtrada presente en los acuíferos o usar la energía geotérmica. Los mapas geológicos son también muy importantes para orientar las actividades agrícolas. Pero no solo eso, gracias a los estudios geológicos que se llevan a cabo para hacer los mapas, podemos establecer dónde pueden ocurrir procesos naturales como deslizamientos de tierras, terremotos, inundaciones o erupciones volcánicas, minimizando la ocurrencia de catástrofes naturales. Pero, ¿cómo se realiza un mapa geológico?
[2:18]En realidad, el trabajo del geólogo comienza en la biblioteca. Lo primero que hace es analizar y estudiar si existen trabajos anteriores de la zona sobre la que se va a realizar el mapa geológico. El geólogo necesita una visión general del terreno y su relieve. Para ello, usa pares de fotos aéreas que en parte superpuestas y a través de un estereoscopio, permiten una visión tridimensional de la superficie de la zona a estudiar. En zonas de complejidad reducida y poca vegetación, la fotogeología permite realizar una cartografía preliminar muy completa, señalando con gran precisión fallas y pliegues, así como delimitar materiales de distinta composición. Este estudio previo permite al geólogo determinar aquellos puntos que deberá observar directamente en el campo, bien porque sean conflictivos o especialmente representativos. Ahora sí, comienza el trabajo de campo.
[3:26]Pocas veces es posible analizar el terreno palmo a palmo, pero el geólogo, guiado por las observaciones realizadas sobre las imágenes aéreas, sigue un recorrido prediseñado con paradas clave que se denominan estaciones.
[3:44]En cada estación, el geólogo identifica los distintos tipos de materiales, recoge y estudia muestras de rocas, sedimentos y fósiles. Todos ellos numerados cuidadosamente, anotando fecha y lugar exacto de recogida.
[4:14]Las rocas que componen el planeta Tierra y que observamos en su superficie son muy variadas. Rocas igneas, formadas por el enfriamiento de masas de roca fundidas en el interior de la Tierra, rocas metamórficas, deformadas por las grandes presiones y temperaturas que sufren en el subsuelo, y rocas sedimentarias, formadas por la acumulación de sedimentos en lagos o encas fluviales o fondos marinos. Las rocas sedimentarias forman capas o estratos de diferente composición y se depositan, por lo general, de forma horizontal. Para que podamos verlas en superficie, deben ser elevadas por fuerzas que dan lugar a las montañas mediante procesos que se denominan orogenias.
[4:58]Durante estos procesos, a lo largo de muchos millones de años, las rocas se deforman, plegándose y fracturándose por planos de rotura que denominamos fallas. Con una brújula provista de clinómetro, el geólogo mide la dirección e inclinación de los estratos y de otras estructuras. Esto le permite reconocer diversas geometrías, recogiendo así datos imprescindibles para hacer una reconstrucción tridimensional.
[5:43]Con ayuda de la fotografía aérea dibuja sobre el terreno un primer boceto del mapa, señalando las líneas de separación entre las distintas unidades de roca. Su capacidad de observación, su experiencia y su conocimiento de otros fenómenos similares, le permiten dibujar amplias zonas del mapa. Toda esta información queda recopilada en su cuaderno de campo o en dispositivos más modernos que permiten introducir los datos de forma georreferenciada.
[6:29]De vuelta a la oficina, contrasta la información obtenida con la imagen aérea y los trabajos previos para terminar el mapa, ya sea de forma digital o manual. Una simbología estandarizada nos indica de forma visual y rápida las distintas litologías encontradas: areniscas, calizas, dolomías, mientras los diferentes colores informan de sus edades. La edad geológica de cada unidad de roca es un dato fundamental que el geólogo necesita saber para poder ordenar los acontecimientos que las originaron y asomarnos a la historia geológica de cada rincón del planeta. ¿Cómo se puede conocer la edad de las rocas? La evolución de las especies animales y vegetales y las sucesivas grandes extinciones biológicas, nos permiten ordenar las rocas sedimentarias por los fósiles que contienen. Así, rocas con los mismos fósiles tendrán la misma antigüedad. La edad absoluta de las rocas se conoce gracias al análisis de la radioactividad. Cuando se forma una roca, los minerales tienen una composición precisa de elementos, algunos de estos son radiactivos y por tanto inestables a lo largo del tiempo. Sabemos que se desintegran en un tiempo conocido dando lugar a otros elementos. Si medimos la proporción de estos, sabremos el momento en que se originó la roca, a veces hace muchos millones de años. El mapa geológico no solo es una representación plana, también es tridimensional. Con los datos de orientación e inclinación de los estratos y fallas, el geólogo es capaz de dibujar cortes geológicos y modelos tridimensionales que muestran la disposición espacial de los distintos materiales hasta varios kilómetros de profundidad. Cuando se ha completado la cartografía, el geólogo de campo pasa el borrador del mapa para ser validado a otros especialistas en representación cartográfica. Una vez aprobado y aceptado, el mapa está listo para su publicación en distintos formatos. Los mapas geológicos han sido desde el inicio de la ciencia geológica, hace varios siglos, la herramienta básica del conocimiento geológico. Lo sigue siendo hoy en día, constituyendo la expresión visual de un trabajo, el de los geólogos, que nos permite conocer lo que la Tierra es hoy, recordar lo que fue ayer y predecir el mañana. Y es que bajo nuestros pies, aunque sea muy despacio, la Tierra cambia, fluye y se transforma.



