[0:00]Hola amigos, bienvenidos a Arte pregonero. Hoy, las 10 mejores películas de la historia del cine.
[0:09]Se han hecho miles y miles de películas a lo largo de la historia. Algunas nos han conmovido, otras nos han aterrado, otras nos han llamado muchísimo la atención. Pero solo unas pocas han dejado huella en el tiempo. La historia le pertenece a unas cuantas películas que han demostrado ser perfectas. Esas son las mejores películas de la historia del cine. 10 es un número muy pequeño para la cantidad de películas maravillosas que han pasado. Pero esta lista reúne las 10 películas más representativas de toda la historia del cine, según los críticos, según los realizadores y según las personas que aman fervorosamente al cine. Entonces, sin más preámbulos, veamos las 10 mejores películas de la historia del cine. Número 10. 8:30. En 1963, Federico Fellini tenía la tarea de realizar su película número 9. Pero era tanta la presión que sentía por hacer una obra a la altura de su predecesora, la también famosa y legendaria La Dolce Vita, que Fellini se sintió desbordado, acosado y agobiado. La cantidad de ideas que se posaban sobre su cabeza una tras otra no le daban una idea clara del argumento que debía seguir. Aun así, el rodaje se inició y casi se aseguró que su película número 9 no se terminaría, decidió colocarle el título temporal de 8:30. La historia de Guido Anselmi, el propio Fellini encarnado por su gran amigo Marcelo Mastroianni, es la historia de un famoso director de cine que no encuentra ideas claras para su esperada siguiente película. La lucha incansable de un personaje por encontrar la esencia de su obra. 8:30 es el reflejo del camino que todo artista transita hasta encontrar el espíritu de las obras que realiza, hasta encontrar el ritmo, el color, el tono, la voz y el andar de cada uno de los personajes de las obras que necesita hacer para poder existir. Número 9. 2001. Stanley Kubrick se embarcó en la enorme misión de tratar de entender el comportamiento de la especie humana. Desde sus instintos más elementales hasta sus pensamientos más complejos. El camino que inicia con el aprendizaje del uso de las herramientas para la supervivencia, termina con las fantasías propias de una mente infinita e insaciable que cada vez pretende conquistar un trozo más grande del universo inabarcable. 2001 se ha convertido en una de las películas más emblemáticas de la historia. Tanto en su forma con ese HAL 9000 tratando de destruir a sus creadores como en el fondo con esos pensamientos, esos silencios y esa ingravidez que lleva al ser humano a buscar respuestas a cualquier cosa que parece desconocida. Intrigante, misteriosa, onírica hasta la pesadilla y muy, pero muy recomendable. Número 8. Los siete samuráis. A un pueblito de pequeños granjeros inocentes llega la noticia de que un grupo de bandidos y ladrones llegarán al pueblo para saquearlo todo, para llevarse el fruto de su esfuerzo, para llevarse la cosecha y abusar de cuantos pueden. Cansados de esta situación, deciden contratar un grupo de samuráis para que los defiendan. Pero el dinero es poco y solo alcanza para siete de ellos, que más por el dinero lo hacen por el honor, por la justicia y la solidaridad que existe entre necesitados. El cómo se desarrolla el combate, su planeación, su preparación y las distintas personalidades de cada samurái, es lo que convierten a esta obra de Akira Kurosawa en un clásico imprescindible de la historia del cine. Celebrada en el mundo, Los siete samuráis sembraron una nueva base en el lenguaje cinematográfico, que se vio reflejado en el western sureño americano y en las películas de acción y balazos que hoy tanto nos mueven. Número 7. Pulp Fiction. La obra de Quentin Tarantino nace como un tríptico de personajes bandoleros, abusivos y al mismo tiempo frágiles, que justifican sus acciones con la misma temeridad con la que imparten justicia por mano propia. Las 10.000 coincidencias de un puñado de personajes inolvidables, logran construir un hilo narrativo durante la película, que hacen que las piezas de este rompecabezas encajen como LEGO a la perfección, construyendo una película dinámica, altiva y llena de fuerza en cada una de sus formas. La última gran película que el cine ha tenido llegó de las manos de un cineasta cuyo talento desbordante lo lleva a hacer obras que en ocasiones se sofocan a sí mismas. Pero esta vez, Tarantino logró un balance perfecto entre dramaturgia y cinematografía, que convirtieron a su película en un clásico instantáneo. Número 6. Ladrón de bicicletas. La más famosa de las obras del neorrealismo italiano. Después de la Segunda Guerra Mundial, no quedaban más que migajas para recoger. Eran tiempos difíciles en donde la vida era todo un desafío. Antonio, después de muchas bregas logra conseguir trabajo pegando carteles en las paredes de Roma. Lo hace sin saber mucho del oficio, pero llevado más por la supervivencia que por otra razón, la responsabilidad con la familia es primero. El único requisito para continuar con su trabajo es tener bicicleta propia. Pero cuando en un descuido, alguien igual de necesitado que él se la roba, el drama que vive Antonio se convierte en una angustia cargada de sufrimiento, humillaciones y desesperanza. El reflejo justo de la vida de millones de personas luego de acabar una guerra innecesaria, eso es el ladrón de bicicletas. Número 5. El crepúsculo de los dioses. You're Norma Desmond. You used to be big. I am big. It's the pictures that got small. La gran estrella Norma Desmond, famosa y célebre actriz del cine mudo, ha caído en el olvido, en los pesares de las memorias y en los recuerdos empolvados de los archivos que nadie visita. El drama de cientos de estrellas del cine mudo que con la llegada del sonoro fueron olvidados para siempre. Es el mismo que viven cientos de artistas que se aferran a su gloria pasajera, sin darse cuenta de que una nueva tecnología los desplaza con su sombra y los va conduciendo del camino de las rosas al camino de las espinas. El apego del pasado, el abrazo del olvido, el ocaso de lo que algún día fue una estrella incandescente. Número 4. La regla del juego.
[7:31]La decencia como jaula de la expresión y los modales como base del servilismo de una sociedad que reclama a gritos un cambio es la igualdad. La principal regla del juego es saber comportarse, es saber soportar los golpes, las humillaciones, la derrota del que no tiene. La regla del juego es vivir con la cabeza agachada, obediente para que el patrón, el jefe, el vecino o el que esté al lado no nos juzgue y esa poca comodidad que tenemos no corre el mayor de los riesgos que es perderse. La vida hoy más que nunca nos enseña que el primer mandamiento, la principal regla es permitir que el mundo pase sobre nosotros sin que nosotros nos quejemos por el aplastamiento. Jean Renoir, hijo del pintor homónimo, realizó esta película en 1939, siendo considerado el cineasta más importante de Francia. Fue un fracaso y lo fue porque todos pensaron que rompió la principal regla del juego. Un par de meses después del estreno, estalló la Segunda Guerra Mundial, aunque la regla del juego siguió siendo la misma y aún hoy en día sigue siendo la misma. Como hemos visto hasta ahora, no necesariamente las mejores películas de la historia han seguido los caminos de la coherencia y la cordura. Todas han dejado un punto distinto en lo que se refiere a la narrativa lógica y a la narrativa cinematográfica. De eso se trata el arte, de aprovechar las herramientas para construir algo nuevo, de aprender a usar las reglas para después romperlas. Ahora vamos con las tres mejores películas de la historia del cine. Tal vez ahora no sean igual de llamativas que antes, pero son las películas que dejaron una huella profunda en todos los cinéfilos. Número 3. Casablanca. El amor en tiempos de guerra, el sacrificio en tiempos de guerra, la soledad en tiempos de guerra. Casablanca es un puerto en Marruecos que recibe a tropas de cualquier bando con la única condición de ser una zona franca para la muerte y los rumores. En Casablanca conviven la estrategia y la sangre, como enamorados perdidos en algún rincón de París. Una de las obras más aclamadas del cine bélico y de espías y no porque maltratara con su crudeza amarillista la pantalla, sino porque admite la culpa de cada uno de los personajes en una tragedia que envuelve a todos. Las miradas desoladas, culpables, cargadas de remordimiento, el orgullo que no demuestra nada, que no sirve para nada y la espesa niebla que cubre esas notas melancólicas de una guerra lejana pero que toca la vida de todos. Hacen de Casablanca el más lindo de los recuerdos sobre un amor imposible y el más triste de los recuerdos sobre una guerra maldita. Número 2. El Padrino. La historia del clan Corleone, la familia más conocida del cine. Vito llega a América sin nada, sin nadie, cargado de pesares, de tristeza y de una soledad que llena poco a poco entre los espacios hasta convertirse la cabeza omnipotente de una dinastía que está dispuesta a hacer lo que sea con tal de no permitir que la soledad y la decadencia de los otros vuelvan a tocar a la puerta. Pero todo tiene su consecuencia y cuando Vito levanta su mirada, se da cuenta que su sueño se ha convertido en pesadilla y que su familia ya hace parte de una ruleta cargada con desgracias que paga con sangre cada falta contra su estirpe. Se ha dicho mucho sobre el Padrino, una tragedia clásica tan exitosa que ha tenido la oportunidad de repetirse y también de blasfemarse. Es justa dueña de sus escenas, de sus diálogos, de sus personajes, de la música, de la fotografía y de la prosa más celebrados de la historia del cine que la convierte en una joya única e irrepetible. Número 1. El Ciudadano Kane. El multimillonario déspota, poseedor del cielo y de la tierra, el hombre más poderoso sobre el planeta muere solitario sin nadie a su alrededor. Su muerte sirve solo para llenar los titulares de los periódicos que él mismo fundó y manipuló hasta que la sociedad entera pensó y sintió lo que él quiso. Orson Welles retrató de la forma más cruda y tangente la vida del magnate William Randolph Hearst, un poderoso empresario fundador entre otros medios del Washington Times y el San Francisco Examiner. Desde donde controlaba y manipulaba la opinión de las masas para servicio de sus intereses y el de sus amigos más cercanos. El ciudadano que representó el nacimiento de un nuevo lenguaje cinematográfico en el que sus luces, sus sombras, sus ángulos de cámara, su edición se convirtieron en parte esencial de la narración, rompiendo las normas del cine clásico y abriendo el espacio para que un lenguaje más completo sirviera de herramienta para transmitir el mensaje más total. Rosebud.
[12:44]En una lista tan corta es difícil no lamentarse por las películas que se quedaron por fuera, pero ya habrá tiempo y videos para poder analizarla y recordarlas. Gracias por seguir conmigo, gracias por comentar, por suscribirse, por darle me gusta y nos vemos en el siguiente video. Comente, comparta y suscríbase.



