[0:04]Hola, público. Soy Jaime, diseñador gráfico de Imborrable, dispuesto a enseñaros todo lo que sé sobre diseño gráfico. En el vídeo de hoy, hablaremos sobre los elementos visuales del diseño gráfico.
[0:19]En el vídeo anterior, reflexionamos sobre el rol que debe de ejercer el diseñador gráfico en el sector profesional. Nos sirvió para conocer de cerca qué labores desempeñamos y también nos explicamos por qué comunicar visualmente de forma correcta toma importancia en todas las piezas que desarrollamos. Si no lo habéis visto, os lo dejo por aquí. Pero hoy, necesitamos seguir avanzando en la teoría, y nos toca hablar de lo que se consideran las piezas claves del diseño gráfico: los elementos visuales. Y sí, sé que muchos andáis ya con ganas de comenzar a trabajar, pero antes de mancharnos las manos y ponernos a bocetar, es importante que comprendamos bien la base y el pilar del diseño gráfico, ya que es lo que vamos a usar para componer todas nuestras creatividades. Conocer bien estos elementos del diseño gráfico y también los principios del diseño gráfico, de los que os hablaré en el vídeo de la semana que viene, nos va a ayudar a mejorar como diseñadores gráficos y a crear óptimas soluciones. Los elementos visuales que vamos a combinar para crear en diseño gráfico son: la línea, la forma, el objeto, la textura, el espacio, la tipografía y el color. Haremos uso de cualquiera de estos elementos de diseño dentro de nuestro lienzo digital, buscando comunicar una idea o significado. Así que venga, vamos con ello y repasemos uno a uno todos los elementos visuales del diseño gráfico. El primer elemento visual del que vamos a hablar es la línea. La línea es el elemento básico de todo grafismo, que no deja de ser una sucesión de puntos, conectando la trayectoria de un punto a otro. Una línea casi siempre expresa dinamismo, movimiento y dirección. Cuando trabajamos con líneas, debemos prestar especial atención a cualidades como el grosor, el color, la textura y el estilo. Estas cualidades pueden tener un gran impacto en cómo se percibe tu diseño, así que tenlas bien controladas. Las líneas pueden encontrarse de forma no visible en textos y párrafos alineados. Gracias a las líneas podemos crear tensión, enfatizar conceptos, separar el espacio gráfico o incluso ayudar al espectador guiando su lectura. Eso sí, ten en cuenta que una línea puede estar formada por algo más que un mero trazo. Aquí podéis ver unos cuantos ejemplos de lo que os comento. El siguiente elemento visual sería la forma. La forma es un espacio cerrado y plano, limitado a dos dimensiones y que se mide por anchura y por altura. Podemos hablar de dos grupos diferentes de formas: las formas geométricas, donde podríamos englobar todas las figuras que aprendimos en nuestras clases de matemáticas y que pueden dibujarse con ayuda de una regla o un compás, y luego estarían las formas orgánicas, que son formas más libres y que se asemejan a las que podríamos encontrar en la naturaleza. Las formas pueden estar delimitadas por líneas, color, pero también por el espacio negativo, que comentaremos ahora un poco más adelante en este mismo vídeo. En diseño gráfico, cuando colocamos dos formas juntas, se crea una relación entre ellas. Gracias a esta relación entre las formas, podemos generar emociones, comunicar mensajes, empatizar con una audiencia, realizar énfasis en una parte de la composición o incluso evocar movimiento. Pero esto es algo que veremos con mucho más detalle en el próximo vídeo de principios del diseño gráfico. Las formas son muy importantes para lograr comunicar conceptos visualmente, ya que también nos ayudan a dar peso a nuestras ideas, haciéndolas más reconocibles. Gracias a las formas podemos entender las señales de tráfico, la simbología o hasta el arte abstracto. Un ejemplo perfecto para mostraros el poder que tienen las formas a la hora de comunicar conceptos son los logos. Gracias al uso de las formas en los logos, las empresas pueden asociar su marca con ciertos valores y emociones. Y es que cada forma cuenta con evocaciones concretas. Por ejemplo, las formas geométricas se caracterizan por producir un sentimiento de orden y de control. Y más concretamente, el cuadrado es una forma muy estable y de carácter permanente, asociada a conceptos como la estabilidad, permanencia, honestidad, rectitud y hasta equilibrio. El tercer elemento visual sería el objeto. Cuando una forma adquiere propiedades tridimensionales, pasamos a denominarla objeto. Para poder crear la ilusión de profundidad y realzar el volumen de un objeto, hacemos uso de la luz, la sombra y la perspectiva. Básicamente, los objetos son los equivalentes a las formas, pero con características tridimensionales. Los objetos se pueden medir por anchura, altura y profundidad. Como las formas, los objetos también pueden dividirse en objetos geométricos y objetos orgánicos. El siguiente elemento visual, pero no menos importante, es el espacio. El espacio es la distancia o área alrededor o entre los elementos de nuestro diseño. Gracias al espacio podemos crear la esencia visual y el dinamismo de una composición. Al trabajar en un diseño, considera no solo los elementos que vas a incorporar, como las imágenes, tipografías o formas, sino también cómo vas a ordenarlos y agruparlos dentro de la composición. En este ejemplo, podemos comprobar cómo el cambio de espacio y la agrupación de los elementos crea una sensación completamente diferente de la composición. La imagen de la izquierda nos evoca orden, armonía y seguridad, mientras que la de la derecha nos transmite caos y confusión. Podemos encontrar dos tipos de espacio: espacio positivo y espacio negativo. Dentro del espacio positivo, se incluyen las formas de los objetos, o donde recaiga principalmente la atención del diseño. El espacio negativo, en cambio, es la parte del diseño que no está ahí, el resto del espacio que está entre los elementos. El espacio negativo puede llegar a ser igual de crucial para un diseño que el espacio positivo, porque enmarca y contiene la composición. Puede que te resulte muy tentador rellenar todo el lienzo digital con otros recursos, pero es importante que dejemos respirar a los elementos de nuestras composiciones. El siguiente elemento visual sería la tipografía. La tipografía es uno de los elementos visuales más usados en diseño gráfico y es una de las formas más directas de comunicar visualmente, con titulares o párrafos. Si analizamos un carácter tipográfico, vamos a comprobar que está formado por una combinación de formas geométricas y formas orgánicas, resultando en una nueva forma, la letra. Todas las características de las tipografías pueden descomponerse y sintetizarse en lo que se conoce como anatomía tipográfica. El tipo de formas que se incluyen en la anatomía de los caracteres es lo que otorga a las tipografías su propio estilo y aspecto. Pueden ser rudas y rectas, como las que podríamos encontrar en una tipografía Slab Serif, o podrían ser más orgánicas y armoniosas como las que podríamos encontrar en una tipografía Serif. La tipografía no solo es importante porque puede comunicar palabras, su estilo y disposición en el diseño, también puede ayudarnos a otorgar de más significado a nuestras composiciones. Algunas tipografías forman parte de una gran familia tipográfica con distintos grosores y esto nos ayuda cuando necesitamos enfatizar ideas o generar una jerarquía dentro de nuestra composición. El siguiente elemento visual sería la textura. La textura es la cualidad física de una superficie y hace referencia al tacto de un objeto. Ahora, en diseño gráfico, está claro que no podemos realmente sentir un objeto, pero a través de la textura sí podemos plasmar la ilusión del tacto. Las texturas pueden crearse mediante el uso de patrones o de repetición de imágenes y a través de la textura podemos conseguir que objetos planos luzcan realistas y tridimensionales. Las texturas pueden estar presentes en muchísimos recursos, como tipografías o pinceles, además de contribuir a dar profundidad a nuestras formas. Pero, un consejo, procura no abusar de este recurso, ya que mucha textura puede sobrecargar tu diseño con facilidad. El último elemento visual del que vamos a hablar sería el color. El color juega uno de los mayores papeles en diseño gráfico, ya que el ojo humano puede distinguir hasta 1000 colores aproximadamente. El color es la cantidad de luz que se refleja sobre un objeto. Por lo que la luz toma especial relevancia cuando hablamos del color. Gracias al uso del color, podemos crear énfasis, generar más armonía en nuestras composiciones e incluso alterar la percepción del tamaño de los objetos. Además, cada color puede evocarnos un significado diferente. Se hace de forma inconsciente y a veces, algo personal, pero podemos llegar a asociar cada color con una serie de conceptos o sensaciones. A esto se le conoce como psicología del color, que no debemos de confundir con la teoría del color. La teoría del color es la técnica que, con ayuda del círculo cromático, contiene una serie de pautas y reglas básicas para elegir colores, aspirando conseguir más armonía en nuestro diseño. Pero, tanto la psicología del color como la teoría del color, la veremos más adelante en un nuevo vídeo dedicado exclusivamente al color. Este vídeo, como varios de los que voy a grabar posteriormente, forma parte en nuestro canal de la lista de reproducción Curso de Diseño Gráfico. No olvides revisarla para comprobar que no te has perdido ningún vídeo hasta la fecha. Y público, esto ha sido todo por hoy. Si te ha resultado útil este vídeo, te agradeceré un like, pero si quieres seguir mejorando tu conocimiento sobre diseño gráfico, no olvides suscribirte para no perderte los próximos vídeos.



