[0:03]Porque fui al gimnasio.
[0:09]Fui al gimnasio a vaciar la taquilla, llevaba cuatro años pagando, digo, voy a recoger las cosas. Oye, llegué al gimnasio, estaba recogiendo, vinieron cuatro hormonáutas, cuatro hombres Nécora se me pusieron alrededor. Parecía una mariscada puesta de pie, los cuatro así alrededor. Viene uno y me dice, ¿usás cremas? Digo, ¿las abrasadas cremas? Me dice, sí, digo, pues 1 kg a la semana me estoy merendando. Me dice, ¿el otro, tomas uvas? Digo, de la Rioja, de la Ribera, del Penedés, tú dame uvas que yo, que le meto, que le meto. Dice, ¿tenías que hacerte las cejas? Digo, la Bilbaína, para que merendemos los dos. Son chavales majos, pero insisto, la publicidad les ha distorsionado la vida. Tanto es así, que estos chavales hacen shopping, van de compras. Los caballeros que estamos aquí presentes, ¿hay algo más duro para un tío comprarse pantalones? Yo siempre hago lo mismo, voy a la tienda, digo, la 38, negro y azul, una maniobra rápida, eficaz, viril. El otro día voy a la tienda, digo, la 38, dice, ya no se fabrican. Digo, me acabas de romper el corazón. Digo, ¿estos pantalones? Dice, es que ya no vienen así, ahora vienen con cuatro piernas distintas. Loose fit, bootcut, daddy, lang, Woki trending fashion. Digo, dame los cuatro. Me fui al probador, el primero, no me pasó de los tobillos. No era un pantalón de pitillo, era de liar, que es otro nivel. De verdad.
[1:42]Os juro que he visto torniquetes más flojos en la Cruz Roja. Habría que untarle vaselina a las piernas de Mario Vaquerizo para que entrenan dentro de esos pantalones. El segundo me desgarró el bíceps femoral porque ponen cremalleras donde no tienen que ir, tiré con confianza. El tercero me hizo un paquete espectacular. El cuarto ni me lo probé, me llevé el tercero. Cuando la moda favorece tampoco es ningún delito. Pero yo estaba preocupado, como habéis estado vosotros, con esa moda nefasta de los pantalones de los jóvenes, ¿habéis visto esa moda que ha habido de llevar el pantalón al límite del culo, sabéis qué pantalón os digo? Ese pantalón que se ve todo el desfiladero de Pancorvo. Toda la anchoa de Castro Urdiales. Qué espectáculo nos ha tocado ver a la ciudadanía, por favor. Un día estaba cenando yo sin meterme con nadie, levanté la vista, y a 1 metro de mí, una raja del culo de este tamaño. Se me paró el proceso digestivo. Me volví a fijar, vi que las hormigas bajaban hacia el árbol. Le dije al metre, trae el cuchillo jamonero, que lo mato aquí dentro. Te dan ganas de tirarle del pantalón para arriba. Si no sabes dónde tienes el culo, ¿dónde vas a tener la cabeza? Que la cabeza, ah.
[3:08]Que la cabeza la tienen para llevar esos auriculares gordos que han puesto de moda los futbolistas, que joder qué auriculares, algunos parecen la dama del checho. Pero estas modas aparentemente inocuas nos condicionan. Porque ahora hay una tiranía en la moda masculina, por culpa de estos metrosexuales todos los trajes de caballero tienen que ser slim fit, apretado, de lo fit, apretado, encofrado, de lo slim, que te note, de lo fit, que el traje de tu hermano el pequeño fit, el slim, apretado. Claro. Es que, si es que me dais la razón.
[3:46]Y a mí me gusta respirar dentro de mi ropa, mirad lo raro que soy. Pues hace poco me metí una tienda aquí en Madrid, solo venden ropa para flacos. No voy a decir el nombre porque no creo que Abercrombie le haga gracia. Oye, entré en la tienda y saltó la alarma, puse el pie dentro, un gordo ha entrado un gordo, yo mirando. Ojo, que vino el de seguridad por mí. Dice, ¿usted es el gordo? Digo, no, yo de momento tengo un sobrepeso, lo estoy controlando. Pues estaba hablando con él, vinieron cuatro tíos medio en pelotas, se me pusieron a bailar alrededor. Digo, ¿qué es esto? ¿Qué me he metido en una despedida de soltera? ¿Qué es esto? Eran los dependientes. Chavales muy majos, pero dependientes. Y me dice, ¿ha venido a probarse nuestras prendas? Digo, he venido a reventarlas, dame un polo. Me puse un polo, hice así, mandé los botones hasta la caja registradora, cinco polos, les fastidié, volvió el de seguridad por mí. Y claro, y es que es una tiranía, que hay que estar bien, hay que estar todo el mundo en forma. Yo estaba un poco agobiado. Y contraté un entrenador personal, porque había hecho actividades que no me iba. El entrenador personal es una buena opción, porque la había intentado hasta jugando al pádel, ¿habéis jugado al pádel? Bueno, jugando al pádel, fui porque estaba de moda, todo el mundo, pádel, pádel, uh uh, pádel, ah au. Y yo fui al pádel. Si habéis jugado al pádel, ¿cómo se hace un punto en el pádel, macho? Yo fui a jugar con mi cuñado y me tenía loco, si pegan en este lado, pegan en el otro lado, pasa por el cristal, dale la alambrada y vuelve, vale. Digo, si le doy ya por esta esquina, que vaya por aquí, para por dice, también vale. Digo, te estás inventando el reglamento en cada punto. No puede valer todo.
[5:37]Bueno, le amenacé y digo, como pille una te vas a enterar. Oye, pille una placa, de la urbanización, saqué la pelota. Le dije, cómte esa mandarina. Ni se despidió, se piró por una puerta lateral, yo empecé a recoger las cosas, y a los 2 minutos entró la pelota.
[5:57]Y vino mi cuñado en un taxi y me dice, ¡y vale! Digo, no tienes vergüenza. Pero, amigos, hay que quedarse con lo positivo. La bolsa esa donde van las raquetas del pádel es lo más grande que hay. Eso para el embutido ibérico, yo lo recomiendo. Yo meto dos paletillas, un queso en aceite, una pandereta de anchoas, con la pezuñita para arriba, soy la envidia de la urbanización, entró. El otro día me dice uno, me he comprado una Wilson. Digo, mira yo, Joselito, eh, ¿quién va a ganar el partido? Claro, que eran y lo he intentado.
[6:34]Y lo he intentado con el tenis, porque te lo venden muy bien, dice, es que el tenis lo que más vale es el respeto al adversario, el fair play, digo, pues no puedo estar de acuerdo con esto. Yo fui a jugar al tenis con un amigo mío de toda la vida, un gran amigo y a los tres puntos para en seco, digo, quieto. Yo no voy a estar así toda la mañana. Digo, he notado que las tiras donde no estoy. No, a vosotros hace mucha gracia porque no estabais allí, yo me estaba dando una paliza seria. Digo, estaba aquí, me las tiro allí, creí que este era tu sitio favorito y yo por amistad. He venido aquí, y cuál es mi sorpresa que la tiras al otro lado, que es donde estaba yo antes. Y yo a ti te las estoy tirando bien, no creo que sea tan difícil. Soy el único tío con un polo y una raqueta enfrente tuyo, estamos pagando la pista a medias, hemos venido juntos en el mismo coche, no me jodan la mañana. Oye, de verdad, es que no respetan, no respetan.
[7:32]Y ojo, a nivel amateur el tenis es una ruina, pero a nivel profesional, ¿habéis visto cómo tratan a los tenistas? Es un insulto para cualquier otro deporte. Les ponen un minibar con dos menores para que les atiendan, una sombrillita, medio plátano, un poquito de agua con gas, llamo al masajista, que estoy un poco tenso, y una toalla, y otra toalla, en cada punto una toalla, y coge otra toalla, no, que ya me has dado toallas, coge toallas, tú coge toallas. Toallas para los tenistas, a tutiplén. Y luego vamos nosotros de vacaciones a un hotel que te cuesta una pasta importante. Y te hacen sentir que el planeta te lo estás cargando tú solo, macho. Entras con el trole en la habitación, cada toalla lavada, arroja kilos de detergente, miles de litros de agua potable se estropean en las coladas. Si se puede limpiar el hojarapel toda la semana con la misma toalla, el planeta se lo va a agradecer, el planeta me lo va a agradecer. El planeta se lo está cargando la ATP, te lo digo yo. Y claro. Como estos deportes no me satisfacían, pues digo, mira, vas al entrenador personal, que cuando pagas algo lo valoras más, de verdad. Hablé con él y me dijo, pasa por el gimnasio donde trabajo y te voy a cambiar la vida, y así fue. Qué tío. Yo fui allí y le vi, fíjate que yo no, pero me gustaba hasta para mí cómo está. Un tobillo fino, gemelo recortado como un diamante, un muslo torneado estaba el pavo, un antebrazo. Sudaban enco, qué pelo, qué sonrisa.
[9:02]Yo le miraba, joder. Porque la gente como nosotros que estamos hechos como con trozos de otros, porque es que es así. Aunque compres ropa deportiva de marca, parece que has dormido con ella puesta, ¿verdad? Te pones un pantalón, el culo te lo hace tragonero. Un calcetín queda para arriba, el otro para abajo, tiene manchas de tinto con gas en el pecho, qué tristeza, ¿verdad? Yo le veía a él, uf. Digo, si vienen los marcianos que me secuestren a mí. Tiene que haber gente como este tío para que haya niños guapos en los parques. Qué niños hace este tío, guapísimos. Qué niños hago yo, feos. Cuando les bajo al parque me alejo, digo, quedaos por aquí, no molestéis. No, no, que hay que andar con cuidado. Pero ahora os cuento una cosa. El otro día, el otro día me hizo una señora, ¿son suyos? Digo, no, son de un vecino que me los deja, dice, pues son clavaditos, cómo se fija la gente cuando quiere. Pero este tío, aparte de ser un titán de lo físico, era un fenómeno, no me engañó, me dijo la verdad, dice, Leonardo, en la salud física no hay atajos, esto es nutrición y entrenamiento, te voy a quitar dos cosas. Digo, ¿me vas a quitar todo a mí? El pan, digo, pero me quitas también pan. Dice, el pan engorda. Digo, eso es mentira, el pan no engorda. Tú dejas 1 kg de pan, vuelves y hay 1 kg de pan, no engorda. Engordo yo que lo mojo con alegría. Yo he perdido relojes en raciones de callos, he metido el pan hasta el codo. He sacado el brazo sin el cañón, me da igual, yo estoy a los callos, leña otra vez. Me quitó el pan, me quitó la bollería, me quitó la cerveza, el vino, los cubatas, los chupitos, el queso, todo el embutido, me quitó la alegría de vivir. Digo, voy a pasar mucho hambre con esto. Dice, cuando tengas hambre, te comes una tortita de arroz.
[10:47]Los que os habéis reído la habéis probado.
[10:52]Para los que no saben lo que es eso, son unas especie de discos de desmaquillar caducado. Sí, sí.
[11:05]Y los envuelven con corcho como el de envolver los equipos de música y todo esto. Es una alegría comer eso.
[11:16]Ni con un huevo frito con chistorra encima está bueno eso. Yo le dije, voy a pasar hambre. Dice, no, aparte tienes que tomar complejo vitamínico, se te nota en la piel que te falta selenio. Digo, y ahora estoy bajo de pimentón. Digo, ¿me das un chorizo? Me como hasta la cuerda. Y el tío que había insistiendo, que había que hacer sacrificios en la comida, que era lo más importante, dice, lechuga puedes comer la que quieras, digo, es que ni la toco. En mi casa siempre han dicho, de lo que come el grillo, poquillo. Y no me gusta la lechuga, hay que lavar la lechuga. Hay que lavar los chuletónes, hay que lavar las gambas, no, hay que lavar la lechuga. Cómo vienen las primeras hojas de la lechuga, es tristísimo. Llena de tierra con animales follando, hay que estar más, por favor. Lo que me he encontrado yo ahí en lechugas, que es que esto, dicen, si esto es para adultos.



