[0:46]Ya me escuchan? Perfecto, pues muchas gracias y mucho gusto. mi nombre es Bastida, soy activista por la justicia climática. Y iba a empezar de otra forma, pero creo que este ejemplo que acabamos de tener sobre la encuesta y los datos es un ejemplo muy claro de por qué la gente no le importa mucho la crisis climática. Porque lo vemos solo de datos, de números, de porcentajes y no lo estamos sintiendo cómo en verdad nos está afectando a nosotros, en nuestras vidas. Sonó doble, ¿no? Eh, bueno, ojalá se componga eso. Eh, y pues yo les voy a contar por eso mi historia, de por qué soy activista por la justicia climática, qué significa eso y por qué es tan importante que México sea un líder en la transición energética, a un mundo más más bonito, más vivo, sin tanta pues destrucción y todo lo que hemos visto con con los impactos de la crisis climática. Yo soy de San Pedro Tultepec, es un pueblo que está como a una hora y media de aquí, en el estado de México, después de la Marquesa. Y mi pueblo había sido un lugar de cultura lacustre con muchos patos y acociles y ajolotes. Pero en las últimas décadas, con la Ciénaga del Herma que tenemos, la Ciudad de México se ha llevado una gran cantidad de nuestra agua que reduce nuestro acuífero un metro por año por los últimos 90 años. Por eso también se están hundiendo esas partes del país. Y también mi zona es de las zonas de industriales más grandes del país, con 10 campos industriales y alrededor de 200 fábricas. Tenemos más de 2000 pozos ilegales donde las empresas y gente saca agua porque no hay pues esa accesibilidad. Mis papás se conocieron en la primera cumbre climática de de Naciones Unidas en el año 1992, en Río de Janeiro. Entonces yo tengo una historia muy larga de haber crecido con papás que sabían qué estaba pasando y yo pensaba que mis papás pues eran muy únicos. Las únicas personas que hablaban sobre el cambio climático, nadie más hablaba de este tema y yo de hecho quería ser veterinaria, a mí no me importaba mucho lo que decían ellos porque yo pensaba que la crisis iba a llegar en 100 años y que solamente estaba en el Polo Norte. Y después, en el año 2015, mi pueblo se inundó. Y fue la primera vez en la que yo vi la historia de mis papás en mi tierra, en mi territorio. Me di cuenta de que la crisis climática no es un fenómeno distante, es algo que nos está afectando a generaciones de hoy más que nunca. Y la mayoría de mi generación, un 60% vive con gran ansiedad hacia la crisis climática y hay muchas personas en en posiciones de poder que no están haciendo mucho al respecto. Mis notas.
[3:39]En el año 2015, ese mismo año, mis papás eh les recibieron un trabajo en Nueva York, en el Centro de Ética de la Tierra. El primer centro en su historia, donde se enseñaban formas de ver al mundo de una manera más interconectada. Mi papá es Otomí y mi nombre es Shie, significa lluvia suave en Otomí. Entonces yo tengo pues una identidad de conexión con la Madre Tierra que yo creo que ha sido irrumpida alrededor del mundo. En Nueva York, yo sabía que ese es un lugar como un escenario gigante donde lo que pasa ahí se escucha en todo el mundo, porque eso me dijeron a mí las películas siempre. Y dije, entonces hay que organizarnos. Porque no es posible estar aquí y no hacer algo. Empecé a organizar mi escuela, la primera protesta que tuvimos fue de 600 personas de mi escuela, 5000 a nivel ciudad. Eso fue en marzo 2019. Para septiembre de 2019, logramos que 300,000 personas salieran a las calles de Nueva York y 7.4 millones de personas alrededor del mundo, incluyendo aquí en Ciudad de México. Y ustedes se preguntarán, qué ha pasado en esos cinco años, dónde están los jóvenes que estaban en las calles, qué impacto hemos tenido. Y la verdad es que mucho de nuestro impacto, más allá de las organizaciones que hemos empezado, los fondos que hemos redirigido, las pláticas que hemos dado es evento tras evento, tras evento, tras conferencia, tras conferencia. Tengo una bolsa de este tamaño de todos los gafetes que tengo de solamente los últimos tres años y la verdad es que siento que nos estamos quedando sin historias. Nos estamos quedando sin palabras, porque ya lo hemos dicho todo y cuándo nos van a escuchar. Cuándo se van a dar cuenta de que en realidad el mundo en el que estamos todos nosotros ahora está en riesgo, está en peligro y que las generaciones del futuro no van a tener la misma realidad que tuvieran ustedes al crecer y que mi generación hoy en día estamos viendo un planeta degradándose tremendamente. Usualmente cuando doy pláticas, tengo que convencer a la gente. Mira la temperatura ha incrementado 1.4 grados desde lo de la era industrial aproximadamente. Tengo que dar todos estos datos sobre las inundaciones que han pasado en el mundo, los incendios, pero hoy no tengo que convencerlos de nada. Hemos visto que México está pasando por una sequía nunca antes vista. 79.4% de los municipios alrededor del país estaban en sequía o moderada o severa. Y todos vimos el huracán Otis, lo que le hizo a Acapulco. El huracán se transformó en categoría 5 en tan solo dos días. Lo más rápido que hemos observado nunca y todos sentimos las lluvias del huracán Alberto que acaba de pasar. Gracias a Dios no fue tan fuerte, pero miran cómo estaban las personas en Monterrey, agradeciéndole a Dios que habían llegado las lluvias después de tanta sequía. Esto no es normal y los científicos nos han avisado, nos han dicho, y la razón por la la cual los activistas de hoy somos diferentes a los de dos o tres generaciones pasadas es porque antes el activismo, el ambientalismo, el ecologismo era sobre solo sobre la naturaleza. Era sobre cómo cuidamos esta área, cómo protegemos este animal. Hoy en día no es así. Hoy en día es justicia social, hoy en día es calidad del aire, calidad del agua, calidad de vida. Ya no estamos hablando del mismo tipo de ambientalismo del de Día de la Tierra de los 1970s. Hoy estamos hablando sobre nuestras vidas, la calidad de educación que tenemos y cómo los sistemas que tenemos hoy en día extractivistas han sur han pues creado esta crisis climática, porque eso solo es un síntoma de todo lo que hemos hecho alrededor del mundo en estos últimos 200 años de industrialización. Y yo estoy aquí porque no quiero que mi historia de crisis climática sea la de todo el mundo. Yo no quiero que ustedes tenga que experimentar pues inundaciones e incendios para saber lo que está pasando. Porque creo que eso es una historia muy triste, que nos demos cuenta porque algo nos ha afectado, porque algo ha destruido nuestra casa. Yo quiero que nuestras historias de la crisis climática sean de reconexión. Hace unos meses tuve la oportunidad de ir a la Laguna de San Ignacio, ¿alguien sabe lo que hay ahí en Laguna de San Ignacio? Está la ballena gris. Ahí dan a luz todas las ballenas grises del mundo, todas las ballenas grises son mexicanas. Hace 20 años, Julia Carabias, la primera secretaria de Medio Ambiente de México, la primera mujer y primera secretaria de medio ambiente de México, hace 20 años tuvo un logro gigantesco porque logró que se protegiera el área de la biósfera del Viscaíno, el área protegida más grande de toda Latinoamérica, incluyendo a la ballena gris. Y hace unos meses me mandó un email y me dijo, "Shige, tú tienes que ir a conocer la ballena gris." Y yo le dije, "Julia, la verdad esa no es mi historia, porque yo soy del Estado de México, aquí no tenemos mar, no tenemos océano. Conocer a la ballena gris no me pertenece a mí, le pertenece a la gente que vive en la costa.
[9:18]Y cuando fui a la Laguna de San Ignacio, nos subimos en una lancha, fuimos al mar y todas las ballenas así se veía hermoso cómo cómo salían los los soplos. Y una ballena empuja a su ballenato cerca del bote y yo tengo la experiencia más increíble de mi vida. Tener ese encuentro con un ballenato, con una mamá que tal vez en su vida fue casada por humanos. Las ballenas viven más o menos 80, 90 años y no llevamos tanto tiempo con casa ilegal, que esa que sea ilegal la casa de de ballenas. Y en ese momento reconecté con un lado que no sabía que me faltaba, el océano, la vida en el mar, el amor que tienen las ballenas, el amor de una madre. Que es el amor que la madre tierra tiene por nosotros y no se lo estamos regresando. Y esta es el tipo de historias que tenemos que tener, historias de reconexión con la naturaleza, no de crisis, no de destrucción, no de inundación, no de desplazamiento. Para el año 2050 se calcula que habrá más o menos 1000 millones de refugiados climáticos. Ustedes saben qué hará eso para la política, qué hará eso para el pues todos los países que ya les llegan migrantes que ya son tratados muy injustamente y horriblemente. La crisis climática es un magnificador de injusticia, no solamente lo crea, lo magnifica. Y yo creo que no nos hemos tomado esa tarea en serio, porque yo no veo planes de justicia climática y sustentabilidad en todas las empresas, en todos los gobiernos, en todas las escuelas. Y yo les prometo que la crisis climática es el problema más grande que tenemos como humanidad y también es nuestra oportunidad más grande para reconstruir nuestra nuestro legado, nuestra historia, reimaginar cómo somos nosotros como humanos en este país, qué nos toca hacer. Y yo tuve la gran fortuna de crecer con padres que lo tenían muy claro desde hace mucho tiempo. Mis padres se conocieron cuando tenían pues 22, 24 años y yo hoy tengo esa edad, 22 años. He organizado protestas en todo el mundo, he ido a todas las negociaciones climáticas de los últimos 5 años, he visto cómo países dicen, a mí no me me pertenece esa responsabilidad. Y a Estados Unidos decir que a un fondo de pérdidas y daños que tiene que recoleccionar 100,000 millones de dólares para los países que sufren pérdidas y daños, esto significa pérdidas por huracanes, incendios, etcétera. De 100,000 millones, Estados Unidos dio 17 millones. Cuando son el país históricamente con más emisiones del mundo, eso es una injusticia climática. Entonces yo les pregunto a todos ustedes, qué nos toca hacer. Cómo vamos a salir hoy de esta plática que vamos a escuchar muchas cosas, ya hemos escuchado muchas diferentes perspectivas. Pero cuando salgamos, vamos a regresar a nuestras oficinas y hacer el trabajo de siempre, o vamos a preguntarnos, cuál es nuestro plan por la crisis climática, cuál es nuestro plan de sustentabilidad y de justicia, no solamente por ustedes, pero por mí y mi generación, por mi ciénaga y las ciénagas de toda el área metropolitana. Lo que se debe hacer es una transición energética justa, lo que se debe hacer es educación ambiental comprensiva, lo que se debe hacer es, bueno, mis papás siempre creyeron en mí, me dijeron, "Tú puedes cambiar el mundo si tú quieres" y yo me lo tomé muy en serio. Entonces por eso estoy aquí enfrente de ustedes diciéndoles que también ustedes pueden cambiar el mundo, yo creo en ustedes. Y tenemos que preguntarnos, no solamente qué planeta le vamos a traer a las generaciones del futuro, sino qué generaciones le estamos trayendo al planeta, generaciones conscientes, generaciones con coraje, con valentía, de decir que este sistema ya no funciona más. Y ustedes se imaginarán que Force me pusiera en esta lista, que me pusiera en este escenario, pues tal vez no fue tan fácil. Entonces también los agradezco mucho a ellos, porque me pusieron aquí para dar un mensaje muy importante sobre la transformación, otra tipo, no tan política como la que estamos hablando hoy, otro tipo de transformación que necesitamos. Uno interno, una interna. Entonces pues con eso quiero cerrar, les quiero dar las gracias por escuchar, que también es lo que nos falta, les quiero invitar a que ustedes se pregunten cuál es mi historia de crisis climática, cuál es mi historia de reconexión y más importante, qué puedo hacer yo en mi sector con mis talentos para hacer parte de la solución, porque nos toca. Ya estamos viendo las consecuencias de los actos de generaciones pasadas. Nos toca ser el cambio que tanto hemos esperado. Gracias.



