[0:02]La Revolución Francesa comenzó en 1789 y fue un levantamiento político y social que acabó con la monarquía absoluta y la sociedad estamental del antiguo régimen. Las razones que provocaron dicha revolución fue la combinación de aspectos ideológicos, económicos y político-sociales. Las críticas de los ilustrados proporcionaron los fundamentos ideológicos: división de poderes, monarquía parlamentaria, derechos del hombre, etcétera, sobre los que debía apoyarse la revolución. La crisis económica contribuyó a empeorar la situación social. Entre 1788 y 1789, las malas cosechas provocaron una crisis de subsistencia y un incremento de los productos alimenticios, lo que dio lugar a un profundo descontento popular, tanto en el campo como en las ciudades. Sin embargo, será la crisis financiera del Estado y la conducta de los privilegiados, la que desató la crisis política que terminaría con el inicio de la revolución. El Estado francés venía atravesando una crisis financiera, dado que sus ingresos no eran suficientes para cubrir sus gastos. Para que el Estado pudiera contar con más fondos, los ministros de Hacienda de Luis XVI sugirieron la necesidad de proceder a una reforma fiscal, en la que los privilegiados debían contribuir según sus propiedades. No lo consiguieron. La nobleza y el clero, en efecto, se aferraban a sus privilegios (exención de impuestos) para no pagar. La nobleza, además, razonaba que solamente los tres estados (nobleza, clero y tercer estado), reunidos en Estados Generales, tenían autoridad para permitir nuevos impuestos. Así, la oposición de los privilegiados a pagar impuestos, dio lugar a una crisis política que obligó al rey a convocar a los Estados Generales, que no habían sido convocados desde 1614. Lo que no pensaban los privilegiados es que estaban abriendo una causa por el que la burguesía iba a terminar revelándoles al frente del poder. Antes de la reunión de los Estados Generales, el estado ya no había logrado que el número de sus representantes fuera semejante a los de la nobleza y el clero juntos. Pero faltaba por aclarar el sistema de votación. El 5 de mayo, bajo la presidencia del rey Luis XVI, se inicia oficialmente la gran reunión de los Estados Generales. La discusión primordial y la clave de la cuestión era la forma de votación. El clero y la nobleza solicitaban un voto por estamento y el Tercer Estado, un voto por persona. Tras desagradables debates durante varias semanas, los representantes del Tercer Estado se autodeclararon Asamblea Nacional el 17 de junio y decidieron retirarse a otra sala, en la que se jugaba la pelota, y allí, en reunión con algunos clérigos, pronunciaron el juramento del juego de la pelota el 20 de junio, declarando que donde quiera que ellos se reuniesen allí estaba la Asamblea Nacional y juraban no renunciar al lugar sin haber concedido a la nación de una Constitución que garantizase sus derechos. Finalmente, el rey cedió y se constituyó una asamblea para elaborar la Constitución. Este acto significó un triunfo de la burguesía porque la monarquía perdió en ese momento su carácter absoluto. Ante las noticias del envío de tropas a Versalles, el 14 de julio de 1789, el pueblo de París asaltó la Bastilla y protagonizó revueltas en las calles. La revuelta popular de París se extendió a otras ciudades y a las zonas rurales, donde el campesinado atacó las posesiones de los señores feudales, incendió los archivos nobiliarios y dejó de pagar las cargas feudales. Esta revuelta campesina se conoce como el Gran Miedo. La Asamblea, presionada por estos acontecimientos, llevó a cabo una amplia labor legislativa para satisfacer las peticiones de los campesinos y de las masas populares urbanas. Las leyes que aprobaron fueron la abolición de los derechos feudales y del diezmo que cobraba el clero; además, establecieron la igualdad en el pago de impuestos. Para solucionar la escasez de ingresos del Estado francés, la Asamblea Nacional confiscó y vendió los bienes de la Iglesia. En 1790 aprobó la Constitución Civil del Clero, que establecía que los obispos y párrocos pasaban a cobrar un salario del Estado y a ser elegidos por votación. Todas estas medidas provocaron el descontento de la parte del clero y la emigración de la nobleza hacia los países europeos. Estos grupos se convirtieron en contrarrevolucionarios e iniciaron una campaña para acabar con la revolución. Luis XVI intentó huir y pedir ayuda a Austria, pero fue reconocido y arrestado. Este acto generó en el pueblo un sentimiento de rechazo hacia la monarquía. En 1791, la Asamblea aprobó la Constitución que establecía como forma de gobierno la monarquía constitucional, donde el poder del rey está limitado por la Constitución. El derecho al voto restringido masculino, por el que solo tenían derecho al voto aquellos varones que poseían un número determinado de bienes, y separación de poderes: el rey ejercía el poder ejecutivo, la Asamblea Nacional el legislativo y los tribunales el judicial.
[5:06]Una vez aprobada la Constitución, para poner en marcha la nueva forma de gobierno, se celebraron elecciones en las que se eligieron a los nuevos representantes de la Asamblea Legislativa. Los partidos políticos con mayor protagonismo fueron los girondinos que representaban los intereses de la alta burguesía, eran moderados en sus ideas, defendían la monarquía constitucional y el sufragio restringido. Los jacobinos representaban a la mediana y pequeña burguesía, eran más radicales porque querían abolir la monarquía, defendían la República y el sufragio universal masculino, por el que tendrían derecho al voto todos los varones mayores de edad. La Asamblea Legislativa, dominada por los girondinos, se tuvo que enfrentar a las amenazas de invasión de Austria y Prusia. Como respuesta, en 1792, Francia les declaró la guerra. Las derrotas francesas ante el ejército europeo y la reticencia de Luis XVI a aceptar los cambios revolucionarios provocaron la asaltación del pueblo que acabó asaltando las Tullerías. Estos hechos provocaron el encarcelamiento del rey, la abolición de la monarquía y la proclamación de la República. La República fue la más radical del proceso revolucionario. La Asamblea pasó a denominarse Convención y sus representantes fueron elegidos por sufragio universal masculino. En 1793, la Convención aprobó la ejecución de Luis XVI, condenado por traición y fue guillotinado.
[6:33]Inmediatamente después, los jacobinos, liderados por Robespierre y apoyados por los sans-culottes, tomaron el poder e impusieron una dictadura conocida como el Terror. Los diputados moderados, cansados de tanta represión, expulsaron del poder a los jacobinos y establecieron el Directorio, un gobierno más conservador compuesto por cinco miembros. En 1795, aprobaron una nueva Constitución que restablecía el sufragio censitario, símbolo del poder de la burguesía. La continuación de la guerra exterior y la amenaza del regreso al poder de los jacobinos, aumentaron el protagonismo del ejército, en el que destacó Napoleón. En 1799, aprovechando sus éxitos militares, Napoleón dio un golpe de Estado con el objetivo de conseguir la paz dentro y fuera de Francia. Estableció un Consulado, en el que gobernaban tres cónsules, siendo Napoleón el primer cónsul. En 1802, Napoleón consiguió que le nombraran cónsul vitalicio, lo que le permitió llevar a cabo reformas que terminaron con la inestabilidad política y económica de Francia. De esta forma, con todo el poder en manos de Napoleón, en 1804, finalizó la revolución.



