[0:03]Bienvenidos a una nueva clase de educación artística. Seguimos repasando la historia del arte. En esta ocasión echaremos un vistazo a lo más importante del arte barroco. Antes de comenzar, cabe aclarar que el período que veremos es sumamente complejo, por lo que será de vital importancia comprender su contexto histórico que trataremos de simplificar a continuación.
[0:30]Recordemos que en la clase anterior vimos cómo la Iglesia quedó dividida entre católicos y protestantes, a raíz de las denuncias promulgadas por Martín Lutero contra el catolicismo y que desencadenaron en la llamada Reforma Protestante. Esta división había debilitado a la Iglesia Católica, por lo que esta respondió al protestantismo con la Contrarreforma, iniciada en el Concilio de Trento entre los años 1545 y 1563. En este largo periodo de reuniones, los católicos buscaban ordenar las nuevas acciones de la Iglesia, tales como la reconstitución del poder del Papa, la devoción a los santos y a la Virgen María. Todos estos rechazados por la fe protestante. Entre otras cosas también se reinstauró la práctica de la Inquisición, que había surgido en el siglo XIII para eliminar a los herejes. Se propagó por varios países europeos bajo la denominación del Santo Oficio y se valió principalmente de métodos de tortura para obtener confesiones y para condenar a muerte a los acusados de herejía. Pero quizás la reforma más importante fue la de propagar la fe católica a través de un nuevo movimiento artístico, el Barroco. De esta manera, Europa quedó dividida. Por un lado, los estados italianos, Francia, Portugal y España, junto con los territorios de Flandes, permanecieron fieles a la fe católica. Por el contrario, Inglaterra, Escandinavia y la República de las Siete Provincias Unidas de Holanda, afirmaron su fe protestante, como, por ejemplo, el Luteranismo, el Calvinismo y el Anglicanismo. Además de la Contrarreforma Católica, aparecen también las monarquías absolutas. Estas fueron el resultado del creciente poder que fueron adquiriendo los reyes a lo largo del siglo XV, XVI y XVII. En este tipo de régimen, el monarca junto a su corte controlaban todos los ámbitos del gobierno, incluyendo los relativos a la creación de leyes como a la aplicación de justicia. Para justificar el poder que adquirió el monarca, surgió la teoría del origen divino de los reyes. Esta teoría señalaba que Dios le había dado el poder al rey, por lo que el poder ilimitado de los reyes no podría ser cuestionado. El mejor ejemplo de una monarquía absoluta fue lo ocurrido en Francia con el rey Luis XIV, también conocido como el Rey Sol. En los 72 años que duró su reinado, Luis XIV tuvo el control absoluto de su reino. Pudo emitir decretos y dirigió la vida de sus súbditos del mismo modo que dirigió la economía de su territorio. Es reconocido por trasladar la residencia real de París a Versalles, un pueblo situado a unos 17 km de la capital, llevándose a vivir con él a los nobles más importantes de Francia, para poderlos controlar de cerca y evitar cualquier tipo de rebelión a sus espaldas. Fue además un gran admirador del arte y lo utilizó como instrumento para propagar su poder. De ello es un buen ejemplo el Palacio de Versalles. En este contexto histórico, el arte Barroco se convertirá en el medio de propaganda de las ideas de la Contrarreforma y del Absolutismo Monárquico. El Barroco es un movimiento artístico que se difunde por casi toda Europa y América Latina durante el siglo XVII y parte del XVIII. El Barroco no es un movimiento que solo se da en las artes visuales, sino también en el campo de la literatura, la música, la ópera, la danza y el teatro. No fue un estilo uniforme y dentro de él encontraremos una gran diversidad de tendencias y numerosas variantes regionales. La distinción más clara la observamos entre el Barroco que se dio en la Europa Católica y el Barroco de la Europa Protestante. La influencia de los factores políticos, sociales, económicos y sobre todo religiosos, dio lugar a esta profunda división entre el mundo de la Europa Católica, regida por monarquías absolutistas, y el mundo de la Europa Protestante, gobernada por monarquías parlamentarias y en la que la burguesía alcanzó un papel relevante. Otra diferencia que encontramos es que el Catolicismo utilizó el arte para expandir la religión, idea promulgada en el Concilio de Trento. El Barroco en la Europa Católica se va a valer de imágenes profundamente emotivas. De esta manera, el catolicismo busca propagar la fe a través de la emoción, de llegar al corazón del creyente y busca conmover sobre todo a las clases más populares. Mientras que la Europa Protestante va a renunciar a las imágenes religiosas y a la decoración de sus iglesias, ya que considera que eso es idolatría de los católicos. El Barroco es, por tanto, en la Europa Católica, un arte profundamente religioso y la Iglesia, uno de los principales clientes de los artistas. De este modo, mientras en la Europa Católica crecieron los encargos para decorar iglesias y conventos, los artistas de la Europa Protestante se vieron obligados a buscar nuevos clientes y a ofrecer nuevas temáticas artísticas y variadas, como, por ejemplo, retratos, bodegones, escenas de género y también temas mitológicos y alegóricos. Una vez hecha esta distinción, podemos nombrar algunas características generales del Barroco. En primer término, podemos decir que el Barroco es un arte total, una fusión de las ramas del arte. En muchos casos nos vamos a encontrar con obras en las que es muy difícil separar escultura de pintura y arquitectura, ya que todas se fusionan en una sola gran obra. En clases anteriores vimos que en la Edad Media, la arquitectura era la rama principal del arte y de las que dependían la pintura y la escultura. Pero con la llegada del Renacimiento, estas se independizan de la arquitectura y se convierten en formatos individuales. En el Barroco, algunas obras van a estar compuestas por elementos pictóricos, arquitectónicos y escultóricos. Otra característica fundamental del Barroco es el ilusionismo y la teatralidad, es decir, que el Barroco logra ilusiones a partir de la distorsión de las leyes aplicadas en el Renacimiento. En arquitectura se aplican ilusiones de profundidad, se alteran las reglas de la perspectiva lineal y también de las proporciones. En pintura se logran ilusiones a través del uso de una luz teatral, es decir, un juego de luces que vienen de lugares caprichosos. Y el tratamiento de sombras que alcanzan en muchos casos una profundidad infinita. Y en escultura, las ilusiones están presentes en el entorno, lográndose la creación de impactantes conjuntos escenográficos que responden al afán de teatralidad propio de este estilo artístico. Otra característica principal presente en el Barroco es la fugacidad y el movimiento que expresan sus obras. El Barroco es fugaz, dinámico y mutable, está en constante movimiento. Movimiento expresado en arquitectura, escultura y pintura. Este es uno de los rasgos más distintivos del arte Barroco. El horror vacui o miedo al vacío, es otra característica distintiva de la estética barroca. Esto quiere decir que todo espacio vacío en una obra de arte debe ser rellenado con diseños e imágenes. Nada puede estar sin cubrir. Se trata de una decoración recargada, una exageración ornamental, presente sobre todo en espacios arquitectónicos. Por último, podemos decir que el Barroco fue el primer movimiento artístico de Europa que se extendió a las colonias americanas en los siglos XVII y XVIII, pero se desarrolló de una manera muy distinta que en Europa. Esto lo veremos bien en las clases de arte latinoamericano. En arquitectura, veremos algunos ejemplos de arquitectura religiosa, como iglesias y templos y en arquitectura civil con los palacios. En escultura, nos centraremos en las esculturas de bulto redondo y algunos relieves. Y en pintura, destacaremos la pintura al óleo y al fresco. También veremos brevemente los artistas más destacados de cada categoría del arte Barroco.
[9:44]En arquitectura, el Barroco va a retomar elementos clásicos usados en el Renacimiento, aunque los aplica de forma distorsionada. Como ejemplo, podemos observar un nuevo tipo de orden, el orden colosal, basado en una columna toscana pero gigante, que se extiende en varios niveles de altura y que atraviesa al menos dos plantas. Y también aparece el uso de la columna salomónica, una columna con fuste de forma helicoidal y que data de la época de Constantino, pero se pone de moda con el estilo Barroco. Las fachadas de los edificios también van a estar distorsionadas. Encontraremos frontones curvos, superpuestos y en ocasiones partidos. Además, hay una ruptura de la línea recta, tanto en planta como en alzado, con lo que se crean contrastes de luz y sombra y sensación de movimiento. El arco más utilizado es el de medio punto y las bóvedas serán de cañón y arista. Las cúpulas tendrán una gran importancia en la arquitectura Barroca y se introducirán innovaciones como las cúpulas ovales o estrelladas. En el Barroco, los edificios serán escenográficos, en donde la fachada será lo más importante. Frente a la decoración sobria del Renacimiento, encontramos una decoración recargada de los edificios. Las plantas de los edificios se vuelven más complejas y de diseños variados. Pero ante todo, lo fundamental en el Barroco es la definición de un nuevo concepto del espacio arquitectónico. Frente al espacio finito, cerrado y estático del Renacimiento, el Barroco define un espacio infinito, abierto y dinámico, de gran complejidad. Para lo cual se utilizan muy variados recursos, como la pintura ilusionista que abre el espacio interior. El material más utilizado seguirá siendo la piedra, aunque también se recurrirá al mármol, especialmente los interiores y al bronce para resaltar ciertos aspectos de la decoración o determinadas partes de las columnas. La utilización de diversos materiales en la misma obra tendrá como finalidad crear variados efectos de policromía, dotando de riqueza y fastuosidad a los espacios interiores y resaltando así el carácter escenográfico y teatral de la arquitectura Barroca. Otra característica de la arquitectura Barroca es la importancia del entorno, es decir, que los edificios van a estar en diálogo con los espacios urbanísticos y de circulación. En esta época se desarrolla una verdadera preocupación por la planificación urbanística. Se distribuyen los espacios, se diseñan plazas y grandes vías de circulación que convergen en el centro de la ciudad, dándole jerarquía a los edificios más importantes. Ejemplo de ello es la ciudad de Roma. A partir del Concilio de Trento, se produce una fuerte demanda de iglesias y construcciones religiosas, ante el aumento de las prácticas devotas y de las órdenes religiosas. La finalidad de estos edificios religiosos es provocar el apego emocional de los fieles por la vía de los sentidos. Y a ello obedecen el lujo decorativo, la abundancia de imágenes, la música sagrada y la belleza de los ornamentos sagrados en contraposición a la blanca austeridad de las iglesias protestantes. El otro edificio representativo del Barroco es el palacio y el mejor ejemplo lo encontramos en Versalles, la obra más importante del Barroco francés que se realiza durante el reinado de Luis XIV y refleja a la perfección el Absolutismo Monárquico. Tuvo su origen en un sencillo palacete de casa con planta en U, construido para Luis XIII. Posteriormente, Luis XIV decidió por diversas razones de fijar su residencia en Versalles, a 21 kilómetros de París. encargó a Luis Levau en 1665, ampliar este palacete. El Palacio es el elemento que ordena todo el conjunto urbanístico de la ciudad, cuyas tres avenidas principales confluyen en el patio de honor y hacen converger al visitante frente a la habitación del rey, desde cuyo balcón este se aparecía a sus súbditos. Ejemplo espléndido de estos interiores es la Galería de los Espejos. Se trata de un espacio de 75 metros de longitud, iluminado por 17 ventanales, a los que corresponden en el lado opuesto otros tantos espejos, rematados por arcos de medio punto y destinados a ampliar ficticiamente el espacio y a reflejar la luz que entra del jardín. Frente a la extraordinaria belleza y riqueza decorativa de los interiores, el exterior destaca por su gran austeridad. Por otro lado, el palacio se encuentra inmerso en la naturaleza, cuidadosamente ordenada en forma de jardín que parece extenderse indefinidamente. Su influencia se extenderá por toda Europa y será el referente obligado de todos los palacios de las monarquías europeas. Italia será el foco más importante de la arquitectura Barroca. Y Bernini y Borromini, sus mejores representantes. Ambos arquitectos consagrarán su genio artístico a una misma empresa: conseguir la belleza de la Roma Católica. Gian Lorenzo Bernini era pintor, arquitecto y sobre todo escultor. Fue el artista preferido del Papa Urbano, concediéndole infinidad de cargos, entre ellos, el de arquitecto de San Pedro del Vaticano y contando con él en su colosal proyecto para cambiar el aspecto de la ciudad eterna. Estuvo al servicio de todos los pontífices que sucedieron a Urbano VIII y de las grandes familias romanas. Como arquitecto, su contribución a la Basílica de San Pedro del Vaticano será decisiva. Tras la muerte de Moderno en 1629, asume la dirección de las obras y para la Basílica realiza el Baldaquino, la Cátedra y la ordenación del entorno en la impresionante plaza. También lleva a cabo la decoración de los cuatro grandes soportes de la cúpula, la tumba de Urbano VIII y la Scala Regia. Bernini resolvió magistralmente la creación de un acceso monumental a la Basílica de San Pedro, ya que había que acoger a un gran número de peregrinos. El artista crea un primer espacio mediante dos brazos rectos, ligeramente convergentes, que se abren configurando una gran plaza elíptica, formada por dos arcos de círculo, cuyos centros están separados por una distancia de 50 metros. Se nos transmite la sensación de un espacio inabarcable, dirigido hacia el infinito, rompiéndose así la idea de espacio finito propia del Renacimiento. Pero por encima de todo, la Plaza de San Pedro simboliza los brazos de la Iglesia acogiendo a todos los fieles. Una iglesia que se ha hecho fuerte frente al avance del protestantismo. Entre las iglesias que realizó Bernini, destaca San Andrés del Quirinal. Asimismo, contribuyó a las transformaciones del espacio urbano romano con el diseño de fuentes, como la de los cuatro ríos en la Plaza Navona. Francesco Borromini fue otro gran arquitecto del Barroco italiano. Su obra marca un nuevo punto de partida en la historia de la arquitectura, ya que Bernini en realidad no había cambiado sustancialmente la tradición renacentista.
[18:22]Su fama no salió de la Roma en la que trabajó, pero hoy valoramos enormemente su extraordinaria creatividad y audacia. Entre sus obras, destacan: San Carlo alle Quattro Fontane, Sant'Ivo della Sapienza y la Fachada de Sant'Agnese. Su arquitectura fue muy imaginativa y expresiva. Y tuvo que ingeniárselas para sacar partido de materiales constructivos y decorativos pobres, pues sus proyectos en general fueron realizados para órdenes religiosas con pocos recursos.



