[0:14]Muchas gracias, buenos días a todos ustedes. Yo soy 60% japonés, 60% mexicano. Soy un ser del terato de ser un ser del 120% teniendo el 10% de lo bueno que tiene Japón y el 10% de lo que tiene México. También soy orgullosamente exalumno de la Deutsche Schule Alexander von Humbold. Bravo. Jóvenes, para tener una empresa de calidad, una una familia de calidad, una institución de calidad, lo primero que tienes que hacer es empezar contigo mismo y con tu gente de ir formando hombres de calidad total. Y para ello se necesitan seguir cuatro pasos. El primer paso es del bien ser, del ser honestos, del ser puntuales, del ser respetuosos, del ser disciplinados, del ser estudiosos. Si aquí somos 120 gentes y empezásemos la conferencia 10 minutos tarde, son 110 por por 120 por 10 serían 1,200 minutos. 1,200 minutos, entre 60 minutos que tiene cada hora, se hubiesen perdido 20 horas y las pierde nuestro México. Si un maestro en su clase tiene a 30 alumnos y empezase la clase 10 minutos tarde, son 30 por 10, son 300 minutos. 300 minutos entre 60 minutos, se han perdido 5 horas de clase y saben ustedes, jóvenes, cuándo se vuelven a recuperar esas 5 horas de clase? Nunca más en la vida. Es por ello que ser puntuales es de vital, vital importancia. El segundo paso es el bien hacer. Todo lo que hagas, hazlo bien desde un principio. Si te vas a levantarte, hazlo bien. Si te vas a bañar, hazlo bien. Si te vas a vestirte, hazlo bien. Si te vas a despedir de tu pareja, de tus hijos, hazlo bien como si fuera el último día que lo vas a poder hacer. Abrázalos, dales, bésalos, dales lo mejor de ti. Si vas a trabajar, hazlo bien. Si vas a estudiar, hazlo bien. Si vas a jugar fútbol, hazlo bien. Metele dos goles a al Perú cuando menos anoche. Y si en la noche, maestros, van a hacer el amor, también háganlo bien. Y las personas que dan más de lo que reciben a su familia, a sus hermanos, a sus compañeros, a sus alumnos, a sus trabajadores, a sus proveedores, a sus clientes, van a sentir el tercer paso que se llama bienestar. Porque diste el día de hoy lo mejor de ti a todas las personas con las cuales tuviste contacto. Y eso se llama felicidad. Y las personas que siguen estos tres pasos del bien ser, bien hacer y bienestar, tarde o temprano llegan a tener el bien tener. Por favor, jóvenes, no busquen el tener rápido y fácil sin haberlo hecho bien y mucho menos sin sentirse bien, porque de eso, como ustedes saben, ya están llenas las prisiones en México y ya no cabe otro chango más ahí. Ahora de estos cuatro pasos, del bien ser, bien hacer, bienestar y que como resultado de ellos se llega al bien tener, creo yo que el más importante de todos ellos es el primero, del bien ser. Miren el error que yo veo que tiene el Sistema Educativo Nacional de la Secretaría de Educación Pública y de muchas universidades, tanto públicas como privadas, excepto lógicamente la Deutsche Schule y el Liceo Mexicano Japonés, es que solo damos educación de conocimientos. Nos preocupamos desde pequeños por el 5, el 8, el 10 que estamos sacando en Lengua Nacional, en Matemáticas, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales. Ya en la licenciatura se preocupan por Química, por Física, por Derecho, por Cálculo, por Biología, por Anatomía, pero si se fijan, son puros conocimientos. De lo que adolece nuestro Sistema Educativo Nacional, es que no se da educación formativa, educación de valores. Aunque en nuestro México hay dos instituciones muy poderosas, Televisa y Azteca, que con sus telenovelas están descomponiendo totalmente la educación formativa de nuestra juventud, de nuestra gente y los videojuegos también. Todo esto es lo que más perjudica la educación formativa de nuestra gente. Miren, imitando al Colegio Alemán hace 40 años, nosotros fundamos el Liceo Mexicano Japonés. Una institución educativa donde hemos tenido el gran honor, pero también la gran responsabilidad de tener hechos de presidentes de la República Mexicana, a hijos de gobernadores, a hijos de secretarios de educación que mandan a sus hijos a nuestra escuela, no porque la colegiatura sea barata, cara, eso para ellos no cuenta. Los mandan a nuestra escuela porque tratamos, tratamos de dar mucha educación formativa. Por ejemplo, en nuestro salón, en nuestra escuela, son los niños los que hacen el aseo de su escuela. Se les enseña cómo agarrar correctamente una escoba, cómo palanquear correctamente una escoba, cómo barrer un rincón, cómo poner correctamente un recogedor, cómo exprimir una jerga, cómo gastar menos agua, porque la calidad, jóvenes, empieza siempre desde la limpieza. La productividad empieza siempre desde la limpieza. La salud empieza siempre desde la limpieza. La ecología empieza siempre desde la limpieza. Pero vean ustedes cómo educamos en nuestras escuelas. A los chicos que más mal se portaban en la hora del recreo que fueron Cuadri, Josefina, Enrique y Obrador, la maestra les dice, ahora de castigo recójanme la basura del del patio. Y hacen creer a los chicos que recoger basura es un castigo, que es para la gente que se porta mal. Y es por ello que vean cómo tenemos nuestras calles, nuestros parques, nuestros ríos que parecen drenajes, nuestras carreteras y nuestros mares. Cuando debemos de enseñar a nuestra niñez, a nuestra juventud, a nuestra gente que la virtud más noble que debe tener el ser humano se llama limpieza, limpieza. Pero como nuestros hijos van creciendo en la escuela, son donde siempre se van a encontrar disque mexicanos de tercera que no tuvieron la oportunidad como la hemos tenido todos nosotros, ellos sí por necesidad, jóvenes. Por miedo y por hambre van a tener que estar barriendo y recogiendo toda la basura y todas las cochinadas que los alumnos tiran en los salones y en los patios de las escuelas. Y van creyendo que siempre va a ser así en México. Y es por ello que se van formando desgraciadamente patrones, directores, jefes, ejecutivos y empresarios, que eso sí tienen su baño privado, espejos relucientes, jabones perfumados, toallas blancas y el baño del trabajador es un verdadero cochinero. Ustedes creen que el trabajador mexicano no tiene dignidad, no tiene orgullo, no tiene sentimientos? Y al ver esta diferencia, señores, es por lo cual el trabajador de México nunca, nunca se pone la camiseta de su empresa. Otra cosa que les enseñamos es que cuando tú naciste, cuando yo nací, inmediatamente nuestros padres nos abrieron un cuentón de medio millón, pero no de medio millón de dólares ni medio millón de pesos. Les abrieron un cuentón de medio millón de horas vida. Y depende de cada uno de nosotros si esas horas las gastamos o las invertimos. Desgraciadamente hay muchos chicos que regresan, que gastan su hora, regresan de la escuela, se tiran inmediatamente en en el sofá, agarran el control de la tele, a ver hasta que el dinero no se pare. Pero hay otros que invierten su tiempo, le invierten trabajando, estudiando, leyendo, cómo nos hace falta leer, leer, leer, observar y cuestionar. Por qué la luna se hace grande, por qué se hace chica, por qué sopla el viento, por qué deja de soplar, por qué la marea sube, por qué la marea baja. Cuestionarse y cuestionarse, la vida es muy sabia. Va a premiar con muy buenos dividendos a aquellas personas que hayan sabido invertir su tiempo. Pero también la vida es muy cruel, muy cruel y les va a cobrar muy fuertes intereses, usuarios, aquellos individuos que solo se hayan atrevido a gastar su tiempo. El día de hoy, 4 de mayo del 2015, nunca más, de junio, perdón. Nunca más va a volver a nuestras vidas. El día de hoy nada más trae 24 horas, las cuales no las van a poder guardar para sus vacaciones de diciembre, ni las van a poder guardar para su vejez, jóvenes. No tienen más que dos oportunidades, de invertirlas o de gastarlas. Y yo quiero felicitarlos a todos ustedes que estén invirtiendo todas estas horas con TED, porque van a ser las mayor de mayor productividad para sus personas, para sus familias, para sus empresas, para nuestro México. También no sé si de aquí alguien haya ido al Japón, que levante la mano. Muy bien. Miren, ojalá algún día, jóvenes, puedan ir al Japón, al país de mis padres. Eh son 15 horas de vuelo desde México al Japón, siempre van a llegar en la tarde o al anochecer o muy temprano, porque en Japón después de las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana del día siguiente, sobre los cielos de Japón no vuela un solo avión. Porque no con el ruidero del Jumbo Jet van a levantar a los ancianos, a los bebitos o a los enfermos que duermen, que viven, que duermen en las pueblos o en las ciudades de Japón. Siempre es el respeto a las mayorías. Por lo tanto, van a llegar en la tarde o anochecer. Hacen una buena cena con sushi, como decían acá, o y descansen, descansen, por favor, de estas 15 largas horas de vuelo. Pero la mañana siguiente yo quisiera que hicieran la siguiente prueba. Por favor, saquen su camisa o su blusa a lavar. Pero antes de sacarla a lavar, pónganle un billetote de 100 dólares, métanla en la bolsa de la lavandería. Ustedes váyanse de turistas, váyanse de compras, váyanse a trabajar y cuando regresen en la noche, van a encontrar una camisa perfectamente lavada y planchada y al lado los 100 dólares. Si no aparecen estos 100 dólares, yo en apuesta pública les pago 1000. Y puedo hacer este tipo de apuestas porque conozco perfectamente bien la educación formativa que se da en ese pueblo. Cuando salgan a la calle, van a ver estaciones del metro que alrededor de la estación hay cientos de bicicletas y de motocicletas con que la gente va de su casa a la estación, deja su bici, deja su moto, toma el tren, se va a trabajar 10, 12 horas, regresa en la noche, agarra su bici, agarra su moto con la cual regresa a su casa. Si está lloviendo, la delegación de Benito Juárez, la de Coyoacán, la de Álvaro Obregón, o el municipio de Huixquilucan, ponen alrededor de la estación cantidad de paraguas que la gente agarra, se va a su casa y al día siguiente regresa ese paraguas a la estación, tal y como sucede en la estación de Netzahualcóyotl, acá en la Ciudad de México. Nos da risa, ¿verdad? Cuando nos deberíamos de preguntar, oye, ¿por qué lo podrán hacer los japoneses si son mucho más feos que nosotros? Y se dan cuenta, ¿saben por qué? Porque allá en Japón se educa, si no es tuyo debe ser de alguien. Si no son tus crayolas, niñito, deben ser de alguien. Si no es tu baloncito, deben ser de alguien. Si en la en la universidad, en el baño te encuentras un reloj, una cartera, un celular y no son tuyos, debe ser de alguien. Maestros también, si en la fiesta de fin de año se encuentran una señora y no es suya, pues debe ser de alguien. Siempre es el respeto a las mayorías. Y ustedes saben lo que nuestro México, desgraciadamente tiene que gastar porque no le damos esa educación de que si no es tuyo, debe ser de alguien. Estos son valores que son muy importantes en la formación de nuestra juventud para que siga creciendo con mucho ánimo, con mucho, con mucho esfuerzo en bien de nuestro México y en bien de sus familias. Ustedes vieron la tragedia que vio que vivió el Japón hace 4 años con esta tragedia del Tsunami. Vieron acaso al ejército japonés cuidando que los japoneses no estuvieran haciendo actos de rapiña. Vieron acaso a los japoneses saqueando supermercados. Ahora hace el año pasado en nuestro México, La Paz y Cabo San Lucas fueron arrasados por dos grandes ciclones. Lo primero que ves es al ejército mexicano cuidando que el que la población no estuviera haciendo actos de rapiña. Ves cómo están saqueando supermercados. Y y esto, en verdad, daña la imagen de nuestra patria, de nuestro México. Es por ello que yo les pido, jóvenes, que en verdad en bien de México cada actitud de cada uno de nosotros es importante. Lo primero que tenemos que tener todos nosotros aquí presentes como objetivo es que a México le vaya bien. Si a México le va bien, a todos nos va a ir bien. Si a México le va mal, a todos nos va a ir mal. Por lo tanto, cómo le puede ir bien a México? Pues trabajando más, estudiando más, ahorrando más, gastando menos, desperdiciando menos, teniendo nuestro lugar de vivienda y de trabajo cada vez más limpio. Si todos, cada uno de nosotros, nos esforzamos en esta actividad, México puede ser una de las potencias más grandes del mundo, porque en verdad, tu México es una gran, es uno de los países más ricos de la tierra. México tiene petróleo, fauna, flora, minerales, desiertos como selvas, tiene una gastronomía, la comida yucateca, la la michoacana, la oaxaqueña. Tiene de todo, es México, tu patria. Puedes beber tequila como tepache, puedes oír mariachis como huapangos. En verdad, no hay otro país en el mundo que tenga toda esta riqueza que tiene nuestro México. Cuando Japón está bajo 4 durante 4 meses bajo la nieve no se consigue un jitomate crudo, menos una papaya y un un plátano. Nuestro México nos lo da todos los días, jóvenes. Es por ello que debemos siempre vivir agradecidos a esta nación y a trabajar por México y esforzarnos por el bien de de nuestro México. Y por último, quiero terminar con un con un cuento que me contó mi padre y con el cual cierro siempre mis conferencias. Había un bosque muy hermoso donde vivían muchos animalitos. De repente, este bosque se empieza a incendiar. Y todos los animalitos empiezan a huir. Solo hay un gorroncito que va al río, moja sus alitas, vuela sobre las llamas, revolotea y deja caer una o dos gotitas de agua tratando de apagar este incendio. Va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado, revolotea y deja caer una o dos gotitas de agua tratando de apagar este incendio. Ante esta actitud, Dios se compadece y deja caer un fuerte tormentón. Felizmente el incendio se apaga y al poco rato este bosque vuelve a reverdecer y a florecer y todos, todos vuelven a ser felices y tal vez más felices que antes eran.
[16:21]Jóvenes estudiantes de la Deutsche Schule, a este bosque yo lo comparo con mi México. Tal vez estemos en un gran incendio político, económico y social. Pero yo les pido a todos y a cada uno de ustedes
[16:47]que, por favor, por favor, sean como este gorroncito y que todos los días, todos los días, dejen caer una o dos gotitas de sudor, de trabajo y de estudio. Y si así lo hacen, si así lo hacen, México, México se los agradecerá y Dios, Dios los bendecirá.



