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PREDICA al aire libre

Iglesia Pentecostal Cruce Williams de Chile

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[0:11]El Dios de paz nos bendiga. Alabamos a Dios por su gran amor, su gran misericordia. Por cuanto él nos da este día maravilloso de poder llegar a esta a esta localidad que es Tumbes. Queridos vecinos, hermanos y amigos en el Señor. Nuestra intención no es venir a perturbarles en esta tarde de descanso junto a su familia, si no todo lo contrario. Es venir a bendecirles a través de nuestro Señor Jesucristo, el cual un día nos llamó y se reveló en nuestras vidas para mostrar su gloria y todo su poder. En esta hora queremos compartir una palabra de Dios para usted. En las escrituras encontramos promesas maravillosas para el hombre, para la mujer, para el niño, para el joven, para el anciano. Promesas que son verdaderas y fieles y que se cumple en los que creen. Nuestra intención en esta en esta tarde en este lugar es que Dios conforte sus corazones. Puede que usted no tenga necesidad de nada. Puede que usted tenga una buena casa, un buen pasar en esta vida. Puede que tenga un buen vehículo. Pero aquel que no tiene a Cristo no tiene nada porque todo lo que usted ve va a perecer. Pero los que han abrazado la fe en Jesucristo permanecen para siempre. Nuestros hermanos cantaban, Jesús pasa por este lugar. Jesús viene en este lugar para tocar tu corazón, para tocar tu vida. Tú que estás ahí detrás de una puerta, detrás de una ventana, puede que estés pasando muchos problemas, muchas dificultades. Pero déjame decirte, el Cristo de la gloria, ese Cristo poderoso quien entregó su vida allí en el madero de la cruz, Él está aquí porque él vive y es real y es poderoso. Puede que lleves una vida muy larga o corta. Y no hayas encontrado sentido a tu vida, déjame decirte que en Cristo todo lo cambia, él todo lo puede. Quiero invitarte para que el Señor Jesucristo abra el entendimiento de tu corazón y puedas escuchar una palabra del Señor. Que está ahí en el libro de Isaías, en el capítulo 61, versículo 1.

[2:41]El espíritu de Jehová el Señor está sobre mí porque me ungió Jehová. Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los que quebrantado de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel. Que el Dios de paz nos bendiga y bendiga su palabra. 700 años antes que naciera Jesucristo, Dios toma este hombre Isaías para darnos una promesa maravillosa y gloriosa que se iba a cumplir hace 2012 años atrás. Cuando Jesucristo nació allí en la ciudad de Belén y poderosamente los ángeles dieron testimonio de él. Y en la historia de la humanidad, usted puede ver, aún si usted no cree en este Dios poderoso, usted lo puede ver en los calendarios. Que dice antes de Cristo y después de Cristo. Y este Cristo poderoso nació y caminó por las calles de Israel. Hablándole a los abatidos, a los quebrantados de espíritu, a los que estaban presos en las cárceles, no hablo de cárceles físicas, sino presos en sus propios cuerpos. Él es poderoso para romper toda maldición de alcoholismo, toda maldición de tabaquismo. Él es poderoso para cambiar tu vida en un instante. Sabes, cuántos hombres esperaron que Jesucristo caminara por las calles de Israel. Hoy Jesucristo se pasea por este lugar, por las calles de Tumbes, él pasea por este lugar. Mi hermana lo decía momentos atrás, como una mujer que por 12 años sufrió una enfermedad que atormentaba su vida. Y ha gastado todo lo que tenía buscando a los médicos sanación para su vida. Pero gastó todo lo que tenía y un día escuchó que Jesús pasaba por su aldea. Mas ella no miró ningún impedimento, sino ella fue y caminó y no le importó que hubiera mucha gente. Sino que se metió entre medio de la gente y ella decía en su corazón, si tan solo tocar el manto del Señor sé que seré salva. Y hoy Jesucristo está pasando por aquí. Esta mujer llevaba 12 años enferma. Yo no sé cuántos años tú estás esperando que el Cristo golpee tu corazón. Pero hoy él viene a golpear tu corazón y decirte, yo estoy aquí. Yo estoy aquí y quiero sanarte, quiero curarte, quiero vendarte. El hombre te puede decir muchas cosas. Pero el Cristo que este grupo de hombres y mujeres y niños que usted ve en este lugar, el Cristo que predicamos es un Cristo vivo, un Cristo poderoso que para él no es imposible. Había un paralítico, dice la escritura, que estaba allí en el en el estanque de Betesda. De tiempo en tiempo descendía un ángel y revolvía las aguas y el primero que la tocaba era sano. No alcanzó a llegar ese día, pero Jesús pasó ese día por aquel lugar. Y le dijo, ¿qué quieres que te haga? Y este paralítico le dijo, Señor, quiero caminar. Jesucristo le dijo, toma tu lecho y anda. Él llevaba 38 años esperando una sanidad. No sé cuánto tiempo tú estás esperando que Dios cambie tu vida. Puede que hoy día vivas una vida cómodamente, pero en tu corazón no hay paz, no hay tranquilidad, no hay seguridad. Déjame decirte que tú puedes comprar un seguro para tu casa, para tu auto, para tu vida. Pero el mejor seguro que tú puedes tener es a Jesucristo. Cuando tú tienes a Jesucristo, lo tienes todo. Dios nos ha movido para llegar a este lugar, no por un capricho en nuestros corazones. Sino porque Dios quiere bendecir este lugar. Dios quiere traerte una bendición. Y por mucho tiempo, Dios ha estado obrando la humanidad. Ustedes pueden tener una Biblia en su casa. Pero déjeme decirle que la Biblia no es un amuleto, que la Biblia no es para que en un lugar especial de la casa. La Biblia es el testamento que Dios nos dejó para llegar a él. En ella nos dice, en ella nos dice que él tiene pensamiento de paz para nosotros. Que él tiene un plan precioso de salvación para este lugar. Puede que hayas vivido muchas cosas. Puedes que en tu corazón haya mucho dolor y tristeza. Puedes que desconfíes de muchas personas. Pero déjame decirte, Cristo, el amigo fiel y verdadero, él está en este lugar. Y él quiere bendecirte. Tú que estás escuchando hoy en tu casa, detrás de una ventana, detrás de una puerta. Si tú quieres que oremos por ti, puedes venir hasta este lugar. En la escritura dice, si hoy has escuchado mi voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque el día de mañana tarde se os puede hacer. La escritura no se asemeja con la flor del campo. Que por la mañana amanece bonita y fértil. Mas viene el jardinero y la corta y esta flor ya no es más. Usted y yo no conocemos el día de mañana. Pero hoy Jesucristo está en este lugar para decirte que te ama. Para decirte que él te ha cuidado desde cuando estabas en el vientre de tu madre, cuando eras un embrión. Desde ahí yo te cuidé, desde ahí yo te he bendecido. Que el Dios de paz sea bendiciendo sus vidas. Queremos decirle al Señor, que él sea cubriendo este lugar, que él sea derramando lluvia de bendiciones sobre tu corazón. Déjame decirte que hoy día tú puedes escuchar y puedes que digas en tu corazón: no, soy muy joven, todavía tengo que vivir. Pero déjame decirte, que hoy el Señor ha venido aquí para decirte que él te ama, que él tiene cuidado de ti. Y como lo dijo el Espíritu de Dios a través de Isaías en la palabra que leíamos, el espíritu de de Jehová, el Señor está sobre mí por que me ha ungido. Y esto se cumple allí en Capernaúm cuando Jesucristo entra al templo. Y todavía han pasado más de 2000 años y se sigue cumpliendo esta promesa maravillosa, porque Jesucristo dijo, yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos. Que el Dios de paz les bendiga. Que el Dios de paz haga renacer un precioso don de arrepentimiento en sus vidas.

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