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SIMONE WEIL - DESAPEGO (Meditación 2)

Iván Campillo ★

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[0:00]Bienvenidos a un nuevo vídeo en el que vamos a meditar en torno a uno de los conceptos de la obra de Simon Bale, titulada La Gravedad y la Gracia.
[0:00]Y el deseo tiene dos expresiones: la expresión, por ejemplo, del apego o del deseo de posesión de alguna cosa, persona, idea.
[0:00]Pero también tiene que ver con el deseo de que algo no exista, es decir, el odio o lo que se menciona en el budismo es el rechazo.
[0:00]Para el budismo todo deseo o rechazo que no ha sido resuelto en esta vida, que no ha sido disuelto, deshecho, es un residuo sólido que va a hacer que nos volvamos a reencarnar en otra vida.
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[0:00]Bienvenidos a un nuevo vídeo en el que vamos a meditar en torno a uno de los conceptos de la obra de Simon Bale, titulada La Gravedad y la Gracia. El concepto que que hemos elegido para la meditación segunda es el de desapego. Como sabéis, es un concepto budista que nos habla de la extinción del deseo. Y el deseo tiene dos expresiones: la expresión, por ejemplo, del apego o del deseo de posesión de alguna cosa, persona, idea. Pero también tiene que ver con el deseo de que algo no exista, es decir, el odio o lo que se menciona en el budismo es el rechazo. Y esta expresión también está relacionada con la reencarnación. Para el budismo todo deseo o rechazo que no ha sido resuelto en esta vida, que no ha sido disuelto, deshecho, es un residuo sólido que va a hacer que nos volvamos a reencarnar en otra vida. En este sentido, para el budismo, volver a nacer no es una bendición, nacerá otra vida. Para el budismo, la gran bendición es cuando todo deseo se ha extinguido y entonces ya no se vuelve a nacer, ya no hay reencarnación, sino que uno se funde con el universo. También, como sabéis, el hinduismo está bastante relacionado con su concepto del karma. Y este concepto tan llamativo, tan sugerente, no solo se ha expresado en el budismo, también lo vemos expresado en algunas corrientes filosóficas o incluso religiosas. Por ejemplo, Veile nos habla del estoicismo que tiene un concepto interesante que es el amor Fati, es decir, el amor al destino. El estoicismo piensa que hay un destino y el destino se puede vivir como determinación, porque en este sentido, si uno tiene un destino inevitable, pues está determinado y podemos pensar que no tiene libertad. Sin embargo, el estoicismo sí que piensa que existe la libertad. La libertad viene por medio del amor. Cuando uno no lucha contra lo que no puede cambiar, contra ese destino, pues entonces lo puede amar, lo puede aceptar y se experimenta como libertad. Si uno lucha contra lo que no puede cambiar, entonces lo experimenta como esclavitud, como prisión, como determinismo. Y en el cristianismo también se nos habla de algo similar. Por ejemplo, se dice en el Padre Nuestro, hágase tu voluntad. Y la voluntad de Dios siempre pensamos que es agradable, buena, perfecta, como dice el apóstol Pablo, pero eso no implica que no haya sufrimiento. Recuerdo que Jesús, antes de ser crucificado, hacía una oración a su padre y le decía, Padre, si puede ser, pasa de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino que se haga la tuya. Se dice que en ese momento Jesús llegó a sudar gotas de sangre del gran estrés que estaba experimentando. Y la voluntad de Dios fue que él muriese en una cruz. A veces pensamos que el sufrimiento es una consecuencia de algo que hemos hecho mal. Es decir, si estoy viviendo este momento, si lo estoy pasando, debe ser porque algo no he hecho bien. Pero la vida de Jesús nos enseña que hasta el hombre más justo, más santo, más puro, puede experimentar el sufrimiento. Jesús nos enseña que la vida misma es sufrimiento. Y por lo tanto, cuando también decimos en el Padre Nuestro, líbranos del mal, el mal del que hablamos no es Dios, impide que suframos. El mal del que hablamos es, Señor, aunque yo sufra, que ese sufrimiento no haga que mi alma se convierta en algo feo, en algo malo. Es decir, que el sufrimiento, aunque me llegue y me toque vivirlo, que mi alma no se convierta en maldad. En este sentido, Padre, líbranos del mal. Jesús también expresa el que quiera ser mi discípulo, que tome su cruz y me siga. Y la cruz siempre la vemos en el cristianismo como una bendición, como vida, como perdón, como amor de Dios por el ser humano. Pero la cruz también es el precio del sacrificio. Entonces, el concepto de desapego tiene que ver con el vacío. Normalmente estamos apegados a las cosas, personas o ideas, porque para nosotros representan el bien absoluto. Sin embargo, también debemos hacernos la pregunta de si no le estamos exigiendo demasiado a la vida, cuando pedimos que esta cosa o esta persona colmen el vacío interior que tenemos. Ese vacío que solo puede llenarlo alguien que represente ese bien absoluto verdadero, que solo puede ser Dios, que solo se puede encontrar en la vida espiritual. Y entonces, Veile nos dice que el deseo no es posible extinguirlo, debemos desear, pero no desear cosas concretas, debemos desear en vacío. Desear en vacío es algo difícil de comprender porque parece que Veile apunta a una especie de nihilismo espiritual, pero lo que desde el punto de vista intelectual se experimenta como nihilismo espiritual, es decir, como un vacío espiritual, en realidad, desde el punto de vista del espíritu es plenitud. Veile lo que nos dice es que no debemos desear nada concreto o ninguna persona concreta, porque el bien absoluto no está allí, eso es un engaño. El bien absoluto se encuentra en Dios y por lo tanto, solo debemos desear en vacío. Desear como aquellos que están receptivos a todo, que no se mueven hacia ninguna cosa concreta, que no tienen ningún propósito, que no esperan nada de esta persona o de esta cosa, sino que están abiertos para ver qué es lo que va a suceder, que están receptivos, que están atentos, que no se mueven hacia nada concreto en la vida, apegados, sino que están en quietud. Y por lo tanto, el vacío, como decimos, que no se entiende desde el punto de vista intelectual, porque el vacío no puede pensarse, es una nada, desde el punto de vista espiritual se experimenta como plenitud. En este sentido, Simón Bale dice que la inteligencia nada tiene que buscar, sino que tiene que limpiar el terreno. No se trata de un proceso intelectual. La inteligencia solo es útil para las tareas serviles. Le atribuimos mucha importancia a la inteligencia. Sin embargo, la inteligencia no tiene acceso a las cosas espirituales. Por eso decía el apóstol Pablo que la vida espiritual es locura para el mundo, porque desde el punto de vista racional no se puede comprender. Sin embargo, la inteligencia no debe ser desdeñada. Tiene una función instrumental, la de limpiar el terreno para hacer que la vida espiritual sea posible. La inteligencia tiene una tarea servil, simplemente quitar los escombros del sendero para permitir que si el espíritu llega para tocarnos, que no haya ningún obstáculo, que no haya ningún estorbo. Y esto es muy interesante, porque en esta época le atribuimos mucha importancia a la mente. Continuamente trabajamos mentalmente. Y hablamos mucho de multitaski y de cómo ser productivos. Antiguamente se trabajaba más con objetos físicos, manuales, pero el neoliberalismo trae consigo, como dice Byung-Chul Han, nuevos tipos de productos, invisibles, inmateriales, como la comunicación, la información, y continuamente estamos siendo explotados mentalmente, trabajando, y pensamos que eso es una virtud. Pero fijaos que aquella persona que solo trabaja, es un esclavo, no importa si trabaja con las manos o trabaja con la mente. Realmente la vida libre siempre se entiende desde aquellas personas que tienen tiempo libre para elevar el espíritu. Sea cual sea ese modo de vida que nos hace vivir intensamente la presencia del momento. El trabajo es solo un medio para hacer posible esa vida espiritual, pero no es el fin de la vida. Por eso, en la vida secular, en una vida sin Dios, solo podemos encontrar no solo finitud, sino una mala finitud, una finitud que no nos llena, una finitud incompleta. Una finitud que nos hace vivir una vida pobre. Para Simón Bale no solo hay que renunciar al apego a personas, cosas, sino también al apego que tenemos a ciertas ideas. Ideas religiosas incluso, por ejemplo, en el cristianismo tenemos la idea de la inmortalidad del alma o la idea de que Dios puede transformar todos nuestros errores pasados en algo bueno si ha habido un arrepentimiento, un cambio de mentalidad. En este sentido, en la Biblia se dice que todas las cosas cooperan para bien para aquellos que aman a Dios. Pero ve dice que hay que renunciar a estas ideas, porque estas ideas se basan en lo que conocemos, en lo que nos han transmitido. Pero Dios es algo totalmente desconocido. La manera en que Dios puede manifestarse no tiene que ver con nada de lo que hemos experimentado en el pasado, porque Dios no repite nada, sino que obra continuamente. Entonces, ella dice que hay que renunciar a estas ideas, porque son ideas que nosotros nos fabricamos por medio de la imaginación para consolarnos. Y qué pasa, que en el momento en que tenemos una consolación por parte de nuestra imaginación, ya no necesitamos el consuelo de Dios. Y si no necesitamos el consuelo verdadero de Dios, si nos conformamos con el consuelo que nosotros nos damos a nosotros mismos con nuestras ideas, pues entonces ya no podemos experimentar esa plenitud que viene de Dios. Veile dice que tenemos que amar a Dios intensamente, pero al mismo tiempo repetirnos que Dios no existe. Y fijaos lo que dice, dice, si se ama a Dios pensando que no existe, él hará manifiesta su presencia. Esto me parece muy fuerte, porque como decimos otra vez, parece que Veile apunta a una especie de nihilismo espiritual en el que se habla de una religión sin Dios. Pero no es esto. Lo que se está diciendo aquí es que nosotros tenemos una concepción de Dios basada en nuestras experiencias, en nuestras ideas, en lo que hemos leído, en lo que nos han transmitido. Pero no en lo que vivimos en nuestro día a día. Es decir, cuando nosotros tenemos una idea de Dios, un pequeño ídolo con ciertos atributos de lo que hemos experimentado en un momento del pasado o de lo que nos han dicho que es Dios, pues entonces, esa es nuestra idea de Dios, un Dios pequeñito. Pero de lo que nos habla Bale es que debemos repetirnos que ese Dios no existe, no el Dios verdadero, sino la idea que tenemos de Dios. Debemos destruir los ídolos que tenemos de Dios para poder experimentar al Dios real. Y en el momento en que hay una revelación de Dios, tenemos una nueva imagen de Dios mucho más amplia con una revelación mucho más total, pero no absoluta, por supuesto, porque la vida es una experiencia continua en la que Dios se va revelando. Y sin embargo, a través de cada nueva revelación, a través de cada nueva imagen que tenemos de Dios, debemos repetirnos que esa imagen no es Dios, debemos destruirla. Porque nosotros queremos abarcar a Dios con nuestro conocimiento, queremos encerrarlo en un concepto, queremos un Dios predecible, un Dios cognoscible, porque nos hace sentir inseguro el hecho de que Dios pueda obrar de maneras que nosotros no preveemos, que que nosotros a veces ni entendemos. Pero entonces, nos estamos cerrando a la verdadera experiencia espiritual, la verdadera experiencia espiritual exige navegar en lo desconocido. Si queremos navegar en lo conocido, en las ideas, entonces nos estamos moviendo en el terreno del conocimiento. Sin embargo, el conocimiento, aunque es útil, como hemos dicho antes, simplemente debemos desecharlo, porque la inteligencia no tiene acceso a lo espiritual. La inteligencia solo tiene un uso servil, simplemente quitar todo aquello que estorba.

[13:22]En los evangelios vemos de manera implícita el concepto de desapego. Por ejemplo, Jesús decía, el que no aborrece a su padre y a su madre, no puede ser mi discípulo. Obviamente que Jesús no nos estaba diciendo que hay que odiar a nuestros padres, pero Jesús a veces utilizaba expresiones provocadoras o exageradas para hacernos entender verdades espirituales difíciles de comprender. Lo que nos estaba diciendo en este sentido es que no hay que tener apego a nuestros padres. El momento en que tenemos apego a ciertas personas y todo gira en torno a ellos o la última palabra la tienen ellos, no le estamos dando la última palabra a Dios. En otra ocasión, Jesús le dice a un joven, sígueme, y este joven le dice, yo quiero seguirte, Jesús, pero deja antes que entierra a mi padre, que ha fallecido hace poco. Y Jesús le da una respuesta que parece inhumana, le dice, dejad que los muertos entierren a sus muertos. En este sentido, Jesús no estaba diciendo que no hay que enterrar a nuestros muertos, sino que lo que estaba diciendo es que hay que tener desapego por nuestros padres, por nuestra tradición, por el pasado. Debemos cumplir nuestros quehaceres, nuestros deberes familiares, pero no debemos estar apegados a ellos por encima de nuestra vida espiritual. Pablo incluso decía que el que tenga mujer, que tenga mujer y que la cuide, pero que viva de tal manera espiritualmente como si no la tuviera. Es decir, que el hecho de tener familia no sea un obstáculo para nuestra vida espiritual. Pero por otra parte, me llama la atención y me parece casi una locura que Jesús también decía, aborrece a tu padre, aborrece a tu madre, dejad que los muertos entierren a sus muertos, y por otra parte decía, ama a tus enemigos. Parece que Jesús le da la vuelta a todo. Y de nuevo Jesús no nos está diciendo que tenemos que tener un amor natural por nuestros enemigos, lo cual es imposible, sino que no debemos tener rechazo o desear que ciertas personas no existan.

[15:31]Esto es lo que sentimos por nuestros enemigos. Entonces Jesús lo que nos está diciendo es, no tengas apego y tampoco rechaces. Extingue todo deseo tanto de posesión como de destrucción. Y entonces podrás ser mi discípulo. Por lo tanto, para Simón Bale tenemos generalmente cierto apego a personas, cosas, ideas, y todo eso forma una cosmovisión, es decir, una visión del mundo que nada tiene que ver con la realidad. Continuamente en nuestro interior nos movemos en una ilusión de apegos y rechazos, y nos formamos una ilusión porque tenemos miedo a experimentar la realidad. Tenemos miedo a que esa realidad no tenga sentido, a que no nos pueda llenar. Simón Bale dice que generalmente entonces nos movemos en una cosmovisión que es una ilusión generada por la imaginación, y es una especie de filtro, como los que utilizamos en Instagram cuando nuestra foto no nos gusta, entonces le ponemos unos filtros, unas decoraciones, y la hacemos conforme a lo que nos gustaría que fuese, pero en el fondo esta imagen nueva a la que hemos puesto un filtro no nos satisface porque sabemos que no es la realidad. Y la realidad tiene el potencial de llenarnos. Por ejemplo, lo experimentamos cotidianamente, lo que pasa es que la realidad a veces nos asalta para decirnos, oye, ese mundo donde puedes encontrar plenitud, por ejemplo, cuando contemplamos un atardecer, una lluvia hermosa, una montaña inmensa, un atardecer también en la playa con el mar tranquilo. Estas cosas pueden asombrarnos. El asombro tiene que ver con una experiencia tan bella, tan sublime, que no podemos comprenderla, que no podemos entenderla, que no podemos encerrarla en conceptos. Pero esto dura un instante. Normalmente cuando somos asombrados, cuando somos sorprendidos, inmediatamente queremos ponerle palabras a lo que estamos experimentando, queremos entenderlo, queremos encerrarlo dentro de nuestra cabeza, porque no somos capaces de permanecer en la experiencia intensa de la presencia de lo que estamos viviendo. Queremos entenderlo todo, pero el entendimiento es el muro que nos separa no solo de Dios, no solo nos separa también de las verdaderas personas y de las verdaderas cosas, sino que nos separa de la realidad. Y tal vez la pregunta que muchos tenemos es, vale, pero qué puedo hacer por mí mismo para experimentar esa realidad. Y Simón Bale nos da un ejercicio práctico en este capítulo que te invito a prestarle atención y a que también lo experimentes. Ella nos dice que por un momento pensemos en la persona que más amamos en este mundo. Esta persona no debe estar presente con nosotros. Y al momento siguiente, si ya la tenemos en la mente, que pensemos en la posibilidad de que esta persona haya sido destruida o que no exista. No sé vosotros, pero a mí no me dan ganas de llorar inmediatamente, esto viene después. Pero cuando yo pienso en esta posibilidad, siento ante mí una especie de ventana en la que todo queda como vacío. El hecho de que esa persona que más amo o las personas que más amo en este mundo puedan no existir, me crea una especie de abismo a través del cual, dice Bale, no se disuelve el sentimiento de realidad, sino que se hace más intenso. Es decir, para Bale, ese vacío que experimentamos, que es una especie de abismo que se abre entre nosotros, tan solo con el hecho de pensar de que estas personas ya no existan, esto es el sentimiento de realidad que podemos experimentar intensamente. Veile dice que todos nosotros portamos una imagen de falsa divinidad, a la cual tenemos que renunciar para poder experimentar al Dios verdadero y poder experimentar la realidad en sí misma. Dios nos dio un ejemplo, a través de Jesús, principalmente, él renunció a su imagen no de falsa divinidad, sino de verdadera divinidad para dar lugar a la humanidad, para dar lugar a la salvación de los seres humanos, para dar lugar al perdón, a la gracia, al amor. Pero por otra parte, Dios, antes de dar lugar a la creación, ocupaba todo. Para poder dar lugar al universo, él tuvo que retirarse, tuvo que renunciar a sí mismo para poder dar lugar a algo que era distinto de él. Eso es amor. El amor es, por lo tanto, renuncia a uno mismo. Si Dios mismo siendo Dios, renunció a sí mismo para poder dar lugar a la creación, y Jesús renunció a su imagen de verdadera divinidad para poder dar lugar al ser humano,

[20:31]nosotros debemos seguir ese ejemplo de Dios. Nosotros que hemos sido hechos a su imagen y semejanza, debemos seguir su ejemplo, renunciando a nuestra imagen de falsa divinidad. Dice entonces que Dios hace manifiesta su presencia. Por lo tanto, amigos, la conclusión de este vídeo es que cuando nosotros nos desapegamos de las ideas sobre Dios, sobre la religión, sobre las cosas, sobre las personas, no experimentamos un nihilismo, aunque desde el punto de vista intelectual puede parecer que es un nihilismo religioso, es decir, una especie de vacío religioso, una religión sin Dios. En realidad, lo que experimentamos es al verdadero Dios, porque todas nuestras imaginaciones solo nos hablan de un falso Dios, de una falsa imagen sobre las cosas, las personas, sobre nosotros mismos. En el momento en que esas imágenes son barridas, destruidas, podemos pensar que no nos queda nada. Pero es entonces que tenemos acceso al verdadero Dios, a las verdaderas cosas, a las verdaderas personas. Es entonces que la realidad puede llenarnos y podemos encontrar una satisfacción verdadera sin ir de apego en apego. Deseo esta cosa, no me satisface, deseo otra, no me satisface. Voy a esta persona, no me satisface, voy a otra, y la vida consiste en un movimiento de deseo en deseo, en el que nunca encontramos un lugar de reposo ni de plenitud. Solamente renunciando a nuestras ilusiones y renunciando a todo lo que creemos que somos, entonces aparentemente quedándonos sin nada, tenemos acceso a la verdadera realidad. Quiero darte las gracias por haberme acompañado en este vídeo. Solo voy a pedirte dos cosas, que se lo envíes a una persona a la que puede inspirar y también que me dejes un comentario para apoyar este vídeo.

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