[0:00]En las elecciones democráticas más grandes del mundo, en la India, WhatsApp tuvo un papel decisivo. Algunos dicen que Facebook eligió al presidente estadounidense y en las elecciones al Parlamento Europeo en Alemania, un solo youtuber definió todo el debate político. ¿Cómo influyen las redes sociales en la formación de opinión? ¿Qué tanto ayudan a nuestras democracias? Ese es el tema de hoy en enlaces.
[0:34]Seguramente muchos de ustedes usan Facebook, Instagram o WhatsApp para informarse. 2600 millones de personas en el mundo hacen lo mismo todos los días. Hasta ahí todo bien, siempre y cuando la información sea verídica y contrastada con otras fuentes. Sin embargo, mucha información política no permite saber muy bien quién la escribió o de dónde viene. Además, lo que vemos en las redes sociales normalmente está diseñado específicamente para nosotros a partir de los clics que damos a las cosas que nos gustan. En las redes sociales tampoco es tan fácil decidir nosotros mismos la información que queremos ver. Los propietarios de redes sociales ganan dinero mediante la publicidad personalizada que se dirige a los usuarios en función de su perfil. Saben quién conduce, quién acaba de tener un bebé o está planeando un viaje. El microtargeting permite influir en el usuario sin que se dé cuenta. Lo mismo se aplica a los partidos políticos, que transmiten contenidos específicos a los votantes. Y la propaganda electoral no siempre es fácil de reconocer. En una campaña electoral, cuando cada voto realmente cuenta, como en Michigan, donde fue realmente reñida, se trata, por supuesto, de movilizar al último votante y la buena analítica de datos, por supuesto, también puede aumentar la eficacia de la campaña electoral y las diferentes posibilidades de enfoque. Los perfiles en las redes sociales permiten diseñar una publicidad electoral muy específica. Los automovilistas quieren precios bajos de la gasolina. Los padres jóvenes un barrio seguro. Quienes viajan probablemente tienen dinero y celebran las bajadas de impuestos. El microtargeting también desempeña un papel importante en las elecciones. El microtargeting está en constante desarrollo. George W Bush ya lo implementó en su campaña en 2004, Obama en 2008 y nuevamente en 2012, y Trump también lo implementó en 2016. Publicidad personalizada. Contenidos dirigidos específicamente con base en nuestras preferencias. Cada vez que navegamos en la red, con cada cosa que hacemos en línea, damos pistas sobre todo lo que nos gusta. Y esa información es analizada con ayuda de algoritmos. ¿Cómo funcionan? Vean. Todo usuario ve solamente contenidos editados a su medida. Es la promesa de las redes sociales, pero, ¿cómo se decide qué es de interés? Los datos de los usuarios son evaluados por algoritmos de la red. Decisivos son los likes concedidos. ¿Qué temas le gustan al usuario? Prefiere ver videos o leer artículos. ¿Qué publicaciones son las preferidas en general en la red? A partir de eso, los algoritmos generan contenidos. Al usuario no llegan opiniones divergentes ni informaciones más completas. Los conocimientos sobre el usuario se emplean en otros lugares. Con publicidad a la medida del usuario, las redes sociales generan grandes ganancias. Introducen publicaciones pagadas en la cronología siguiendo las preferencias del usuario. El usuario solo puede librarse de esto momentáneamente, pero esto cambia otra vez al iniciar sesión. El usuario vuelve a ver las publicaciones más importantes, calculadas a partir de sus datos personales. En definitiva, al revelar información personal en la red, estamos en parte actuando contra nosotros mismos. Entre más información entregamos, más preciso será el perfil de usuario que se cree de nosotros. Van a conocer mejor nuestros gustos y preferencias y también nuestra privacidad. Si sé qué sitios web visitas, qué tipo de orientación política tienes, qué discutes en las redes sociales y con qué actitud lo haces. Entonces, puedo adaptar mi publicidad específicamente para ti, con las palabras que usarías, con las mismas emociones. Así que uso tus datos para persuadirte de lo que quiera. En principio el microtargeting parece muy bueno. Si no tengo auto y no me interesa, no quiero noticias sobre el último deportivo. Pero el conocimiento es poder y lo ideal sería que nosotros mismos pudiéramos elegir qué información recibir. Además, las redes sociales tampoco son imparciales ni equilibradas. Aquí en Alemania, por ejemplo, la extrema derecha consigue frecuentemente dirigir los debates políticos en Twitter, a pesar de que afortunadamente no son mayoría. Las noticias falsas llegan también a los periódicos. Mohammed es el nombre más popular de Berlín. Así lo afirman los derechistas. Pero lo cierto es que si se suman todas las formas de escribirlo, el nombre está entre los diez primeros de Berlín en 2018. El mensaje falso se vuelve viral y para muchos demuestra que Alemania está invadida de extranjeros. Un reciente estudio muestra que el 47% de las publicaciones en las redes sociales tienen claras alusiones populistas de derecha. Y esto a pesar de que solo el 10% de los usuarios apoyan a los partidos de derecha. El peligro es que se genere cada vez más rabia sobre los contenidos y que el periodismo serio entre en esa dinámica. Un ejemplo, un conocido fabricante suizo de chocolate creó una versión halal, preparada según los preceptos musulmanes. Un político populista de derecha difunde la noticia. Es compartida miles de veces y llega a los periódicos serios.
[6:28]Con la ayuda de las redes sociales, los políticos populistas de derecha en Alemania difunden de forma eficaz su visión del mundo. Generar suficientes comentarios, miles de likes, enlaces a contenidos para crear corrientes de opinión, definir las tendencias y conseguir que un tema se vuelva viral. Uhm, una tarea ardua. Para facilitar el trabajo, hay quien recurre a los bots. ¿Quieren saber exactamente cómo funcionan? Aquí se lo explicamos. Las tendencias o trending topics son lo más comentado en las redes sociales. Generan gran cantidad de likes e interacciones. A través de algoritmos ganan cada vez más presencia en las cuentas de los usuarios. Pero las tendencias pueden ser manipuladas por los llamados bots. Los bots son programas informáticos que cumplen automáticamente ciertas funciones. Una red de bots puede inflar artificialmente ciertos temas. Esta red puede adquirir enormes proporciones. Unos informáticos desarticularon un ejército de bots con 350.000 cuentas falsas. Los bots reaccionan en las redes sociales a partir de determinados hashtags y pueden compartir o agregar likes para crear tendencias. Pero así como las crean, pueden desestabilizar otras. Por ejemplo, generando nuevos temas que aparten a otros contenidos de los primeros puestos.
[8:00]Otra manera es publicando enlaces arbitrarios y comentarios con un hashtag de tendencia. Al final, a través de esta palabra clave, solo se encuentran cosas absurdas. Ese contenido pierde relevancia. Debido al gran número de posteos, es muy difícil saber qué es un bot y qué no lo es. No todos los temas tendencias son relevantes. Muchas veces son los bots y no los usuarios reales los que alimentan un contenido viral. Los bots son un verdadero problema para los que nos gustan los debates en las redes. Imagínense que la persona con la que están discutiendo, a la que están tratando de convencer, no es una persona sino un programa informático. Cuánto esfuerzo desperdiciado. A Kim les vamos a dar unos consejos para averiguar si están gastando el teclado innecesariamente. Los bots se han convertido en una verdadera plaga en las redes sociales. Imitan a los usuarios reales, publican, comparten, clickean me gusta. Cómo reconocer los bots. Suelen tener poca información personal en el perfil y extraños nombres de usuario. Segundo, en la imagen del perfil a menudo no hay rostros. Pero los bots también roban fotos de usuarios reales.
[9:20]Se puede averiguar buscando de manera inversa, simplemente cargando la foto en el motor de búsqueda, tal vez haya más cuentas con la misma imagen. En tercer lugar, los amigos de un robot suelen ser otros bots. En cuarto lugar, los bots son más activos que los humanos. Tuitean cientos de tuits a diario, ya con más de 50 hay que estar atento. Porque una persona come y duerme y no puede publicar todo el tiempo. Quinto, ¿qué publica la cuenta? Los temas y el lenguaje son siempre los mismos, comparte el mismo tipo de medios sin comentarios. Esto es típico de los bots. Por lo tanto, mantén los ojos abiertos y reporta las cuentas sospechosas. Para mí, hay una forma infalible de saber que quien nos está hablando no es un bot. Viéndole la cara, como a los youtubers, estrellas de la red, creadores de tendencias. Muchos de ellos son más influyentes ya que políticos o presidentes. En Alemania, uno de los youtubers más conocidos del país, prendió fuego a las redes con un video en el que critica duramente a la CDU, el partido de la canciller Merkel. El video ya supera las 14 millones de visualizaciones. A los miembros del CDU no les hizo mucha gracia y con sus reacciones dejaron claro lo poco que entienden de redes sociales. En este video voy a mostrar cómo los miembros de la CDU mienten sobre cómo la política está por encima de las opiniones de los expertos, cómo participan claramente en varios crímenes de guerra, cómo utilizan la propaganda y las falsedades contra la generación más joven. Palabras duras con efecto inmediato y secuelas. Críticas en YouTube, la CDU responde a la antigua con un PDF. 11 páginas de texto. La líder del partido llega a exigir normas para el sector digital. La cuestión tiene que ver con la formación de opinión. Cuáles son las reglas del ámbito analógico y cuáles tienen validez en el digital, sí o no. Los críticos le reprochan a la jefa de los conservadores que pretende censurar las redes. Porque Rezo no hace más que opinar en un canal público. Él dice lo que piensa. Y mientras los políticos discuten si el video de Rezo es una forma adecuada de debatir temas políticos, una idea un poco arrogante, la comunidad online trata ya desde hace mucho tiempo temas clave de la sociedad. En YouTube o en Instagram, parecen como dos mundos paralelos. Los políticos por un lado y por el otro la gente en las redes. La política alemana tiene que ponerse al día y unirse al debate, en vez de censurar. Claro, el control de los medios de comunicación y la restricción de la opinión ya existe. Fíjense en China, donde más de 800 millones de personas usan Internet todos los días. Quizás por eso justamente el gobierno controla exactamente lo que los usuarios ven y hacen en redes sociales. Las redes sociales en China crecieron inmensamente durante la última década. Pero allí no se utilizan las plataformas occidentales. El país tiene las suyas. En lugar de Facebook, Twitter y WhatsApp, están WeChat, Sina Weibo y Youku. El activista de derechos humanos Xiao Qiang nos explica por qué.
[12:35]La ventaja de estas empresas chinas es que le prometieron al gobierno censurar y controlar el contenido. Escucharan al gobierno y borrarán de forma preventiva el contenido antes incluso de que la policía de internet eche un vistazo. Los medios sociales en China son monitoreados por los proveedores y la censura es cada vez más estricta. Comprar y navegar está permitido, pero se censuran los contenidos que podrían conducir a la formación de opinión política.
[13:15]Y cualquier crítica al gobierno chino enfrenta duras sanciones. Yang Haitao, defensor de los derechos humanos, fue condenado a 19 años de prisión. Había criticado la persecución de Pekín a los musulmanes uigures. Los mensajes de WeChat y Twitter se emplearon como prueba contra él. Después de la primavera árabe, el gobierno chino se sintió realmente amenazado. Cualquier actividad en los medios de comunicación que sirva para coordinar acciones colectivas, para expresar opiniones políticas, es objeto de un castigo severo. Así es como China ha creado un sistema en el que las redes sociales obstaculizan el desarrollo de una sociedad democrática. Privacidad no es un tema de discusión en China, porque el gobierno impide el debate a gran escala en la sociedad civil. Y para los usuarios chinos no hay opción.
[14:21]Vámonos a Latinoamérica. En nuestro continente 246 millones de personas usan Facebook y similares todos los días, más que en Europa. En Brasil, por ejemplo, hace tiempo que el smartphone superó a la televisión como medio. En nuestros países las redes sociales tienen una gran influencia en la formación de la opinión política. Yo sé que ustedes están de acuerdo, tanto que los gobiernos de la región invierten mucho en propaganda para redes y algunos piensan ya en controlar la información. Activistas de derechos humanos, como la venezolana Marianne Díaz, se quejan de que el Estado impone cada vez más controles. En los gobiernos latinoamericanos, los gobiernos son los principales creadores de desinformación. Y esto es algo que se extiende también a las fuerzas de oposición dentro del continente y a los grandes conglomerados de medios de comunicación. La mayor parte de las noticias falsas no tienen su origen en la sociedad. El uso de redes sociales en Latinoamérica en general no es objeto de censura. Sin embargo, la libertad de expresión es apenas un espejismo. Los gobiernos ya luchan contra el discurso de odio y las noticias falsas como excusa para controlar las opiniones políticas. La mera sospecha es suficiente. No hacen falta pruebas para acallar las críticas indeseadas. Por ejemplo, si dices algo sobre el presidente de donde se deduce que lo odias, se puede considerar discurso de odio. Y adquiere una dimensión política. Pero el discurso de odio no es eso, sino algo destinado a proteger a las minorías. Las opiniones divergentes pueden ser etiquetadas de discurso de odio o desinformación, una estrategia que ayuda a los gobiernos a mantenerse en el poder. Una realidad que atenta contra los principios de la democracia. Hoy hemos repasado brevemente algunas de las realidades difíciles de las redes sociales. A favor tienen que nos permiten debatir, expresarnos y acceder a más información de forma sencilla. En contra, las empresas y los grupos de poder pueden controlar quién ve qué contenido. La gente puede ser manipulada más fácilmente. Queremos saber su opinión. Las redes sociales, ¿fomentan o perjudican la democracia? Cuéntennos sus experiencias en nuestra página de Facebook o por correo a magazines@dw.com. Nos vemos la próxima semana.



