[0:23]Bienvenidos, bienvenidas. Vamos a conectar con la meditación de este día tan especial, este momento tan sagrado como es la festividad de Wesak, donde celebramos el nacimiento, la iluminación y la muerte de Buda. Y vamos a hacer una meditación. Así que les, los invito a cerrar los ojos, a ponerse en un lugar cómodo. Antes de cerrar los ojos, si quieren, pueden ir a buscar una copa, un cuenco o algo donde puedan poner agua para poder, durante toda esta meditación, la energía y vibración que vamos a estar compartiendo, poder llenar ese agua de una vibración muy alta. Algo que nos va a ayudar y que nos va a conectar, este, con una vibración desde la frecuencia del amor. Y al finalizar, los voy a invitar a todos a que después de terminar la, la meditación, beban de esa agua, recordando que fue cargada simbólicamente con esta misma energía y vibración que van a visualizar. Así que ahora los invito a que cierren los ojos, que respiren profundamente por la nariz. Tomá aire despacio y soltalo. Sentí cómo con cada exhalación tu cuerpo se vuelve más relajado, más pesado, y tu mente se vuelve ligera, como el humo de un incienso que sube lentamente hacia el cielo. Llevá ahora tu atención al centro de tu cabeza. Imaginá que allí se enciende un pequeño punto de luz, es tu glándula pineal. Visualizá cómo desde ese centro brillante se proyecta un rayo de luz azul eléctrica hacia tu entrecejo y otro hacia la coronilla de tu cabeza, formando una antena de luz. Estás ahora en la frecuencia perfecta de recepción. Ahora, con un suspiro profundo, dejá que tu conciencia se eleve. Sentí cómo te elevas por encima del lugar donde estás, por encima de las nubes. Viajamos ligeros. Sentimos confianza. Cruzamos océanos y continentes en un solo instante. Ahora, atraída o atraído por una fuerza magnética antigua y sagrada, hacia el corazón de Asia. Debajo de ti comienzan a aparecer las majestuosas cumbres blancas de los Himalayas. Te dirigís flotando hacia un valle escondido, un valle con forma de cuello de botella, custodiado por montañas inmensas. Sentís la pureza del aire frío en tu rostro, pero tu cuerpo de luz irradia un calor cálido y reconfortante. Al descender en el valle, descubrís que no estás solo. Hay una multitud inmensa de seres de luz reunidos en profunda paz. En el centro exacto del valle descansa una gran roca plana que sirve de altar, y sobre ella brilla una inmensa copa de cristal llena de agua pura. Observá a los maestros ascendidos, a los maestros de sabiduría, que se han congregado en el centro de esta plataforma. No están quietos, se mueven rítmicamente sobre la tierra, formando figuras de geometría sagrada. Caminan formando un círculo. Después los ves que arman un triángulo con sus brazos y finalmente una perfecta estrella de seis puntas. Con estos movimientos majestuosos, están tejiendo el campo electromagnético de este valle, preparándolo para recibir una energía de altísimo voltaje. Tomá tu lugar en el borde del valle.
[6:16]Siente cómo tus pies se enraízan firmemente en la tierra sagrada, mientras tu cabeza se conecta con la inmensa y plateada luna llena que brilla justo encima de ti. De pronto el silencio se vuelve absoluto. Un suave aroma a sándalo y a flores frescas del Himalaya inunda el aire frío. Y allí, en lo alto del cielo estrellado, un punto de luz dorada comienza a descender. Es el Buda. No lo veas como una figura de piedra, sino como una inmensa presencia de luz pura y de compasión infinita. Él se detiene suspendido sobre el altar y frente a él, el Cristo levanta sus manos abiertas para recibir esta energía inmensa. En este instante sagrado, las bendición, la bendición fluye. Es una frecuencia dorada que atraviesa tus átomos, reordenando tu energía y tu ADN hacia su patrón original de perfección. Sentí cómo esa luz entra suavemente por tu coronilla. Ilumina tu mente y desciende hasta anclarse firmemente en tu corazón. Observá como el agua de la copa de cristal en el altar absorbe todo este fuego cósmico.
[8:09]Para sellar esta energía en nosotros y en el mundo, repite mentalmente conmigo estas antiguas palabras. Desde el punto de luz en la mente de Dios, que afluya luz a las mentes de los hombres. Desde el punto de amor en el corazón de Dios, que afluya amor a los corazones de los hombres. Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida, que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres.
[9:00]Que la luz, el amor y el poder restablezcan el plan en la tierra.
[9:14]Lentamente, muy lentamente, comenzá a traer esa sensación de paz insondable y este nuevo voltaje de energía, te regreso a tu cuerpo físico. Volvé a sentir el suelo debajo de ti, el calor del fuego, el aire en tus pulmones. Empezá a mover suavemente las manos, los pies. Guardá en tu memoria y en tu corazón, la luz de ese valle sagrado. Tomá una respiración profunda y cuando estés listo o lista, abrís los ojos, sabiendo que ya no eres la misma o el mismo de antes. Ahora llevas contigo la frecuencia y la compasión de Wesak. Mucha paz y mucho amor para ti y para todos. Tomamos el agua ahora sí y dejamos entrar en nuestro cuerpo también en cada una de las células, toda esa vibración, que quedó impregnada con esta meditación en ese agua.



