[0:28]En la quinta semana de preparación a la consagración a nuestro Señor Jesucristo, la sabiduría encarnada por las manos de María, habremos de emplear todos los días en pedir el conocimiento de Jesucristo. Se podrá repetir centenares de veces al día, Señor, que yo te conozca, o bien, Señor, que yo vea quién eres. El padre Luis Stefani, Superior General de los misioneros Monfortianos, nos compartirá a continuación este conocimiento que nos introduce a poder vivir mejor esta quinta y última semana de preparación. Le damos la bienvenida al Padre Luis Stefani y le agradecemos por estar con nosotros. Estimados hermanos y hermanas, que están en camino de preparación a la consagración total, siguiendo el método de San Luis María Grignón de Montfort, nuestro fundador, fundador de la Congregación de los misioneros Montfortianos, de las Hijas de la Sabiduría, de los Hermanos de San Gabriel y que motiva tantos movimientos en la Iglesia para el servicio de la misión. Tan ahora entrando a que voy a hacer una pequeña introducción, a utilizando la propuesta del Padre Hugo, que es un Monfortiano de los Estados Unidos, y que nos ayuda a entrar en el conocimiento de Jesucristo, pues Jesucristo ha sido el motivo de comenzar ese proceso de preparación. Es Jesucristo, es la meta de este proceso y como dice San Luis María de Montfort, es el fin último de todas las devociones. Y ha sido la gracia de Jesucristo que nos ha guiado y nos ha sostenido en el transcurso de estas semanas. Si hemos intentado vaciarnos del espíritu del mundo es justamente para llenarnos del espíritu de Jesucristo. La gracia del autoconocimiento, por la cual hemos estado rezando, se deriva del reconocimiento de que solo podemos llegar a la verdad sobre nosotros mismos a través de nuestra relación con Jesucristo. Al aprender a entregarse a los cuidados de la Virgen María, aprendimos también a vivir según el espíritu de Jesucristo, que fue el primero a entregarse a su cuidado. Dónde podemos encontrar eh, las, los elementos necesarios para el conocimiento de Jesucristo. En primer lugar, los evangelios. Los cuatro Evangelios son los únicos documentos donde podemos conocer Jesucristo. Por lo tanto, durante esta semana es muy importante e indispensable que tomemos los cuatro Evangelios y vayamos leyendo. Si podemos por lo menos uno de ellos, digamos, si podemos escoger el Evangelio de San Marcos para poder profundizar en el conocimiento de Jesucristo. Eso nos va a ayudar mucho durante este tiempo de preparación. Aquellos que aprenden a identificarse fuertemente con el Señor, como para participar de un camino de entrega radical y confiada de sí mismo a los cuidados de la Virgen María, llegarán a conocer a Jesús con mucho más intimidad. Esto es se deberá a que ya no simplemente miran la vida de Jesús desde afuera como espectadores, sino que entran a participar en este movimiento fundamental de sí mismo, del movimiento inspirado por el Espíritu Santo para conocer a Jesús desde dentro, es decir, entrar en un camino de discipulado, hacerse discípulo y hacer con que la nuestra vida sea de acuerdo a aquel a quien nosotros nos consagramos, a aquel a que nosotros seguimos, a aquel a que nosotros realizamos eh, las promesas de nuestro bautismo. Esta participación en este movimiento de vaciarnos de uno mismo es como la encarnación. Es como entrar en el mismo camino que Jesús ha hecho, siendo Dios se anó. Entrando en la condición de siervo, en la condición de obediente al Padre, hasta la última obediencia que es la muerte en cruz. Y por nuestra salvación y por la cruz, el Señor se hizo carne. Formado dentro de María, el Señor continúa el movimiento de vaciarse, comenzando en su encarnación y terminando en el calvario, donde se entregó por completo para nuestra salvación. Eh, no puede haber un verdadero conocimiento de Jesucristo, si uno no involucra también en el conocimiento de la cruz. La cruz es, según la palabra de San Luis María de Montfort, el secreto más grande del rey. Es la clave para desvelar los misterios de Jesucristo. Por eso, el espíritu del mundo que se opone al espíritu de autodonación de la cruz, no puede conocer a Jesucristo. Aquellos que, por otro lado, han comenzado a vaciarse de sí mismo, entregándose con toda confianza a nuestra Señora, son formados por el espíritu de autodonación de la cruz. En otras palabras, podemos decir que si nosotros nos ponemos como discípulos de Jesús en nuestro camino, vamos a encontrar con los otros, las otras personas, como otros Jesús a quien nosotros debemos estar acompañando, amando y si necesario, dar la vida por su salvación, por sus cuidados. Hay que estar prevenidos, por eso que igual que el padre de Montfort insiste que el conocimiento de Jesucristo sea genuinamente personal, insiste también que el conocimiento de su cruz sea personal y vivencial. Momentos de persecución ah, sucederán. Nosotros sabemos que el evangelio es perseguido y los que siguen Jesús de verdad como quien quiere ser su discípulo, no tendrá un camino diferente de su maestro. Por lo tanto, este es el primer aspecto a considerar que la semana que hemos tenido hasta ahora una semana de vaciarnos a nosotros mismos, de conocimiento de la de la Virgen María y ahora entramos en este conocimiento de Jesús, que es que a quien nosotros queremos darnos y a quien aquel que nos acompaña y nos da la fuerza. Por eso, estimados hermanos y hermanas, ciertamente ustedes durante esta semana profundizarán sobre el conocimiento de Jesucristo. La afirmación de San Luis María de Monfort en el número 61 del Tratado de la verdadera devoción es importante e indispensable porque la consagración a Jesús por María es profundamente Cristocéntrica y trinitaria. Es decir, tiene Jesucristo como el fin último y la Santísima Trinidad como quien nos lleva a vivir esa experiencia de consagración total. Montfort en el número 61 del tratado de la verdadera devoción nos va a decir Jesucristo es el fin último de toda devoción. Él es el Salvador del mundo, verdadero Dios y verdadero hombre. De lo contrario, tendríamos una devoción falsa y engañosa. De hecho, Montfort sostiene esta, esta afirmación, recordándonos algunos textos bíblicos como del Apocalipsis, capítulo 1 y también cartas de San Pablo, como esta bella carta, parte de la carta a los Efesios en el capítulo 3, porque, porque Jesús entonces es el aquel que debemos seguir y aquel que debemos entregarnos, porque él es el único Maestro que debe enseñarnos. Es el único Señor de quien debemos depender, la única cabeza a la que debemos estar unidos, el único Modelo a quien debemos conformarnos, el único Médico que debe curarnos, el único Pastor que debe apacentarnos, el único Camino que debe conducirnos, la única Verdad que debemos creer, la única Vida que debe vivificarnos y el único Todo que en todo debe bastarnos.
[10:02]Y nosotros bajo el cielo, podemos decir, nosotros no tenemos nosotros seres humanos, otro diferente de de él, de Jesucristo, que nos puede salvar. Dios no nos ha dado otro fundamento de salvación, perfección y gloria que no sea Jesucristo. Y entonces en este camino de preparación al conocer Jesús debemos también ver las consecuencias de este, de esta entrega total a Jesús por manos de María, que es hacernos discípulos significa amarnos unos a otros, es seguir las enseñanzas de Jesús y que dijo y que practicó. Amarnos los unos a los otros, perdonarnos mutuamente. Tener el pobre como aquel que es su prioridad, en el ser acogido y ser ayudado y ser amado. El perdón que todo lo que nos hace llegar al perdón, todos los, las, los medios que tenemos para perdonar, aprendimos de Jesucristo que es el fin último de nuestra devoción. Y entonces, en este camino, de nuevo debemos repetir, no olvidarnos y no perder el sentido último de lo que es nuestra consagración total a Jesús por manos de María. Eh, un, otro elemento, hermanos y hermanas, muy corto, que no podemos olvidar es la visión de San Luis María de Montfort sobre la grandeza de la encarnación. En el Tratado de la verdadera devoción, encontramos varios números donde Montfort dice sobre este tema, en particular en el número 248 del Tratado de la verdadera devoción, Monfort nos va a hablar sobre este secreto, este misterio grande que es el misterio de la encarnación, cómo un Dios inaccesible, un Dios que es todopoderoso, se hace hombre pequeño en el seno de la Virgen María. Cómo María en su palabra sencilla de sierva, servidora, dice: “Aquí estoy, la sierva del Señor” para realizar algo grande, es el gran misterio de Dios. Cómo escogió la Virgen María, él todopoderoso, inaccesible para realizar su plan de amor. Pero María en práctica ha hecho lo que el mismo Jesús habrá hecho, porque él también ha sido obediente para realizar el proyecto de Dios. Estar en el seguimiento de Jesús y conocer Jesús es reconocer, como dice la carta a los Hebreos, capítulo 4, aquí estoy yo para realizar tu voluntad, recordando tantos caminos proféticos, también el camino de Jesús, el Señor que se hace sencillo, hombre en el seno de María, realizando algo grandioso que es la encarnación. Y de ahí podemos continuar profundizando, qué significa eso de encarnar lo que es el seguimiento de Jesús en la vida de cada día. Y ahí donde vivo, en mi familia, cómo es encarnar la vida de Jesús ahí, donde trabajo, cómo mi vida de consagrado a Jesús por María y conociendo el misterio de la encarnación, yo voy a hacer con que Jesús ahí también se encarne a través de mi testimonio. Cómo en el mundo político de la de los sindicatos, de todo lo que es la relación humana, porque es ahí que Jesús entra. Y Jesús quiere entrar en este mundo a través de nosotros, consagrados a Jesús por las manos de María. María preocupada siempre con las realidades de su pueblo, cuando canta el Magnífica, por ejemplo, es un Magnífica que que dice toda la grandeza de Dios, toda la sencillez del ser humano que es en María, y la certeza de que la esclava del Señor estaba para ser la voluntad de Dios y dejar realizar el gran misterio de amor en el mundo. Y así también somos nosotros. En esta semana de dedicación al conocimiento de Jesucristo, nos preguntemos también sobre nosotros. El conocer a Jesús en mi vida, en qué va a cambiar? Si ya estoy en este camino de consagración, en qué ha cambiado en mi vida cuando yo he realizado mi consagración total a Jesús por María? Cuál es la dimensión de mi amor hacia los demás? Cuál es la relación de encarnar en el mundo todos los deseos por la justicia y la búsqueda de la paz entre los seres humanos? Y últimamente, esta semana, como dice el Papa Francisco, como el nuestro, entrar en la vida de Jesús y de María, nos hace más hermanos y hermanas. Fratelli Tutti, todos hermanos y hermanas, y hacer de este mundo de verdad un lugar muy bueno para vivir, para vivir y transformar algo. Y así podemos seguir profundizando esto. Conocimiento profundo de Jesucristo nos lleva a comprometernos también en hacer de este lugar, que es nuestra casa común, este mundo, un lugar habitable para todos. Buena preparación para ustedes, que el Señor y la Virgen María les acompañe en este camino de consagración. Amén.



